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Recetas de pescado sanas y perfectas para la Semana Santa

Se acerca otra de las épocas más llenas de tradiciones en nuestro calendario: la Semana Santa. Además de ser unos días perfectos para desconectar y realizar algún viaje, también son unas fechas en las que muchas familias se reúnen en la mesa para disfrutar de algunos de las recetas más clásicas de esta época. Influenciadas por la Cuaresma, la gran mayoría de ellas cuentan con el pescado como ingrediente principal y, por ello, queremos recordar aquí algunos de esos platos tan tradicionales que nunca está de más recuperar y darles un toque renovado y, sobre todo, más saludable.

Algunas de las recetas más típicas en Semana Santa tienen al bacalao como protagonista. Y es que este pescado, además de estar muy bueno, se puede cocinar de casi tantas maneras como se te ocurran. La combinación del bacalao con otros ingredientes como los garbanzos o las espinacas son la base de una de las recetas más tradicionales de Semana Santa, el potaje de vigilia.

Éste es un plato de cuchara muy clásico que aún se sigue preparando en las mesas más tradicionales. Pero es cierto que, cuando la Semana Santa cae en fechas un poco más cálidas, puede resultar un plato bastante pesado. No pasa nada, porque también se puede hacer una variante un poco menos contundente, en la que el bacalao sea la estrella y los garbanzos y el huevo duro los actores secundarios. Es una pequeña vuelta de tuerca que traslada el plato al segundo orden en la mesa, pero que cumple con la tradición a la vez que le da un toque más original.

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Como hemos dicho, el bacalao puede prepararse de prácticamente cualquier manera, y otra de las que puede tener un gran éxito, y que últimamente se está volviendo a recuperar, es en albóndigas. Para ello, se preparan las albóndigas con el bacalao bien picadito, ajo, perejil, huevo y pan rallado. Y la salsa puede ser una salsa verde, que tan bien le queda a muchos platos de pescado, y que se prepara con cebolla, perejil, vino blanco, harina y caldo de pescado. A gusto de los comensales, o de los cocineros, también se le pueden incluir unas gambas o unas almejas pero, sea como sea, estarán para chuparse los dedos.

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Si nos queremos desmarcar del bacalao, otro de los pescados que nos ofrece estupendas opciones es la merluza. Es un pescado de sabor suave que también se puede ajustar a distintas preparaciones y que resulta muy sabroso si se sabe cocinar con gusto.

Una de las propuestas que queremos darte aquí y que seguro que encantará, a ti y a tus comensales, es la merluza a la gallega. Es muy fácil de preparar, ya que solo tienes que cocer unas patatas con cebolla, pimientos y guisantes y, una vez que ya estén un poco tiernas, añadir la merluza a la cocción. Por otro lado, hay que freír unos ajos en láminas y ligarlos con pimentón dulce en la sartén. Esta ajada se vierte después sobre la merluza y las patatas, con un poco del caldo de la cocción y ¡listo!. Es una receta muy sencilla, saludable y que luce especialmente cuando el pescado es fresco y de calidad.

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Otra manera de preparar la merluza que también resulta muy fácil y que le saca todo el partido a este rico pescado es cocinarla al horno. No hace falta ser un chef experto para cortar unas patatas en láminas, y unos pimientos y cebollas en tiras, y ponerlos en una bandeja junto con los filetes de merluza. Con el horno ya caliente, solo falta echarle aceite por encima y salpimentarlo todo al gusto. Como veréis, el resultado es genial y se aleja de propuestas menos digestibles tan clásicas en estas fechas.

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Aunque no tan popular en esta época, pero igualmente válido para lucirse en la mesa de Semana Santa, el salmón puede hacerte triunfar. Obviamente, los amantes del pescado seguramente se puedan conformar con un salmón a la plancha, que ya resulta bien sabroso por sí solo. Pero aquí vamos a darle un toque especial, y marinarlo en soja antes de pasarlo por la sartén. Por otro lado, vamos a sofreír un poco de cebolla en una sartén y saltear también unas setas (si son shiitake, perfecto), con ajo, perejil y pimienta. La combinación entre esta guarnición y el salmón marinado con soja hará que el jurado se levante y aplauda unánimemente.

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Cualquiera de estas recetas puede tener sus propias variaciones, añadiendo o cambiando alguno de los ingredientes y también alternando entre los distintos pescados que podamos encontrar.

Por ejemplo, la receta del bacalao con garbanzos también se puede preparar con unos buenos lomos de merluza, y la salsa verde de las albóndigas de bacalao también es perfecta para este corte del pescado.

La receta que os hemos propuesto de merluza a la gallega también queda perfecta con bacalao, corvina, rape, congrio o raya, por lo que podéis optar por cualquiera de estos pescados según vuestros gustos o la disponibilidad.

Y, por supuesto, cuando hablamos de los pescados al horno, además de la merluza podéis optar por muchos otros que pueden resultar igual o más sabrosos aún, como la dorada, el rape, el besugo, la lubina o el gallo. Incluso la ventresca de atún puede quedar riquísima si se le coge el punto.

Como veis, todo es cuestión de tener un poco de imaginación y ganas de agradar en la mesa. Las opciones que encontraréis en la pescadería son enormes y os pueden dar mucho juego para deslumbrar a vuestros comensales en Semana Santa y hacerlo del modo más saludable. Y, además de estas recetas, seguro que vosotros también tenéis otras sugerencias, y nos gustaría que nos las contarais todas. Animaos y dadnos vuestras mejores recetas de pescado para Semana Santa, para que nunca falten ideas!

Los beneficios de comer chocolate

El chocolate es uno de esos alimentos que suenan a tentación. Lo asociamos a momentos de capricho, a meriendas dulces y a culpabilidad posterior. Porque, no lo vamos a negar, muchas veces es un ingrediente en postres demasiado golosos que no resultan muy recomendables para la salud ni para la dieta. Pero, para ser justos, también hay que decir que el chocolate, en sí, no tiene la culpa. Nos referimos al chocolate más negro, al que tiene un alto porcentaje de cacao, al que no es para nada malo, sino que aporta muchas cosas buenas. ¿Quieres saber cuáles son los beneficios de comer chocolate y cómo lo puedes comer del modo más saludable? Aquí te lo contamos.

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Los primeros chocolates

Para empezar, tenemos que explicar lo que es el chocolate, y por qué nos referimos al chocolate negro con alto porcentaje de cacao. El origen de éste lo encontramos en Mesoamérica. Allí es donde los olmecas comenzaron a cultivarlo y procesarlo para tomarlo como bebida y donde, posteriormente, comenzó a utilizarse como moneda y a consumirse junto con otros alimentos.

A la bebida que producían a partir del cacao lo llamaron tchocolatl, que es lo que derivó en nuestra palabra actual. Y ésta fue la bebida que se encontraron los españoles ya en el siglo XVI, y que motivó que comenzaran a importar el fruto del cacao a Europa. Pero este chocolate original tenía un sabor fuerte y amargo, por lo que la receta de la bebida se adaptó al gusto español y se endulzó con caña de azúcar y canela.

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No fue hasta siglos más tarde cuando el chocolate pudo manipularse de un modo distinto, gracias al uso de la prensa hidráulica durante el proceso de extracción de la manteca de cacao. Y por esta razón es por la que comenzaron a comercializarse productos derivados en estado sólido, tanto las tabletas que tan familiares nos son como los bombones, pralinés, etc.

