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Aires, espumas, cocina a baja temperatura… Así es como llegan a casa las técnicas de los restaurantes

Es indudable el boom de la gastronomía y la importancia que tiene en nuestra vidas. Tanto es así que ahora no nos basta con saber cocinar un plato tradicional y casero para obsequiar a nuestros amigos sino que buscamos presentaciones modernas, y queremos aprender a preparar la nueva cocina en casa, para nuestro disfrute y lucimiento.

Muchas de las técnicas de cocina que tanto nos gustan cuando vamos a restaurantes, son susceptibles de ser transferidas a una cocina doméstica. Estas técnicas se pueden trasladar a nuestro domicilio donde nosotros mismos también podemos ser artífices de platos creativos y sabrosos. Hoy exploramos la nueva cocina en casa.

Nueva cocina en casa

Nos encanta la nueva cocina. Carnes con una textura que se deshace en la boca, verduras crujientes y melosas a la vez, espumas casi etéreas o sopas cremosas. El huevo con la clara cuajada y la yema líquida, postres sabrosos y saludables. (Podría seguir…)

Si hace unos meses os hablábamos sobre máquinas y robots de cocina que nos ahorran tiempo y esfuerzo, hoy seguimos con el tema porque son muchos los electrodomésticos y otros utensilios caseros con los que podemos trasladar parte de la cocina de vanguardia a nuestros domicilios. Están son las técnicas de nueva cocina que puedes usar en tu casa.

El sifón de espumas

Este aparato es una institución. Con él empezó a trasladarse parte del know-how de los grandes chefs a nuestros hogares. Con un sifón, podemos hacer presentaciones cremosas a nuestro platos y preparar espumas llenas de sabor. Basta rellenar el depósito con cuidado, cerrar bien el sifón y meter una o dos cargas de gas y agitar un poco. Después podemos obtener texturas impresionantes.

nueva cocina en casa rocas de espuma

Además, el sifón de espumas nos permite dar cuerpo a nuestras cremas  y sopas, o hacer bizcochos en el microondas de forma muy sencilla, como los que simulan ser rocas en el plato sobre estas líneas, que están hechos con el sifón cargado con una masa de bizcocho con tinta de calamar.

Aires y sabores etéreos

Además de usar el sifón, podemos hacer espumas con otros aparatos caseros como la batidora, utilizando un producto emulgente como la lecitina de soja. Con este sistema, las espumas pueden ser totalmente etéreas pero llenas de sabor.

nueva cocina en casa espuma

Para hacerlas y dar volumen a los platos y un aspecto muy profesional, podemos utilizar la batidora, con la que conseguiremos meter aire en las preparaciones para darles este aspecto. También podemos usar un “soplador de burbujas” como los que tienen las peceras para introducirlo en un bol y dejar que el milagro suceda. Una vez hecha la espuma, la recogemos con una cuchara y la ponemos sobre el ingrediente a destacar, como en este gin tonic en texturas.

La cocina a baja temperatura

Esta es la nueva revolución de la cocina doméstica. Hace años, pensar en cocinar en casa un producto durante 48 horas a 60 grados nos parecía algo impensable, solo apto para restaurantes. Hoy hay muchos aparatos que pueden ayudarnos a cocer a baja temperatura -durante muchas horas- en casa, para conseguir las carnes más tiernas y las texturas más interesantes.

carne a baja temperatura

Igual que hace unos días incidíamos en cómo cocinar al vapor, ya fuera en el microondas o utilizando otros métodos como el papillote o los cestillos de bambú orientales, hoy queremos destacar la cocina a baja temperatura como la forma más trasladable de la alta cocina a la cocina doméstica, haciendo una pequeña inversión en equipamiento.

La cocina a baja temperatura, requiere un envasador al vacío y sus bolsas, -para meter los alimentos que queremos cocinar preservándolos de bacterias y bacilos que puedan contaminarlo al cocinarse durante un largo período a baja temperatura- y un aparato que nos permita cocinar los alimentos despacio durante muchas horas.

Para ello, -sin necesidad de adquirir un roner que es el instrumento profesional usado en los restaurantes, podemos usar un horno sous vide doméstico que podemos encontrar en torno a 300 euros y que cambiará totalmente nuestra forma de cocinar a partir de entonces. Ya podremos hacer los mejores huevos poché, las natillas más cremosas, carnes que se deshacen con el tenedor  o los sabores más auténticos en pescados y mariscos.

Dónde aprender a cocinar usando estas técnicas

Para aprender a disfrutar de todas estas técnicas en casa, lo mejor es hacer algún curso de cocina en el que poner en práctica todo lo comentado. Además, así podremos tomar contacto con estos elementos antes de invertir en hornos sous vide, envasadoras al vacío, sifón de espumas, sopletes y otros artilugios que si no los utilizamos no harán más que estorbarnos en la cocina.

nueva cocina mundo de chocolate

Tanto en Sueños de Cocina como en Kitchen Club -en Madrid- como en la Cookiteca -en Barcelona- hemos encontrado cursos para aprender y practicar la nueva cocina y sus técnicas en cursos para aficionados con precios accesibles. Con un buen curso y unas horas para poner en práctica lo aprendido, pronto podremos deleitar a los nuestros con recetas y presentaciones casi profesionales.

Con todo esto ya no tendréis disculpa para volver a presentar a los amigos una simple pizza o un plato sin su correspondiente presentación elegante y acertada. La nueva cocina está a nuestro alcance, incluso en casa.

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Mindfoodness: la meditación se apodera de cada bocado que comemos

Mindfulness es la capacidad de los seres humanos de prestar atención al momento presente, mientras que el juego de palabras Mindfoodness es la forma que tenemos de alimentarnos tomando conciencia plena de cada bocado, ya que la relación con la comida es parte de nuestra personalidad. Muchos de nosotros volcamos nuestras ansiedades, problemas y preocupaciones en una manera muy poco sana de comer y debemos tomar conciencia de que estos malos hábitos son perjudiciales para nuestra salud.

