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Qué gano al asegurar la bicicleta y qué debería tener en cuenta al hacerlo

Que el sector de las bicicletas está en alza no es ningún secreto. No solo se trata del movimiento que lleva a recuperar la bici en la ciudad como medio de transporte relacionado con el ocio, la bici también se beneficia del auge que está cogiendo el wellness, esa búsqueda que tenemos para sentirnos saludables y mejor físicamente, en la que este vehículo es perfecto para llevar a cabo ese ejercicio moderado que necesitamos. Por eso el sector de los seguros ha sacado productos enfocados a este colectivo ciclista. Vamos a ver qué ganas al asegurar la bicicleta y qué deberías tener en cuenta a la hora de hacerlo.

El principal motivo para contratar el seguro es la tranquilidad que nos ofrece ante cualquier percance. Nadie quiere tener un accidente, pero a veces ocurre. Da lo mismo que sea un accidente mientras circulamos o hemos sufrido un robo de la bici mientras estaba aparcada en la calle o la guardábamos en el trastero del garaje. El sector asegurador trata de dar respuesta a las demandas de los ciclistas. Vamos a ver qué nos ofrecen para ello.

Asegurar la bicicleta: del seguro básico a coberturas a todo riesgo

Lo cierto es que el seguro nos ofrece coberturas contra diferentes tipos de situaciones que se pueden producir cuando circulamos en bici. Por un lado, los daños a terceros que podemos provocar, ya sea por un atropello o un accidente con otro vehículo. Sería un seguro de responsabilidad civil el que cubriría estos percances, además de protección jurídica en caso de que alguien nos denuncie por cualquiera de ellos. Su coste suele estar en torno a los 20-25€ al año.

El seguro de robo de bicicletas es otra de las modalidades más demandadas, tanto por los ciclistas urbanos como por los ciclistas más deportivos que realizan salidas de ocio los fines de semana. En el primer caso porque la bicicleta se suele quedar aparcada y asegurada en alguno de los aparcamientos para bicis que existen en la ciudad. Si anclamos la bici a algún elemento de mobiliario urbano, además de ser una práctica prohibida en la mayoría de las ciudades, debemos tener en cuenta que puede que perdamos la cobertura si no la hemos fijado adecuadamente. Además el candado debe estar homologado, algo básico para que el seguro nos cubra el robo.

Para los que hacen un uso más deportivo, este tipo de seguros también cubren los robos en trasteros, algo que aunque tengamos seguro de hogar normalmente no quedan cubiertos si los trasteros se encuentran en zonas comunes sin vigilancia, como puede ser normalmente el garaje. En este caso, tenemos la posibilidad de ampliar la cobertura del seguro del hogar para que incluya también el trastero o buscar un seguro específico de robo para bicicletas. Dentro del trastero la bicicleta también debe estar candada a un elemento fijo para que el seguro lo cubra en la mayoría de las pólizas. Es una parte de la letra pequeña que es importante leer con detenimiento antes de contratar el seguro. Los costes de estos seguros estarán en función del precio de la bici que vamos a asegurar. No es lo mismo una bici de triatleta de 9.000 euros que una de ciudad de 150.

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Por último, tenemos un seguro a todo riesgo, que, además de las coberturas de responsabilidad civil contra terceros y robo, ofrece coberturas por gastos médicos, o en casos extremos, muerte o invalidez. En este caso también suelen ofrecer asistencia en viaje, tanto para ciclista como para bicicleta, incluyendo el traslado, remolque y rescate de la bicicleta en los supuestos de avería, accidente, pinchazo, o falta de aire en las ruedas. Esto es bastante útil si nos quedamos tirados en una salida de ocio que realizamos y estamos lejos de casa, sin posibilidad de que nos venga nadie a buscar. Aquí hay que tener en cuenta si en el seguro nos indicaba si debíamos llevar casco o no para la cobertura de estos siniestros. Esto es importante, porque, aunque fuera de ciudad es obligatorio, en movilidad urbana no es tan habitual utilizarlo.

En este caso es interesante pensar qué tipo de bicicleta utilizamos. Con la bici de carretera no habrá ningún tipo de problema, pero la cosa se complica si practicamos bicicleta de montaña, donde los caminos por los que puede acceder la bici no siempre llegará la asistencia. En este caso es interesante leer bien las condiciones del seguro de asistencia en viaje, para luego no llevarnos sorpresas.

Federarte como cicloturista para tener un seguro

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Si hacemos un uso más intensivo de la bici, también podemos apostar por federarnos, ya que la licencia ya nos da un seguro. De esta forma, si durante una salida en bici nos distraemos y nos llevamos por delante a un compañero, los daños que sufra este y su bicicleta irán a cargo del seguro de la licencia. Este seguro de día, específico de la prueba, tendremos que pagarlo igualmente si tenemos un seguro contratado por nuestra cuenta.

Además, si nos apuntamos a alguna marcha cicloturista, no tenemos que contratar el seguro de dicha prueba que se celebran bajo el amparo de las diferentes federaciones territoriales. Al estar federados disponemos de un seguro anual. El coste de esta licencia dependerá de la federación en la que estemos, ya que no es el mismo dentro de cada comunidad. Los precios suelen variar en función de si salimos o no de la Comunidad en la que estamos federados. Además suele ser obligatorio pertenecer a un club ciclista para poder federarnos.

Seguros de viaje para ciclistas

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Por último, si somos practicantes del cicloturismo, existen seguros de cobertura de viaje. Aquí tenemos que tener en cuenta si nos cubre la anulación del viaje que tenemos contratado así como las opciones de repatriación, en caso de que viajemos fuera de nuestro país, tanto para nosotros como para la bici en caso de que suframos un percance. También los gastos médicos y la asistencia, donde los límites que tienen ya que en países fuera de la Unión Europea pueden ser considerables.

Se trata de tener un seguro que nos permite disfrutar de nuestro viaje con la tranquilidad de que si algo va mal o el viaje se anula, no perderemos todo el dinero o generaremos una deuda por los gastos contraídos debidos a dicho accidente. Todos estos seguros y sus costes los podemos evaluar a través de comparadores para seguros, de los que existen algunos especializados en el mundo de la bicicleta para que puedas ver las diferentes ofertas que tienen las aseguradoras para el colectivo ciclista.

En Vive 0,0 | Todo lo que necesitas saber sobre seguros para bicis, ¿de verdad necesito uno?

