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9 beneficios que no sabías del ejercicio físico para tu cerebro

La mayoría de las personas hacen deporte para mejorar la salud cardiovascular, construir una buena base de músculo o conseguir el mejor cuerpo posible. Durante la última década, los científicos se han preguntado cómo el ejercicio puede mejorar la función cerebral. Sin importar la edad o la condición física, los estudios demuestran que blindarse un tiempo para hacer ejercicio beneficia seriamente a la salud mental.

¿Pero realmente sabemos en que nos aporta? Es por ello que hoy os traigo 9 beneficios que estoy seguro que sospechabas pero que no tenías en cuenta:

9 beneficios del deporte para tu cerebro

    1. Reduce el estrés: ¿Un día agitado en la oficina? Date un paseo o dirígete al gimnasio para un entrenamiento rápido. Uno de los beneficios mentales más comunes del ejercicio es el alivio del estrés. Hacer ejercicio hasta sudar puede ayudar a manejar el estrés físico y mental. También aumenta las concentraciones de norepinefrina, una sustancia química que regula la respuesta del cerebro al estrés. Así que adelante, empieza a sudar y ¡haz frente a la tensión mental existente!
    2. Aumentar la felicidad: El ejercicio libera endorfinas, que son los causantes de crear los sentimientos de felicidad y euforia. Los estudios han demostrado que el ejercicio puede incluso aliviar los síntomas de una depresión crónica. Por esta razón, a las personas que sufren de ansiedades o depresión se les recomienda que hagan ejercicio habitualmente. En algunos casos, el deporte puede ser tan eficaz cómo las píldoras anti depresivas. Y tranquilo por si una semana no puedes hacer mucho ejercicio, con tan sólo 30 minutos un par de días a la semana podrás aumentar significativamente tu ánimo general.
    3. Mejora la confianza en sí mismo: En un nivel muy básico, la condición física puede aumentar la autoestima y mejorar la auto-imagen positiva. Independientemente del peso, tamaño, sexo o edad, el ejercicio puede elevar rápidamente la percepción de una persona (la autoestima).

Mujer haciendo running vista de espalda y foto tomada a contraluz

  1. Disfruta del aire libre: Hacer deporte al aire libre es una sensación única, por lo que te sentirás libre y por consiguiente te aumentará aún más la autoestima. Encuentra el mejor entrenamiento al aire libre que se adapte a tu estilo, ya sea natación, senderismo, patinaje o simplemente salir a correr por el parque. Además, conseguirás una dosis superior de Vitamina D gracias a que estarás tomando el sol. Puede disminuir la probabilidad de experimentar síntomas depresivos. ¿Por qué reservar un día de SPA cuando con un poco de aire y sol puede hacer maravillas para autoconfianza y la felicidad?
  2. Prevenir el deterioro cognitivo: Es algo desagradable, pero es la verdad; a medida que envejecemos, nuestros cerebros aminoran la marcha. El ejercicio y una dieta saludable no puede “curar” el alzheimer pero ayuda a prevenir el deterioro cognitivo que empieza a partir de los 45 años. Hacer ejercicio sobre todo entre los 25 y los 45 años, aumenta el nivel de químicos en el cerebro que previenen la degeneración del hipocampo, una parte importante del cerebro para la memoria y el aprendizaje.
  3. Alivia la ansiedad: ¿Qué es mejor un cálido baño de burbujas o 20 minutos trotando? Los químicos cerebrales que se liberan durante y después del ejercicio ayudan a las personas con trastornos de ansiedad a tener una vida mucho más calmada. Nadar o correr en la cinta a una intensidad moderada reduce significativamente la ansiedad. Y además estaremos quemando las dichosas calorías!
  4. Capacidad intelectual aumentada: Diversos estudios sobre ratones y hombres han demostrado que el ejercicio cardiovascular puede crear nuevas células cerebrales (neurogénesis) y mejorar el rendimiento general del cerebro. Los estudios sugieren que una dura sesión de ejercicios aumenta los niveles de proteínas en el cuerpo, que se cree que ayudan en la toma de decisiones, el pensamiento superior, y el aprendizaje.
  5. Concentración y memoria: La actividad física regular aumenta la memoria y la capacidad de aprender nuevas cosas. Las investigaciones demuestran que el desarrollo del cerebro de los niños que hacen ejercicio es superior a los niños más pasivos. Pero no solo para los niños sino también para los adultos. De hecho un estudio demostró que los sprinter’s tienen mejor vocabulario que cualquier adulto sano.
  6. Aumenta la relajación: Para algunas personas, un entrenamiento moderado puede ser el equivalente a tomarse una pastilla para dormir. Hacer ejercicio eleva la temperatura central del cuerpo. Cuando la temperatura corporal cae de nuevo a la normalidad, se le está indicando al cuerpo que es hora de dormir.