Estos chocolates sólidos seguían endulzados y suavizados para hacer más atractivo su sabor –y lo siguen haciendo en muchas ocasiones–, pero esto también hacía que los beneficios nutritivos se vieran atenuados.

Ésta es la razón por la que muchas veces se identifica al chocolate como un alimento poco saludable y nada recomendable para los que quieran cuidar su línea. Pero, claro, nos estamos olvidando del chocolate en su pura esencia, ése en el que el porcentaje de cacao es más alto y en el que se reducen las partes de leche y de azúcares. Este chocolate sí que es bueno.

Los beneficios del chocolate amargo

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El chocolate amargo, o chocolate negro, te puede aportar grandes cosas. Eso sí, tampoco conviene abusar de las cantidades. Estamos hablando de una o dos onzas al día, no más. Pero aunque parezca poco, con eso de chocolate en tu dieta, puedes beneficiarte en muchos aspectos.

  • Es muy rico en antioxidantes: El chocolate negro es una gran fuente de polifenoles, flavonoides y catequinas, entre otros, y éstos ayudan al organismo a liberar radicales libres, que son los causantes del daño oxidativo de las células. Esto, a largo plazo, puede ayudar a prevenir multitud de enfermedades y también se considera que atenúan el envejecimiento.
  • Protege el corazón: Esta propiedad del chocolate negro es una de las que más se ha investigado en los últimos años. De hecho, se estima que las personas que consumen chocolate negro habitualmente pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiacas en altos porcentajes. Esto se debe a que el ácido oleico que contiene la manteca de cacao reduce los niveles de colesterol malo (LDL) y aumenta los del colesterol bueno (HDL).
  • Previene accidentes cerebrovasculares: Otro de los efectos del chocolate negro es la mejora en la circulación de la sangre, lo que favorece el flujo tanto hacia el cerebro como hacia el corazón. Son varios los estudios que han demostrado que el consumo regular del chocolate negro ayuda a prevenir los accidentes cerebrovasculares, y también favorece la función cognitiva.
  • Aumenta la sensación de saciedad: Esto se debe a que el chocolate negro tiene mucha fibra y, aunque pueda parecer adictivo, en realidad produce un efecto saciante que puede resultar muy útil a la hora de evitar ingerir otros alimentos que sí puedan producir un aumento de peso.
  • Es bueno para la piel: Al favorecer la circulación de la sangre, también facilita que los nutrientes esenciales lleguen a las capas superiores de la piel, y la protege de los efectos de los rayos del sol y de la deshidratación.
  • Mejora la salud dental: Aunque pueda extrañar, el chocolate contiene una sustancia llamada teobromina, que favorece la salud del esmalte dental y, por lo tanto, ayuda a prevenir las caries. Eso sí, acompañado de una buena higiene bucal, por supuesto.
  • Refuerza el estado de ánimo: El chocolate tiene pequeñas dosis de cafeína, que puede actuar como estimulante, y también contiene feniletilamina, que es conocida como la droga del amor, y que es una sustancia encargada de liberar endorfinas en el cerebro, lo que proporciona un aumento en la sensación de bienestar.
  • Aporta minerales y vitaminas: El chocolate negro también es rico en potasio, magnesio, zinc, manganeso y vitaminas del grupo B.

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Y parece que los beneficios del chocolate negro, y más concretamente del cacao puro, no se van a quedar aquí. Hay muchos estudios en marcha que están destinados a probar los beneficios del cacao a la hora de prevenir la diabetes, e incluso para atenuar el riesgo de padecer otras muchas enfermedades.

Eso sí, conviene recordar que el verdadero culpable de todos estos beneficios es el cacao y, por ello, lo conveniente es consumir chocolate negro que contenga, al menos un 70% de cacao. Sabemos que los chocolates más dulces pueden resultar más sabrosos y atractivos, pero también resultan menos saludables que los chocolates amargos. Y tú, ¿eres fan del chocolate? ¿Conocías todos estos beneficios de incluir un poco de chocolate negro en tu dieta?

 

¿Qué es el trigo sarraceno y por qué deberías incluirlo en tu dieta?

Seguramente ya hayas oído hablar del trigo sarraceno y lo relaciones con un alimento sano y saludable que, hasta hace poco, nadie conocía. Y es que cada vez se habla más de este alimento, que no es realmente trigo y tampoco es un cereal, pero que sí se puede usar de un modo equivalente en la cocina a la hora de preparar distintos platos. Si quieres aprender un poco más sobre el trigo sarraceno y sobre todas las cosas buenas que te puede ofrecer, sigue leyendo, y descubrirás cuántas ventajas obtendrás si lo incluyes en tu dieta.

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Hablando en términos científicos, el trigo sarraceno, también conocido como alforfón, es una planta herbácea de la familia de las poligonáceas. Y lo que comemos, en realidad es la semilla de la planta, aunque es cierto que, por sus características, casi lo tratamos y lo usamos como un cereal.

Aunque pueda parecer que el trigo sarraceno es algo que se está poniendo de moda últimamente, a diferencia de otros productos más “nuevos”, no es algo que acabe de llegar a nuestra cocina, ni a nuestra dieta. Es cierto que tampoco es originario de nuestras tierras, sino de Asia, pero desde allí ya llegó a Europa –y a la península ibérica también– hace cientos de años.

De hecho, aunque en España no estuviera tan extendido, sí que fue un alimento muy importante en la Europa más norteña, ya que tenía la virtud de crecer incluso en las tierras menos fértiles. Los bretones lo consumían en forma de galette, algo que sigue vigente en la gastronomía francesa, y su relevancia fue tal que hasta el propio Hans Christian Andersen le dedicó un breve cuento, llamado “El Alforfón”.

Lo que pasa es que su recolección no es tan fácil como la de sus competidores cereales, y puede que por eso su consumo haya decaído en los últimos tiempos. Y decimos en los últimos tiempos porque ahora son muchos los médicos y nutricionistas que lo recomiendan, dado que sus propiedades son realmente beneficiosas.

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¿Cuáles son esas propiedades tan beneficiosas del trigo sarraceno?

Para que os hagáis una idea general, a esta planta se le conoce como la reina de la proteína vegetal, ya que tiene más de un 10% de proteínas y éstas, además, son muy asimilables por nuestro organismo. Pero no es el contenido de proteínas lo que la hace tan interesante. Son muchas más cosas.

Para empezar, tiene mucha fibra. Y esto es bueno porque produce un efecto saciante y ayuda al tránsito intestinal, así que es ideal para los que quieran controlar un poco su peso.

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El trigo sarraceno también es una gran fuente de Omega-3 y Omega-6, algo muy bueno para el corazón y para el colesterol. Y, a diferencia de los cereales, contiene rutina (también conocida como vitamina P), que es perfecta para la circulación y como antiinflamatorio.

Sus aportes nutricionales no se quedan ahí, ya que su consumo también aporta cantidades interesantes de otras vitaminas del grupo B y de minerales como magnesio, fósforo o zinc.

Y, por supuesto, el trigo sarraceno no contiene gluten. Esto quiere decir que es apto para el consumo de todas las personas, tanto celiacos como no celiacos, pero son estos primeros los más beneficiados de su consumo, ya que reciben una cantidad importante de nutrientes y una gran versatilidad en su dieta sin arriesgarse a trastornos o intolerancias.