Guía para comprar un casco para montar en bici: cómo elegir el modelo que más se adapta a tus necesidades

El casco es un elemento fundamental para la seguridad del ciclista. Su uso es obligatorio excepto en ciudad, donde sólo es recomendable. Nos ayuda a protegernos ante una caída o un percance, a minimizar los daños que podamos sufrir. Dependiendo del uso que le demos a la bici existen diferentes tipos de cascos que podemos utilizar. Vamos a ver una pequeña guía para comprar un casco para montar en bici y elegir el modelo que más se adapta a tus necesidades.

Lo principal es tener claro el terreno en el que nos vamos a mover en bici. No es lo mismo un casco para bicicleta urbana que uno de descenso. Por eso tenemos que tener claro los tipos de recorridos que realizamos habitualmente cuando montamos en bici. En todo caso el casco siempre debe ser homologado, lo que nos asegura que ha pasado todas las pruebas de resistencia y cumple adecuadamente con su función.

Después es importante ajustarlo siempre de forma adecuada, para que en caso de una caída no salga disparado y se separe de nuestra cabeza, dejando nuestro cráneo expuesto a un posible golpe. El casco ciclista está pensado para proteger en las caídas que sufre un ciclista por sí mismo, no para proteger en el impacto con otros vehículos o un atropello, por ejemplo. Su diseño está pensado para la comodidad, abriendo por ello importantes huecos para la ventilación y obviando la protección de impactos secundarios o laterales.

Comprar un casco ciclista para bicicletas MTB

Cuando vamos a elegir un casco para montar en bici es importante probárnoslo montados en nuestra bicicleta. El casco tiene que ir en posición horizontal, ni echado hacia adelante, ni hacia atrás. Es fundamental que con el casco no tengamos que forzar la postura para ver bien cuando vamos pedaleando, ya que una leve inclinación forzada del cuello durante un tiempo prolongado puede provocar parestesias o adormecimiento en las manos y brazos.

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En el caso de las bicicletas de montaña lo habitual es que incluyan una pequeña visera de plástico que ayuda a que el sol no nos moleste y tienen una forma un poco más alargada en el frontal. La visera se puede retirar en caso de ser necesario para una mejor visibilidad sin forzar la postura. Mejor si son de colores llamativos ya que facilitan la velocidad del ciclista. Respecto a la ventilación, es importante que favorezcan la entrada y salida de aire para que no suframos un excesivo calor, así como que estén construidos en un material ligero y a ser posible en una sola pieza, para que no se desprenda el exterior del interior en caso de impacto.

Un caso especial es el de los cascos pensados para descensos extremos, que son más parecidos a los de motocicletas que a los cascos para bicicletas. Suelen ser completamente cerrados y con protección para la barbilla en caso de impacto. Están pensados para proteger no sólo en el impacto primario sino en los secundarios y también en los laterales. Además, dadas las altas velocidades que se pueden alcanzar su resistencia tiene que ser superior y por eso incluyen menos rejillas de ventilación.

Comprar un casco ciclista para montar en bici en la ciudad

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En ciudad el uso del casco es una recomendación no una obligación, excepto para los menores que si están obligados a llevarlo. Las velocidades a las que se circula suelen ser mucho menores que en carretera o en recorridos por caminos y los accidentes en este entorno se suelen dar con otros vehículos, donde la protección del casco es mucho menor. De todas formas no está demás llevarlo y muchos ciclistas apuestan por utilizarlo en sus desplazamientos diarios.

En ciudad como los desplazamientos son más cortos la ventilación no es tan importante. Se suele utilizar un casco más específico para los desplazamientos urbanos, más cerrado y compacto, más parecido al que pueden llevar los skaters que el resto de ciclistas. Además está pensado también para protegernos de golpes laterales. Las entradas de aire son más pequeñas y reducidas en estos modelos, pero al ser recorridos cortos pueden ser suficientes. El frontal del casco no se suele prolongar a modo de visera, facilitando con ello la visibilidad en todo momento.

Otro modelo de casco para montar en bici en la ciudad es el casco plegable. Aquí tenemos diversas variedades, pero fundamentalmente lo que te permite es guardarlo en tu bolso sin que ocupe mucho espacio una vez que hemos llegado a nuestro destino. Existen diferentes formas de plegado y materiales, pero lo fundamental es que el casco lo llevamos con nosotros de forma cómoda.

La estética también es muy importante a la hora de montar en bici en la ciudad para muchas personas y hoy en día existen diferentes modelos de casos que parecen más una gorra que una protección contra golpes. Estos cascos además te permiten variar el estilo del mismo cambiando la funda, por lo que se pueden combinar con otros complementos que llevemos o la ropa que nos hemos puesto ese día si nos gusta ir conjuntados.

Comprar un casco ciclista para salidas en carretera

Items for a safe cycling and a healthy diet

En carretera el casco suele tener una configuración algo diferente. Por la postura que adoptamos al montar en bici no es recomendable que tengan viseras ya que impiden ver correctamente lo que tenemos delante. Es importante que sean bien ventilados y de colores llamativos para mejorar la visibilidad del ciclista. El peso es fundamental ya que los practicantes de esta disciplina de ciclismo suelen ser muy exigentes en este aspecto.

Otra cuestión importante es la aerodinámica del casco. Muchas veces se sacrifica ventilación en aras de una mayor aerodinámica. Un ejemplo claro son los ciclistas que practican triathlon, acostumbrados a rodar en solitario y prácticamente como si fuera en contrarreloj, por lo que buscan un casco casi sin entradas de aire y que favorezca un menor rozamiento contra el viento.

Las nuevas tecnologías también llegan a los cascos para montar en bici

Por último tenemos que ver algunas innovaciones que han llegado a los cascos para tratar de mejorar la seguridad de los ciclistas. Un claro ejemplo de ello es Crash Sensor, un casco pensado para avisar en caso de una caída y que no detecte movimiento posterior. El sensor se acopla al casco y va conectado mediante Bluetooth al smartphone, que será el encargado de avisar en caso de emergencia.

Otro ejemplo similar, aunque pensado para proteger a los ciclistas urbanos en caso de impacto con otro vehículo es el airbag para ciclistas, que no es exactamente un casco sino más bien una especie de fular que llevamos al cuello, pero nos da protección total ante el impacto con otro vehículo gracias a su sistema de sensores.

También pensado para mejorar la seguridad ciclista en la ciudad tenemos el modelo Lumos, un casco con intermitentes que avisa al resto de vehículos cuando vamos a girar o cambiar de dirección, haciendo la maniobra más previsible y reduciendo el peligro de un alcance.

En Vive 0,0 | Cascos y ropa para montar en bici: ¿Tenemos que disfrazarnos de ciclista?