Hacer ejercicio, como vemos puede tener efectos muy positivos más allá de conseguir un cuerpo “escultural”. Ganar confianza en sí mismo e incluso pensar más inteligentemente son algunas de las motivaciones por las cuales deberías hacer deporte.

Escrito por: Héctor Téllez. Responsable de Marketing de hootik.es

¿Qué herramientas llevas cuando montas en bici?

Sales con la bicicleta y pinchas. O tienes un pequeño golpe y algo queda desajustado impidiéndote seguir con la marcha normal. A no ser que estés cerca de casa y puedas volver fácilmente caminando o en transporte público te va a tocar sacar tus dotes de manitas e intentar hacer un arreglo rápido que te permita seguir tu ruta con normalidad… O al menos hacer algún apaño que te permita volver a casa encima de la bicicleta.

No se trata de ingeniería, sino de unas nociones básicas de mecánica para las que idealmente necesitarás llevar contigo unas cuantas herramientas muy sencillas. Existen opiniones y opiniones sobre qué llevar, pero te damos unas recomendaciones:

  • Para los pinchazos necesitarás llevar una cámara de repuesto. La cambias en un momentito y ya repararás la cámara en casa tranquilamente. Existen también un espray sellante para la rueda que te permiten salir del paso rápidamente y en un par de minutos, pero no sirve en todos los casos. Eso sí, no tienes que llevar bombín o los desmontables para sacar la cubierta y te ahorrarás un tiempo en el cambio de cámara.
    Si llevas la cámara de repuesto, échale un ojo de vez en cuando, pues si no te toca cambiarla, es posible que la lleves durante mucho tiempo y cuando quieras usarla esté algo estropeada. No suele pasar, pero el señor Murphy juega muy malas pasadas cuando estás a 35 kilómetros de casa…
  • Llaves Allen y hexagonales. Son las llaves que normalmente aprietan y aflojan todos los elementos básicos de la bicicleta. Puedes encontrar todas estas juntas en una única herramienta que parece algo así como una navaja suiza. Asegúrate que las que lleven aflojen bielas y pedales, pues puedes necesitar quitarlos cuando transportes la bicicleta. Estos mismos juegos de todo-en-uno suelen tener también destornilladores de estrella y punta plana y llaves fijas.

    Una recomendación con las llaves: asegúrate antes de salir que tus llaves sirven para todos los elementos de tu bicicleta, que no serías la primera persona que lleva todo el kit pero justamente para lo que quiere apretar no tiene la llave.

  • Bomba de inflado y desmontables. Esto si has escogido la opción de llevar cámara de repuesto. Los desmontables los podrías sustituir por otro elemento, pero la verdad es que ya puestos es mejor que los lleves.
  • El tronchacadenas también viene bien en las salidas con la bici. No es lo más habitual del mundo que se te rompe la cadena, pero si te pasa y no lo llevas, ya puedes volverte a dedo… Este aparatito sirve para unir y desunir la cadena, y como complemento te recomendamos que lleves un eslabón desmontable para sustituir el roto. Suena complicado, pero de verdad que es muy sencillo usarlo.
  • Por último, también puedes considerar llevar una llave de radios por si tienes un golpe o das un llantazo y la rueda se dobla un poco. Te servirá para salir del paso, aunque cuando llegues a casa te recomiendo que te pongas con paciencia a arreglarla o que te busques un taller cercano si no eres especialmente manitas.

Hay quien llevaría más herramientas para la bici, pero claro, tienes que considerar el peso y el espacio que ocupan. Nosotros te recomendamos estas porque te sacan de los apuros más comunes cuando sales con tu bicicleta y porque las puedes llevar en una de esas pequeñas mochilitas que se llevan debajo del sillín.