Ya seas carnívoro, vegano, vegetariano o flexitariano, vamos a ver las claves para comer con atención plena y disfrutar de cada alimento.

¿Realmente tienes una relación sana con la comida?

Comida, alimentos, alimentación variada, gastronomía, dietas y nutrición son conceptos que están en nuestra vida diaria, no sólo en la mesa, sino en las conversaciones y preocupaciones de toda la sociedad. Sobre todo porque las cosas que se nos presentan como alimentos básicos en la publicidad, realmente no son necesarios para la subsistencia, ni siquiera para llevar una vida más sana o para nuestro bienestar.

También están las exigencias de lo que nos han vendido como un cuerpo sano. Unas medidas imposibles que consiguen que muchas personas no se acepten de acuerdo a unos cánones de belleza impuestos por ciertos sectores. Esto lleva irremediablemente hacia la frustración y la ansiedad lo que puede derivar en obsesión y a no tener una relación sana con la comida.

El estrés laboral o la falta de tiempo hacen que muchas veces picoteemos frente al ordenador cualquier cosa salida de una bolsa. El resultado es que tenemos hambre a deshora, comemos cualquier cosa y, además, nos produce malestar físico y sensación de insatisfacción. El acto de comer debe tener toda nuestra atención, tanto como cuando hacemos ejercicio o cualquier otra actividad de nuestra vida.

Sé consciente de quién eres, apúntate al mindfoodness

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En realidad, no podemos luchar contra nuestra naturaleza: una constitución original, fruto de una genética determinada, como un cuerpo femenino con curvas, una raza determinada, con una talla pequeña o muy grande… Todos tenemos una herencia genética racial que va a determinar ciertos rasgos de nuestro aspecto físico.

Ni siquiera podemos luchar contra la madurez de nuestro propio cuerpo, entre una mujer con 25 años y la misma mujer con 50, tras un par de partos, siendo la misma persona, su aspecto y necesidades son diferentes, pero lo que hay que procurar es que la dieta sea la adecuada a nuestra edad, forma de vida y necesidades de nuestro organismo, sin volcar frustraciones, ansiedades y obsesiones en la comida, a menudo insana y de hecho perjudicial.

Si conseguimos esa dieta adecuada y le prestamos la atención suficiente estaremos llevando una vida sana, procurando disfrutar lo que hay en el plato y saborear lo que comemos, evitando simplemente engullir, eso es el mindfoodness.

Comer con cabeza, sintiendo lo que estás haciendo, tomando conciencia de cada bocado y buscando el equilibrio entre cuerpo y mente. Comer bien, comer alimentos saludables, sienta bien a nuestro cuerpo y, cuando el cuerpo se siente bien, las emociones también.

Olvídate de tus problemas y disfruta del momento

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Dice un refrán muy español que “la caridad empieza por uno mismo”, y la caridad, ni más ni menos, es un sinónimo de amor.  Lo primero que debemos hacer es aceptarnos y querernos y, después, con ayuda del mindfoodness, cuidarnos por dentro, tanto física como psicológicamente. Hay que conseguir dejar fuera de la mesa cualquier problema, ya sea laboral o sentimental, y centrarnos al cien por cien en la comida que vamos a degustar.

Otro tema importante es la manera de comer. No basta sólo con tener conciencia de cada bocado que te llevas a la boca, sino que también hay que comer sin prisas, sintiendo el sabor en el paladar y masticando pausadamente. Así conseguiremos una experiencia gastronómica plena y, además, la comida nos sentará mejor.

Sí, sí, esto también es Slow Life

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Este movimiento nos ha atrapado inexorablemente, y no cabe duda de que está íntimamente relacionado con el mindfoodness y con el mindfulness. Si echamos la vista atrás vemos que, mientras que la generación de nuestros abuelos han alcanzado edades provectas más allá de los ochenta o los noventa años, la de nuestros padres, se ha detenido por enfermedades, fruto de la vida caótica y poco saludable que han llevado desde los años 60 hacia acá.

La vida moderna nos roba un poquito de vida: alimentos demasiado procesados, polución, estrés… podría seguir, pero ya sabemos todos que había que parar esta espiral y el Slow Movement se ha encargado de darnos el toque de atención.

Tómate tu tiempo para comer, elige alimentos que sabes que te ayudan y sientan bien a tu cuerpo y, poco a poco, restablecerás ese equilibrio que todos buscamos. Cuídate.

Imágenes | iStock, Flickr

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6 de mayo, día internacional sin dietas: es posible llevar una vida saludable sin sacrificios

El 6 de mayo se celebra mundialmente el día sin dietas o No Diet Day y se simboliza con un lazo azul claro. Todo comenzó en 1992, cuando Mary Evans Young quiso alertar a la sociedad contra la  anorexia nerviosa y otros desórdenes alimentarios. Días antes, Young había concedido una entrevista a los medios de comunicación locales con el eslogan “La gorda devuelve el mordisco” (Fat Woman Bites Back) y la fecha se eligió por cercanía a su comunicado. Otros países fueron sumándose a Gran Bretaña hasta que la iniciativa quedó extendida.

Pasar un día sin dietas es imposible, dado que la palabra dieta alude a la alimentación que ingerimos cada uno de nosotros, independientemente de si está orientada a cuidarse o si es desordenada y perjudicial. Se utiliza para hablar de formas de alimentarse, como la dieta mediterránea. Pero también se acepta la acepción de régimen, en el sentido de alimentos y bebidas que se permiten a los enfermos y convalecientes o, de forma coloquial, la privación de comer. A esto último nos referimos cuando hablamos de un día sin dietas.

Está claro que celebrar un día sin dietas y hacer que las personas que suelen someterse a ellas dejen de cumplirlas una única vez al año carece de sentido. El día se celebra para llamar la atención sobre los problemas que puede acarrear la obsesión con el peso y con el aspecto físico y para demostrar que existen formas de alimentarse saludablemente sin estar a dieta. Pero una vez la fecha ha valido para establecer ciertos principios, lo idóneo es que no se olviden el resto del año.

