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Regalos para makers hechos por makers

Un buen maker generalmente no querría un regalo relacionado con esta afición u ocupación suya, dado que la filosofía de su movimiento les lleva a conseguírselo todo ellos mismos o a reciclar lo que reciban o puedan encontrar para darle un nuevo uso que les resulte útil. Por otra parte, la noción del código abierto o software libre hace que las programaciones que necesitan para sus proyectos estén disponibles en la red y no sea necesario regalárselas.Maker

Sin embargo, resulta muy interesante adentrarnos en el mundo de los makers para hablar de regalos porque cada vez son más las cosas que están en el mercado y que proceden de este tipo de fabricación, basada en los métodos y en la filosofía maker. Sea como sea la persona para la que buscas un regalo, puedes adquirirlo de los Makers. Y si tú eres maker, puedes hacer todos tus regalos de esta temporada con tus manitas.

Lo mejor de elegir un regalo maker es que con seguridad se tratará de algo muy original. Si a esa persona especial ya se lo hemos regalado todo y nos hemos quedado sin ideas, con esta opción no fallaremos y podremos garantizarnos que no tendrá de antes ese objeto. Incluso podría tratarse de ejemplares únicos, pues cuando un maker hace algo, aunque sea en serie, cada unidad tiene un resultado.

Regalos que no creerías que están hechos por makers

El movimiento Maker nos resulta tan positivo y creemos tan fervientemente que tiene que crecer que queremos apoyarlo y nos parece que la mejor manera de hacerlo es crear la necesidad de adquirir productos procedentes de makers entre las personas que no lo son o que ni siquiera se han planteado alguna vez llegar a serlo.

Por ese motivo, vamos a dar una serie de ideas de regalos para entregar esta Navidad o en Reyes a pareja, familiares o amigos con cualquier tipo de afición. Lo que va a resultar increíble es que estos objetos perfectos y con un acabado de lo más profesional están hechos a mano y en muchas ocasiones con procedimientos artesanales y con aparatos reutilizados o autofabricados.

bicicleta Makers hecha con impresoras 3D

Bicicleta hecha con una impresora 3D

Los fabricantes de bicicletas Empire Cycles han colaborado con una fábrica de aditivos metálicos para producir la primera bicicleta a partir de impresoras 3D que funciona completamente. Por el momento, no se encuentra en el mercado, pero dentro de nada no solo será posible comprarla, sino que se podrán descargar los planos para fabricarte tu propia bicicleta a partir de impresoras 3D, del color que quieras.

Escultura personalizada en 3D

escultura en 3D Makers

Nada dice mejor que un regalo está personalizado que reflejar el rostro o el cuerpo de la persona que lo va a realizar en el propio presente. Gracias a las posibilidades y flexibilidad de programación de las impresoras 3D, se pueden crear figuras únicas, sin tener que encargar todo un lote. Este tipo de representaciones podría ir desde una estatua seria y realista a una broma caricaturesca que incluya alguna característica de la personalidad del receptor. Con seguridad será el regalo más comentado de la fiesta.

Lámpara de resina muy original

lámpara de resina Makers

Como decíamos, las piezas fabricadas con los métodos makers nunca serán iguales unas a otras y cuando hablamos de hacer un regalo con el que queremos quedar muy bien, esa especificidad es una gran baza. Las lámparas fabricadas con la misma resina que se utiliza como filamento en las impresoras 3D permiten que la luz se transparente con diferentes matices según la zona y tienen unas formas sinuosas y únicas. Resultan perfectas para decorar un apartamento DIY. Al igual que lámparas, se pueden hacer muchísimas cosas con impresoras 3D, incluso ropa y calzado.

ropa y calzado Makers

Pendientes hechos con circuitos en desuso

Como decíamos, a los makers no solo les gusta construir cosas, como su propio nombre indica, sino también reciclar y reutilizar. Inventarse un nuevo uso para algo conlleva y una enorme satisfacción y más cuando se trata de un uso inesperado, totalmente alejado de lo que se pensó en un primer momento para ese objeto. Y no se me ocurre nada más alejado para unos circuitos que la idea de llevarlos colgando de las orejas. Convertir fragmentos de circuito en desuso en pendientes es una idea maker y da un resultado sumamente original y moderno. Seguro que la persona que los reciba los lucirá orgullosa y dará pie a muchas conversaciones cuando los lleve puestos.

pendientes_makers

Regalos para que tus amigos se conviertan en Makers

Aunque decíamos que a los makers tiene poco sentido regalarles algo porque estarán muy orgullosos de habérselo hecho todos ellos mismos, lo que sí puedes pensar es en esa persona cercana a ti que tiene madera de maker y todavía no se ha lanzado. Con uno de estos regalos seguro que le entra el gusanillo. Por supuesto, estos regalos también están hechos por makers.

Raspberry Pi iStock

Raspberry Pi

Se trata de un computador de placa reducida o placa única que usa una tarjeta SD para el almacenamiento permanente y puede servirle a la persona que lo obtenga para manejar los aparatos de su casa como con un mando universal o, si tiene una impresora en 3D, para gestionarla. No vamos a negar que este regalo requiere que la persona esté muy puesta en informática y lo mínimo que te sugeriríamos es que lo acompañes de un manual en papel, que se encuentran en casi todas las librerías de informática, sobre la programación de las raspberries.

Gift box on table

La cuota de socio de un taller makers

Si conoces a una persona que ya está inmersa en el mundillo maker, despreocúpate de regalarle herramientas. Con lo que te gastarías en un único gadget, puedes regalarle una cuota para que utilice infinidad de ellos siempre que quiera, porque nunca se sabe cuál le puede hacer falta a continuación.

Qué mejor para que alguien se lance finalmente a convertirse en un/a maker que tener a su disposición toda la maquinaria, materiales y compañeros de un taller maker. Entérate de cuál es el que tiene más cerca de casa y lánzale el gusanillo con la primera cuota, verás como luego no quiere dejarlo. ¿Quién sabe? Probablemente al final se apunte al movimiento.

El manual de supervivencia maker

Man reading manual at home, selective focus

Los makers de Makespace de Madrid han realizado este manual que se puede adquirir tanto en papel como en su versión online. En él puedes encontrar todo lo relacionado con el movimiento. Se trata de un volumen muy extenso, pero como obra de consulta es indispensable para cualquiera que quiera integrarse en el mundillo de los makers.

