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Slow cities, slow food, slow fashion, slow sex… ¿es posible cambiar de ritmo?

El trepidante ritmo de vida actual ha conseguido que abandonemos el medio natural y su tempo, marcado por las estaciones. No se trata de un movimiento que pretenda volver al pasado, sino de encontrar la manera de llevar una vida más plena y menos acelerada, disfrutando del presente, en lugar de correr hacia un futuro incierto.

Filosofía slow

Este movimiento nación en Roma, en 1986, en la Plaza De España, extendiéndose desde la slow food a todos los aspectos de la vida diaria, pero ¿en qué consiste el movimiento slow?

El movimiento Slow pretende hacer que ralenticemos nuestro ritmo de vida y volvamos a disfrutar de la vida. Una vida que se rige por horarios marcados por el trabajo y sometida por una velocidad que erradica el placer de vivir el momento. Hay muchas veces que nos precipitamos al tomar decisiones y es fruto de este tempo acelerado que llevamos.

La lentitud, que en ocasiones está asociada a la incapacidad, es en realidad una buena manera de meditar los pros y los contras y no dejarse llevar por la premura del momento o un arrebato. Parar un momento, meditar, hacer yoga o cualquier otra actividad que nos permita disfrutar del momento presente sin agobios ni prisas.

Slow cook, recetas slow, slow food…

slow-food

He reunido estos conceptos en un sólo apartado porque van íntimamente ligados a la gastronomía. La primera vez que el movimiento slow se manifestó fue precisamente en este tema, el gastronómico.

Ese ritmo de vida que te obliga a comer corriendo productos que no sabes de dónde salen, ni quienes son los productores, la fast food, que sienta mal, es poco sana y además no permite que el comensal disfrute de lo que ha comido, es la primera cosa que cambia con el slow food. Si le sumamos que, quienes tienen buen paladar suelen ser también enamorados de la cocina o cocinillas, ya tienes la chispa que enciende los fogones slow.

Pero la slow food no comienza en la cocina, sino en el campo, con los productores comprometidos con la sostenibilidad y el medio ambiente. Es decir, que el ir al mercado se convierte en un ejercicio de reconocimiento de los aromas de antaño y la gastronomía local. El slow cook es la cocina a fuego lento, consiguiendo sabores más intensos y platos más sanos.

Si bien es cierto que muchos no pueden permitirse el placer de cocinar y comer plácidamente a diario, sí que pueden preparar su almuerzo la noche anterior y llevarlo al trabajo. En Vive 0,0 os dábamos un montón de recetas sanas, deliciosas y muy cómodas para llevar el almuerzo al trabajo. Al no tener que salir corriendo a comer en cualquier restaurante de comida rápida en la calle, podrás disfrutar de tu comida con más calma, lo que proporcionará mayor placer y regresarás a tu puesto con otra actitud.

Por poner un ejemplo, no es lo mismo correr a comprar un sandwich rancio que degustar la receta de lasaña de carne, que no tiene más ciencia que hacer un buen relleno con un sofrito rico, una carne picada de calidad y una bechamel suavecita. Puedes hacerla el fin de semana y congelar una o dos raciones en tuppers preparados para llevar al trabajo.Si no es de vuestro agrado la lasaña, no dejéis de consultar los mejores libros de recetas de tupper.

Slow restaurant

restauranteskm0

En caso de que contéis con más tiempo o no hayáis sido previsores, os recomendamos almorzar en un slow restaurant.

Primera clave para localizarlos: nunca os preguntarán qué turno queréis mientras reserváis. Además hay otras señales para que sepáis que estáis en un restaurante Km0, que es como se denominan. Desde Slowfood España nos marcan las pautas:

Transmiten la filosofía Slow Food, porque sus cocineros comprenden que no se puede separar el placer gastronómico de la responsabilidad con los productores, sin los cuales no existiría la cocina de éxito.

Los cocineros Km0 juegan un papel fundamental al ser los intérpretes de un territorio que ponen en valor a través de su creatividad. La colaboración entre cocineros y productores propicia la lucha contra el abandono de la cultura tradicional y la estandarización de la comida.

Un Restaurante Km0 certificado por Slow Food promueve:

  •  Reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera producidas por el transporte de alimentos.
  • Divulga las cualidades y el valor de los alimentos incluidos en las categorías Arca del GustoBaluarte y Tutelado
  • Favorece el consumo de productos locales, comarcales y estacionales.
  • Un plato Km0 incluye un 40% de sus ingredientes de origen local, por lo que el restaurante compra directamente al productor a menos de 100 kilómetros de distancia.
  • El 60% restante de los ingredientes que componen un plato Km0 deben pertenecer al Arca del Gusto, Baluarte, Tutelado o tener certificación ecológica.
  • Ningún plato podrá tener alimentos transgénicos o animales que hayan comido transgénicos.

 

Slow cities

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Ciudades de menos de 50.000 habitantes, que buscan mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a partir de propuestas vinculadas con el territorio, el medio ambiente o las nuevas tecnologías. Estos municipios quieren dar a sus vecinos la posibilidad de usar y disfrutar de su propia ciudad en un ejercicio de equilibrio entre modernidad y tradición de forma que conviven la sabiduría del pasado con los avances tecnológicos más punteros.