¿Adelgazamos por salud o por estética?

Cuando uno se pone a régimen, casi siempre argumenta que es por la salud: evitar que las arterias se congestionen, que suba el colesterol y que el cuerpo pierda movilidad. En muchos casos es cierto que es necesaria una pérdida de peso y cierta depuración en el tipo de comida que se ingiere, sin embargo, las personas a las que les hace falta esto a menudo son las que nunca se ponen a dieta o al menos, no hasta que se lo recomienda un médico.

happy young woman enjoying healthy salad bowl with mobile cellphone at home kitchen

Las personas más dadas a someterse a regímenes, en la mayor parte de los casos lo hacen por estética y, por desgracia, en la actualidad existen unos cánones muy irreales y exagerados. De hecho, tener la figura de muchas personas que aparecen en el cine y la televisión está muy lejos de ser saludable, bien al contrario: probablemente sea perjudicial. Por no hablar de que además de con dietas se ayudan con muchas otras intervenciones –y retoques fotográficos— para lucir sus tipazos.

Entre estar bien de salud sin tener altos los niveles de colesterol y sin embotar las arterias y estar como mandan los cánones estéticos puede haber una diferencia de hasta 15 kilos… que se dice pronto. Asegurémonos de cuál es el motivo de hacer nuestra dieta y pongamos las medidas necesarias que tengan sentido con eso. Por supuesto, quien quiera estar más delgado de lo que está puede tratar de hacerlo sin problema, pero tiene que tomárselo con calma y no convertir su intención en una obstinación y un sin vivir.

Es peor para la salud mental y física obsesionarse con alcanzar un peso más irreal que ideal, vivir privándose de todo lo que a uno le gusta por el resto de los días, impedir tener cualquier interacción social cómoda porque hay que estar evitando bebidas y comidas, ver a todos los demás gordos aunque estén en su peso, y encontrarse a disgusto siempre con uno mismo que tener algún kilillo de más. Busquemos una figura bonita, pero sin convertirlo en un modo de vida insufrible.

Woman has Diarrhea Holding his Butt: Isolated on White Background

Aprender a aceptarnos es algo que se recomienda siempre, pero me da la sensación de que es más difícil de acatar que una dieta privativa. Además de que no solo depende de nosotros mismos, sino de toda la sociedad, es que no solo se basa en lo que vemos en el espejo, sino en preconcepciones más arraigadas. Lo que sí podríamos decir es que, si uno tiene problemas de autoestima, es muy probable que el adelgazar no vaya a solucionarlos. Hay personas que están muy bien de peso y de figura y se siguen viendo gordas. No vale con decirles que aprendan a aceptarse como son, es muy posible que necesiten solucionar problemas más profundos en terapia.

El peligro de las dietas relámpago y milagro

Cuando se habla de lo perjudicial que puede ser un régimen alimenticio, se consideran las privaciones o aceptaciones que incluye durante su seguimiento. Puede haber dietas de las que se denominan despectivamente como “relámpago” y “milagro” que no sean nocivas por sí mismas, pues no lleven a los pacientes a carencias ni excesos malos para la salud. Por lo tanto, lo malo no es seguir una dieta de este tipo.

Fat woman choosing chocolate cake instead of doing gymnastics, smiling happily.

Lo malo está en que estas dietas no son una solución duradera. La persona que las sigue sabe que está haciendo algo temporal y por ese motivo no le cuesta tanto cumplirlas o demostrar fuerza de voluntad. Pero ahí está el perjuicio: esa persona sabe que está dejando de comer determinados alimentos que le gustan durante un tiempo limitado y que volverá a disfrutarlos cuando alcance su objetivo.

Al tener la idea de volver a comer todo aquello que nos hacía engordar, hacemos la dieta con la mentalidad de la espera y la ansiedad por engullir placeres no se disipa, sino todo lo contrario: crece de forma exagerada. La espera se posterga y, por lo tanto, la gana con la que nos lanzamos a los alimentos prohibidos es mucho mayor cuando termina la dieta de lo que era antes de comenzarla.

Fruits and vegetables with high nutritional value and a smoothie beverage

Así es tan habitual que las personas que hacen estos regímenes recuperen el peso en menos tiempo del que tardaron en perderlo. La dieta les ha provocado un descenso, pero no han aprendido a comer. No sólo no sirve de nada, sino que para el cuerpo y para la mente es malísimo el efecto yo-yo de subir y bajar de peso constantemente, sin ser nunca capaces de mantenerse.

Es preferible para una persona con tendencia a la gordura hacer un régimen de pérdida lenta de peso que resulte sostenible durante mucho tiempo o para siempre, que someterse a esas mermas épicas que llenan de orgullo durante unos días, pero que no representan en absoluto a la persona y no se pueden prolongar más allá de un tiempo determinado.

Word Help written on a weight scale

Preferimos en general estos regímenes fulminantes porque nos gusta ver la recompensa al subirnos a la báscula, presumir ante los demás de los kilos perdidos, empezar a comprar ropa de tallas menores y sentirnos en seguida más ágiles y jóvenes… pero solo son una ilusión, en seguida se disipan como cualquier quimera. La paciencia, como en tantas cosas, también es necesaria para mantenerse con salud.

Al igual que decíamos que uno mismo se impacienta por reducir con rapidez, quienes ofrecen las dietas también basan su índice de resultados en cambios drásticos, pero hay que tener en cuenta que casi con total seguridad, tras bajar muy velozmente de peso, habrá un efecto rebote. Por lo que sería bueno huir de quienes nos prometen que soltaremos x kilos en x meses o semanas.