Como ves, si te animas a optar por los regalos procedentes de makers, estas fiestas tus presentes van a ser los más originales y sorprendentes de todos y tus personas queridas notarán que has buscado algo 100% personalizado y especial.

Fotografías: iStock Photos/Fabricantes

“Solo con darle a un objeto el doble de vida, utilizamos la mitad de recursos”, así es la filosofía maker

Ya conocemos cómo es la filosofía Makers y sabemos de primera mano las posibilidades que ofrece un taller donde los miembros de este movimiento se reúnen día a día. Lo que podría parecer algo más complicado es unir ambos conceptos, debido a que en apariencia no están tan relacionados. Por ese motivo, vamos a ver qué nos lleva de la idea de los Makers a los talleres, qué nos lleva de la teoría a la práctica del día a día.

Si eres Maker o te gustaría serlo, apúntate a nuestra Newsletter para conocer más sobre el movimiento. Si todavía no estás familiarizado, pero te interesan este tipo de filosofías compartidas y de trabajo en común, te interesará igualmente recibir más posts sobre el tema.

Makers: de la teoría a la práctica, de la filosofía al taller

“Solo con darle a un objeto el doble de vida, utilizamos la mitad de recursos”, nos explica uno de los miembros de Makespace en Madrid. Esta frase es la unión perfecta entre lo abstracto y lo tangible, es lo que une el fundamento con la práctica. En los Labs, se pone en práctica la idea de darle un doble uso a los objetos, ya que muchos de ellos se reutilizan. Los talleres constantemente obedecen a la idea de la reutilización y de dar vida a cosas que se iban a desechar.

Los talleres que no están subvencionados públicamente aprovechan maquinaria y materiales de aportaciones benéficas y de donaciones y muchas veces lo que consiguen son instrumentos que han tenido una vida anterior o que se han descatalogado y ya no tienen valor comercial. A partir de material de segunda mano, gracias a las reparaciones necesarias, consiguen trabajar con resultados impecables. Los participantes en los talleres no pueden ser gente que desee que se lo den todo hecho, tienen que estar dispuestos a reparar o construir sus propias máquinas, a conseguir sus materias primas e instrumentos.

creative coworkers putting their imagination to the test in designing clothes

Gracias a esta ida, no solo están consiguiendo maquinaria que no se podrían permitir de otra manera y logran mantener una cuota de socios muy razonable. Con ello además se consigue limitar la cantidad de desechos informáticos y mecánicos que se produce y al mismo tiempo reducir la necesidad de nuevas producciones de piezas y con ello reducir las emisiones y gasto de energía.

Estas personas que se pasan las horas en los talleres reparando unas máquinas y que podrían parecer al ojo ajeno un poco románticas o nostálgicas por dedicarle tanto tiempo a un aparato que otros desecharían, no solo cumplen con su sueño y se entretienen con su fetichismo tecnológico, sino que ponen su granito de arena con el medio ambiente, tal vez sin darse ni cuenta.

El código abierto aplicado en los talleres Makers

talleres de makers comparten conocimiento

El otro pilar fundamental de la filosofía Makers es el código abierto y este se pone en práctica en los talleres Maker y en los FabLabs gracias a las impresoras 3D. Estas máquinas son fabricadas por los propios socios participantes a partir de un código que se ha compartido previamente en un wiki de Internet. Ellos mismos, cuando consiguen una mejoría o avance significativo, comparten su nuevo código y así la cadena va aumentando y las impresoras van mejorando.

Pero esta teoría no sería nada sin la práctica. Si no existiesen talleres y laboratorios donde se prueban los resultados de esos códigos, sería imposible saber si la programación realmente ha sido superada, sería impensable dar con la mejoría que le hacía falta a alguna de las máquinas para ser mejor, sería imposible detectar las debilidades… la práctica es fundamental para la teoría y la van aportando todos aquellos socios que acuden a los talleres de cada localidad.

Bicycle and businessman arriving at busy office for work

Por ese motivo, estas personas que pueden estar involucradas en un gran proyecto empresarial o que simplemente disfrutan pasando sus horas libres junto a otros Makers son realmente importantes para el Movimiento, dado que ellas son quienes lo hacen posible. Estas personas, con su trabajo o el tiempo dedicado a su hobby, son la maquinaria fundamental que impulsa el movimiento Maker y lo hacen desde su pequeño taller con repercusión en todo el mundo, gracias a sus descubrimientos y aportaciones.

Talleres y Makers: toda una filosofía sobre el aprendizaje

La filosofía de compartir conocimientos y colaborar supone otra de las patas del pensamiento del Movimiento Makers y se pone en práctica en los talleres. Las personas que se apuntan a los Labs de Makers son gente muy abiertas y aportaciones de otros y tienen siempre ganas de aprender.

En nuestra visita a Makespace descubríamos que lo que más aprecian todas las personas que están allí es que, además de optar al uso del material, obtienen de su participación y de su trabajo en un lugar común una aportación mucho más valiosa que es la opinión de los demás. Los que ya han pasado por lo que ellos están haciendo les pueden indicar el camino, evitarles errores, ayudarles a mejorar y a avanzar con mucha más rapidez. Con todo ello, además, el trabajo que podría ser solitario se hace mucho más entretenido.

Maker_filosofia_normal

Todos los que están en un taller o Lab Makers son al mismo tiempo profesores y alumnos y de la misma manera que están dispuestos a escuchar cualquier cosa que pueda ayudarles a mejorar su proyecto, lo están a transmitir lo que ya saben a cualquiera que lo necesite. Al igual que se comparte el código, en lo que se refiere a aprendizaje, nadie se guarda lo que sabe. Este intercambio desinteresado que forma parte de la filosofía Makers se hace muy tangible en los talleres.

Dicho y hecho, los Makers lo hacen

No todos los movimientos ni todas las iniciativas de pensamiento están sustentadas por la práctica, por muy positivas y buenas que suenen sobre el papel. Algunos no se han llevado todavía a la realidad porque falta dar ese paso, en otros casos simplemente ha fallado esa traslación a lo práctico.

Los Makers, tal vez obedeciendo al nombre de “hacedores” que les identifica, no podían quedarse solo en lo teórico y así la filosofía Maker es uno de los pocos movimientos que están sustentados con la praxis. Por si fuese poco, esta realidad práctica es diaria, constante y cada vez está más extendida. Ha demostrado dar buenos resultados y ofrece un gran potencial futuro.