Como última recomendación, y aunque no sea una herramienta pura y dura, es recomendable llevar el teléfono móvil (cuanto más cargado de batería mejor) y algo de dinero encima. Nunca se sabe si lo puedes necesitar para algo urgente, y siempre viene bien en medio de la salida pararse en algún bar y tomarse una San Miguel 0,0%. Os aseguro que a lo largo de los años no he tenido que usar muchísimo las herramientas en las salidas, pero la parada en el bar a reponer fuerzas ha sido de lo más habitual!

En Ciudadano 0,0 | Puesta a punto de la bici por El Tío del Mazo
Imagen | Richard Masoner / Cyclelicious

¿Cómo evitar que nos roben la bici?

Los robos de bicicletas nos pueden suponer un grave disgusto. Para evitarlo, como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su truquillo”, y yo os voy a enseñar el mío. En el mercado existen muchos sistemas antirrobo, y el preferido de los usuarios más avanzados es el que tiene forma de ‘U’ alargada, porque es muy difícil de cortar. Lo que ocurre es que, en mi caso, utilizo una bici plegable, y por tanto tuve que buscar un punto de equilibrio entre lo ‘seguro’ y lo ‘práctico’, a la hora de llevarlo cuando voy circulando.

Por eso, me he decantado por un candado tipo ‘pitón’, con un buen grosor para que no sea fácil de cortar; y lo suficientemente largo como para que me permita coger la rueda delantera y el cuadro. La rueda trasera es más difícil de quitar, en caso de querer robarla. Y lo único que nos quedaría realmente expuesto al ladrón es el asiento, para lo que se pueden comprar unos tornillos de seguridad, que son imposibles de quitar sin la llave adecuada.

Y vosotros, ¿qué hacéis para evitar que os roben la bici? Animaos a participar y entre todos podremos hacer una guía práctica para ayudar a otros a luchar contra esta lacra.

Imagen | Olga Berrios

Cómo puedes ayudar a que en Madrid más gente use la bici (aunque no seas tú)


Hay quien piensa que para que en Madrid se use la bici es necesario una buena red de carriles-bici. Es una opción, aunque depende de que los ayuntamientos hagan una inversión fuerte, sin que estén exentos de problemas.

Otros dicen que igual no es necesario rehacer las calles, sino que basta con cambiar las reglas del juego, bajando la velocidad de las vías a 30 km/h. Es más universal y barato, aunque también depende de que el ayuntamiento quiera hacerlo… y que la gente no acabe votando por el partido que prometa lo contrario.

Propongo una tercera opción: usar la bici con la ciudad que tenemos ahora, sin necesidad de tener que cambiar las leyes o forzar a crear espacios exclusivos para la bicicleta. ¿Inviable? No tanto, basta con seguir unas normas sencillas y comentarlas a la gente que conozcas.

1. ¿Conduces un vehículo a motor por Madrid? Te interesa que haya más bicis circulando por la calzada

Por qué me interesa como conductor que haya más bicis circulando

Aunque creas que una bici estorba a la circulación, esto sucede en casos muy concretos: en subidas de calles de un carril donde no hay sitio para adelantar. En el resto de casos, la bici lleva la velocidad del tráfico o se la puede rebasar sin problemas. Además como ocupa mucho menos espacio no atasca las calles con doble fila, no bloquea cruces y no se pasa 25 minutos buscando sitio para aparcar.

En el próximo atasco que sufras piensa en una ciudad en la que siempre se circulase (y se aparcase) como si fuese agosto. Para eso, basta con que 1 de cada 5 conductores madrileños se plantee cambiar de medio de transporte. 300.000 coches menos. No es poco, pero se puede conseguir.

Cómo puedo ayudar como conductor

Aunque creamos que la gente no usa la bici por cuestas, distancias o calor, el principal motivo es el miedo a circular entre el tráfico. Tú puedes cambiar eso, pasando de ser una amenaza a una valiosa ayuda, basta con que circules correctamente:

Cuando veas a un ciclista circular por la calzada, déjale aire. Si le quieres adelantar, que haya 1,5 m de separación. Si la calle es demasiado estrecha, no le atosigues para que se eche a un lado. El ciclista no va ocupando todo el carril para fastidiarte a ti, sino por seguridad, para no comerse una puerta o un coche que salga de un garaje, para que no le adelantes sin distancia y para que no le cierres el paso si vas a girar a la derecha.

