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Cómo consigo tiempo libre con la técnica Pomodoro

A veces tengo la sensación de que me falta tiempo para hacer todo aquellas tareas que tengo pendientes, tanto en el trabajo como en mi vida laboral. Me gustaría que el día tuviera más de 24 horas para poder hacer todas las tareas que tengo planificadas, pero lógicamente esto es imposible. Lo que si he conseguido es organizarme mejor para poder acabar antes y poder disfrutar de más tiempo libre. Os voy a mostrar cómo consigo tiempo libre con la técnica Pomodoro, una forma de organizar las tareas y mejorar la concentración durante las mismas que me es de gran ayuda.

Esta técnica requiere un pequeño esfuerzo por el cambio de la metodología de trabajo, pero se ve de sobra compensado con la mejora que obtenemos en nuestra productividad. No es sólo una técnica orientada a un entorno laboral, sino que podemos llevarla a cabo en muchos ámbitos de nuestra vida diaria, sobre todo aquellos en los que nos cueste más centrarnos. Un ejemplo en mi caso serían las tareas domésticas o si somos estudiantes en la manera que tenemos de aprender las distintas asignaturas.

El Pomodoro, una lupa que concentra tu atención

La esencia de la técnica Pomodoro consiste en dividir las tareas o trabajos a realizar en periodos de 25 minutos de trabajo y cinco de descanso. Esto lo llevamos a cabo durante cuatro ciclos, tras los cuales debemos introducir una pausa más larga de unos 15 minutos. ¿Cómo estableciendo más descansos podemos rendir más en el trabajo? Pues la clave está en que durante los 25 minutos de tarea los vamos a dedicar en exclusiva a concluir la misma. No cogeremos el teléfono, no contestaremos correos electrónicos o mensajes que recibamos al móvil, etc. Todos estos pequeños gestos que nos hacen perder la atención de la tarea principal que estamos realizando.

De esta forma nuestra atención se focaliza en un único cometido, consiguiendo el mismo efecto sobre la concentración que la lupa que recoge los rayos de sol y los proyecta hacia un punto. Así de simple. Nos abstraemos de todo lo que rodea a nuestra tarea principal y durante esos breves 25 minutos consigo la misma efectividad que tenía en una hora de trabajo normal, en la que trabajaba sin tanto rigor. Es muy fácil ponerlo en práctica, pero hay que tener cierto rigor.

 

Ya no se trata sólo de un esfuerzo personal, sino también involucra a todos los que nos rodean. Pero se consigue. Un ejemplo sería programar una sesión de estudio en casa, por la tarde, donde es complicado concentrarse, nos levantamos de la mesa, te acercas a la nevera a beber agua, llegan mensajes al móvil, o simplemente alguien de tu familia te pide algo. Si conseguimos aparcar todas estas distracciones durante 25 minutos, una vez concluido este periodo de tiempo el provecho que hemos sacado será mucho más efectivo y concluiremos nuestro periodo de estudio dedicando al final un número menor de horas totales.

Descanso activo y más progreso en tu trabajo

Porque la gente comprende que vas a atender aquello que te están pidiendo en un periodo muy breve, una vez que acaben esos 25 minutos puedes atender esa llamada, devolver ese mensaje o ver esa foto que te acaban de enviar. No se trata de descansar para tumbarnos en el sofá, sino más bien dedicar esos cinco minutos de descanso en primer lugar a atender todas las cosas que hemos dejado aparcadas durante la ejecución de la tarea.

Pasados esos cinco minutos, que podemos dedicar a cualquier otra cosa, volvemos con otro periodo de 25 que podemos continuar la tarea precedente, iniciar otra nueva, etc. Lo fundamental es intentar dividir el trabajo para que coincida más o menos con este periodo de tiempo. Una vez que hemos hecho cuatro ciclos, es decir, unas dos horas, tenemos un descanso algo más largo de 15 minutos. Los descansos son básicos para volver a emprender una nueva tarea con la debida atención.

En mi caso me ha resultado de gran utilidad, sobre todo en momentos de concentración especialmente difícil, como durante las tardes o en los momentos en que tengo que realizar limpieza en mi casa, que, por lo general, acabo por ir dilatando y al final se prolonga mucho más de lo necesario. Aplicando aquí la técnica Pomodoro el resultado es que al final del día tengo más tiempo libre y más tareas finalizadas.

 

Y lo mejor de todo es que para poner en marcha el método sólo necesitamos un pequeño temporizador, que tenemos disponible como aplicaciones para teléfonos móviles, para el ordenador en múltiples variedades si trabajamos pegados a un teclado o en formato físico. En todos los casos disponen de una función para establecer las alarmas de tiempo en 25 minutos y otra para las pausas de cinco.

¿Y ahora que hago con todo este tiempo libre?

Tras haber puesto en marcha esta técnica de trabajo ahora sólo nos queda disfrutar de nuestro tiempo libre. Pasear por la ciudad, sin la sensación de tener cosas pendientes, tanto en el trabajo como en casa es una de mis favoritas. Sin prisas, disfrutando del pequeño paseo, sin tener que ir corriendo porque tengo cosas pendientes por resolver.

También aprovecho para hacer un poco más de ejercicio, en mi caso paseos en bicicleta, o ir a la piscina a nadar son las actividades que han ganado protagonismo en mi vida gracias a que he conseguido aprovechar mejor el tiempo de trabajo y me organizo mejor también en mi vida personal. Me queda más tiempo para disfrutar y poder hacer más actividades en familia.

En Ciudadano 0,0 | Más tiempo libre gracias al método de trabajo GTD
Imagen | David (Standout) | toolstop