Imágenes: iStock Photos

Manual de supervivencia Maker: todo lo que necesitas saber para empezar con buen pie en este movimiento

Afrontar de buenas a primeras el Movimiento Maker puede ser difícil, debido a que engloba muchísimos aspectos y a muchos tipos de personas con diferentes intereses y diferentes “backgrounds”. Gente con estudios de ingeniería, arquitectura, electrónica, informática, diseño gráfico, creación artística o simplemente con un interés personal por cualquiera de estos campos y muchos otros puede tener cabida en el Movimiento.

Es normal que al llegar a cualquier taller Makers una persona exclame: “¡Wow!, me interesa todo, pero no sé por dónde empezar”, por ese motivo el Manual trata de dar respuesta, así como hacemos nosotros con en nuestro blog, donde seguiremos igualmente dando cabida todas las iniciativas relacionadas con este tipo de filosofía, por lo que te interesa apuntarte a nuestra Newsletter para seguir recibiendo información al respecto.

¿Cómo surgió el Manual de supervivencia?

Makespace de Madrid lanzó una campaña de Crowdfunding, dado que necesitaban fondos para remodelar y ampliar su espacio, tanto por cuestiones de incorporación de nuevos socios, como por exigencias del Ayuntamiento para cumplir con las normativas. Una de las opciones que se entregaban como recompensa por la aportación era un manual que aparecerá a la venta en papel durante este mes de octubre o muy posiblemente en noviembre.

Image of young man drawing with ballpoint

De esto hace poco más de un año y ahora ya está disponible el resultado, que se puede descargar de forma gratuita, y donde encontrarás “más de 78.000 palabras escritas, decenas de revisiones, cientos de imágenes y muchas ganas de que el Manual os resulte útil”, como ellos mismos lo describen. El Manual de Supervivencia Maker es el primer proyecto de la asociación, más allá de la creación y mantenimiento del propio taller compartido y funcional en el centro de Madrid.

¿Qué nos aporta el Manual de Supervivencia Maker?

En este manual podemos encontrar las actividades y proyectos que se realizan bajo esta etiqueta Makers y podemos leer, en sus propias palabras, que el propio manual sigue la filosofía Makers: “En un mundo donde se producen tantos avances diariamente, no pensamos que tuviera sentido crear un manual cerrado. Por este motivo hemos optado por una licencia abierta que permita su ampliación y evolución a lo largo del tiempo.”

Young businessman networking at workplace

¿Por qué era necesario un Manual Makers en castellano?

La documentación sobre impresión 3D, Arduino, electrónica, robótica y temas afines es extensísima en inglés, pero no en castellano. La iniciativa nace en 2014 con una triple motivación: ofrecer documentación en castellano sobre temas Maker, ayudar a difundir proyectos y procesos más allá del propio Makespace Madrid y por último, servir como guía de introducción para los nuevos miembros del espacio.

Manual de supervivencia Makers

¿Qué necesito saber si quiero unirme al Movimiento Maker?

No es necesario ningún conocimiento ni preparación previa para convertirte en un Maker. De hecho, a los talleres acuden desde licenciados o estudiantes de BB. AA. a ingenieros industriales, en telecomunicaciones, informáticos, arquitectos, diseñadores… gente que quiere materializar ideas, experimentar y hacer cosas.

Se podría hablar de dos perfiles de usuarios Makers: personas familiarizadas con el mundo de la electrónica y de la fabricación y gente relacionada con el DIY, cosas hechas a mano, que quieren dar ese paso para dar valor a sus trabajos. Y personas que vienen a complementar porque tiene habilidades, pero no lo sabe todo. Lo común de los Makers está en esa inquietud por aprender y hacer cosas.

Young man in the office

¿En qué se basa la filosofía Makers?

Makers es un movimiento ciudadano que se extiende a nivel mundial y que se basa en que todos podamos fabricar nuestros propios productos, con la ayuda de la tecnología y de los conocimientos que otros han compartido a través de redes sociales. Podríamos considerar el Movimiento Maker como una extensión tecnológica de la cultura DIY que impulsa a personas no necesariamente cualificadas al respecto, a penetrar en procesos de fabricación que tradicionalmente se restringían a la industria.

Group of Multiethnic Busy People Working in an Office

Uno de los pilares principales es el código abierto u opensource, que permite avanzar rápido al facilitar el acceso a ingente información valiosa que se puede compartir. Por otro lado, las ganas de trabajar y de aprender son imprescindibles para ser Maker.

Fotografías: iStock

Cómo es el día a día en un taller de Makers

Si tienes curiosidad por conocer la filosofía del Movimiento Maker o incluso has pensado en alguna ocasión apuntarte a un taller de Makers, quizá te hayas preguntado cómo es el día a día en uno de estos locales. Para darte respuesta, hemos hecho una visita de la mano de uno de los socios más veteranos de Makespace, el único taller en Madrid que es ciento por ciento independiente, a diferencia de otras iniciativas, como Medialab Prado, que cuentan con apoyo estatal, o como el FabLab del CEU, que depende de la Universidad.

Lo que más llama la atención de los talleres de Makers es la diversidad de proyectos y actividades que se pueden hacer, que al mismo tiempo responde a una diversidad muy marcada de personas que hacen uso de ellos. Al taller de Makers acuden personas con muy distintos perfiles y distintos objetivos y siempre encuentran su hueco, por ese motivo es muy posible que tú también encajes y tengas interés. Seguiremos hablando de Makers y podrás recibir lo más interesante gracias a nuestra Newsletter.

El día a día en un taller de Makers

El día a día en un taller de Makers no resulta en absoluto rutinario, ni siquiera previsible. Lo más habitual, según nos cuenta uno de los usuarios, es llegar con la idea de trabajar en tu propio proyecto durante, por ejemplo, tres horas y encontrarte con que has de dedicar dos de esas horas a poner en funcionamiento la máquina que quieres utilizar y finalmente el tiempo restante en tu labor.

Esa puesta a punto del equipo forma parte de la experiencia Makers y no la entenderían disociando esta primera etapa. Dado que toda la maquinaria de la que disponen es casera porque la han construido ellos mismos o ha sido donada y reparada por ellos, se considera que un auténtico Maker está dispuesto e incluso contento de afrontar estos pequeños arreglos. No se trata de un sitio en el que te lo den todo hecho, nos dice Arturo, pero seguramente eso es lo que a él y a sus compañeros les gusta del taller.

