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Por qué deberías aprender a dibujar o a tocar un instrumento

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Tal vez pienses que es tarde y que esas cosas es mejor aprenderlas de niño, pero ya lo dice el saber popular: nunca es tarde. Y como de costumbre, no le falta razón. Las aficiones creativas como la música o la pintura son actividades perfectas para trabajar la imaginación y aplicarla a otras parcelas de la vida: emprender proyectos originales o encontrar soluciones brillantes a problemas complicados.

Atrévete con el dibujo, la música o incluso el teatro, tu mente te lo agradecerá.

Siempre se dice que de niños tenemos una mayor facilidad para aprender que cuando somos adultos. La mente de un niño es más permeable a adquirir habilidades tales como tocar un instrumento musical, dibujar o aprender un segundo o tercer idioma. Esto no significa que llegue una edad en la que dejar de aprender, asumir que hasta aquí hemos llegado y plantarnos. Aunque cueste más y tengamos menos posibilidades de convertirnos en virtuosos de un instrumento o de las artes una vez superada la mayoría de edad, emprender una afición creativa es un gran plan.

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Comenzar el aprendizaje de una técnica de estas características supone un reto en el que poner a trabajar nuestro cerebro, y de esta manera favoreceremos que sus complejos circuitos se mantengan en constante actualización. Esto favorece que el envejecimiento sea más lento, nuestra mente estará más fresca. Aprender cosas nuevas mantiene la curiosidad abierta, encendida, y todo esto es también una manera de no envejecer.

El pensamiento lateral y la creatividad

Hasta hace no muchos años, se pensaba que el cerebro tenía zonas exclusivas de funcionamiento, siendo el lado derecho del cerebro el responsable de las funciones más relacionadas con la creatividad, las artes e incluso el inconsciente, mientras que el izquierdo se encarga de funciones relacionadas con la lógica, como las matemáticas o el lenguaje, aspectos más analíticos.

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Recientemente se ha determinado que cuando realizamos una función cualquiera, el cerebro actúa de manera semejante a una orquesta sinfónica en la que interactúan varias áreas. Se trata más bien de un funcionamiento colaborativo. Las actividades creativas como la música tienen un importante componente lógico y viceversa, para tareas analíticas muchas veces conviene usar técnicas creativas. Es lo que también se conoce como pensamiento lateral, que consiste en aplicar enfoques creativos o ideas fuera de nuestro patrón habitual para solucionar problemas de la vida cotidiana a los que no encontramos salida, enfocándolos desde un punto de vista excesivamente racional.

Si nuestro cerebro funciona como un todo, trabajemos nuestro lado creativo para contrarrestar el lógico y viceversa. Desarrollar y potenciar la creatividad es pues fundamental para la vida cotidiana. No hace falta que queramos convertirnos en grandes artistas, pero es una forma óptima para ejercitar la mente, el músculo mas importante de nuestro cuerpo.

Explorar un campo nuevo

Tanto si se trata de empezar a utilizar un instrumento como de dibujar o pintar entraremos en contacto con un nuevo universo creativo. Las prácticas nos animarán a conocer los trabajos de compositores y músicos que no conocíamos o a abordar sus trabajos de una manera completamente nueva, a estudiarlos desde el lado del músico y no solo del oyente. Tocar un instrumento abre todo un mundo de posibilidades, desde la improvisación.

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La música es un lenguaje y aprender a leerla e interpretarla es como aprender un nuevo idioma, un nuevo código de comunicación y también de expresión.

La música tiene capacidad de influir en nuestras emociones y se utiliza en terapias para conseguir el bienestar. Escuchar música relaja, provoca sentimientos de alegría o de tristeza, y hacer música es un verdadero placer por estas mismas razones. Practicar, aprender, descubrir y seguir asimilando sonidos, estilos, etc es todo un reto y es por eso por lo que te animamos a emprender esta afición creativa.

Ni un día sin una línea

Lo mismo sucede con el dibujo, la pintura o las artes plásticas en general. Sumergirse en la historia de la pintura supone un apasionante viaje de formas y colores que resultará enormemente inspiradora a la hora de ponernos manos a la obra. Ampliar nuestro registro mental de imágenes es una aportación muy útil para nuestra vida cotidiana.

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Dibujar y colorear se ha convertido en una técnica de relajación y mindfulness, ya que a través de estas actividades encontramos la concentración, nos relajan y nos hacen estar centrados en el momento presente, mantener atención plena a lo que estamos haciendo, y esto expulsa el estrés y los sentimientos negativos de nuestro estado de ánimo.

Ni un día sin una línea (nulla dies sine linea) es una frase que encontramos en la obra del escritor latino Plinio el Viejo y se refiere precisamente al pintor Apeles, que no pasó un día de su vida sin trazar la menos una línea. Esta frase también la han utilizado escritores como Zola o Sartre, refiriéndose a su producción literaria. Lo importante es que tengamos claro que el hábito y lo regular es lo que nos llevan a mejorar en la técnica, y al igual que el ejercicio, cuanto más practiquemos estas actividades, mejor será nuestra técnica, más conoceremos y nos conoceremos mejor a nosotros mismos, nuestras posibilidades y nuestros límites.

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También está demostrado que aprender un nuevo idioma tiene los mismos efectos positivos en el cerebro que el bilingüismo. A pesar de no tratarse de una habilidad considerada como creativa (o digamos de aquellas que se controlan con la parte derecha del cerebro), sí que está demostrado que el plantearse los problemas en nuestra segunda lengua nos hace estructurarlos de manera más racional y a encontrar una solución más fácilmente que si analizamos esa misma situación en  nuestra lengua. Curioso, pero tiene sentido. Aprender idiomas sí que tiene una parte creativa muy importante.

Atrévete a descubrir nuevas aficiones y nuevas habilidades: dibujo, pintura, música, teatro, una nueva lengua. No hay límites ni fronteras. Esto es explorar y explorarse a uno mismo, conocer tus capacidades y superar los límites. En definitiva, nuevas maneras de encontrar bienestar y felicidad de la buena, de la que se queda para no irse.