Ciclocomputadoras, móviles, GPS, ¿cómo cuentas los kilómetros que recorres cuando vas en bici?

Para las personas que se toman la bici como un deporte, la utilidad del cuentakilómetros no hay que explicarla: te dirá cuánto has recorrido, a qué velocidad y te ayudará con otras mediciones y estadísticas. Probablemente carezca de sentido salir sin él. Además, te puedes programar tus salidas diarias o semanales haciéndote un programa con propuestas de mejoría: comenzar recorriendo x, ir aumentando unos kilómetros al día, tratar de hacerlo en menor velocidad media… es una perfecta forma de motivarte para dar siempre un poquito más.

Si sueles salir en bici, tanto para practicar deporte como para desplazarte por ciudad como simplemente porque te divierte, este es tu blog. Suscríbete a nuestra Newsletter y recibirás lo más interesante sobre la bici urbana y deportiva en tu correo.

Para qué sirve un cuentakilómetros en la bici

Si sacamos la bici únicamente para hacer desplazamientos obligados nos parecerá absurdo llevar cuentakilómetros, pues ni la indicación de la velocidad que alcanzamos nos valdrá para nada: no estamos compitiendo, solo tenemos que adecuarnos al ritmo del tráfico, ni la de la distancia recorrida: llegamos hasta donde tenemos que ir. Así que nos preguntaremos, ¿para qué sirve un cuentakilómetros en la bici?

riding bicycle with computer

En casos de ciclistas urbanos, el cuentakilómetros no es, ni mucho menos, imprescindible, pero puede resultarnos curioso contar con él para ir acumulando estadísticas, conocer nuestro rendimiento. Tal vez nos resulte simpático saber que al cabo de una semana o de un mes hemos recorrido x kilómetros, cuando creíamos que no hacíamos apenas nada. Algunos cuentakilómetros, además, te pueden indicar las calorías que has gastado o el ejercicio que han hecho tus músculos. Sin que estos desplazamientos se conviertan en tu único deporte semanal, puede venirte bien conocerlo para agregar sus resultados.

Cómo funciona un cuentakilómetros

Lo más habitual es que el cuentakilómetros lleve un detector que se instala en la horquilla y una pieza que va en uno de los radios de la rueda delantera. Así, cuando uno pasa por delante del otro cuenta como una vuelta. El cuentakilómetros, gracias a la medida del diámetro que le habremos dado previamente, transformará las vueltas en kilómetros o millas.

Hoy en día, los cuentakilómetros son tan sofisticados que ya se asemejan casi todos a lo que podríamos llamar una ciclocomputadora y, además de darte distancia y velocidad, te ofrecen otra serie de medidas.

Portrait of a woman sitting on bike

Cómo calibrar bien un cuentakilómetros

Para calibrar bien el cuentakilómetros lo más importante es que conozcamos con exactitud el diámetro de las ruedas de nuestra bici. Esta medida no es ni mucho menos estándar y cualquier variación introducida, aunque sea de milímetros, puede acarrear un fallo en las medidas globales muy significativo. Así que averiguar esta medida será lo más importante. Para ello habrá que consultar el folleto del fabricante o una tabla de medidas que encontraremos online.

Los más sofisticados te pedirán, además, la edad, el peso, el género, etc… para indicarte cuestiones como el rendimiento deportivo de tus recorridos. Algunos pueden avisarte cada x kilómetros o días para que le hagas una pequeña revisión a tu bicicleta.

Al cabo de repetir muchas veces una misma ruta, nuestra propia cabeza se convierte en un cuentakilómetros muy bien calibrado. Sabemos exactamente que llegar hasta tal punto son nueve kilómetros, añadirle tal recorrido son 15, hacerlo todo por una circunvalación llega hasta veinte… lo hemos hecho tantas veces, mirando la pantallita a cada momento que ya nos lo sabemos. Pero incluso la velocidad se puede calcular a ojo con cierta exactitud después de mucha experiencia.

Cómo instalar un cuentakilómetros

Mountain bike in forest on sunset

El cuentakilómetros tiene varias partes. Está el monitor, que habrá que instalar sobre el manillar, generalmente con unas correas o gomas que lo fijan a la barra. De ahí saldrá un cable –tal vez lo controle wireless— que acaba en un detector que se instala en la horquilla. Mi recomendación es enrollar bien el dable por el telescopio y las horquillas para no tener nada suelto que se nos pueda enredar.

En uno de los radios se instala un pequeño chip que hará que se cuenten las vueltas. Es importante que la distancia entre el chip y el detector sea lo bastante pequeña como para que reciba la señal, pero lo suficientemente amplia para que nunca roce. Si alguna vez vemos que no se mueve, muy posiblemente el chip se habrá desplazado y habrá que volver a colocarlo, enfocándolo bien hacia el detector.

Apps para contar los kilómetros con tu móvil

No es necesario tener un cuentakilómetros propiamente dicho para saber lo que recorremos. Podemos hacer lo mismo con nuestro teléfono inteligente, gracias a una gran variedad de apps creadas al efecto. Estas, además, pueden subir tus estadísticas a las redes sociales y decirte lo que vas haciendo mes tras mes, contabilizar tus progresos, etc…

La ventaja de llevarlo todo en el móvil es que también podrás contar con planos para conocer el camino, con ayuda para saber si hay alguien cerca o tienes el establecimiento que necesitas… Lo único que habrá que buscar es un buen soporte –ya sea para el manillar como para el brazo o la cintura— para que el teléfono no se nos caiga.

Man planning his route using GPS application in his phone

Ciclocomputadoras, móviles, GPS, ¿cuál es la mejor manera de contar los kilómetros en bici?

Otra posibilidad de contar los kilómetros nos la pone en bandeja el GPS, debido a que además de indicarnos el camino, puede decir cuánto vamos a recorrer durante nuestra ruta prevista. El problema de utilizarlo en la bici es situarlo sobre el manillar, pues suele ser más voluminoso y pesado que una ciclocomputadora o un cuentakilómetros normal. Si en lugar de un aparato independiente, tu GPS forma parte de tu teléfono móvil, podrás usarlo tal como explicábamos en el apartado anterior.

Antes se conocían como cuentakilómetros, ahora parece que todo el mundo se refiere a ellas como ciclocomputadoras… los llamemos como los llamemos, el caso es que nos pueden resultar útiles para saber cuánto recorremos cada día y a qué velocidad rodamos en cada tramo, es decir, para motivarnos para que ese trayecto diario, que tal vez no hagamos por deporte, sino por transporte, se convierta también en una manera de mantenernos en forma.