Muchas veces te distraes de tu objetivo por una causa más amena. Otro de los usuarios habituales nos asegura que llega al laboratorio con toda la intención de continuar lo que dejó el día anterior, “vienes con un proyecto muy definido y preciso”, pero entonces se encuentra con que sus compañeros están realizando propósito más interesantes o que tienen algo muy rico que aportar a lo que están haciendo ouna manera más eficaz u original de realizarlo y les modifica la idea.

¿Con qué frecuencia suelen acudir los socios a un taller de Makers?

Lo más habitual es acudir al taller de Makers unas dos o tres veces a la semana, pero hay quien llega a ir cinco, si es que su tiempo se lo permite. Un tercer socio de Makespace nos habla de su día a día, confesando que él pasa allí todas las horas que puede y que más de una vez se ha quedado hasta la madrugada y ha tenido que cerrar: es uno de los socios que cuentan con llave y pueden entrar incluso cuando el taller no está abierto al público.

Creative team working on new project with many sticky notes on window.

Por lento que sea el funcionamiento de una impresora en 3D, Samuel nos demuestra que en un taller de Makers no hay esperas pues, mientras la máquina trabaja, puedes revisar el diseño o recoger, echar una mano a los demás o limpiar el espacio. “Quien no encuentre algo que hacer es que no está aprovechando esto”, nos asegura.

La gestión del espacio es otro de los principales componentes del día a día en un taller de Makers, debido a que no cuentan con nadie que se encargue de la limpieza o el orden y tienen que ser ellos mismos quienes se encarguen. Algunas veces, entre todos surge la iniciativa de hacer una gran limpieza, en otras ocasiones, cada uno de ellos va encontrando huecos libres de tiempo para colaborar con este aspecto.

¿Qué proyectos se llevan a cabo en un taller Makers?

El taller de Makers puede ser útil tanto para quienes se toman estas actividades como un hobby como para quienes desean poner en marcha una empresa. A Makespace acuden algunas personas que fabrican lámparas y mobiliario de construcción facetada con papel o resina gracias a las impresoras 3D y que, tras varias pruebas y prototipos, los están comercializando con éxito.

Hay un grupo llamado “Bluetooth” que hace proyectos de domótica y los controla gracias a los pequeños arduinos, tarjetas microprocesadoras similares a las y raspberry pi, pero con un lenguaje mucho más sencillo y software libre, que sirven para introducir la programación y que pueden llegar a hacer el lugar de ordenadores.

Andrés es músico y no tiene el perfil que esperaríamos en un usuario de Makers, debido a que no ha estudiado ingeniería ni electrónica, pero está construyendo su propia impresora 3D con algunas ideas muy originales. El proyecto más habitual entre las personas que visitan Makespace es construirse su propia impresora 3D para llevársela a casa o incluso para dejarla allí. La diferencia entre construirla así y comprarla es aproximadamente entre 300 euros y 2000.

Young man in electronics workshop

Cuando la impresora 3D ya está construida con buenos resultados, se sube el modelo a reprap, un wiki donde se comparte software y código. Las impresoras son autorreplicantes porque las piezas de la siguiente las imprime una de las anteriores y se emplean códigos compartidos en abierto. La idea es ir mejorando siempre la versión anterior.

Un grupo de personas acude al taller de Makespace para construir y mejorar sus drones. Los fines de semana quedan para utilizarlos al aire libre y algún día de diario se reúnen en el taller y arreglan los desperfectos, no solo los producidos por los posibles choques o caídas, sino también la programación para mejorar su rendimiento.

Uno de los usuarios del taller de Makers que hemos visitado nos enseña el reloj de luces LED que está construyendo. Lleva años con él, pero no le importa ya que disfruta con su construcción, lo hace porque es lo que le gusta, es su hobby y no aspira a comercializarlo.

Algunos de los participantes se construyen sus propios coches de Scalextric, pieza por pieza, para finalmente pintarlos o colocarles pegatinas. Otros se limitan a programar con el portátil y no llegan a hacer trabajo “manual”. Los socios que han aportado material a los talleres muchas veces tienen la intención de repararlo. Nuestro cicerone casi siempre que acude a Makespace lo hace para tratar de reparar la fresadora DIY que aportó.

¿Qué tipo de personas encontrarás en un taller de Makers?

En la actualidad, Makespace Madrid tiene entre cincuenta y setenta socios, por lo que el tipo de personas que se puede encontrar es sumamente diverso, aunque solo sea en lo que se refiere a las nacionalidades. Nos informan de que ha venido gente de Beirut, Shanghai, Seattle, Polonia, Kenia, Irán, Reino Unido…

Entre las formaciones, encontramos arquitectos, ingenieros, emprendedores… que forman equipos multidisciplinares y que, como hemos visto más arriba, tienen proyectos muy diferentes entre sí. Solo el 10% aproximadamente de los usuarios son mujeres, pero nos cuentan que las pocas chicas que vienen se lo toman muy en serio y son las que más frecuentemente acaban sus proyectos.

Young people in the robotics classroom

Lo normal es que cualquier proyecto que se plantea en un taller de Makers lleve varios meses y, como hemos visto, hay algunos que están años con sus construcciones. Por ese motivo, las personas que acuden a estos lugares son muy pacientes, son gente a la que le gusta probar cosas nuevas, ver lo que funciona y lo que no…

Pero por encima de todo, son personas a las que les encanta aprender pues mucha de la colaboración les aporta este aspecto. Por ejemplo, el socio que nos ha ofrecido la visita nos cuenta que entre todos, de manera colaborativa, han construido la rampa y la puerta y que ha aprendido muchísimo colaborando en esta tarea.

¿Por qué merece la pena acudir un taller de Makers?

La interacción con los demás socios es uno de los pilares fundamentales de Makers y justifica de por sí –sin contar el resto de las ventajas— el acudir al taller en lugar de trabajar en casa. El usuario que nos comentó que siempre que llega al taller se encuentra con sorprendentes proyectos de sus compañeros, aprecia tanto este aspecto que regresó a Madrid para poder seguir formando parte de Makespace, dado que es más horizontal y se crea más sentimiento de comunidad.

Además de modificarte tu idea anterior con buenos consejos, los otros socios pueden haber pasado antes que tú por las mismas situaciones y, al decirte con qué problemas se han encontrado, te evitan sufrirlos tú. Es casi como si se acudiese a una clase con un aprendizaje práctico al ciento por ciento.