Saca este tema en alguna conversación. Comprobarás la desinformación que hay sobre este tema y ayudarás tus contertulios a hacerse una idea correcta sobre cómo ha de circular una bici. Y claro, también puedes plantearte cambiar el coche por la bici (ver punto 3)

2. ¿Usas ya la bici para moverte por Madrid? Te interesa dar ejemplo

Por qué me interesa como ciclista dar ejemplo

Para acabar con la mala fama que tiene la bici para mucha gente. Un ciclista ejemplar es más respetado por el tráfico (sí, de verdad, los conductores se ponen menos nerviosos si saben lo que vas a hacer), se gana el aprecio de otros ciudadanos que estaban dispuestos a apoyar restricciones a la bicicleta, y vas abriendo camino para que otros ciclistas te sigan.

¿Cómo puedes ayudar?

  • Respeta las normas básicas. Además de que tu seguridad depende de ellas, saltarse un semáforo o circular por sentido contrario genera mucha inseguridad en el resto de personas, y transmite el peor mensaje posible, que las normas no van con el ciclista. Sin embargo, de que otros las respeten a tu favor depende en buena medida tu protección.
  • Circula por el centro de tu carril. No te acomplejes, tienes el derecho (y el deber) de usar todo el carril por tu propia seguridad. Querer echarse a un lado para dejar pasar a otros vehículos más rápidos sólo tiene sentido si:
    Hay ancho suficiente: 1,5 m a cada lado es lo que necesita un ciclista para no tener problemas.
    Sirve para algo: Son muy raros los casos en los que la bici llega después que un coche en calles estrechas.
  • Aceras no. Son de los peatones, y los cruces con la calzada son poco visibles. Si no te convence lo de usar la calzada, lee las instrucciones para empezar a usar la bici. Además, 300.000 bicis no caben por las aceras. Porque eso es lo que queremos conseguir ¿no?
  • Ayuda al que empieza. Si ves a alguien que no conoce las reglas básicas le puedes echar una mano. Mucha gente circula pegada al arcén por desconocimiento.

3. ¿Eres de los que quieres empezar y no saben cómo? Empieza por la calzada


Alrededor de 40.000 ciclistas usan la bici a diario en Madrid, muchos de ellos por la calzada ¿cómo lo hacen? ¿Acaso están locos? ¿o son superhombres? Para nada, simplemente han aprendido que siguiendo unas sencillas reglas, el mito de que “Madrid no es para bicis” desaparece.

Por qué me interesa usar la bici por la calzada

Porque aunque no lo creas, es un espacio donde siguiendo unas sencillas normas es más fácil circular que yendo por la acera… ¡e incluso que en algunos carriles-bici!

Además, cuantas más bicis haya más acostumbrado estará el resto de conductores a compartir el espacio con ellas. A la larga, eso mejora tu seguridad vial, y ayuda a que la bici deje de verse como ese ser molesto para convertirse en algo cotidiano.

¿Cómo puedes empezar?

Puedes hacer la prueba por tu cuenta, o si no lo crees, apuntarte a cualquiera de los cursos que ayuntamiento, empresas y voluntarios ofrecen para superar la barrera de compartir calzada con otros ciudadanos.
Si quieres empezar por tu cuenta, sigue estos sencillos consejos:

  • Sé previsible y visible y verás cómo los demás vehículos colaboran contigo. Nadie quiere tener un accidente. Si das la oportunidad a los demás conductores, verás como te ayudan en tu día a día.
  • Circula como un vehículo más: respeta las normas (sí, también los pasos de peatones y los semáforos) y usa el carril entero, sin echarte a un lado.
  • Bájate de las aceras. Los peatones son sagrados y los cruces es más seguro hacerlos desde la calzada, porque el coche tiene más tiempo para reaccionar.
  • Usa calles tranquilas para los primeros días. Las calles de dos carriles por sentido sin carril-bus también son fáciles de usar. Hay mapas con itinerarios tranquilos que cubren buena parte del área metropolitana de Madrid.
  • Combina la bici con transporte público para trayectos largos o para subir a las zonas altas de Madrid. No hay restricciones si usas una bici plegable, o cogiendo el cercanías.
  • Una cuesta pronunciada, un cruce complicado, una calle peatonal: No pasa nada por bajarse de la bici y hacer un tramo andando. Es un minuto y puedes estirar las piernas.