Las dietas imposibles

Hay dietas que no es que sean milagrosas o veloces, pero que prometen una pérdida de peso considerable. Lo que ocurre con ellas es que son imposibles de seguir porque son muy estrictas y sacrificadas y únicamente se basan en la fuerza de voluntad de la persona que se somete a ellas. Quien la impone trata de concienciar al paciente de lo necesario que es seguirlas, pero de poco sirve.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que una persona que necesita hacer régimen probablemente nunca haya comido saludablemente por su propia iniciativa. Si esa persona tuviese tanta capacidad para autocontenerse, no estaría ahí solicitando unas pautas. La persona que recurre a una dieta será que come demasiado por el motivo que sea: por costumbre de pasarse en la cantidad, por metabolismo, por sedentarismo, por puro placer glotón, por problemas psicológicos como la ansiedad o por muchos otros motivos.

Woman holding a bowl and eating salad in front of a window.

Si quien impone la dieta no averigua estos orígenes y no trata de remediarlos o, al menos tenerlos en cuenta, la dieta que imponga no va a funcionar: se harán trampas o acabará siendo abandonada, creando en el paciente, además de una pérdida de tiempo y dinero, una frustración que aumente su falta de autoestima: “además de ser un gordo, soy una persona débil y sin fuerza de voluntad”. Pero la culpa no es de quien ha desobedecido, sino de que quien se la puso lo hizo sin conocer sus capacidades.

Las dietas también pueden resultar imposibles porque no tienen en cuenta las costumbres de la persona que las va a obedecer. Por ejemplo, alguien que, por motivos de trabajo, deba comer en restaurantes, no puede seguir la mayor parte de los regímenes. Quien los elabora debería tener esto en cuenta, así como cualquier otra circunstancia. Si esa persona hace mucho deporte, no se la puede someter a privaciones desmedidas.

Cuando elijamos hacer una dieta, asegurémonos de que es la adecuada para nosotros, tanto por nuestra forma de ser –siendo realistas con respecto a nuestra fuerza de voluntad— como por nuestro día a día y nuestra facilidad para limitarnos a muy determinados alimentos.

bowl of watermelon and feta salad - food and drink

Educación nutricional

Para poder hacer una dieta que nos haga perder peso de forma lenta, pero sea sostenible y que nos permita mantenernos en la figura ideal, como sugeríamos más arriba, es necesario aprender a comer bien. No vale con seguir ciertas instrucciones de farmacéuticos, dietistas, libros o amigos sin saber lo que estamos haciendo. Existe una gran carencia en la educación sobre los efectos de cada alimento y ni siquiera se pueden decir cosas genéricas y escritas en piedra sobre cada producto, pues el metabolismo de las personas hará que afecten más o menos a cada uno. Por lo tanto, sería muy bueno que todos supiésemos lo que hacen los alimentos al organismo en general y particularmente al nuestro.

Un buen ejemplo es el efecto de las proteínas y los hidratos de carbono. Aunque pensemos que es siempre preferible comer verduras y que eliminar la carne, los huevos y los lácteos nos ayudará a adelgazar, en realidad estos últimos hacen falta para que no se nos disparen los niveles glucémicos y para evitar picos de insulina. Contar calorías para reducir peso, aunque es un primer paso, no es suficiente.

Friends preparing together a salad for vegan party

En lugar de acudir a un dietista que nos haga un listado de productos permitidos y prohibidos, sería preferible visitar a un nutricionista que nos enseñe a alimentarnos de manera saludable para siempre, que nos dé pistas sobre cómo estar sanos con dietas equilibradas y sin pasar hambre ni privaciones o incomodidades.

No sé cocinar ni me gusta, ¿cómo puedo alimentarme bien?

Cuando decimos que para mantenernos con salud sin sacrificios lo más importante es saber algo de nutrición y dietética, no queremos decir necesariamente que sea imprescindible saber cocinar. Quien sepa y le guste, disfrutará más. Pero hay muchas personas que no tienen tiempo o paciencia para pasar en la cocina y no por eso deberían renunciar a la salud. Hay platos sencillos y saludables que se pueden inventar sin seguir los pasos de ninguna receta y que muchas veces son vuelta y vuelta en una plancha o que incluso se toman crudos, como las ensaladas, o que basta con meterlos en una máquina y dejarlos cocer. Quizá es más importante aprender a comprar bien que a cocinar para llevar una dieta saludable.

Closeup of man preparing healthy and tasty salad in kitchen

De nuevo nos encontraríamos con el concepto de las dietas imposibles: si lo que se incluye en nuestros menús son elaboradas preparaciones y no sabemos o no nos gusta cocinar, acabaremos por no seguirla. Así que habrá que buscar soluciones sencillas y rápidas, pero sanas.

La conclusión del artículo es que hemos sido un poco contradictorios: hablábamos del día sin dietas y lo que hemos dicho es que hay que seguir una dieta siempre, hay que aprender a comer y seguir ese aprendizaje durante el resto de nuestra vida, todos los días. La parte buena es que dejaremos de lado las dietas que nos suponen un sacrificio y una privación o las que no se adaptan a nuestro modo de vida. Gracias a eso conseguiremos una relajación y una felicidad que son más importantes que el aspecto estético.

Fotografías: iStock

Slow cities, slow food, slow fashion, slow sex… ¿es posible cambiar de ritmo?

El trepidante ritmo de vida actual ha conseguido que abandonemos el medio natural y su tempo, marcado por las estaciones. No se trata de un movimiento que pretenda volver al pasado, sino de encontrar la manera de llevar una vida más plena y menos acelerada, disfrutando del presente, en lugar de correr hacia un futuro incierto.

Filosofía slow

Este movimiento nación en Roma, en 1986, en la Plaza De España, extendiéndose desde la slow food a todos los aspectos de la vida diaria, pero ¿en qué consiste el movimiento slow?

El movimiento Slow pretende hacer que ralenticemos nuestro ritmo de vida y volvamos a disfrutar de la vida. Una vida que se rige por horarios marcados por el trabajo y sometida por una velocidad que erradica el placer de vivir el momento. Hay muchas veces que nos precipitamos al tomar decisiones y es fruto de este tempo acelerado que llevamos.