Group of students busy in glass art workshop

Para acudir a un taller Maker solo tienes que buscar cuál es el que está operando en tu ciudad y apuntarte. En Makespace de Madrid se paga una cuota de 30€ al mes y se dispone de todo lo que haya por allí, con un laboratorio de electrónica –con soldadores, componentes, etc…—, una sala de máquinas –con fresadoras, cortadoras láser, etc.— y la zona de mesas de trabajo, además de con el gran valor de las aportaciones de los compañeros.

Pues ya lo sabes: no te quedes en tu casa. Existen muchas personas que comparten contigo la pasión por crear y si lo que te falta son los medios, en uno de los talleres lo tendrás todo a tu disposición, además de las posibilidades de aprender a utilizarlo.

Fotografías: iStock Photos

Recetas, ropa, hardware… El movimiento maker se nota, se siente y, sobre todo, se toca

Cuando pensamos en el universo maker, parece que nuestra imaginación se traslada hasta una nave industrial donde se reúnen los integrantes del grupo para compartir conocimiento. Es cierto que el laboratorio de los makers es fundamental para desarrollar una comunidad local, pero no menos cierto que Internet es una de las vías que ayudan a entender y colaborar con una comunidad cada vez mayor de usuarios cuyo objetivo es poner en práctica ideas, muchas veces algo alocadas, que de otra forma no podrían ver la luz. Vamos a ver algunas de estas ideas locas que los makers pueden hacer con la ayuda de Internet.

Movimiento maker: algunos proyectos con impresoras 3D

Los proyectos con impresoras 3D se suelen asociar al mundo de la fabricación de productos, pero lo cierto es que una de las áreas donde pueden encontrarse más aplicaciones reales es en el mundo de la cocina. Los cocineros que utilizan impresoras 3D para crear sus platos son cada día más. Para el mundo de la repostería y los adornos en tartas, es toda una novedad a la hora de moldear nuevas figuras.

Otra aplicación que poco a poco estamos viendo es la posibilidad de imprimir ropa, una fórmula que de momento se está explorando y que quizás no en la industria textil, pero sí en otras alternativas que tienen que ver con la creación de tejidos, puede ser una buena solución para determinados proyectos.

Pero también hay otros makers que buscan otros usos más lúdicos, como podría ser la construcción del Curiosity, el robot explorador que fue enviado a Marte para recoger datos. Una forma de ser partícipes de la aventura espacial, aunque no sea más que con una réplica del curioso explorador.

Otro ejemplo en esta línea es construir un telescopio robotizado, utilizando como materia prima para la óptica un pequeño smartphone, asequible para la mayoría de los aficionados a la astronomía y fácil de realizar con la ayuda de la comunidad. No es el único caso, también tenemos otras creaciones algo más románticas que tienen que ver con la producción musical de vinilos. Ahora te puedes imprimir tu propio disco de vinilo si quieres recuperar el sonido vintage de la música en tocadiscos.

Arduino, un miniordenador para lo que tu imaginación proponga

Un proyecto muy popular en el mundo de los makers es Arduino, un proyecto de hardware libre que es la base de un buen número de proyectos de electrónica y domótica. Arduino es una placa que lleva un microcontrolador Atmel AVR y ofrece al usuario varios puertos de de entrada/salida y un entorno de desarrollo que tiene como objetivo crear proyectos vinculados al mundo de la electrónica y los microcontroladores dentro de un entorno sencillo que no plantee barreras de entrada económicas. Por este motivo, es una buena plataforma para platear proyectos innovadores, proyectos locos sin caer en grandes costes.

Otra de estas pequeñas placas electrónicas que nos pueden ayudar a hacer cosas curiosas con la ayuda de la comunidad. Un ejemplo es montar nuestro propio sistema Ambilight para el televisor, que nos ayudará a tener una mejor iluminación de la sala, ahorrar algo de dinero al no necesitar otras luces cuando estamos viendo una película o una serie, ya que los leds del televisor iluminan la zona de alrededor de la propia pantalla.

En un ámbito más práctico tenemos la posibilidad de crear un sistema de alimentación autónomo para mascotas, algo similar al modelo de Regreso al Futuro, pero perfeccionado. Un ejemplo es Power Cat Feeder, un sistema que permite que pueda alimentar a los gatos en vacaciones. El sistema cuenta con un gran depósito y un sistema mecánico controlado por la Raspberry Pi para ir ofreciendo las dosis de comida adecuada en cada momento.

Gracias a este tipo de tecnologías lo cierto es que el único límite es nuestra imaginación. Los makers comparten su conocimiento y experiencias con toda la comunidad a través de Internet. Luego en los talleres podemos encontrar herramientas y ayuda a la hora de fabricar algunos de los componentes que necesitamos para sacar adelante estos proyectos.

En Vive 0,0 | Así se transforman los espacios de la ciudad con productos reciclados

6 proyectos que ayudan a entender qué es el movimiento maker

A pesar de que el trabajo y potencial de los Makers ha sido comparado con la importancia de la Revolución Industrial, todavía no se sabe mucho sobre ellos. Muchas veces, la mejor forma de entender algo es mediante ejemplos, por ello vamos a traerte los proyectos Makers más llamativos y que mejor ayudan a comprender en qué consiste este movimiento.

Al mismo tiempo, lo que trataremos de hacer ver es que colaborando con otros nos sentimos bien nosotros mismos e incluso conseguimos cosas que nos hacían falta. Compartiendo las cosas no es necesaria una gran inversión para poder utilizar algo. Si te interesa, suscríbete a nuestra Newsletter porque seguiremos hablando de este tema largo y tendido.

Las impresoras 3D de software libre

impresora 3D

La impresora 3De está asociada al Movimiento Makers de forma indisoluble, debido a que estas máquinas han resurgido gracias a la liberalización de los derechos copia de uno de los primeros modelos. La construcción de la propia impresora en sí se suele basar en modelos colgados en Inernet, de los que no es necesario pagar derechos para imitar. Muchos Makers las hacen ellos mismos y van mejorando los diseños y compartiendo a la vez sus descubrimientos e innovaciones.

Pero es que los diseños de los objetos que se suelen fabricar con las impresoras también son compartidos por los Makers de forma solidaria y generosa. Esta es la explicación de que un elemento tan tecnológico y específico como la impresora 3D sea, de alguna manera, la representación de un movimiento de Economía Colaborativa.