Pero ¿esto va en serio?

Sí. Funciona.
Cada vez hay más gente coge la bici en Madrid gracias a estos consejos, los ciclistas van circulando cada vez mejor y el respeto de los coches ha aumentado enormemente de 10 años a esta parte. Queda camino por hacer, desde luego. Pero no se hace sólo, y está en tu mano avanzar un poco más. Las herramientas están a tu disposición.

En Ciudadano 0,0 | ¿Cómo haces para usar las calles sin problemas?
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Imagen | Guilherme Tavares

Ruta ciclista ‘malaguita’ por la costa de Málaga, por Ignacio Lillo


Malaguita es el término que usamos los malagueños para denominar a los ciudadanos que están muy implicados en la defensa de la ciudad y sus tradiciones. A los malaguitas les gusta comer espetos (sardinas asadas en cañas de madera) en los chiringuitos de la playa; callejear y perderse por el casco antiguo; y, por supuesto, son defensores a ultranza de la Semana Santa, la Feria de Agosto, el Málaga C.F. y las viejas costumbres populares.

Del sentimiento malaguita deriva esta propuesta de ruta ciclista, atípica y de inmersión en enclaves que son emblemáticos de la ciudad y sus gentes. La ruta tiene unos 10 kilómetros y es apta para todos los públicos, porque es totalmente llana. Además, incluye algunas recomendaciones de sitios para reponer fuerzas, siempre acompañado de una San Miguel 0,0 bien fresquita.

Punto de partida: estación AVE

De entrada, pongamos por caso un visitante que llegue en el AVE. Aquí lo lógico es que no traiga consigo su bici, salvo que sea plegable, así que desde la estación María Zambrano tendrá que dirigirse al Centro Histórico para alquilar una bici. Existen varios sitios donde poder hacerlo: Bike2Malaga (calle Vendeja, 6); Málaga Custom Bikes (calle Álamos, 42); QQ Bikes (Muelle Uno); Málaga Bike Tours (calle Trinidad Grund, 4).

Ya tenemos bici. Hora de trazar el itinerario

Como decíamos antes, un recorrido algo diferente y de inmersión en la idiosincrasia de los malagueños podría empezar por la barriada de Huelin. Para llegar hasta allí, desde el Centro hay que buscar el Puerto, a espaldas de la plaza de la Marina, y seguir en sentido Oeste por el paseo marítimo.

En un buen tramo hay un carril bici perfectamente acondicionado, que pasa por el parque de Huelin. Girar a la derecha por la calle Princesa y otra vez a la derecha por la calle Ayala.

Estamos en Huelin, con sus callejuelas y su mercado, famoso por sus puestos de pescado, donde habrá que pedir al pescadero que nos enseñe los boquerones ‘vitorianos’ (en honor de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga), pequeños y plateados, que después nos comeremos fritos o en vinagre.

Antes de volver a pedalear, el bar del mercado (C/ La Hoz, 37) no es el más glamuroso, pero sí ofrece una buena oportunidad de compartir una San Miguel 0,0% con los lugareños, para hablar de pesquerías, de la mar, de barcos y cómo no, de la buena temporada del Málaga en la Liga.

De vuelta al Centro, quizá ya sea hora de un primer baño en la concurrida playa de San Andrés, con sus oasis de césped a la sombra.

De ruta por el casco viejo

Después del baño, de vuelta en dirección contraria a la de ida, en busca del Centro. Siempre es mejor ir por el paseo marítimo, aunque hay un tramo, a la altura de la avenida del Muelle Heredia, en el que es obligado circular por la calzada. Pero es corto. Otra vez estamos donde al principio, en la plaza de la Marina, que es la puerta de la almendra del casco viejo de la capital. Y ningún malaguita que se precie dejará pasar la oportunidad de entrar por la lujosa calle Larios, toda peatonal y fácilmente transitable en bici, salvo por los miles de personas que la abarrotan en las horas de la tarde y los fines de semana.