Además de velocidad y distancia, pueden calcular las calorías quemadas y hacer muchas otras mediciones. ¿Y tú? ¿Llevas cuentakilómetros en tu bici, utilizas alguna app de tu teléfono inteligente para contabilizar tu esfuerzo o ya tienes tanta práctica que sabes de sobra lo que corres sin que nadie te lo indique?

Fotos | iStock Photo

Mochila con LEDs para señalizar los giros en la bici

mochila

La verdad es que el ingenio aplicado a la bici no deja de sorprendernos. Cada día conocemos nuevos inventos que prometen hacernos más sencilla la conducción, aparcamiento o mantenimiento de la bici. Hoy te enseñamos Seil Bag, una mochila diseñada para ciclistas que nos aporta un plus de seguridad respecto al resto del tráfico, especialmente los coches, porque incluye una matriz de luces LED para indicar hacia qué lado vamos a girar e incluso otro tipo de mensajes como STOP o de precaución.

Este producto ha sido diseñado por el estudio Leemyungsu, quienes explican que cuando un ciclista debe señalar un giro con las manos (como ya te explicamos en Ciudadano 0,0), se ve obligado a controlar la bici con una sola, con el peligro que eso puede suponer en ocasiones. Seil Bag incorpora un dispositivo inalámbrico que se coloca en el manillar de la bici, y desde el que marcamos qué va a mostrar nuestra mochila a los conductores de atrás.

Además, mientras circulamos, las luces LED de la mochila están activas para hacernos visibles en la calle, algo fundamental para nuestra seguridad. Seil Bag le ha valido a sus creadores el reconocimiento en forma de un Red Dot Design Award, uno de los premios de diseño industrial más importantes mundialmente. De momento no está a la venta, ya que están buscando financiación. ¿Los veremos pronto en nuestras calles? Eso sí, recuerda que con o sin inventos innovadores en la bici, es importante respetar todas las normas.

Cómo llevar la bici en el coche

Estas vacaciones, no te quedes sin la posibilidad de montar en bici, tanto si te gusta como deporte como si simplemente quieres disponer de una forma cómoda de moverte en distancias medias. Dependiendo del transporte que vayas a usar, podrás llevarla contigo de una forma u otra: avión, tren, autobús… cada uno tiene sus normativas.

Si viajas en coche, lo tendrás mucho más fácil, ya que podrás llevarla a tu estilo. Para ello, vamos a ver varias maneras diferentes para que elijas la tuya, dependiendo de la cantidad de personas que viajáis en cada coche, de las necesidades de equipaje de cada una y del tipo de vehículo. Para otras sugerencias que harán tus vacaciones más cómodas, suscríbete a nuestra Newsletter.

Cómo llevar la bici en el maletero o en un soporte trasero

Dependiendo del tipo de bici y tipo de vehículo, ésta podría caber en el maletero. Por ejemplo, en mi caso, me compré los dos más o menos al mismo tiempo, así que adquirí una bicicleta plegable con la idea de poder llevarla en coche y fui al concesionario a probar si cabía dentro, sin abatir asientos ni nada, y así fue.

portabicis trasero

Pero es muy habitual que los maleteros no sean tan amplios, salvo que estemos hablando de bicis infantiles. Probablemente no nos quede otra que abatir asientos y ocuparlo prácticamente todo con la bici. Si vamos con más gente o llevamos mucho equipaje, resultará imposible.

Con todo, lo más normal será llevar la bici o las bicis en un soporte externo, pero de los que se colocan en la parte trasera del coche, justo detrás del maletero. Existen varios modelos de portabicis, dependiendo del número de bicicletas que se quieran cargar y del tipo de chasis del coche, así como de si cuentas con bola de remolque o no: en caso negativo, irán sujetas al techo y al portón. La única parte mala es que podría provocar una ligera pérdida de visibilidad por el espejo central, además de que hay que cumplir con varias normas de tráfico, que indicaremos más abajo.

Cómo llevar la bici en la baca o techo del coche

Si el problema para llevar la bici dentro del coche es que tenemos que transportar mucho equipaje, podemos adquirir un almacenaje extra para colocar nuestros trastos en la baca y seguir llevando las bicis abajo, pero es casi más fácil hacer lo contrario.

viajar con la bici

En un turismo normal, las normas de la DGT permiten transportar hasta cuatro bicicletas en el techo. Los soportes para situar las bicicletas sobre la baca las colocan sobre un carril y se sitúan de manera vertical, como si alguien estuviese montando, ya que es la manera más aerodinámica posible. Es importantísimo fijarlas bien, pues estarán sometidas a muchísima presión, dada la velocidad de las autovías y autopistas.

En ese sentido, puede crear una intranquilidad algo mayor que los portabicis traseros, sumada al factor de que frena la marcha del vehículo, aumentando el consumo de combustible, pero presentan la ventaja de no eliminar la más mínima visibilidad.

Cómo llevar la bicicleta en un remolque

En un caso extremo de mucha gente en el coche, mucho equipaje en el interior y un extra de carga sobre la baca, podemos llegar a alquilar o comprar un pequeño remolque donde llevar las bicicletas. Si somos muchas personas y todas quieren llevar la suya, el remolque será lo mejor. Esta será la alternativa más cómoda para un viaje en el que estemos echando mano constantemente de las bicis, ya que fijarlas cada vez al techo o a la parte trasera, así como sujetarlas en el interior, llevará su tiempo.

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El soporte puede ser descubierto o cubierto, así que, dependiendo del tipo, situaremos las bicis de una forma un otra. Si es descubierto, haremos lo mismo que en la baca: verticales y en el sentido de la marcha. Si el remolque es un pequeño cubículo, con su techo y todo, la colocación en el interior es indiferente.

Normativa vigente en transporte de bicicletas en el coche. Legislación.

En cada uno de estos casos, tendremos que obedecer una serie de normas, más que nada por nuestra seguridad y la de quienes nos rodean. Llevar las bicis dentro del coche exige que estén sujetas o bien que haya una separación entre ella y los pasajeros. Si caben dentro del maletero, la separación será la existente, pero en el caso de abatir asientos traseros, estarían demasiado expuestas a los viajeros, por lo que hay que asegurarlas y separarlas. Si no la llevamos bien sujeta, nos podrían sancionar, además de lo peligroso que resultaría en caso de frenazo brusco o pequeño golpe.