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Los Makers dan forma a la ciudad

Relacionamos el movimiento Maker con un tema que tratamos asiduamente en nuestro blog: los paisajes urbanos y el disfrute de las ciudades para realizar deportes y sentirse bien. Los proyectos DIY de los Makers han dado como resultado rampas y tubos de skateboarding que son disfrutados por jóvenes de las principales metrópolis.

El Makerspace de Tenerife

Habíamos hablado en su día del Makerspace de Madrid, con una exhaustiva entrevista y un reportaje fotográfico, gracias a los que os explicábamos cuáles eran las iniciativas que llevan a cabo en la capital. Recientemente se ha inaugurado el Makerspace de Tenerife, cuyo principal objetivo es convertirse en la punta de la reindustrialización local. Al formar parte de su entusiasta grupo de personas, podrás acceder a corte láser, soldadura, corte de madera, impresión digital, etc, mientras apoyas proyectos locales con fines sociales.

Multi-Ethnic Group of People and Computer Network Concepts

Rehabilitación de espacios públicos

Uno de los aspectos más interesantes del Movimiento Maker es que los ciudadanos se unan para rehabilitar un espacio público que hasta ahora permanecía abandonado o infrautilizado. Uno de los muchos ejemplos que se pueden encontrar en nuestro país es el Campo de la Cebada en Madrid, aunque apreciamos rehabilitaciones de este tipo por todas las capitales europeas y de otros continentes.

The Makery en Bilbao

Como decíamos, cada vez son más los espacios Makers que se pueden encontrar en nuestras ciudades. En Bilbao se acaba de inaugurar The Makery, del Bilbao Berrikuntza Faktoria, un espacio en el que crear y experimentar, con un hincapié especial en el aprendizaje y en el intercambio de conocimientos y de experiencias.

makers en movimiento

El FabCafe de Barcelona

Aunque lleva algo más de un año abierto, el FabCafe de Barcelona vuelve a estar de actualidad por conjugar la posibilidad de utilizar las impresoras 3D que cualquiera de los socios puede utilizar, debido a que una de las ideas que sustentan la filosofía Maker es que muchas más personas podrán arrancar sus proyectos y cumplir sus sueños si no tienen que comenzar por realizar un desembolso para adquirir maquinaria: al compartirla con otros, sus primeros pasos son posibles.

Imágenes | iStock

Aquí viene gente para aprender, para sentirse activos”: Entrevista a Makespace Madrid

Dentro del especial sobre el Movimiento Maker, hemos conseguido una entrevista para Ciudadano 0,0 con los fundadores del Makespace en Madrid, Ricardo Merino y César García Saez. Como ya os adelantábamos en otros posts en los que mencionamos este espacio, el Makespace es un taller en el que cualquiera puede fabricar sus diseños. En la siguiente entrevista, estos dos “makers”, además de hablarnos en profundidad sobre su proyecto, nos cuentan las claves del movimiento Maker y como se está desarrollando en nuestras fronteras en general y en la capital en particular.

Estamos siempre al tanto de las novedades que ocurren en nuestras ciudades y transforman el panorama tanto económico como social, cosas que pueden servirte para trabajar de otra forma o para cumplir tus sueños, aplazados desde hace tiempo. Si quieres conocer este tipo de iniciativas sin demora, apúntate a nuestra Newsletter.

¿Qué es el Maker Movement?

RICARDO: El movimiento Maker considero que es un grupo de personas que deciden hacer las cosas por sí mismas. Está basado en el aprendizaje colaborativo, en el “háztelo-tú-mismo”, en compartir el conocimiento y el proceso de aprendizaje… con una economía de km. 0 y con una serie de principios que buscan evitar la obsolescencia programada. Tiene que ver con hacer tus propias cosas, “customizar”, arreglar tus propias cosas, no solo para ti, sino para una comunidad.

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CÉSAR: Antes estaba el término de hacker, gente a la que le gustaba investigar cómo funcionan las cosas, aprenderlo todo sobre un tema, pero con el tiempo ha ganado connotaciones negativas de colarse en sistemas informáticos. Y la etiqueta de Maker es más neutra, pero los principios son los mismos: aprender por uno mismo cómo funciona la tecnología, compartirlo con más gente que tiene ideas parecidas y ver lo que hay en los entresijos de las cosas.

¿Qué es el Makespace y qué puede encontrar la gente aquí?

CÉSAR: Makespace es un espacio abierto a una comunidad de gente con un interés común de aprender cómo se hacen las cosas, lanzar sus propios proyectos. Lo fundamos hace algo más de un año porque en Madrid no había espacios orientados a hacer cosas. Había espacios mixtos o intermitentes, con presentaciones y otras actividades que rompían el ritmo. Y vimos que para hacer cosas de peso era necesaria una estructura más estable que permaneciese en el tiempo. Lo lanzamos como una convocatoria abierta para toda la gente que quisiera participar porque Makespace se considera una asociación sin ánimo de lucro y se sostiene a través de los propios socios.

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RICARDO: Es un espacio dotado de recursos: un laboratorio de electrónica, con diversas máquinas para configurar lo que tienes en tu cabeza. Esto está al alcance de los makers por una cuota de socio muy asequible. Antes esto estaba solo en laboratorios de manufactura o universidades y no estaban al alcance de las personas. Con la socialización del conocimiento, los proyectos de cloneworks y con el hardware y sofrware libres se puede acceder a recursos con precios asequibles y con filosofía abierta que permite acceder a las máquinas o incluso montarlas y arreglarlas.

¿Qué diferencia hay entre Makespace y un fablab o un hackerspace?

CÉSAR: En los hackerspace, la responsabilidad recae sobre el individuo. Alguien llega al espacio y debería saber usar el equipamiento. Es gente que va y que viene, con conocimientos suficientes… Aquí hay un seguro contratado, se documenta cómo funcionan las máquinas… la idea es que aquí, además de trabajar, la gente pueda aprender de forma segura.

La diferencia con un fablab es que allí tienen un charter con una serie de principios. Una de las cláusulas es documentar lo que se hace y compartirlo con el resto. Pero eso es complicado de conseguir y aquí vimos que era más operativo no tener la etiqueta de fablab y ser más laxos con eso. No seguimos la norma a fuego, no es obligatorio, pero estaría bien que se hiciese.