La lentitud, que en ocasiones está asociada a la incapacidad, es en realidad una buena manera de meditar los pros y los contras y no dejarse llevar por la premura del momento o un arrebato. Parar un momento, meditar, hacer yoga o cualquier otra actividad que nos permita disfrutar del momento presente sin agobios ni prisas.

Slow cook, recetas slow, slow food…

slow-food

He reunido estos conceptos en un sólo apartado porque van íntimamente ligados a la gastronomía. La primera vez que el movimiento slow se manifestó fue precisamente en este tema, el gastronómico.

Ese ritmo de vida que te obliga a comer corriendo productos que no sabes de dónde salen, ni quienes son los productores, la fast food, que sienta mal, es poco sana y además no permite que el comensal disfrute de lo que ha comido, es la primera cosa que cambia con el slow food. Si le sumamos que, quienes tienen buen paladar suelen ser también enamorados de la cocina o cocinillas, ya tienes la chispa que enciende los fogones slow.

Pero la slow food no comienza en la cocina, sino en el campo, con los productores comprometidos con la sostenibilidad y el medio ambiente. Es decir, que el ir al mercado se convierte en un ejercicio de reconocimiento de los aromas de antaño y la gastronomía local. El slow cook es la cocina a fuego lento, consiguiendo sabores más intensos y platos más sanos.

Si bien es cierto que muchos no pueden permitirse el placer de cocinar y comer plácidamente a diario, sí que pueden preparar su almuerzo la noche anterior y llevarlo al trabajo. En Vive 0,0 os dábamos un montón de recetas sanas, deliciosas y muy cómodas para llevar el almuerzo al trabajo. Al no tener que salir corriendo a comer en cualquier restaurante de comida rápida en la calle, podrás disfrutar de tu comida con más calma, lo que proporcionará mayor placer y regresarás a tu puesto con otra actitud.

Por poner un ejemplo, no es lo mismo correr a comprar un sandwich rancio que degustar la receta de lasaña de carne, que no tiene más ciencia que hacer un buen relleno con un sofrito rico, una carne picada de calidad y una bechamel suavecita. Puedes hacerla el fin de semana y congelar una o dos raciones en tuppers preparados para llevar al trabajo.Si no es de vuestro agrado la lasaña, no dejéis de consultar los mejores libros de recetas de tupper.

Slow restaurant

restauranteskm0

En caso de que contéis con más tiempo o no hayáis sido previsores, os recomendamos almorzar en un slow restaurant.

Primera clave para localizarlos: nunca os preguntarán qué turno queréis mientras reserváis. Además hay otras señales para que sepáis que estáis en un restaurante Km0, que es como se denominan. Desde Slowfood España nos marcan las pautas:

Transmiten la filosofía Slow Food, porque sus cocineros comprenden que no se puede separar el placer gastronómico de la responsabilidad con los productores, sin los cuales no existiría la cocina de éxito.

Los cocineros Km0 juegan un papel fundamental al ser los intérpretes de un territorio que ponen en valor a través de su creatividad. La colaboración entre cocineros y productores propicia la lucha contra el abandono de la cultura tradicional y la estandarización de la comida.

Un Restaurante Km0 certificado por Slow Food promueve:

  •  Reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera producidas por el transporte de alimentos.
  • Divulga las cualidades y el valor de los alimentos incluidos en las categorías Arca del GustoBaluarte y Tutelado
  • Favorece el consumo de productos locales, comarcales y estacionales.
  • Un plato Km0 incluye un 40% de sus ingredientes de origen local, por lo que el restaurante compra directamente al productor a menos de 100 kilómetros de distancia.
  • El 60% restante de los ingredientes que componen un plato Km0 deben pertenecer al Arca del Gusto, Baluarte, Tutelado o tener certificación ecológica.
  • Ningún plato podrá tener alimentos transgénicos o animales que hayan comido transgénicos.

 

Slow cities

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Ciudades de menos de 50.000 habitantes, que buscan mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a partir de propuestas vinculadas con el territorio, el medio ambiente o las nuevas tecnologías. Estos municipios quieren dar a sus vecinos la posibilidad de usar y disfrutar de su propia ciudad en un ejercicio de equilibrio entre modernidad y tradición de forma que conviven la sabiduría del pasado con los avances tecnológicos más punteros.

¿Queréis saber qué municipios españoles forman parte de esta red de Cittislow?

En España Begur, Bigastro, Lekeitio, Mungia, Pals y Rubielos de Mora, son ciudades cuyos centros históricos son espacios peatonales en los que el tráfico y su ruido desaparecen fomentándose el paseo tranquilo,con pequeños comercios donde se venden productos autóctonos, y los restaurantes elaboran recetas tradicionales del lugar en base a productos locales que son cultivados siguiendo los postulados de la agricultura y la ganadería ecológicas. ¿No os parecen idílicas?

Slow fashion

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Ya vimos en la pasada edición de Biocultura que es posible una moda sostenible, Según la revista Smoda, del diario El País:

El movimiento slow anima, por una parte, a vestirse con prendas, colores y tejidos nada agresivos, que ayuden a sentirse más cómodo y relajado, tanto en beneficio de uno mismo como de los demás. Pero también se preocupa escrupulosamente de no fomentar el consumo indiscriminado de ropa.

Abanderado por Donna Karan y Dolce & Gabbana, con la Fundación Urban Zen, los grandes diseñadores proponen un cambio de modelo de consumo, no más easy-to-wear, sino, según la neoyorquina: «Creo en vestir las múltiples caras de una mujer, no en los dictados de la moda. Pero sí me gusta acentuar lo positivo, eliminar lo negativo y proponer la creación de un sistema que ofrece muchas más opciones con un menor número de piezas».