¿Cómo se puede preparar el trigo sarraceno?

El trigo sarraceno se puede comer crudo, aunque es conveniente ponerlo a remojo primero, para ablandarlo, y lavarlo bien. Pero lo más común, y lo que más posibilidades nos puede ofrecer es comerlo cocinado. Y, ¿cómo se puede cocinar el trigo sarraceno?

Muy fácil, piensa en algo similar al arroz. Así de simple. Una vez lavado, los granos de trigo sarraceno se pueden tostar ligeramente con un poquito de ajo o, directamente, poner a hervir con agua o con caldo. La proporción idónea es de dos partes de agua por una de trigo y, una vez que esté en ebullición, dejarlo cocer a fuego medio por entre 15 y 20 minutos.

Con esto, tendremos un rico plato o acompañante que, al igual que el arroz, se puede conservar durante un par de días en la nevera sin problemas.

Si no se te ocurre con qué comer el trigo sarraceno, o en qué platos puede quedar bien, no te preocupes. Combina a la perfección con muchísimas cosas. Por ejemplo, con vegetales crudos en ensalada, o en otros platos más calientes, como potajes o purés.

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También es un elemento perfecto de guarnición para muchos guisos, ya que queda de un modo genial con carnes y verduras, y su sabor es muy suave, por lo que no tendrás problemas en ese sentido. De hecho, es un alimento que suele gustar a todos en casa, desde los más pequeños a los mayores. Puedes añadirlo a un guiso de carne con patatas o pimientos, o incluso utilizarlo como elemento principal en un plato, acompañado de zanahorias y otras verduras u hortalizas que tengas a mano.

Y, si eres más cocinitas, puedes probar a hacer barritas de cereales con trigo sarraceno, o incluso hamburguesas con estas semillas, que resultan muy sabrosas y aptas para las dietas veganas y vegetarianas. Y, claro está, con la harina de trigo sarraceno también puedes hacer pan, tortas, etc. Seguro que no te van a faltar ideas y opciones para utilizar el trigo sarraceno la próxima vez que quieras preparar una receta sana y rica.

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El trigo sarraceno no es muy fácil de encontrar –todavía– en supermercados, pero sí que es habitual su presencia en las estanterías de herbolarios y de tiendas de productos ecológicos. Esperamos que con este artículo te haya entrado un poco más de curiosidad y apetito por él y que, si lo ves, te decidas a comprarlo y probarlo.

Y si ya lo has probado y lo sueles incluir en tus platos, no lo dudes, comenta con todos nosotros qué es lo que más te gusta de este alimento y cómo lo sueles preparar.

Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Ahora que se han terminado las fiestas y volvemos a la realidad, seguro que pensamos que nos hemos dado algún capricho más de la cuenta. No vamos a decir que enero sea el momento para empezar la operación bikini, pero seguro que, después de terminar el último trozo de turrón, agradecemos un tiempo con un menú más saludable y ligero.

Sigue leyendo, porque aquí te vamos a dar unas cuantas ideas para que afrontes la cuesta de enero con más vitalidad y del modo más saludable.

Obviamente, las Navidades no tienen por qué ser un sinónimo de excesos, pero es cierto que, con tantas recetas y platos apetitosos sobre la mesa, es complicado resistirse a comer en Navidad. Y, además, en España tenemos un montón de dulces típicos navideños que pueden poner la puntilla a nuestros banquetes. Pero vamos a pasar página y mirar hacia el frente.

Lo normal cuando se quiere comenzar una dieta un poco más ligera es pensar en ensaladas y verduras.

Es cierto que es un buen primer paso, pero hay que tener en cuenta que no todo vale. Es decir, una ensalada puede ser muy sana, pero también hay ensaladas que, aunque parezcan más frescas y llevaderas que los asados de Navidad, pueden resultar pesadas y, sobre todo, engordar más de lo que piensas.

Una ensalada verde siempre es una opción saludable. A la lechuga, tomate y cebolla clásicas les puedes añadir otras hojas como espinacas, rúcula, canónigos, y también algún otro componente que le dé sabor y colorido, como pimientos, nueces o frutos rojos y algún aliño o condimento. Si combinas ingredientes como éstos puedes conseguir opciones variadas y disfrutar de un plato equilibrado y ligero, sin caer en el aburrimiento que puede conllevar este tipo de comidas.

 Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Foto ensalada vía Pixabay

Pero si crees que las ensaladas no son lo tuyo, o que necesitas algo más reconfortante para combatir las temperaturas invernales, también hay opciones calientes y saludables. Aquí ya puedes poner a jugar a todas esas verduras y setas que te gusten y que encuentres en el súper.

De nuevo, las posibilidades y combinaciones son múltiples y saciarán tu apetito.

Por ejemplo, las berenjenas, que son muy ricas y fáciles de preparar. Si las cortas en láminas alargadas las puedes hacer a la plancha y marinarlas con ajo y hierbas a tu gusto. Las puedes comer así directamente o, también, las puedes dejar enfriar un poco para que repose el marinado, o acompañarlas con una salsa ligera de yogur.

 Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Foto berenjena asada vía Pixabay

 

La plancha es una gran amiga para las dietas más saludables, y en ella también puedes cocinar unas setas, que es otra opción muy fácil de preparar y que, con un poquito de ajo y perejil, también resulta muy sabrosa. Aunque, de nuevo, las opciones con las setas son tantas como abarque tu imaginación (con arroz, revuelto, etc.)

Por supuesto, si quieres más variedad en el plato, puedes hacer una buena parrilladas de verduras, en la que prácticamente todo lo de la huerta tiene cabida. Berenjenas, calabacines, tomates, pimientos, cebollas, setas, champiñones…

Solo necesitarás un poquito de aceite y sal para tenerla a punto y disfrutar de un plato sano que te saciará y, a la vez, equilibrará un poco los excesos de las comidas navideñas.

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Foto parrillada vía Pixabay

Y, si no te importa pasar un poco más de tiempo en la cocina, siempre puedes optar por una rica crema de setas y verduras, dorando un poco primero éstas y luego añadiéndole caldo de pollo para que se cuezan del todo. Por último, solo tendrás que triturarlas hasta que tenga la textura adecuada.

No vamos a dejar de lado a los amantes de la carne y el pescado en este artículo.

Aunque muchas recetas e ideas para menús saludables se centren más en los platos verdes, también hay cabida para otro tipo de comidas.

El abanico de opciones para comer de manera saludable es enorme. Recurriendo de nuevo a la plancha una gran opción puede ser el rodaballo. Con solo tenerlo unos minutos por cada lado hasta que esté a su punto y luego añadirle una salsita de aceite, ajo y perejil tendrás un plato sano, nutritivo y sabroso.

En busca de algo distinto y muy jugoso, podemos recurrir al horno y cocinar un poco de salmón, u otro pescado, al papillote. Ésta es una técnica muy sencilla y saludable, además de que el pescado queda riquísimo.

Para preparar el salmón así, lo ideal es marcarlo unos segundos en la sartén y dorar un par de minutos un poco de cebolla y pimientos. Luego, se pone el pescado en papel de aluminio y se condimenta con un poco de aceite, pimienta, eneldo o las hierbas y especias que te gusten, y se añaden las verduras. Se cierra el papel de aluminio para tener un paquete bien sellado y se mete al horno caliente durante siete u ocho minutos.

Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Foto salmón vía Pixabay

Esto se puede hacer de modo similar con otros pescados como merluza o, también, con carnes blancas como pollo o pavo, con unos resultados muy ricos y nutritivos.

El pollo y el pavo también se pueden preparar asados, y no tienen por qué resultar pesados o indigestos siempre que se eviten los acompañantes calóricos y los excesos de grasa o salsas.

Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Foto pollo vía Pixabay

Y por último, para el postre, nunca será mala idea la de comer alguna pieza de fruta. Si te parece aburrido, puedes combinarlas en una macedonia, en brochetas, o incluso preparar un carpaccio con piña, naranja, fresas o cualquier otra fruta que te apetezca.

Ideas para un menú saludable después de los excesos navideños

Foto macedonia vía Pixabay

Con estas sugerencias esperamos poder ayudarte si estas fiestas crees que te has pasado un poco con la comida. Nunca está de más comer saludable y, sobre todo, es recomendable cuando se han pasado unas celebraciones tan gastronómicas como las navidades.

¿Qué platos son los que más te gustan de los que proponemos? ¿Cuáles son tus recetas saludables para comenzar el año con buen pie?

Cómo hacer turrón casero

El turrón es uno de los dulces más tradicionales en la gastronomía navideña española. Aunque los más afamados se elaboran en la provincia de Alicante, también se producen en otros lugares de España y, por supuesto, se consumen en toda la geografía. Las variedades de turrón que podemos encontrar hoy en día son muchísimas, y se puede decir que una mesa de Navidad no está completa si, tras los platos principales, no hay turrón para endulzar el paladar.

Aunque la mayoría de la gente los compra ya hechos, tanto en las versiones más comerciales como en las más artesanales, también se puede hacer turrón casero. Y si no sabes cómo, aquí te lo vamos a explicar, para que descubras y experimentes en tu casa cómo hacer uno de los dulces más clásicos de las navidades españolas.

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Un poco de historia del turrón

La tradición de preparar y comer turrón en España viene de lejos. Realmente, esto de hacer dulces y postres con almendras y miel ya se hacía en la antigua Grecia, aunque desconocemos si el resultado final tenía algo que ver, poco probable, con los turrones actuales.

A España, esta costumbre la trajeron los árabes en la Edad Media, y se puede decir que entre el siglo XV y XVI ya estaba más o menos establecida la configuración y receta del turrón como lo conocemos hoy en día, así como la costumbre de consumirlo especialmente en las fechas navideñas.

También en esa época es en la que la costumbre de preparar turrones se asienta en la zona levantina, sobre todo en la provincia de Alicante y, por supuesto, en la archiconocida Jijona, cuna desde entonces de los turrones más famosos y consumidos en España y en el mundo. Hay referencias también de que se producían turrones en otras localidades, como en Agramunt y, ya en Castilla, en la ciudad de Toledo, donde es igualmente tradicional la producción de mazapanes.

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Tipos de turrón

Intentar enumerar los tipos de turrón que hay actualmente es una tarea prácticamente imposible. Cuando vamos al supermercado o miramos un escaparate de una pastelería donde los preparen podemos ver decenas de tipos de turrones distintos, con un abanico de sabores y colores que parece no tener fin.

Es cierto que los más puristas consideran a muchas de estas variedades como recetas modernas que no deberían incluirse en la categoría de turrones, más allá de su forma y nombre, sobre todo cuando muchos de ellos no están elaborados siguiendo una receta tradicional ni tampoco incluyen almendras y miel entre sus ingredientes.

Si queremos ser estrictos, deberíamos considerar dos tipos de turrón por encima de los demás: el turrón duro, o turrón de Alicante, y el turrón blando, o turrón de Jijona.

El primero, como su nombre bien indica, es de consistencia mucho más dura que el segundo. Principalmente está conformado por una masa solidificada de miel, azúcar, claras de huevo y almendras enteras, y ocasionalmente está recubierto por una oblea.

El turrón blando, por su parte, aunque lleva los mismos ingredientes, tiene una consistencia mucho menos rígida, ya que están todos molidos.

Estos dos tipos de turrón, así como la denominación Turrón de Alicante y Turrón de Jijona están garantizadas por el Consejo Regulador de Indicaciones Geográficas Protegidas.

En cuanto a las otras variedades más populares de turrón, encontramos el turrón de Agramunt, que es similar al turrón de Alicante pero que contiene avellanas en lugar de almendras; el turrón de yema tostada, muy popular en Cataluña y en el que se usan las yemas del huevo que no se suelen aprovechar en los otros turrones; y el turrón de chocolate, tan popular sobre todo entre los más pequeños y cuyas versiones más comunes contienen arroz inflado, almendras, avellanas y que pueden ser de chocolate blanco, con leche, etc.

También queremos decir aquí que en otros países tienen sus propios turrones, o variantes de éstos. Por ejemplo, en Italia encontramos el torrone, mientras que en Francia preparan el nougat y en muchos países árabes y del Mediterráneo oriental su versión se llama halva, y puede contener pistachos u otros frutos secos.

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Cómo hacer turrón casero

Si os estáis preguntando cómo hacer turrón casero, y daros el gusto de preparar y cocinar vosotros mismos un rico turrón estas navidades, os vamos a dar aquí los ingredientes y los pasos necesarios para conseguirlo.

Empezamos con el turrón blando, y para ello necesitaréis:

  • 100 gramos de azúcar en polvo
  • 150 gramos de miel
  • 300 gramos de almendras

Lo primero es tostar las almendras y, una vez que estén doraditas, separar un puñado y moler el resto. Las que no moláis las podéis trocear en trocitos pequeños para que conseguir un toque más crujiente después.

A continuación, en un cazo ponéis a calentar la miel y el azúcar. Cuando la mezcla esté calentándose, le podéis añadir las almendras y remover hasta que todo tenga una consistencia bien homogénea. Opcionalmente, hay gente que le echa un poco de ralladura de limón y canela a esta mezcla, para darle un toque con más gusto, pero eso depende de cada uno.

Por último, cuando la mezcla ya esté bien conseguida y con la textura y densidad que queráis (podéis añadirle un poco más de miel si veis que está quedando demasiado seca), es cuestión de ponerla en un recipiente que tengáis a modo de molde. Siempre es recomendable forrarlo primero con un poco de papel de horno o papel de cocina, para que absorba los aceites que vaya desprendiendo, y dejarlo reposar en la nevera durante un par de días, vigilando que no se seque demasiado y cambiándole el papel periódicamente.

Para hacer turrón duro, los ingredientes varían un poco en su proporción:

  • 250 gramos de almendras
  • 150 gramos de miel
  • 150 gramos de azúcar
  • 1 clara de huevo

Lo primero, de nuevo, es tostar las almendras y, en un cazo, ir calentando la miel y el azúcar. La clara la montáis a punto de nieve y cuando la miel y el azúcar empiecen a burbujear se le añade con mucho cuidado para que no cuaje y se remueve todo constantemente a fuego lento. Una vez que el caramelo rompa, se le añaden las almendras tostadas y se mezcla todo con cuidado.

Así, ya solo quedará que vertáis la mezcla en unos moldes forrados con papel de horno y lo dejéis reposar.

Como veis, hacer turrón casero no es nada complicado, aunque si no os sale perfecto a la primera, no pasa nada. ¡La segunda vez seguro que sale mucho mejor!