A nivel operativo real no hay diferencia. Los martes abrimos por la tarde y puede venir cualquiera que no sea socio, con la contraprestación de compartir lo que hace con el resto de los usuarios.

martes tarde abierta

RICARDO: documentar no es condición sine qua non porque hay gente que está haciendo trabajo para clientes que a lo mejor no puede publicar lo que hace porque le perjudicaría en su negocio.

CÉSAR: También somos muy diferentes a un Co-working. Estuvimos la semana pasada en un encuentro que hubo de co-working de toda España explicando por qué no somos un coworking y yo lo expliqué diciendo que para empezar aquí no hay mesas propias… de hecho había gente que quería montar aquí su oficina y no es el sitio para eso. Para delimitar, les preguntaba cuántos de sus coworkers están orientados a la creación de producto tangible, no campaña de márketing, no social media, no diseñadores, no eventos… y eran solo dos o tres. “¿Y de vuestro espacio, en cuántos hay gente trabajando con herramientas?” tal vez uno… “¿Y cuántos jubilados?”… ninguno. Esa es la diferencia.

Aquí viene gente que quiere seguir aprendiendo o jubilados que quieren seguir haciendo cosas que no están en el mercado de trabajo… esa gente no tiene sitio en un coworking, donde hay que producir. Aquí viene gente para aprender, para sentirse activos, es otra relación con el conocimiento y el aprendizaje. No se busca forzosamente hacer un proyecto juntos, aunque también puede ocurrir. Aquí hay gente que tiene su trabajo diario y viene a otras horas, mientras que al coworking van a trabajar.

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¿Cuáles es la principal diferencia entre Makespace y Medialab Prado?

La financiación. El Medialab pertenece al Ayuntamiento de Madrid y depende de él. Depende de Madrid Destino, que es la empresa que ha conglomerado MACSA, Madrid Arte y Cultura, Madrid Espacios y congresos y Madrid Turismo y se encarga de la gestión todos los bienes inmuebles: teatros, Matadero, Medialab… aquí no hay nadie dedicado a tiempo completo. Quienes estamos, estamos como voluntarios. Y la única financiación con la que contamos son las cuotas de los socios.

También existen otras diferencias: este es un espacio en el que los participantes deciden lo que se hace. En el Medialab hay una programación que una serie de curators/gestores culturales ha decidido. Al ser una gestión pública entendemos que sea así. Lo nuestro tiene más que ver con una cooperativa y los socios pueden disponer del espacio como crean conveniente, siempre que no limiten a los demás y podamos coexistir todos.

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En Medialab alquilan algunos espacios, como el audiotorio, la cantina, la nave de la Alameda… y aquí queremos tener el espacio siempre disponible. La escala también es una diferencia y Medialab lleva 10 años. Parte de la gente que venimos aquí vamos a Medialab y hay mucha circulación en ambos sentidos. Hay actividades allí que interesan a la gente de aquí y viceversa.

¿Existen sinergias entre los distintos espacios de otras ciudades con vosotros?

Con respecto a los fablabs, estamos fomentando una creación de una asociación de fablabs que espero que se firme el día 25 de mayo. En Madrid hay 4 fablabs: San Pablo Ceu, Ecolaboratorio, el Fablab de la UPM y Medialab. De momento, pero esto va multiplicándose… cuando empezamos no había ninguno.

RICARDO: Los Makerspace se fueron creando de forma paralela por toda España, no sabíamos lo que hacían los demás, pero nos encontrábamos en eventos, en los Summer Labs… veíamos que había un caldo de cultivo donde se veía la necesidad de asociarse.

Viene todo del desarrollo previo del hardware y software libre que fomentan estas asociaciones, permiten compartir el gasto extra porque tener en tu casa una máquina puede que no te compense porque no la usas tanto, no tienes recursos para mantenerla o arreglarla.

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Siempre que encontramos gente de otros makespace o fablabs, si mepre comentamos “oye, ¿cómo habéis hecho esto? ¿Cómo llegáis a esto?” Creemos que se avanza así mejor. Por ejemplo, el otro día vino gente de Salamanca y nos dijo: “queremos saber cómo lo hacéis” y si ellos descubren otra cosa, ya nos la comunicarán.

Además, en este momento estamos apoyando desde Makespace Madrid el evento Replic_age, que tendrá lugar entre el 23 y el 25 de mayo.

¿Cómo surgió la idea de crear el Makespace entre vosotros?

Nosotros nos encontramos en Medialab, coincidió que Medialab estaba en La Plaza de las Letras, se fue al Matadero. Íbamos a las actividades, parte del grupo que iba a las actividades viajábamos fuera y veíamos los Makespace, veíamos que en Madrid no había nada y dijimos “ya”. En Madrid ha habido fablabs que han durado un mes, como el Absolut Lab de la plaza De Santa Ana, que cerró al cabo de un mes. Y pensábamos que tenía que haber un sitio.

moldes

Nuestros perfiles son muy distintos: empresarios, gente de bellas artes, informáticos, arquitectos, ingenieros industriales… Ninguno de nosotros se dedica a esto al 100%. Todo el mundo tiene sus ocupaciones o incluso su propia empresa. Hay gente que está desarrollando su propio negocio y esto puede ser su válvula de escape sin pensar necesariamente que sea su oficina. Pero puede ser su oficina.

¿Es complejo montar este tipo de espacios?

Un problema serio para nosotros es que todas las iniciativas van en la línea del tema emprendedor. Tienes que ser microempresa o empresa o autónomo, cooperativa. Las asociaciones tienen su presupuesto especial para beneficios sociales… pero están en un apartado totalmente diferente. Ventajas que tienen las empresas que empiezan no las tenemos como asociación. Se da una paradoja de locales que abren y en seguida cierran y cosas que aspiran a tener más tirada o no buscan ese negocio no reciben tanta ayuda.

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Las instituciones conocen este tipo de proyectos y los impulsan, pero en una línea de aceleradora o incubadora. Para eso se exige un proyecto, un plan de acción, con unas fechas, convocatorias… pero aquí no podemos exigir eso a nuestros socios porque sería como ponerle puertas al campo o limitar el número de personas y con una presión de que como no lo alcances, tienes que cerrar. Hay cosas de este estilo que necesitan promoción y un lapso de tiempo más largo, dependiente de reglas de mercado, modelos de negocio, financiación, etc… hay una serie de parámetros y se exigen resultados, pero eso aquí no encajaría.