Slow sex

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Pero si hay algo en lo hay que disfrutar y paladear, valga la expresión, lentamente, son las relaciones íntimas. Si no tienes tiempo ¡planifícate! Parece mentira que nuestra sociedad haya relegado algo tan fundamental, que ha hecho falta un movimiento internacional para disfrutar con tu pareja.

La seducción es uno de los principios del slow sex, todo lo que vale la pena, conviene hacerlo lentamente. Deja las prisas para alcanzar el autobus y date un buen baño de sensualidad, cuanto más tardes, mejor para todos. Y  por cierto, los tópicos funcionan:  el romanticismo, el erotismo, y que los señores no tengan prisas por ir a ningún sitio, son las claves del éxito. El placer está en el camino, no en la meta.

Turismo slow

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“Si hoy es martes, esto es Bélgica” , la divertida película que narra las vicisitudes de un grupo de turistas norteamericanos en ruta por diferentes ciudades europeas, sería la antítesis de los que buscaría un turista slow. Puede que visites menos lugares, pero disfrutarás en cada uno de ellos, mucho más que si hubieras visitados 15 catedrales en tres días.

No se trata de cantidad, sino de calidad, de profundidad, dice un seguidor de este movimiento. Sentarse frente a la única Catedral gótico normanda de España y disfrutar de cada detalle, no hace falta ser un experto en arte, sólo dejarse llevar. Y quien dice una catedral, dice un paisaje maravilloso o contemplar ese gran regalo de la naturaleza que es el mar, desde un acantilado.

Movimiento slow en España

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España tiene slow cities, restaurantes Km0, mercados locales, amantes de la slow food y el slow cook y un buen montón de gente que poco a poco está ralentizando su manera de vivir. Disfrutando del día a día. Charlando con un buen amigo, profesor universitario, seguidor de esta vida me decía:

No digas que soy un adepto o un fan, soy una persona consciente de que nuestra forma de vida estaba acabando con nosotros y con nuestro planeta. Si me duele la cabeza, no me tomo una pastilla, doy un paseo. Lo que no quiere decir que cuando me encuentro mal vaya al médico y me medique, pero bajo prescripción facultativa.

Tengo un teléfono movil (recién comprado) cuyo número solo tienen en el colegio de mis hijos y mi mujer, es decir, para emergencias, cualquier otro contacto puede ser por el teléfono fijo o en caso de que sea laboral, un correo electrónico para que lo lea en el trabajo, no durante mi descanso diario o mientras entreno.

En casa no tenemos televisión, se rompió y no volvimos a comprar otra. Vamos al cine de vez en cuando, leo la prensa cuando voy en el tren a trabajar, entreno fútbol y bici, me reúno con mis amigos en un bar algunas tardes, juego con mis hijos en un parque cercano, leemos, hacemos teatro, manualidades, juegos de mesa o videojuegos, con moderación.

Hacemos las compras en establecimientos de confianza, casi siempre de cultivo biológico, pero si alguna vez no encontramos productos eco, no pasa nada, tampoco montamos dramas. Además somos aficionados a la jardinería y tenemos nuestro huerto urbano.

No sé que pasará cuando mis hijos crezcan, ahora tienen 12 y 7 años y nunca se han quejado, son felices y tienen muchas inquietudes y muchos amigos. Por ahora, tanto mi mujer como yo pensamos que este es el futuro… Bueno, no pensamos mucho en el futuro, sino que estamos disfrutando del presente.

En Vive 0,0 | Zentangle: el nuevo yoga para la mente

 

 

El café rápido vs. el desayuno saludable: ¿de verdad que quieres perder ese hábito con la vuelta al trabajo?

Hoy es el último día del mes de agosto y para muchos, al ser lunes, también es el primer día de la vuelta al trabajo. Este cambio de rutinas supone algún que otro problema, al menos para un gran porcentaje de la población de nuestro país. Por eso hoy analizamos un tema importante para nuestra salud: el café rápido vs. el desayuno saludable. Piénsalo, ¿de verdad quieres perder el hábito del buen desayuno por el hecho de volver a trabajar?

desayuno saludable

Además de los cambios naturales en nuestras costumbres y horarios, el principal resentido con la vuelta a la rutina puede ser nuestro desayuno. Si estás interesado en que te lleguen puntualmente nuestras publicaciones de vida saludable, recetas de aprovechamiento y otros temas interesantes, puedes suscribirte a nuestra newsletter semanal mediante este formulario, para recibir las publicaciones cómodamente en tu correo electrónico.

El café rápido frente al desayuno saludable

desayuno continental

Aunque sabemos que el desayuno es la comida más importante del día, en muchas ocasiones no le prestamos la atención que merece, al menos de forma regular. Diariamente desayunamos con prisa y tomamos cualquier cosa o lo que es peor, nos vamos al trabajo sin desayunar debidamente.  Pensemos un poco y analicemos este tema:

Qué bien nos sienta en verano poder desayunar un buen desayuno completo, con un zumo de fruta recién exprimido, un plato de cereales o unos huevos con algo de proteína, antes de tomar el café con una tostada, y lo mejor de todo, desayunando sin prisas, dedicando a esta actividad al menos 30 minutos.

Sin embargo, la vuelta al trabajo supone para muchas personas abandonar el buen hábito y la satisfacción de un desayuno tranquilo al que dedicar nuestra primera media hora del día y sustituirlo por un café rápido bebido de pie mientras se hacen otras tareas, todo en menos de dos minutos y saliendo con prisa para llegar a tiempo a la oficina o la universidad.

Hay grandes diferencias entre uno y otro tipo de desayuno y las consecuencias para nuestra salud son muy diferentes si se opta por una u otra de las opciones

Desayuno sano

desayuno sano

Podemos decir que un desayuno sano es el que contiene todos los grupos nutricionales necesarios y resulta conveniente que ese sea nuestro desayuno a diario. Se trata de un desayuno en el que haya cereales, frutas, fibra, proteínas y lácteos. El ejemplo perfecto sería un zumo de fruta o una macedonia, acompañada de un café con leche o un bol de cereales con leche o yogur y además una rebanada de pan con aceite y tomate. Incluso si quieres puedes añadir un huevo revuelto o pasado por agua y un poco de jamón o pavo cocido.