Y vosotros, ¿qué turrón preferís? ¿Cuál es ése por el que se pirran en tu familia cuando llega la Navidad?

Qué se come en navidad cuando hace calor

Cuando llega la Navidad muchos pensamos en paisajes invernales, árboles nevados, muñecos de nieve, Papá Noel y su trineo tirado por renos desde el norte de Europa, etc. Pero no es tan habitual pensar en que, en el Hemisferio Sur, esta época llega en estaciones completamente opuestas, durante los meses más calurosos del año. Y, dicho esto, cabe preguntarse con toda la razón del mundo: ¿qué se come en Navidad cuando hace calor?

Son muchos los países en los que los meses de diciembre y enero no están protagonizados por las bajas temperaturas y la nieve, aunque para hablar de las comidas navideñas cuando hace calor hay que centrarse en aquellos países en los que por cultura y tradición sí se celebra la Navidad. Y, aún así, aunque haya que descartar unos cuantos, también nos queda un buen número para poner como ejemplo y hablar de qué platos preparan en una Navidad soleada y veraniega.

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Puede que, a muchos, lo primero que nos venga a la mente sean los países de Sudamérica. Aquí, como si habláramos de las comidas navideñas en los países europeos, hay cosas similares o comunes y, por supuesto, recetas y costumbres propias de cada uno, como la gastronomía del resto del año.

Por ejemplo, en Argentina y en Uruguay son muy comunes las ensaladas de patata y huevo, las de tomate y atún, o incluso las ensaladas de pasta. Estos platos son bastante completos, apetitosos y frescos, mucho más adecuados para el verano que las sopas o cremas que se pueden comer en Europa. Claro que, en esos momentos iniciales de llegar a la mesa y picotear también suelen aparecer las clásicas empanadas argentinas, en cualquiera de sus variantes.

Otro de los platos más populares para las navidades en Argentina es el vitel toné, que deriva de la receta piamontesa del vitello tonnato (ternero atunado), y que consiste en lomos de vacuno acompañados de una salsa preparada con huevo, atún, nata y anchoas.

Tampoco podían faltar los asados, sobre todo si hace bastante calor, ya que son perfectos para preparar y celebrar en el jardín, en terrazas o en cualquier escenario exterior.

En Perú, por su parte, las costumbres gastronómicas navideñas varían un poco. Es cierto que los clásicos pavos rellenos y carnes asadas siempre están presentes, pero los productos y platos más tradicionales suelen llevarse la palma.

Por ejemplo, a las ensaladas variadas de entrantes también les suele acompañar el ceviche, normalmente en la comida del día de Navidad. Este rico plato de pescados y mariscos marinados en cítricos es perfecto para tomar en días calurosos, y además también es un plato muy reconfortante si la cena del día anterior ha sido abundante y pesada.

Se suele decir que Perú es un país muy arrocero, y en muchas de sus regiones los platos navideños más tradicionales son, precisamente, a base de este cereal. El más popular probablemente sea el arroz navideño, que lleva trocitos de panceta, ajo, cebolla, pimientos, espinacas y almendras (u otros frutos secos).

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En Venezuela también hace bastante calor en Navidad y, por eso, las comidas tampoco tienen la contundencia de las que comemos en los países más fríos. Allí, el plato más típico y conocido de las comidas navideñas son las hallacas. Éstas consisten en una masa de maíz que se rellena con distintas carnes o pescados, cebolla, pimientos y uvas pasas, y que posteriormente se hierven envueltas en hojas de plátano. La costumbre de comer hallacas en Navidad se remonta varios siglos atrás, y es algo que también se puede ver en otros países como Colombia, Ecuador o incluso en las Islas Canarias.

Otra de las elaboraciones venezolanas más clásicas de Navidad es el pan de jamón, un pan relleno de jamón cocido con aceitunas y pasas que se corta en lonchas y se sirve como entrante, muchas veces acompañado de alguna ensalada de patata con carne de pollo o gallina. Y, para los postres, resultan imprescindibles la torta negra y el dulce de lechosa.

Vamos un poco más lejos, hasta el continente asiático y, concretamente, hasta Filipinas, para ver cuáles son las comidas navideñas allí, que tampoco es un lugar frío precisamente en los meses de diciembre y enero.

Las comidas y cenas navideñas en Filipinas pueden variar mucho según el poder adquisitivo de las familias. En las mesas más pudientes no es extraño encontrar pollos y pavos rellenos o estofados de ternera, mientras que las opciones más populares se suelen centrar en ensaladas de frutas y platos más tradicionales basados en arroz, como el bibingka o el puto bumbong, cuyo nombre no es lo más curioso, sino su aspecto, ya que es una especie de pastel de arroz púrpura que se cuece en tubos de bambú.

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Más al sur, en Australia, las costumbres culinarias suelen ser similares a las de Inglaterra o Estados Unidos. Esto es, las carnes asadas y aves rellenas al horno, y no es extraño ver a las familias incluso comiendo en parques a modo de picnic. Lo que es muy típico allí es tomar de postre pudin de ciruelas, en el que antiguamente se introducía una pepita de oro como símbolo de fortuna para el que la encontrara.

En Sudáfrica, por su parte, las costumbres son muy parecidas, aunque también se ven mucho en las mesas platos de arroz con verduras y distintos tipos de carne, incluso fría cuando se opta por consumirla en el exterior.

Como veis, hay muchos platos muy originales y que nos pueden parecer muy extraños para comer o cenar en diciembre. ¿Cuáles son los que más os han llamado la atención? ¿Y los que os gustaría probar, aunque no fuera en Navidad?

Dulces típicos de navidad – España

Dulces típicos de Navidad en España

Cuando llega la Navidad, nadie puede discutir que nos concedemos algún capricho gastronómico más de lo normal. Entre tantas celebraciones y reuniones familiares, siempre dejamos de lado las dietas y las observaciones sobre lo que comemos, pero es que la ocasión merece la pena.

Y, claro está, los dulces tienen gran parte de protagonismo en esta cuestión, porque hay determinados postres y recetas que solo se consumen en estas fechas.

En España podemos presumir de una gran variedad de dulces típicos de Navidad, y aunque los hay que son habituales en todas las regiones, otros son más típicos de lugares concretos. Si quieres sabes cuáles son los dulces más típicos de Navidad en España y descubrir si los conoces todos, sigue leyendo.

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Para empezar, vamos a hablar de los mazapanes. Éste es uno de los dulces más tradicionales y consumidos en España. Sus orígenes no están del todo definidos, y se remontan muchos siglos atrás. Los postres hechos a partir de una masa de almendra y miel son muy antiguos, con referencias incluso en las Mil y una noches, además de otros escritos medievales.

Seguramente se consumiera en un modo similar al actual en muchas cortes del sur de Europa durante esos siglos, y las referencias pueden apuntar tanto a Sicilia como a Toledo como regiones en las que comenzó a popularizarse la receta actual, a partir de almendras y azúcar.

Sobre su nombre, tampoco hay una opinión unánime. Mientras algunos defienden que la palabra mazapán viene del latín martius panis (pan de marzo), en la RAE citan como fuente original el vocablo griego paxamádion, que significa bizcochito.

Lo que está claro es que, más allá de las disputas sobre su origen, el mazapán es uno de los dulces navideños más tradicionales y consumidos, no solo en España, sino también en muchos otros países, y tanto si se cocina en forma de barra alargada como en figuritas pequeñas, hace las delicias de niños y adultos.