Two sports bicycles over jeep at sunrise in trip

El soporte de la parte trasera del coche, probablemente cubrirá las luces y la matrícula, en cuyo caso es necesario colocar una réplica de la placa y de los faros traseros, así como una señal que indique exceso de carga, es decir: la placa reflectante cuadrada V20, que se puede comprar en la misma gran superficie que el portabicis. En ningún caso la bicicleta transportada puede exceder la anchura total de nuestro coche (incluyendo los retrovisores).

Si lo llevas en la baca, la normativa es la misma que para cualquier otro tipo de carga superior: esta no debe sobresalir por los lados, pero puede sobresalir por la parte posterior hasta un 10% de la longitud del coche. En caso de que sea indivisible puede llegar al 15%. La barras deben estar homologadas y la señalización hará falta en caso de exceder la longitud del coche, para lo cual habrá que consultar el artículo 173 del reglamento.

Para llevar un remolque, tienes que comprobar que tu tipo de carnet lo permita y cumplir todas las normativas, como la colocación de espejos laterales de mayor cobertura, la señalización y los límites de velocidad para el peso y volumen de tu remolque –si viajas por el extranjero, consúltalos para cada país—. Además, podría ser necesario ampliar tu seguro para proteger también este extra.

Calcula bien cuántas veces vas a utilizar la bici en tu estancia vacacional para ver si todo esto te compensa. Si suena demasiado complicado o no quieres adquirir los portabicis y sujeciones para un único viaje, puedes consultar antes de salir si en la zona en la que vas a estar se alquilan bicicletas. Si vas a una ciudad, tal vez tengan un servicio municipal con tarifas para pocos días o puedas hacer un intercambio o alquiler a particulares a través de spinlister. En algunos hoteles y casas rurales, incluso te las pueden prestar sin cargo adicional.

Imágenes | iStock Photos

 

En Vive00 | Espejos en la bicicleta

Cómo transportar objetos frágiles en la bici y que el paseo no termine en catástrofe

Para hacer deporte, para desplazarse, para pasar un rato agradable, la bicicleta es un medio que sirve para casi todas las funciones y hemos demostrado que no es necesario renunciar a ella en casi ninguna ocasión, dando consejos sobre cómo montar en bici con lluvia, con mal tiempo, con nuestra mascota y transportando la compra. Lo único que podría causarnos dudas es la posibilidad de utilizarla cuando nuestra carga es delicada y quebradiza.

Por ese motivo, vamos a ver diferentes soluciones, tanto caseras como de accesorios del mercado, al problema de cómo transportar objetos frágiles en la bici. Si te interesa moverte sobre tus dos ruedas, sea cual sea la circunstancia y no quieres renunciar a pedalear, eres de los nuestros, así que apúntate a nuestra newsletter.

Cómo montar en bicicleta evitando baches, caídas, vibración, giros bruscos

Bicycle tourist with loaded bike riding on an empty road

A diferencias de otros vehículos, las bicis que solemos usar en las ciudades, al carecer de amortiguación, sufren mucho más el impacto de los baches, así que cualquier carga frágil podría romperse con un meneo, especialmente si son varios objetos quebradizos, como unos cuantos vasos o botellas, que se resquebrajarían al chocar entre sí. La primera medida de precaución que podemos tomar es tratar de evitar esos baches, así como las caídas y la vibración.

Para conseguir minimizar estos efectos, tendremos que disminuir nuestra velocidad con el fin de estar muy atentos a cualquier irregularidad del terreno, para poder sortearla a tiempo y sin dar un giro brusco en su lugar. Para evitar vibraciones, lo mejor será elegir la ruta de antemano, renunciando a las calzadas empedradas o las pistas de tierra: por una ocasión, escogeremos solo las calles bien asfaltadas, aunque el recorrido resulte más largo.

paquetes delicados en bici

Sujetar el manillar con fuerza y mantenernos en una línea lo más recta posible, ayudará. Si hay que subir poyetes o pasar altillos, renunciaremos a saltar y lo haremos en pie con la bici en volandas. En general, haremos lo posible por no caer al suelo con bicicleta y todo, pero en las ocasiones en las que transportamos objetos frágiles, nuestro cuidado será aún mayor.

Cómo colocar objetos frágiles en una bicicleta

Pero por muchas precauciones que tomemos, será muy difícil evitar que la bici pase por baches o comience a vibrar, por lo que lo más importante será colocar la carga frágil de manera segura y protegida. Si, como decíamos más arriba, portamos vasos o cosas de vidrio o cerámica, lo ideal es envolverlas individualmente con papel o plástico de burbujas para que no choquen entre ellas.

Crear una “camita” acolchada para situar sobre ellas nuestra carga frágil prevendrá muchas fracturas, incluso cuando únicamente se trata de un objeto. Si hacemos la compra habitualmente con la bici y en nuestra lista se incluyen huevos frescos, la precaución será similar a la que pongamos con el carrito: situarlos arriba del todo y con el cartón bien cerrado.

the thailand traditional beige tiffin carrier in bicycle basket

Pero además de un quiebro por choque con otros objetos, es fácil que lo que transportemos se nos caiga al suelo, dado el poco espacio habilitado para transporte en las bicicletas, así que será bueno ver cómo sujetar a la bicicleta la carga que llevamos y evitar por todos los medios que se desplace.

Cómo transportar objetos en una bicicleta

Para transportar algo en la bici, contamos con diferentes lugares en los que podemos colocar soportes. En la parte delantera, sobre la primera rueda y más allá del manillar, llevaremos una cesta o una superficie con correas de sujeción. La mejor parte de llevar la carga delante es que nos sentiremos muy tranquilos porque la veremos constantemente y sabremos que no se nos está cayendo, pero con toda seguridad irá dando tumbos con todos los baches.

Sobre la rueda trasera se puede llevar un portaequipajes al que se le puede colocar una caja, otra cesta, un maletín fabricado a propósito o unas alforjas que caigan a los lados. Será interesante que estos depósitos vayan cerrados para que la mercancía no salga despedida o, si no, tendremos que usar correas o pulpos, como los que se ponen en las bacas de los coches, así como mallas que recojan por completo la carga, sin dejar que se escape por un lado.

Silhouette of cyclist relaxing on the beautiful sunset

Lo más seguro para evitar las vibraciones es llevar la carga sobre nosotros mismos y para ello lo más cómodo es una mochila a nuestra espalda. Nuestro propio cuerpo canalizará la mayor parte de las vibraciones y se transmitirán mucho menos al objeto. Por lo tanto, para quienes llevan el ordenador portátil al trabajo todas las mañanas en bici, se recomienda transportarlo en una mochila de las que ya vienen preparadas al efecto con sus propias almohadillas.