Se suele decir que el desayuno es la comida más importante del día y que tiene que ser quizás la más abundante y copiosa. Pensad en lo bien que sienta un buen desayuno cuando estamos de vacaciones y lo tenemos en el hotel. Todos desayunamos de forma muy abundante y repetimos incluso de algún alimento. Esos días nos sentimos llenos de energía y nadamos, caminamos y hacemos muchas actividades, sin sentirnos mal en ningún momento.

Desayuno saludable

desayuno saludable

La diferencia del desayuno saludable sobre el desayuno sano, suele venir por adaptar el desayuno sano a nuestras necesidades concretas, en cuanto a aportación de calorías, porcentaje de fibra, hidratos, proteínas y grasas adecuadas a nuestro estado de forma y necesidades energéticas y estado de salud.

Un desayuno saludable no es igual para cada persona ya que unas pesonas necesitarán más alimentos para sentirse bien y cubrir sus necesidades del día, y otras necesitarán menos. Para saber cuáles son esas necesidades hay que analizar factores que influyen como el sexo, la edad, el peso, y el trabajo y actividad física de cada uno.

Café rápido

café rápido

Un café rápido es una mala opción para desayunar. Primero porque el café rápido suele significar que no se toma nada sólido o se acompaña solamente con un par de galletas. Segundo porque un café rápido suele significar desayunar deprisa, normalmente de pie y sin relajarnos, sin poder estar tomándonos el tiempo necesario para despertar el cuerpo de forma tranquila mientras se disfruta de un desayuno sano.

Ventajas y beneficios

ventajas y desventajas del desayuno saludable

Lo mejor de un desayuno sano y saludable está en lo bien que nos sienta. Un buen desayuno nos recarga de energía, nos hace despertar a la actividad felices y fuertes, nos pone de buen humor y nos permite tener el cuerpo en estado óptimo para acometer las tareas del día, sea cual sea nuestra edad.

Además, permite crear una reserva de energía para el momento en que más se necesita, cuando tenemos más cosas que hacer, que pensar o calcular, y cuando más nos conviene distribuir el glucógeno y los azúcares que necesita nuestro organismo.

Desventajas

cómo hacer muesli

Lo único malo del desayuno saludable es que requiere treinta minutos entre prepararlo y tomárselo, cómodamente sentado mientras se piensa en lo que se está tomando y se disfruta con cada bocado. Si nos vence la pereza y no queremos reservarnos esos minutos para nuestra salud y para nuestro disfrute, nos perdemos el desayuno saludable y nos tenemos que conformar con un café bebido deprisa que ni nos alimenta ni nos conviene.

Si vas mal de tiempo o pierdes mucho tiempo por las mañanas en cosas que te impiden tomar un desayuno sano y saludable, procura dejar todo listo antes de acostarte y concedete el placer de un desayuno tranquilo y completo. En cuanto lo hagas dos o tres días seguidos, notarás lo bien que te sientes durante todo el día con este nuevo hábito que te recomendamos.

Imágenes | Matt Biddulph, Jonathan Lin, Helen Yang, Kenny Loule
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10 motivos para montar tu huerto urbano

Cada vez son más los Ciudadanos 0,0 que han decidido montar su propio huerto urbano. Y es que, lejos de ser una moda, somos muchos los que disfrutamos viendo crecer nuestras plantas, comiendo nuestras propias verduras… Si aún no te has animado, te ofrezco los diez motivos por los que empecé yo. Seguro que muy pronto tienes tus propios diez… o más.

Comida sana y cerca: Sabemos que hay que comer sano, que debemos tomar más frutas y verduras… pero no es lo mismo saberlo que hacerlo. Y puedo asegurarte que tener los tomates, cebollas, rabanitos y demás productos en tu propia casa, viendo cómo se desarrollan cada día, te anima a incorporarlos a tu dieta. Es cierto que tu huerto urbano no te dará suficiente como para comer a diario, pero lo importante es el efecto que crea: una vez que descubres lo deliciosas que son las recetas con verduras naturales, te animarás a incluirlas en tu lista de la compra y a comerlas más a menudo.

Valoras y conoces más las frutas y verduras: Cuando has probado el sabor de un tomate natural y madurado al sol, una fresa en su punto… aprendes a valorar mucho más los productos bien cuidados, e incluso a saber elegirlos mejor en el súper.

Es más fácil de lo que parece: Si eres de los que cuando oyeron por primera vez lo de huerto urbano tuvieron un flashback de su abuelo trabajando en el pueblo de sol a sol, bienvenido al club. Yo me imaginaba que sería un lío, que quitaría mucho tiempo, que no sabría hacerlo… y nada más lejos de la realidad. Cuidar de estas plantas es algo muy sencillo, que no te ocupa mucho y que te gustará hacer. Y si tienes niños en casa, es una manera perfecta de que aprendan sobre la naturaleza y comiencen a tener pequeñas responsabilidades (el encargado de regarlo cada noche, de vigilar cuándo están maduras las fresas…).

Una nueva afición: Como todo, cuando comienzas a investigar algo, empiezas a descubrir que es más interesante de lo que imaginabas. Por internet puedes encontrar blogs y foros con trucos para tu huerto urbano, ideas… en Ciudadano 0,0 sin ir más lejos encontrarás todo tipo de consejos y recomendaciones. ¡Es lo bueno de ser cada vez más!

Resulta bastante decorativo: ¿Has oído alguna vez eso de que las plantas dan vida a una casa? Es totalmente cierto. Y es que una terraza con sus jardineras llenas de plantas y hierbas no tiene nada que ver con otra vacía y seca. Pruébalo.