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Otro de los dulces típicos navideños que no faltan en las casas españolas durante estas fiestas son los polvorones. Éstos son unos bollos hechos a base de harina, manteca de cerdo, azúcar y almendras. Son dulces muy similares a los mantecados, aunque éstos, a diferencia de los polvorones, llevan menos cantidad de harina y no incluyen la almendra entre sus ingredientes.

El origen de los polvorones se suele situar en Andalucía, ya que allí era común desde hace siglos cocinar con la manteca de cerdo.

Los mantecados son algo muy tradicional en esta región, pero tenían el problema de que se estropeaban rápido después de cocinados. Para alargar su conservación, una mujer llamada Micaela Ruiz modificó la receta, resecándolos más y endureciendo su parte externa gracias, precisamente, a la mayor proporción de harina y a las almendras. De este modo nacieron los famosos polvorones de Estepa, tan populares y consumidos en toda España.

Allí hay incluso una Indicación Geográfica Protegida de mantecados y polvorones, aunque no es el único lugar de España donde se producen con éxito, ya que también hay fábricas de mucho prestigio en Tordesillas y en Navarra.

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Presente durante estas fechas, aunque sobre todo el 6 de enero, tenemos el famosísimo roscón de reyes. Este bizcocho en forma de corona, sobre el que se suele poner azúcar y fruta escarchada es muy típico en España, en Portugal y en muchos países de Hispanoamérica.

Los orígenes del roscón de reyes tampoco están demasiado claros, aunque hay precedentes desde la época de los romanos y, más cercanas, desde la Edad Media en España. La tradición dice que en el roscón hay que introducir un haba seca y, antiguamente, la persona que la persona que la encontraba era considerada rey de reyes durante un tiempo.

Hoy en día, la costumbre ha variado un poco, y los roscones pueden contener una figurita, o incluso dinero, como premio al que lo encuentre y, a su vez, el haba que designa al que ha de pagar el roscón.

En cuanto a sus variedades, el roscón más clásico ha ido dando paso a roscones rellenos, a gusto del consumidor, siendo los más populares los que se abren por la mitad y se rellenan con nata, crema pastelera o chocolate, entre otros.

Se podría decir que éstos son los dulces navideños más populares y consumidos por toda la geografía española, con permiso, claro, del turrón. Pero para éste, por su tradición, variedad y popularidad, hemos querido dedicarle su texto propio.

Y, como no podía ser de otra manera en un país con gastronomías regionales tan ricas y variadas, también hay otros dulces navideños que se consumen especialmente en zonas determinadas de la península.

Un buen ejemplo son los pestiños, dulces fritos muy típicos de Andalucía y que se preparan especialmente en Navidad y Semana Santa. Consisten en una masa de harina aromatizada con canela, anís y limón, que se fríe en aceite de oliva y se pasa por miel una vez fritos.

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O, en la otra punta de España, en Asturias, las casadiellas (casadielles en asturiano) que son un dulce elaborado con una masa de harina que se rellena de nuez molida remojada en anís y luego se pasa por la sartén. Las recetas pueden variar un poco, pasando por las que incluyen vino blanco o añaden avellanas al relleno interior.

No son sólo típicas de Navidad, sino que también se elaboran durante las fiestas de Carnaval e incluso en otras épocas del año, pero en las mesas más tradicionales asturianas no suelen faltar.

En el País Vasco es también muy clásico la intxaursaltsa, que es una crema a base de nueces, leche, canela y azúcar con una consistencia similar a las natillas, y en Aragón se suele preparar el guirlache, que no es otra cosa tan apetecible que una masa de almendras y caramelo estirada y que se consume una vez ya fría, cuando el azúcar fundido ya se ha solidificado.

Como veis, no faltan opciones para todos los gustos a la hora de hablar de dulces típicos de Navidad en España. Y seguro que vosotros tenéis vuestras preferencias y aportes, así que os invitamos a que nos dejéis vuestras sugerencias y comentarios, para que podamos disfrutar de unas navidades lo más dulces posible.

Recetas de la abuela para cenar en Nochebuena

La cena de Nochebuena tal vez sea la estrella de las fiestas navideñas. Suele convocar a más gente que la cena de Nochevieja y, como previa al día de Navidad, es la que suele dar punto de partida a las reuniones y banquetes. Tirando un poco de nostalgia, y aunque sabemos que muchas no están olvidadas, queremos hacer aquí un repaso a las recetas más clásicas de la Nochebuena en España.

Y no nos referimos a comidas viejunas pasadas de moda, sino a esos platos que preparaban nuestras abuelas, tías y madres cada vez que llegaba el día 24 por la noche.

Es lógico, y seguro que muchos lo pensáis, que no se cena lo mismo en Nochebuena en todas las partes de España, pero la intención es que podamos hacer una recopilación de las cosas más típicas, y puede que también encontremos alguna cosa que no sea extraña encontrar en las mesas del norte, del sur, del este y del oeste. Nuestra idea será recopilar distintas opciones para conformar un menú rico y tradicional que todo el mundo identifique con la Nochebuena.

Los comienzos más tradicionales

Para empezar, siempre ha sido clásico tomarse algo más “ligero”, del género de las sopas y cremas. En la costa cantábrica, es habitual tomarse una sopa de marisco, una crema de nécoras o, por qué no, los mariscos cocidos, sin caldo acompañante.

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En el País Vasco, aunque ahora ya no sean tan asequibles, también era común empezar la cena con unas angulas, y en la zona de Navarra, La Rioja y Aragón las ricas verduras de su huerta son las protagonistas, como los espárragos y el cardo con almendras o bechamel.

En Cataluña resulta casi imprescindible la sopa de galets para empezar la cena de Nochebuena, y en Mallorca la tan apreciada sopa rellena. Por su parte, en Valencia y Murcia la sopa más común es la de pelotas, unas pequeñas albóndigas de carne de ternera y cerdo con piñones.

La Nochebuena castellana también tiene sus platos clásicos y, aunque antiguamente se hacían sopas de cocido con pan, también es muy tradicional preparar algo de la huerta, como lombarda o cardo.

En Andalucía degustan sabrosos caldos, y los más clásicos pueden ser los de Jerez o la sopa de picadillo, por nombrar un par, mientras que en Canarias unas buenas papas son el comienzo ideal para una buena cena.

Carnes o pescados para todos los gustos

Después de las sopas y verduras, y de todos los entrantes que haya habido en la mesa, viene el plato grande. De nuevo, no hay una única opción y, con el paso del tiempo, algunas de las recetas y platos más clásicos han ido desapareciendo de las mesas por unas razones u otras.

Si hablamos de pescados, las opciones más comunes en las cenas de Nochebuena solían ser el bacalao y el besugo.

El primero sigue estando muy presente en las mesas, no solo porque gusta a casi todo el mundo, sino por su versatilidad, que permite poder cocinarlo de distintas maneras. Una de las tradicionales era rebozado, aunque ahora ya se ha sustituido por otras versiones, tanto con verduras como en salsa.

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En cuanto al besugo, tal vez era más habitual antes que ahora, ya que su precio ha subido bastante en los últimos años (no tanto como las angulas). De todas maneras, hay familias que permanecen fiel a la tradición y lo siguen preparando al horno, con limones y con un refrito de ajo y perejil.