Existen algunos portaequipajes acolchados, pero probablemente no resulten económicos, así que solo interesará adquirirlos cuando ese transporte de objetos frágiles sea muy habitual. Para algo ocasional, echando mano de gomaespuma, plástico de burbujas y papel de embalaje, podemos conseguir una protección suficiente.

Transportar en bici objetos delicados, aunque no sean frágiles

Los objetos que queremos transportar sobre nuestra bicicleta con sumo cuidado no tienen por qué ser quebradizos para darnos quebraderos de cabeza. Tal vez se trata de prendas de ropa que no se pueden manchar o mojar bajo ningún concepto y que, si las llevamos atrás en el portaequipajes, cogerán todo el barro despedido por la rueda. En estos casos, será imprescindible envolverlos sin dejar rendijas y tratar de colocarlos de manera que no se arruguen, sin apretar las gomas de sujeción.

Amsterdam,Holland- October 30th, 2011:Panning image of a young woman with umbrella riding her bicycle in a street in Amsterdam. Amsterdam is one of the most bicycle-friendly large cities in the world and is a centre of bicycle culture with good facilities for cyclists such as bike paths and bike racks, and several guarded bike storage garages.

Encontraríamos los grandes planos de arquitectura, los pósters, las láminas enmarcadas… entre otro tipo de objetos que, sin ser rompibles, queremos evitar doblar o arrugar. Los largos tubos de plástico que se suelen usar para protegerlos en la bici pueden resultar incómodos si los llevamos a la espalda, pues estorbarán nuestra posibilidad de sentarnos y levantarnos. En lugar de eso, podemos tratar de sujetarlos sobre el cuadro, a lo largo de la bicicleta, pero tendremos que asegurarnos de que nos van a desplazar.

Como conclusión, lo que queda claro es que cuando se trata de una bicicleta, las precauciones a la hora de transportar algo frágil han de ser mayores que cuando se trata de otro vehículo o de un desplazamiento a pie. Pero ni mucho menos significa que resulte imposible llevar objetos delicados en bici. Con paciencia y cuidado, seguro que llegan a su destino de una pieza.

Fotografías | iStock

En bici, nuestros brazos son los intermitentes

Las bicicletas no tienen intermitentes. Sin embargo, nos movemos entre el tráfico o mejor dicho, somos parte del tráfico y nos movemos entre turismos, motos, camiones y autobuses. Señalizar nuestras intenciones resulta tan imprescindible o más que para estos vehículos con motor. Si tenemos pensado girar o cambiar de carril nos conviene que el coche que va tras nosotros lo tenga en cuenta. Pero, sin luces indicadoras no lo tenemos tan fácil. Por suerte, existe un código entre intuitivo y establecido que nos puede permitir comunicar estas intenciones de forma bastante clara.

Se trata de signos basados en la gestualidad corporal. Los brazos salen del cuerpo, se hacen visibles y se convierten en nuestras señales, nuestros intermitentes. Con estos signos y gestos no solo reivindicamos un mayor respeto hacia nuestra posición en la calle, aumentamos la seguridad propia y la de los demás, también somos más cívicos, conseguimos aprovechar más los espacios y ahorramos tiempo, entre otras cosas.

Señalizar un giro con los brazos

El giro a la izquierda es el signo que más claro resulta. Si vamos a torcer a nuestra izquierda, extendemos nuestro brazo izquierdo. Este gesto no solo está establecido así, sino que además, es intuitivo, pues casi estamos señalando nuestra dirección futura. Por ello, no habrá duda de nuestro movimiento siguiente ni siquiera para quienes no están muy familiarizados con este código.

Para girar a la derecha, contamos con dos opciones. La más intuitiva, de nuevo, sería extender el brazo derecho. Por ello, supongo que es con la que nos quedaremos más tranquilos de que todos nos entienden. Existe también una señalización alternativa del giro a la derecha que consiste en levantar en ángulo recto el brazo izquierdo.

Como decía, es habitual disminuir la velocidad antes de efectuar un giro. Los vehículos a motor también lo hacen. Por lo tanto, compaginar cualquiera de estos dos gestos con esa reducción puede resultar algo complicado, ya que para frenar una bici hacen falta las dos manos. La elección entre qué hacer antes: señalizar o frenar supongo que puede depender de la situación o de la persona. Por mi parte, si tengo a alguien detrás muy cerca y se me viene muy encima, señalaré antes de hacer nada. Si veo que tengo algo de espacio, optaré por frenar primero y señalizar después.

Otras indicaciones

Para indicar que reducimos la velocidad o que nos detenemos, el brazo izquierdo se estira hacia abajo, paralelo a nuestro cuerpo y la palma está extendida hacia atrás, como si pidieses al siguiente que se esperase. En algunos países, se recomienda también que la palma de la mano se dirija al suelo.

En este caso, no me fiaría yo demasiado del efecto de esta señal, ya que tendríamos que contar con que los conductores de detrás de nosotros nos están mirando atentamente y se han fijado en algo que no llama la atención demasiado. Señalar con el brazo hacia el suelo, pero dejando el codo en ángulo recto, en lugar de estirado –como quien sujeta una gran caja cuadrada con el brazo– , puede resultar más visible, aunque para la persona que va sobre la bici no es un gesto nada natural. El brazo izquierdo levantado, como quien saluda, podría ser otra indicación de parada, pero la encuentro demasiado parecida a la de giro a la derecha.

Para casos así, a veces he recurrido incluso a girarme, mirar y hacer algún gesto con la cara. Las miradas no están establecidas como código, pero pueden ser un recurso más útil o claro, en ocasiones. Por otra parte, lo que recomendaría es no hacer cambios de velocidades demasiado bruscos, pues nadie va a contar con ellos, por mucho que los señalicemos. Si tenemos que detenernos por completo, mejor encontrar antes el hueco y pararnos allí.

Puede ser interesante llevar unos guantes reflectantes, especialmente, si circulamos a horas de poca visibilidad, para asegurarnos de que vean nuestros gestos. Hay algunos muy chulos. Además, ya hemos dicho en otros artículos que los guantes acolchados para usuarios de bicicletas son muy recomendables pues, en caso de caída, las manos son lo primero que va al suelo y frenan el impacto de todo nuestro peso.

Hemos hablado ya del timbre. Como medida de precaución, está muy bien llevarlo, para evitar momentos de peligro. Lo que no deberíamos es acabar abusando del timbre y utilizándolo para abrirnos paso, como hacen algunos ciclistas de los que van dando mala fama al resto del colectivo.