¿Cuáles son los requisitos para ser miembros de Makespace o utilizar el espacio?

No se exige ningún conocimiento previo. Los requisitos son coexistir, respetar el espacio, a los cooperativistas y entender que es un espacio de trabajo colaborativo y de aprendizaje. No hacemos selección, no tenemos requisito previo… Lo único es no utilizar ninguna máquina que no sepas utilizar. Antes de acercarte a una máquina, sobre todo las que tienen peligrosidad, pregunta a quien sepa usarla. Te responsabilizas de la máquina que usas. No hay un soporte técnico ni responsabilidad de Makespace con las máquinas. En las máquinas hay un código de color que indica la peligrosidad. Suele haber grupos en torno a las máquinas y el unirse a ese grupo te puede permitir aprender.

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Este espacio se rige por la confianza. Cualquier persona se puede hacer socia, pero no hay un uso y disfrute del 100%, no podemos darle la llave a cualquiera. Nos basamos en la confianza. Porque aquí hay mucho trabajo y energía invertidos y hay cosas de cierto valor que para personas que no saben lo que valen podrían venderlas sin entender el valor de trabajo que tienen.

También se espera que la gente que viene aquí sea proactiva. No nos hemos llegado a encontrar ese tipo de persona que llega aquí y quiere que le hagan todo, no entraría dentro de la filosofía del Maker. Nosotros no damos servicio, no cortamos a medida, no diseñamos pieza… hay tiendas que lo hacen o incluso socios del espacio que ofrecen ese servicio. Los que estamos aquí no trabajamos aquí. Ni siquiera damos un servicio técnico de las máquinas porque muchas no tienen garantía (algunas son donadas por los fabricantes y otras están hechas aquí mismo). Así que, si una máquina se rompe, la persona tiene que ser responsable de su arreglo.

Logotipo maker

¿Qué cuotas de socio hay disponibles? ¿De qué manera se puede hacer una persona socia del Makespace?

30 € al mes. No hay más niveles, no hay más cuotas. En el arranque, cuando teníamos que afrontar más gastos, había diferentes cuotas. Si lo que alguien quiere es montar su empresa y usar las máquinas a tiempo completo, es complicado. Pero fuera de eso, no hay límite de tiempo, no hay un vale por horas de uso…Tenemos unos socios trust, socios de confianza, que son los garantes del espacio. Si has tejido confianza dentro del equipo y relaciones humanas dentro del espacio, entonces entendemos que eres parte del espacio.

¿Cuál es el rol de las impresoras 3D y qué otra maquinaría podemos encontrar?

Lo que usa más la gente son las impresoras 3D. Hay unas ocho… se han multiplicado. Arrancamos la fabricación de una portátil, más pequeña y simple que el resto y se ha apuntado mucha gente. Tenemos fresadora de precisión de circuitos, escáners 3D, cortadoras láser, fresadoras TNC de piezas … más que la parte electrónica ahora mismo se utilizan las impresoras porque para la gente resulta muy gratificante. La lucha con y contra la máquina.

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Ahora hay mucha demanda sobre el tema de moldes. Hicimos un taller hace poco y se apuntó mucha gente. La idea es hacer tiradas más largas porque una impresora 3D te produce una pieza entre 4 y 12 horas y tratan de hacer una tirada más larga y con acabados más finos. Un molde que lo vas reciclando, con productos de resina y demás con catalizadores, permite sacar una serie corta desde las 10 a las 50 piezas.

¿Qué especialidades tiene la gente que se junta aquí?

Viene gente de todo tipo, desde licenciados o estudiantes de BB. AA. hasta ingeniero s industriales, telecos, informáticos, arquitectos, diseñadores… gente que quiere materializar ideas, experimentar y hacer cosas. Tenemos las dos vertientes: gente familiarizada con el mundo de la electrónica y de la fabricación y gente relacionada con el handmade, cosas hechas a mano, que quieren dar ese paso para dar valor a sus trabajos.

También hay mucha gente que viene a complementar porque tiene habilidades, pero no lo sabe todo. Por ejemplo, alguien de bellas artes que quiere saber cómo hacer un circuito. O al revés, alguien que sabe de electrónica y quiere encontrar proyectos donde poner en práctica sus conocimientos.

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Hay gente que ha perdido su trabajo o que ha facilitado el hecho de perder su trabajo y aquí dice: “me lanzo a la piscina porque quiero hacer algo”. “llevo años persiguiendo esta idea y tengo un sitio en el que por un precio muy asequible, pero puedo intentarlo, esa espina no me la quedo” Lo común de los makers está en esa inquietud por aprender y hacer cosas y no quedarse con lo de “¿Y si lo hubiera hecho?” por lo menos intentarlo.

Además, es un tema muy multidisciplinar. En otros sitios la gente se dedica a una cosa. Aquí tenemos perfiles mixtos bastante variados.

¿Todo se basa en una filosofía de código abierto u opensource?

Le hemos perdido la vergüenza a copiar. Una de las cosas por las que hemos podido avanzar tan rápido es porque había un montón de información abierta y disponible que hemos podido utilizar. Por ejemplo, Cambridge publicó muchísima información en la red sobre cómo se habían montado y nosotros tardamos mucho menos en arrancar que ellos porque partíamos de su información.

Nuestro, por decirlo así “eslogan” es mira lo que existe, si hay algo que existe y parece que funciona, copiarlo, tratar de mejorarlo y volverla a compartir. Hay mucha información valiosa que se puede compartir.No hay que decir “se nos ha ocurrido esto, esta genial idea…” se ha evolucionado hasta aquí gracias a compartir información valiosa.

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Hasta aquí lo que pudimos charlar con ellos que, muy amablemente, además de responder a nuestras preguntas, nos mostraron el espacio y el funcionamiento de algunas de las máquinas o, por ejemplo, del sistema de creación de moldes. Si te apetece conocer mejor el Makespace y tal vez te estás planteando unirte como socio, puedes pasarte cualquier martes por la tarde, a partir de las siete, para conocerlo mejor y ver de qué maquinaria disponen y cómo funciona todo, para comprobar si se ajusta a lo que estás buscando. El Makespace se encuentra en la calle Pedro Unanue, 16, de Madrid, cerca del metro Palos de la Frontera. Si tienes una idea que te gustaría materializar, no hay mejor sitio que el Makespace para llevarla a cabo.

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