¿Queréis saber qué municipios españoles forman parte de esta red de Cittislow?

En España Begur, Bigastro, Lekeitio, Mungia, Pals y Rubielos de Mora, son ciudades cuyos centros históricos son espacios peatonales en los que el tráfico y su ruido desaparecen fomentándose el paseo tranquilo,con pequeños comercios donde se venden productos autóctonos, y los restaurantes elaboran recetas tradicionales del lugar en base a productos locales que son cultivados siguiendo los postulados de la agricultura y la ganadería ecológicas. ¿No os parecen idílicas?

Slow fashion

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Ya vimos en la pasada edición de Biocultura que es posible una moda sostenible, Según la revista Smoda, del diario El País:

El movimiento slow anima, por una parte, a vestirse con prendas, colores y tejidos nada agresivos, que ayuden a sentirse más cómodo y relajado, tanto en beneficio de uno mismo como de los demás. Pero también se preocupa escrupulosamente de no fomentar el consumo indiscriminado de ropa.

Abanderado por Donna Karan y Dolce & Gabbana, con la Fundación Urban Zen, los grandes diseñadores proponen un cambio de modelo de consumo, no más easy-to-wear, sino, según la neoyorquina: «Creo en vestir las múltiples caras de una mujer, no en los dictados de la moda. Pero sí me gusta acentuar lo positivo, eliminar lo negativo y proponer la creación de un sistema que ofrece muchas más opciones con un menor número de piezas».

Slow sex

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Pero si hay algo en lo hay que disfrutar y paladear, valga la expresión, lentamente, son las relaciones íntimas. Si no tienes tiempo ¡planifícate! Parece mentira que nuestra sociedad haya relegado algo tan fundamental, que ha hecho falta un movimiento internacional para disfrutar con tu pareja.

La seducción es uno de los principios del slow sex, todo lo que vale la pena, conviene hacerlo lentamente. Deja las prisas para alcanzar el autobus y date un buen baño de sensualidad, cuanto más tardes, mejor para todos. Y  por cierto, los tópicos funcionan:  el romanticismo, el erotismo, y que los señores no tengan prisas por ir a ningún sitio, son las claves del éxito. El placer está en el camino, no en la meta.

Turismo slow

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“Si hoy es martes, esto es Bélgica” , la divertida película que narra las vicisitudes de un grupo de turistas norteamericanos en ruta por diferentes ciudades europeas, sería la antítesis de los que buscaría un turista slow. Puede que visites menos lugares, pero disfrutarás en cada uno de ellos, mucho más que si hubieras visitados 15 catedrales en tres días.

No se trata de cantidad, sino de calidad, de profundidad, dice un seguidor de este movimiento. Sentarse frente a la única Catedral gótico normanda de España y disfrutar de cada detalle, no hace falta ser un experto en arte, sólo dejarse llevar. Y quien dice una catedral, dice un paisaje maravilloso o contemplar ese gran regalo de la naturaleza que es el mar, desde un acantilado.

Movimiento slow en España

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España tiene slow cities, restaurantes Km0, mercados locales, amantes de la slow food y el slow cook y un buen montón de gente que poco a poco está ralentizando su manera de vivir. Disfrutando del día a día. Charlando con un buen amigo, profesor universitario, seguidor de esta vida me decía:

No digas que soy un adepto o un fan, soy una persona consciente de que nuestra forma de vida estaba acabando con nosotros y con nuestro planeta. Si me duele la cabeza, no me tomo una pastilla, doy un paseo. Lo que no quiere decir que cuando me encuentro mal vaya al médico y me medique, pero bajo prescripción facultativa.

Tengo un teléfono movil (recién comprado) cuyo número solo tienen en el colegio de mis hijos y mi mujer, es decir, para emergencias, cualquier otro contacto puede ser por el teléfono fijo o en caso de que sea laboral, un correo electrónico para que lo lea en el trabajo, no durante mi descanso diario o mientras entreno.

En casa no tenemos televisión, se rompió y no volvimos a comprar otra. Vamos al cine de vez en cuando, leo la prensa cuando voy en el tren a trabajar, entreno fútbol y bici, me reúno con mis amigos en un bar algunas tardes, juego con mis hijos en un parque cercano, leemos, hacemos teatro, manualidades, juegos de mesa o videojuegos, con moderación.

Hacemos las compras en establecimientos de confianza, casi siempre de cultivo biológico, pero si alguna vez no encontramos productos eco, no pasa nada, tampoco montamos dramas. Además somos aficionados a la jardinería y tenemos nuestro huerto urbano.

No sé que pasará cuando mis hijos crezcan, ahora tienen 12 y 7 años y nunca se han quejado, son felices y tienen muchas inquietudes y muchos amigos. Por ahora, tanto mi mujer como yo pensamos que este es el futuro… Bueno, no pensamos mucho en el futuro, sino que estamos disfrutando del presente.

En Vive 0,0 | Zentangle: el nuevo yoga para la mente