Los signos de las ciclo rutas

Además de los gestos que les hacemos a los coches y a los demás vehículos que circulan por la ciudad junto a nosotros con intención de aumentar nuestra seguridad, también podemos tener gestos de compañerismo con los demás ciclistas que vayan a nuestro lado, sean o no conocidos nuestros. Cuando se sale a pedalear con otros ciclistas, los demás están ahí para ayudarnos.

Con sus signos realizados con las manos nos pueden evitar obstáculos, mostrarnos el mejor camino, avisarnos de peligros como un bache, un hoyo, una alcantarilla… o de que viene otra persona de frente… Por ejemplo, cuando los ciclistas van en paralelo y el carril bici es demasiado estrecho, uno indica a otro que se ponga detrás para permitir el paso a otros ciclistas que vienen de frente, con un gesto de la mano realizado tras su espalda.

¿Sueles utilizar los gestos para comunicar al resto del tráfico tus intenciones? Y no hablo precisamente del gesto manual que sé que muchas veces tienes ganas de hacerles a los conductores. De las alternativas para señalizar que hemos indicado, cuéntanos cuál es tu favorita y dinos si consigues que te respeten más tras ponerla en práctica.

Fotografías | Goldilocks Ride, Blog Right Turn, For the Love of Bikes.

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Hidratación en bici, comparte tus secretos

Una de las recomendaciones más importantes para evitar el golpe de calor sobre la bicicleta cuando las temperaturas son tan altas como las estivales es hidratarse bien. Eso lo tenemos claro, pero a veces no es fácil encontrar el lugar de sujetar el bidón en la bicicleta.

Veremos formas de transportar la bebida en los diferentes modelos de bicicletas: en uno o dos bidones atornillados al cuadro, en una mochila de hidratación, unas latas en las alforjas, un botellín de plástico medio congelada en el bolso, una botella blanda en el maillot… Si te interesa este tema o cualquier otro relacionado con el ciclismo, ya sea urbano o deportivo, suscríbete a nuestra Newsletter.

Cuándo beber mientras hacemos ciclismo

Cuando vamos en bici, se recomienda beber antes, durante y después de pedalear, debido a el cuerpo va perdiendo líquidos, especialmente en épocas de mucho calor, y por eso habrá que beber cada 10-15 minutos, además de echarnos agua sobre el cuerpo o por encima de la cabeza.

El antes y el después están claros y no hay ningún problema para echar unos tragos en esas ocasiones, lo complicado es beber mientras pedaleamos, dado que en mucha ocasiones no es fácil encontrar en la bici un lugar donde llevar el agua o los líquidos que queremos beber. Más abajo veremos las diferentes opciones para llevar agua cuando nuestra bici no tiene un espacio específico.

agua fresca bici

Qué beber cuando vamos en bicicleta

El agua es más que suficiente para la hidratación encima de la bici, pero en alguna ocasión lo que llevemos con nosotros no será suficiente, así que nos resultará necesario comprarnos alguna bebida por el camino. En un caso así, las isotónicas nos vendrán bien para recuperar los minerales perdidos.

Además de saber dónde llevar el agua, otra de las dificultades que nos encontraremos para hidratarnos sobre la bici en verano es la de conservar fresco el líquido. Lo normal es que los bidones que llevamos sujetos al cuadro estén expuestos al solo o cerca de nuestro cuerpo, que desprende calor. Por eso puede ser interesante meter en el congelador la botella la noche anterior con la mitad del agua que vayamos a llevar y luego rellenar el resto.

Cuando el agua que cabe en los bidones no es suficiente, nos veremos obligados a rellenar. Y aquí surge una nueva complicación, dado que no siempre encontraremos fuentes en nuestro camino. Lo mejor es tener planificada la ruta de modo que sepamos que aproximadamente en el momento en el que se nos gastará –a medio camino, por ejemplo— haya un lugar donde rellenarla.

Cómo transportar bebida en la bicicleta

Habitualmente, las bicis de tamaño normal o grande, tienen suficiente longitud de cuadro que es muy sencillo colocar el soporte para el bidón de agua. Algunas ya llevan practicados dos agujeros para el efecto y con varios modelos se podrán llevar hasta dos botellas, cosa muy útil para recorridos largos o personas que necesiten hidratarse con mucha frecuencia.

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El problema llega cuando la bici tiene un cuadro muy corto o con una forma triangular tan cerrada que no queda espacio para el bidón. Ocurre así con algunos modelos de bicicletas plegables, en los que no existe lugar físico para situar la botella. Los fabricantes en ocasiones indican un lugar que no es propicio porque está demasiado cerca de la rueda y la abertura se llena de barro y otra suciedad, además de que queda tan abajo que es casi imposible extraerla en movimiento.

Tanto si es este tu caso o si simplemente te cuesta soltar una mano mientras pedalear para sacar la botella y beber, es probable que te hayas planteado otras maneras de llevar las bebidas en la bici.

Mochilas de hidratación

Las mochilas de hidratación son un buen invento para personas que no son tan hábiles a la hora de extraer el bidón del soporte y no quieren detenerse a beber o aquellas que tienen una bici sin espacio para la botella.

Se trata de una pequeña mochila que cuenta con una abertura en la parte superior. Dentro de la mochila va un depósito de agua de plástico del que sale un tubo que atraviesa ese agujero y llega hasta la zona de la boca. Beber con una de ellas es mucho más fácil y presenta la ventaja de que, si el agua está fresquita, nos aliviará el calor de la espalda. Pero puede ser algo incómodo cargar con toda una mochila solo para el agua.

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Transportar la bebida para la bici en el bolso, las alforjas o la cesta

Si nuestra bicicleta cuenta con una cesta, llevar el agua no será problema, salvo por los pequeños botes que pueda pegar cuando pasamos por algún bache. Pero la facilidad de acceder a la bebida y de volver a dejarla será total. Otra forma de aprovechar el cestillo es retirarle el depósito a una mochila de hidratación de las que hemos descrito más arriba y colocarlos sobre la cesta para beber por el tubito de plástico: comodísimo.

En las alforjas, sin embargo, la cosa se pone complicada, por lo que refrescarse significará obligatoriamente efectuar una parada. Lo que se puede hacer en estos casos –si no hay ningún otro sitio donde llevar el agua— es aprovechar semáforos y cruces para beber. Para lo que sí nos servirán es para llevar unas latas que disfrutaremos al llegar al destino.