Los comensales más carnívoros tal vez pasen directamente del pescado y estén esperando ansiosos por el plato más contundente de la cena.

Las alternativas, de nuevo, son variadas, aunque antiguamente se podían encontrar más diferencias dependiendo de los recursos de cada casa.

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Una de las carnes más habituales en las mesas de Nochebuena era el pollo o el pavo al horno. Un buen pollo criado en casa, grande y con una guarnición de patatas y ensalada servía para alimentar a unos cuantos comensales, y era algo que se solía reservar para esta fecha tan familiar. Si no se quería al horno, el pollo también se podía guisar, y la receta de la pepitoria era de las más compartidas y practicadas en estas fechas.

En otras mesas era –y sigue siendo– habitual el cordero lechal.

Tal vez era más común en las regiones del interior, ya que muchas familias tenían mayor acceso a éstos y es una carne más tradicional. Y, por supuesto, las opciones podían pasar por el cordero asado al horno o, por qué no, guisado con una rica salsita.

No hay que olvidar la opción del cochinillo asado, o el lechón al horno, habituales en las mesas extremeñas y, en Andalucía, el tan clásico pavo trufado o las carrilladas de cerdo en salsa.

El colofón a la cena

Y, en cuanto a los postres, qué vamos a decir. Aunque con la cantidad de comida de los platos anteriores, más los entrantes variados, ya pueda parecer suficiente, ésta es una ocasión especial, y después de los pescados y las carnes aparecerán las bandejas repletas de turrones de todo tipo, mazapanes, polvorones, peladillas, etc.

Y en determinadas regiones, las especialidades dulces de cada una de ellas, como las casadiellas, el guirlache, los pestiños, etc.

¿Qué os parecen estos platos típicos de la abuela en Nochebuena? ¿Qué se suele cenar en vuestra casa tradicionalmente? Si nos hemos dejado alguna receta clásica que creáis que no puede faltar, esperamos vuestros aportes y recomendaciones en los comentarios. ¡Buen provecho!

Comidas de Navidad en otros sitios del sur de Europa

La Navidad es una época en la que, tradicionalmente, las familias se juntan para celebrar y, a su vez, disfrutar de grandes manjares y comidas más abundantes que en otras épocas del año. Es más, hay algunas recetas que se preparan con mayor frecuencia, o casi exclusivamente, en fechas navideñas. Pero, como todo lo que tiene que ver con las tradiciones, en cada país tienen sus propias costumbres y sus comidas características.

Y como nos gusta mucho viajar y explorar las costumbres de otros lugares, nos preguntamos ¿cuáles son las comidas de Navidad en otros sitios del sur de Europa?

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Ante esta pregunta tal vez te surja la curiosidad. Mientras que en España tal vez sea clásico preparar asados o mariscos y terminar la comida con turrones, no en todos los países se come lo mismo. Y aunque pasar unas fiestas como estas en otro país no es lo más habitual, puede que por una razón u otra nos encontremos ante esa situación. Así que, para conocer un poco más qué manjares podemos disfrutar en algunos países del sur de Europa en Navidad, vamos a dar un repaso a los más característicos.

¿Qué se come en Navidad en Italia?

Empezamos nuestro recorrido por Italia, un país con una gastronomía muy rica y, además, muy variada, dependiendo de la región en la que nos encontremos. Y es que, de un modo similar a lo que puede pasar en España, las diferencias culturales y gastronómicas entre las provincias más norteñas y las más meridionales son bastante grandes. Del mismo modo, hay muchas otras tradiciones que se comparten en toda la geografía del país.

Una de ellas es la cena de Nochebuena, que allí llaman cenone. Lo más clásico es cenar platos basados en verduras y pescados. Son muy comunes las ensaladas de pescado, el bacalao y, cómo no, la pasta con atún, almejas, gambas o cualquier otro marisco.

El día de Navidad, por su parte, suele estar protagonizado por algún plato de pasta al horno y también pavo o capón asado. Cómo no, a modo de entrantes, podremos encontrar una gran variedad de embutidos y quesos, ensaladas y platos de verduras.

Por su parte, la Nochevieja italiana ofrece una de las tradiciones que más se conocen en nuestro país, muchas veces a modo de curiosidad en comparación con nuestra costumbre de comer uvas. Y es que allí, a la llegada del año nuevo es típico comer lentejas.

No es que se coman doce lentejas al ritmo de las campanadas, sino que es una costumbre que les viene desde la época de los romanos y que se cree que ayudará a que el año entrante venga lleno de prosperidad y buena suerte.

En cuanto a los dulces, que van acompañando a los transalpinos durante todas estas fechas, hay un montón. Desde el famoso panettone al pandoro, torroni, struffoli, pizza de natà, carteddate, marzapane, etc. ¡Cada uno más rico que el anterior!

 

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¿Qué se come en Navidad en Grecia?

Si pasamos las fiestas navideñas en Grecia sí que encontraremos alguna diferencia más grande con respecto a las costumbres que tenemos en España. Las reuniones y comidas se suelen centrar en el día de Navidad. La Nochebuena suele ser tranquila, y las familias se reúnen el día 25 para celebrar por todo lo alto.

La comida más clásica y vista el día de Navidad en Grecia es el pavo, o pollo, relleno al horno. Este pavo navideño, relleno de castañas, pasas de Corinto, nueces, almendras y acompañado por patatas, recibe el nombre de galopoula, aunque también podemos encontrar otras opciones clásicas, como el cerdo asado a fuego lento con especias y limón, llamado gourounopoulo.

 

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Claro está que no es lo único que comen los griegos en Navidad, ya que en sus mesas no van a faltar nunca entrantes variados, como las ensaladas o los quesos tradicionales, y los dulces. Uno de los más clásicos y conocidos es el pan de Navidad, llamado Christopsomo, que es un pan dulce con nueces, aunque también es típico darse a los melomakarona, un postre a base de harina, aceite y miel.

En lo que respecta al año nuevo, lo característico allí es que es el día en el que los niños reciben los regalos propios de esta época, y las familias se reúnen alrededor del roscón de San Basilio, que es muy similar a nuestro roscón de reyes y en el que se introduce una moneda, símbolo de buena suerte al que se la encuentre en su trozo.

¿Qué se come en Navidad en Francia?

Todos sabemos que en Francia se come bien, sea cual sea la época del año, y que los franceses tienen un buen gusto por los productos y los platos de buena calidad y bien elaborados. Así que, con estas premisas, nos podemos imaginar que sus manjares navideños no van a ser menos.

Las dos comidas más importantes para los franceses en estas fechas son la cena de Nochebuena y la comida de Navidad. Los entrantes más clásicos que se pueden encontrar en una mesa típica navideña en Francia son los patés y los quesos, tan clásicos y de tanta calidad en esas tierras. También hay costumbre de comer vieiras en salsa, las coquilles St. Jacques, antes de dar paso a las viandas principales.

 

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A continuación, aunque no hay una norma estricta realmente, los platos más clásicos suelen consistir en aves rellenas al horno, carnes de caza como jabalí o venado, y mariscos, según el gusto del cocinero o de los comensales. La guinda, cómo no, la pone el tronco de Navidad, o bûche de Noël, y un poquito de champán, por supuesto.

¿Qué se come en Navidad en Portugal?