Relaja:
¿Llegar del trabajo cansado a casa y sentarte a ver la tele? Mucho mejor salir al jardín o a la terraza, regar tu pequeño huerto, comprobar cómo va creciendo… no tienen por qué ser más que unos minutos al día, pero te darás cuenta de que te sirven para desconectar y relajarte.

 

Conoce mejor a tus vecinos: Si vives en una urbanización o comunidad de vecinos y tenéis una zona común que no utilizáis (azotea, patio, descampado…) montar un huerto urbano allí es una idea genial. Te servirá para conocer mejor a esos vecinos con los que normalmente apenas cruzas un hola. Mantener un proyecto en común de este tipo mejora las relaciones y ayuda a crear comunidad, crea amistades y te permite conocer mejor a quienes te rodean. Al final, lo de menos son los frutos.

Ahorra dinero: Como decíamos, tu huerto urbano no te dará para comer a diario, pero sí para disponer de frutas y verduras que generalmente tendrías que comprar. Comida orgánica, natural y ecológica de alta calidad que podrás incoporar a tu dieta y ahorrar un dinero.

Regalo original: ¿Qué regalar a alguien que ya lo tiene todo? ¿seguir acumulando productos que no va a necesitar? ¿por qué no regalarte tu última cosecha de tomates rojos y deliciosos? ¿o invitar a tus amigos a un delicioso batido casero de fresas naturales? Incluso puedes dejar que se introduzca en este mundillo regalándole una planta ya crecida. Verás como no es la última que tendrá.

¿Por qué no? tener un pequeño huerto urbano en casa cuesta el mismo esfuerzo que tener cualquier otra planta. Decora, relaja, te hace aprender cosas nuevas y además comerás más sano. ¿Por qué no animarte a probarlo?

Imágenes Flickr Creative Commons | Mumumío y orphan girl

¿Qué es el slow food?

 Somos lo que comemos”. Hemos escuchado la frase miles de veces y un día, preparando la comida familiar o de compras en el súper, te das cuenta que la decisión está en tus manos. ¿Será el slow food el camino para acercarnos a esa alimentación equilibrada que buscamos?  Y nos ponemos manos a la obra para averiguar un poco más sobre ¿qué es el slow food?

slow food

A primera vista se tiene la idea de que es sólo una manera de comer cuando en realidad involucra bastante más que éso. No sólo es importante la calidad y estado de los productora que componen nuestra dieta sino que el slow food requiere que abramos los ojos para conocer más sobre los métodos de producción, por ejemplo. 

 slow food

¿Qué es slow food?

El “comer lento” involucra una actitud más reflexiva sobre todo lo que involucra la gastronomía. Detrás de cada producto que comemos hay una enorme maquinaria humana, económica y cultural que lo avala. Por ejemplo: una botella de aceite de oliva virgen de Jaén, es mucho más que 1000 mililitros de aceite. Hace falta una larga experiencia, una cultura propia, un conocimiento de la tierra y una dedicación personal para que el producto final sea óptimo.

La industrialización y globalización han hecho que muchos de los alimentos que consumimos cada día, hayan perdido parte de esa tradición local, que hayan dejado de beneficiar al productor original. Así también, la alimentación se hace más “global” y menos “propia”. En ese proceso, encontramos que las cocinas tienden a parecerse, a uniformarse perdiendo sabor autóctono y cayendo en un menú homogéneo generalizado.

El movimiento slow food surgido en Italia en 1986, interpreta la gastronomía y la alimentación como hechos culturales a dignificar. Busca rescatar los productos y métodos culinarios propios de un lugar, promoviendo su difusión y protección como bienes culturales.

Slow food: bueno, limpio y justo

El movimiento slow food se asienta en tres conceptos fundamentales:

  • Bueno: lo que comemos debe ser bueno, fresco, de estación, que satisfaga nuestros sentidos y se base en la producción y cultura locales.
  • Limpio: la producción de alimentos y el consumo deben ser respetuosos del medio ambiente y saludables para nuestra salud.
  • Justo: las transacciones comerciales que genera la producción y comercialización de productos alimenticios deben tener reglas justas tanto para productores como para consumidores. Precios accesibles y márgenes de comercialización equitativos intentando beneficiar a la localidad productora.

 slow food

¿Cómo practicar slow food?

Este movimiento está organizado en mas de 50 países a través de grupos locales que realizan tareas de difusión y concientización. Se reunen en ferias y cursos sobre la temática a los cuales puedes sumarte. Algunas de estas ferias ya han tomado un vuelo internacional y con fama bien ganada en el ambiente gastronómico. Tal es el caso del Salone del gusto que se realiza cada año par en Turín.

Se promueven campañas de educación gastronómica como la de Slow Fish con la que se estimulan las técnicas de pesca más respetuosas con el medio ambiente y las técnicas culinarias más tradicionales.

También existen restaurantes slow food que ofrecen cartas basadas en la producción y técnicas culinarias cercanas, justas y saludables. Estos restaurantes se identifican como “Kilómetro 0”. Si te interesa probarlos, hay varias guías al respecto como la guía de restaurantes km 0 de Cataluña.

¿Tengo que sumarme a una asociación? No es necesario “apuntarse” formalmente a ningún grupo si no quieres. Simplemente,  puedes proponerte adoptar los 3 principios del slow food como propios y tratar de llevarlos adelante en la compra y alimentación diaria.

¿Cómo? Interesándonos por la cultural gastronómica local aprendiendo recetas y formas de cocinar propias de la tierra en la que vivimos, apoyando a productores locales.  

En el super, leyendo bien las etiquetas y eligiendo los productos que se cultivan cerca de casa. Visita el mercado local y tendrás una visión de todo lo que produce tu zona, la calidad y variedad de productos que ya estás consumiendo y de los nuevos que puedes incorporar.

Creo que así podemos sumarnos a una gran iniciativa global desde nuestra experiencia del día a día.  El slow food deja de ser un concepto abstracto y lo traducimos en una conducta responsable desde la compra hasta nuestra mesa. 

Imágenes | Porcillas Moscas, Danumurthi Mahendra