Algunas personas montan en bici con una gran bolsa de bandolera cruzada y colocada a la espalda. Dentro, además de todo lo que necesitemos para el día a día, podemos llevarnos una botellita de agua de la que echar mano cuando nos detengamos o cuando nos llegue la sed.

Cyclist resting and drinking isotonic drink. Backlight, sunny summer day.

Lleva la bebida en la propia ropa

Algunas prendas para ciclismo incluyen unos bolsillos traseros bastante capaces y ahí se pueden llevar pequeñas botellitas de agua, aunque puede resultar algo incómodo tenerlas pegadas a la piel, además de que se calentarán antes con el contacto con el cuerpo. Para estos casos, será recomendable optar por los envases para agua de plástico no rígido, que tomarán la forma del líquido y dejarán de molestarnos cuando estén vacíos.

Síntomas de deshidratación

Llevemos donde llevemos el agua o cualquier otra bebida, lo importante es que evitemos la deshidratación, dado que es una consecuencia muy probable si salimos en bici en verano. A pesar de beber constantemente, podemos sufrir un golpe de calor, así que será importante estar pendientes de los síntomas para detectarlo y parar a tiempo. Si notamos ligeros vahídos, excesiva temperatura y rojez en el rostro o visión borrosa, probablemente signifique que estemos cerca de sufrir una pájara. Antes de que nos ocurra, mejor buscar una sombra y descansar.

Imágenes | iStock Photos

No te quedes sin tu bici: aparca con seguridad

Uno de los motivos por los que muchas personas aún no se atreven a sacar la bici para desplazarse por la ciudad es la cuestión de dónde dejarla. Aparcarla en la calle no es difícil, pero ¿resulta seguro?

Veremos las distintas formas de asegurarnos de que nuestra bicicleta no desaparece, sufre desperfectos o pierde componentes. Requiere algo de tiempo amarrarla bien, pero con práctica, podemos convertir los movimientos en una rutina que hagamos casi con los ojos cerrados.

Asegurar todos los componentes

Lo más rápido es, claro está, llevar un único candado que fije el cuadro a algún poste. Pero podrían robarnos las ruedas. Así que será preferible contar con dos sistemas de seguridad: uno para una rueda y el cuadro y otro para la otra rueda. Si solo dispones de un candado, mejor desmontar la rueda delantera y unirla a la seguridad. Lo que hago yo es pasar una cadena flexible por la rueda de atrás, que también me recoge el sillín y el casco. De esa manera, no tengo que desmontar la bici cada vez que llego a un lugar y, mejor aún, no tengo que ir cargando con el asiento por ahí.

En cuanto a dejar otro tipo de accesorios en la bici, desde el bombín a las luces o herramientas, dependerá de nuestra confianza en el lugar donde aparcamos. En general, cualquier elemento puede resultarle goloso a los paseantes, así que, si nuestra bici ha de pasar mucho tiempo en la calle, lo mejor es que esté lo más desnuda posible.

Es igual de importante la elección del lugar donde aparcarla, que veremos en un próximo post.

 

¿Qué cadenas o candados son más fiables?

En este vídeo nos recomiendan una U o una cadena que sea, como mínimo, de acero para la fijación principal, es decir: la que va del cuadro a la barandilla o parking de bicis. Las de hierro se pueden cortar casi con cualquier herramienta, como podemos probar nosotros mismos. Los candados articulados, tipo Pitón, tampoco son recomendables, pues ni siquiera su precio garantiza que sean indestructibles.

Las espirales las recomiendan únicamente para la otra rueda, el sillín y los accesorios pues, como os decía, sugieren siempre dos fijaciones de seguridad, con lo que concuerda Un ciclista urbano. En caso de preferir utilizar solo uno, habría de ser un cable o una cadena lo bastante largos como para abarcar las dos llantas, el cuadro y el poste.

Al elegir estos candados o cadenas, tendremos que encontrar el equilibrio entre lo que resulta seguro y lo que podemos cargar sin demasiado esfuerzo. Las más resistentes son más pesadas, pero veremos dónde situarlas. Quizá en lugar de transportarlas dentro de la mochila, lo que nos podría molestar la espalda, podemos llevar las cadenas alrededor de la cintura, como hacen los ciclistas urbanos neoyorquinos o la U colgada del pantalón… en algunas ciudades, estos sistemas de seguridad ya se ven como nuevos complementos de moda.

Sea de la naturaleza que sea tu candado, cadena, cable… cuando más apretado lo dejes, más difícil será cortarlo o sacarlo. En general, tanto para el candado principal como para el secundario, los más fiables tal vez sean los más caros, pero atendiendo estos consejos he llegado a la conclusión de que es una inversión que merece la pena.

 

Curiosos candados

Los inventos raros no faltan, como unos pedales que puedes usar de seguro, una bici que se dobla y sirve ella misma de cierre de seguridad  y otra que también se pliega, pero se asegura por el manillar. Una en la que el sillín hace las veces de candado. El propio casco vale como sistema de seguridad. Algunos son artísticos o de camuflaje, pues parecen hojas de hiedra. También hay candados específicos para asegurar el asiento y, como decía más arriba, no tener que ir con él a todas partes, como se hacía en los 80 con el radiocassette del coche.

Seguros y registros

Todas las precauciones son pocas. Incluso tras haber tenido en cuenta estas sugerencias, puede darse la fatalidad de que nos arrebaten nuestro vehículo de dos ruedas. Parece que, una vez ha desaparecido, dado que no tiene matrícula ni es fácil de identificar, ya no habrá forma de recuperar nuestra bicicleta.

Sin embargo, podemos hacer algo muy parecido a esa matriculación: registrar nuestra bici en una base de datos. Existen numerosos registros donde inscribirla. Tendremos que buscar el que se corresponde a nuestra ciudad o zona de residencia.

 

Para desincentivar el robo de bicicletas, a la hora de adquirir una de segunda mano, solo hay que consultar estos listados para saber, por su procedencia, cuáles son las que no tenemos que comprar.

En última instancia, si tu bici es muy cara, tal vez te compense hacerte un seguro. En ocasiones, esta protección podría estar incluida en nuestro seguro de hogar. Lo mejor es consultar bien las cláusulas y coberturas y, de ver que no lo cubre, encargar uno específico.

Estoy segura de que los que sacáis la bici para ir a trabajar todas las mañanas ya tenéis muy desarrollada la rutina de los candados y habéis comprobado con creces cuáles son los más seguros. Si queréis contribuir con vuestros consejos para que los demás lectores tengan más confianza a la hora de aparcar, seguro que podemos crear un buen debate del que extraer interesantes conclusiones.