En este recorrido por el sur de Europa no podía faltarnos nuestro país vecino. Aquí se pueden encontrar muchas similitudes en las costumbres generales con las de España, aunque también es cierto que tienen sus tradiciones particulares y platos típicos, muy apetecibles, por cierto.

En los entrantes no suelen faltar el jamón ibérico y el pulpo, así como otros embutidos, quesos o mariscos acompañados por buenos vinos. Pero, de nuevo, lo grande viene después.

El plato más nacional en Portugal es el bacalao, y la manera tradicional de servirlo en Nochebuena, sobre todo en las regiones norteñas, es cocido con huevos, patatas y verduras, aunque también se puede preparar en salsa.

 

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En otras zonas también se suele asar un pavo relleno, y antiguamente las familias lo solían emborrachar antes de sacrificarlo, tanto para facilitar esto como para disfrutar de unas carnes más jugosas.

En cuanto a la parte final, más dulce, siempre está presente el bolo rei, o pastel rey, que es muy similar a nuestro roscón de reyes, con forma de rosca grande y fruta escarchada.

Después de esta vuelta por los países del sur de Europa, ¿cuál es el que más os gustaría visitar en Navidad? ¿con qué comida navideña os quedáis?

 

 

Mejora tus platos cocinando con frutos secos

A veces no les damos la importancia que se merecen, pero nadie puede discutir los beneficios que aporta la ingesta de frutos secos. Aunque mucha gente los consume como aperitivo, para matar el hambre entre horas, también se pueden incluir en la dieta introduciéndolos en muchos de los platos que cocinamos cada día.

Te vamos a dar algunas ideas sobre cómo puedes mejorar tus platos si les añades frutos secos. No sólo aportarás cosas buenas a tu dieta, sino que también disfrutarás de nuevos y sorprendentes sabores.

Nueces

Uno de los frutos secos que mayores beneficios aportan son las nueces. Por todos es sabido que su consumo está relacionado con la prevención de enfermedades cardiacas y con el control del peso, gracias a la cantidad de Omega 3 que contienen, así como de vitamina E.

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Foto ensalada con nueces vía Pixabay

Lo más sencillo y accesible seguramente sea comer nueces crudas, a modo de snack, ya que siempre serán más sanas y nutritivas que otros tentempiés habituales en las máquinas de vending, aunque es cierto que hay gente a la que no le gusta comerlas así, o se cansan rápido de ellas.

Esto no tiene por que ser un obstáculo para consumir nueces. Las posibilidades que ofrecen estos frutos secos en la cocina son múltiples y se pueden adaptar fácilmente a todos los gustos y estilos.

Por ejemplo, las nueces pueden ser un ingrediente ideal en multitud de ensaladas, ya que casan perfectamente con los platos basados en hojas verdes y, a la vez, combinan sin problema con otros ingredientes como los tomates, manzanas, quesos, etc.

Más allá de las ensaladas, también se pueden preparar otras muchas comidas con nueces. Es muy habitual encontrarlas en panes de cereales variados, en guisos y salsas acompañando a platos de carne y, cómo no, en postres tan clásicos como la tarta de nueces y los brownies.

Almendras

Otro de los frutos secos más versátiles, nutritivos y fáciles de comer son las almendras. Suelen estar más presentes que las nueces en los típicos cócteles de frutos secos, aunque la fritura y el exceso de sal no hace de esta vía la más recomendable.

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Foto pollo con salsa de tomate y almendras vía Flickr (Isabelle Hurbain-Palatin)

En cambio, los grandes aportes de vitamina E, calcio y fósforo que ofrecen las almendras los podemos disfrutar tanto si las comemos crudas como si las incluimos en algunos platos y postres.

Una buena idea puede ser la de comer las almendras en combinación con pollo, o con salmón si preferimos un pescado que le vaya bien, o incluso en alguna salsa para acompañar un buen solomillo. Aunque no sean el ingrediente más clásico en los guisos de nuestro país, merecen que les des una oportunidad, ya que combinan perfectamente y le dan un toque original a muchos platos.

Y, para los más golosos, qué decir de los postres que incluyen las almendras como ingrediente principal, desde la clásica tarta de Santiago a los turrones navideños, entre otros muchos.

Piñones

Por su parte, los piñones, aunque realmente son semillas, se venden y se consumen como si fueran frutos secos. Tal vez no sean tan populares como las nueces y las almendras, pero sus aportes nutritivos sí son interesantes, por su alto contenido en proteínas y fibra.

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Foto pesto con piñones vía Pixabay

El uso más tradicional de los piñones en nuestra gastronomía está vinculado a la repostería, aunque cada vez es más frecuente verlos en platos salados y, sobre todo, en ensaladas.

Además, son un ingrediente básico en algunas salsas, y los amantes de la pasta italiana los habrán consumido en multitud de ocasiones, sobre todo cuando ésta se sirve con pesto genovés. Hablando de pesto, hay muchas versiones que, además de piñones, o sin ellos, también incluyen las antes mencionadas almendras.

Pistachos

Los pistachos también suponen una gran fuente de fibra y vitamina B6. Coger un puñado de estos frutos secos y empezar a comer puede resultar peligroso, ya que son altamente adictivos, pero se pueden incluir en la dieta de un modo más mesurado y original.

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Foto postre con pistacho vía Pixabay

Al igual que los frutos secos mencionados anteriormente, es muy interesante incluirlos en ensaladas y en guisos, sobre todo acompañando carnes blancas o, incluso, triturándolos para darle un toque especial a los rebozados.

Pero como más se suelen consumir seguramente sea en postres, ya que casan a la perfección con los chocolates y en diversas tartas y bizcochos.

Avellanas

Las avellanas, al igual que las nueces, también están relacionadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares y la diabetes gracias a la alta presencia de ácidos grasos monoinsaturados. Eso sí, su aporte calórico también es alto, así que no conviene pasarse con ellas si queremos mantener la línea.

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Foto tarta de avellanas vía Flickr (R Barrett Hooper)

Las aplicaciones de las avellanas en gastronomía nos suelen recordar rápidamente a las famosas cremas con chocolate, a las tartas y a las galletas, pero no hay que descartar incluir las avellanas en salsas para guisos de carne, ya que el peculiar sabor que aportan le dará un gusto atractivo y original.

Castañas

No podíamos olvidarnos en este artículo de las castañas. Puede que sean el fruto seco más típico de estos meses y, aunque lo más clásico sea comerlas asadas, no hay que descartar incluirlas en otros platos como acompañantes, en salsas o, también, en postres.

Puedes echarle un vistazo a este artículo para aprender mucho más sobre las castañas, ahora que es el tiempo perfecto para ellas, y sacarle más partido a sus aportes nutritivos mientras le das un toque otoñal a tus platos.

Como ves, son muchas las aplicaciones que se le puede dar a los frutos secos en la dieta de cada día. Si no eres de los que les gusta comer entre horas, aunque sea para matar el gusanillo, pero aún así quieres beneficiarte de todas las ventajas y aportes nutritivos de los frutos secos, prueba a introducirlos en tus platos y, cómo no, en las ensaladas. Le darán un punto distinto y seguro que te sorprenden.

Y, claro, si eres de los que no perdonan un buen postre casero, las posibilidades se multiplican. Puedes probar, por ejemplo, con esta original receta de manzanas asadas con frutos secos, que seguro que te encanta.

En definitiva, ¡ya no tienes excusa para no comer frutos secos!