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Hasta la última gota: aplicando el Nolotiro a mucho más

En Ciudadano 0’0 disfrutamos sacando el máximo provecho a todo, no desperdiciando nada que pueda servir. Hemos hablado de las campañas de Nolotiro de San Miguel en restaurantes (tanto de Madrid, como de Barcelona y Terrassa) y en recetas para hacer en casa con lo sobrante. También hemos informado sobre campañas solidarias al respecto.

Esta mentalidad Nolotiro que encuentro tan positiva no tiene por qué aplicarse solo a la comida, también se puede ejercer con el resto de los productos de consumo. Lo que se compra en el supermercado y que no es de alimentación quizá no tenga una fecha de caducidad tan clara que nos obligue a tirarlo sin empezar, pero el diseño de los envases muchas veces nos hace desperdiciar un pequeño porcentaje que, si vamos sumando, puede suponer una o dos compras de ese producto al año.

Por ahora, me limitaré a hablar de lo que utilizamos en el cuarto de baño para ver las formas de aprovechar hasta la última gota y, sobre todo, demostrar que vale la pena el pequeño esfuerzo extra. Más adelante, tal vez apliquemos la misma forma de actuar a material de oficina y otro tipo de productos.

 

La clásica imagen de los envases boca abajo

Cuando se trata de champús o geles, es muy fácil terminar de aprovechar los frascos, ya que la poca viscosidad del producto permite extraer todo el contenido simplemente dejando el bote boca abajo una noche. No sería raro que nos encontrásemos esta imagen en algún cuarto de baño o que en estos momentos se esté produciendo en el nuestro.

Hay un soporte para mantener un bote boca abajo, que podemos utilizar para todo, aunque esté diseñado para el kétchup. También son simpáticos estos pulpitos que te lo harán más fácil para extraer el gel y el champú mientras te duchas.

Sin embargo, con productos de mayor viscosidad, como el desodorante o la pasta de dientes, no basta con haberlos dejado caer unas horas. En casos así, lo que se suele hacer es desistir y tirarlos. Yo no me rindo.

Algunos truquillos

Si por la boca del tubo no llega a salir, lo que hago es cortarlo por la mitad con las tijeras y extraerlo directamente. Los esmaltes y otros productos con envase de cristal y brocha o aplicador acoplado a la tapa parecen más difíciles de aprovechar al máximo. Quizá nos sirva un bastoncillo de algodón para los oídos que podamos doblar hasta llegar a las esquinas. A los roll-ones he llegado a quitarles la bola y a extraer manualmente los restos. Las tapas que parecen diseñadas para no ser abiertas, se me resisten un poco más, pero acabo consiguiendo despegarlas, aunque sea con ayuda del mango de las tijeras u otro instrumento… Siempre hay una manera y mejor tomárselo como un juego y un reto que como una incomodidad.

 

Lo sorprendente es que el aprovechamiento extra parece insignificante, pero con algunos productos puede ser bastante considerable. Por ejemplo, con un tubo de pasta de dientes cortado con tijera he podido llegar a lavarme toda una semana más de la prevista. Calculad el ahorro que supondría eso al año. Y ya no digamos si se trata de productos caros, como los maquillajes y las cremas.

Siempre lo he hecho de esta manera, sin necesidad de que nada ni nadie me conciencie. Para mí, tirar a la basura un bote con un cinco por ciento de producto me resulta tan atroz como dejarme algo en el plato o permitir que corra el agua mientras me cepillo los dientes. Aprovechando todo al máximo me siento mucho mejor, no solo por lo que ahorro, sino también porque, aunque no sea comida lo que tiramos, son productos químicos que pasan por procesos de fabricación, envasado, transporte, etc… que será mejor reducir en la medida de lo posible.

 

Son tantas las cosas que se pueden emplear hasta el final que aquí solo he dado algunos ejemplos y me he limitado al ámbito del cuidado y la belleza. Me gustaría que me comentaseis cuáles son vuestros truquitos y vuestras costumbres. Seguro que ya hacíais alguno de estos y lo teníais muy asentado en vuestra rutina. Para mí, es uno de esos pequeños gestos que se hacen a diario para un mundo mejor y que al mismo tiempo a nosotros también nos vienen bien.