Desde este punto se puede recorrer, siempre por vías peatonales, toda la zona noble de la ciudad, y acercarse a sitios tan singulares como la calle Alcazabilla, con el conjunto monumental que forman, a un lado de la acera, el Teatro Romano y la Alcazaba.

Y al otro, los edificios que forman la más célebre de las bodegas malagueñas, El Pimpi. Lástima que vamos conduciendo, pero al menos se podrá probar uno de sus afamados vinos dulces (sin pasarse, claro). Desde la misma vía se accede también al museo Picasso.

Muy cerca de allí, solo un poco más al Norte, se abre la plaza de la Merced, y en una de las esquinas, concretamente la situada más al Oeste, nació y vivió el célebre pintor Pablo Ruiz Picasso.

Ahora toca pedalear en sentido Sur, de vuelta al Puerto, para conocer uno de los espacios de los que los malagueños nos sentimos más orgullosos, y que es utilizado por cientos de ciclistas. Se trata de los dos muelles, el uno y el dos, que se han integrado recientemente como infraestructuras ciudadanas de la capital, dando lugar a un parque, el Palmeral de las Sorpresas, y a un centro comercial abierto, Muelle Uno.

Toca sentarse a disfrutar de la brisa marina con una segunda ronda de San Miguel 0,0, por ejemplo, en Spazio Nature (Muelle Uno, local 64).

Desde ahí es fácil enganchar por el paseo marítimo en dirección a los barrios del Este, Pedregalejo y El Palo, donde aprovecharemos para comer en alguno de los chiringuitos o merenderos de las playas de La Malagueta y La Caleta. El menú malaguita está claro: espetos de sardinas y unos boquerones de la bahía fritos, y para beber, San Miguel 0,0%, como no podía ser de otra manera. Sabroso y super económico.

Llega la tarde. Comienza la última etapa de la ruta malaguita, que conducirá al visitante hasta el bello y decadente paraje de los Baños del Carmen (un antiguo balneario de principios del siglo XX, hoy casi abandonado), con una atractiva terraza junto al malecón donde rompen las olas. Un lugar magnífico para ponerle el broche de oro a la jornada de bici, y desde la que se pueden contemplar las mejores puestas de sol de la ciudad.

En Ciudadano 0,0 | Santander en bici, la escapada perfecta para el fin de semana

La bici solidaria de Iván “Villarramblas”


Me resulta extraño y fascinante que con sólo soñar esta bici virtual, alguien del otro lado del planeta reciba un pedacito de una bici real. Da pie a pensar la capacidad que tenemos de transformar la realidad con nuestro pensamiento.

Hoy quiero hacer llegar uno de esos pensamientos con vocación de cambio. Es esta bici verde. Si alguna vez la veis circulando por Madrid, será la prueba de que realmente es una ciudad para bicis. Parece una frase muy grandilocuente para una bici de paseo ¿no? Pues ya veréis que tiene su sentido.

Una bici de paseo con esa envergadura tan grande será signo de que ya no necesito la bici plegable que uso ahora, porque las casas ya tendrán un sitio para guardarlas a pie de calle y no hay que pelearse con ese estrecho ascensor o hacer malabarismos en los balcones bidimensionales aparcabicis que se han convertido en una estampa tan típica madrileña; o incluso que se puede dejar en la calle sin temor a que la roben (por soñar…). Y que puedo meter la bici en el metro sin necesidad de plegarla; o que no tengo ni que cogerlo, porque ya se podrá cruzar esa estúpida autopista que parte la ciudad en dos.

No entendáis mal, no es que la plegable no haga un gran servicio, la tengo mucho cariño. Pero no deja de ser una adaptación a una ciudad imperfecta.

El banderín verde es una idea de uno de los lectores del blog de EnbiciporMadrid, donde participo habitualmente. Propuso identificar con ese verde tan identificativo de nuestra web a aquellos ciclistas que quisieran ofrecerse como guías para ayudar a los que empezaban a pasar tramos difíciles. Al ver una bici con el banderín, sería como ver el verde de un taxi libre, con la diferencia que lo que te llevas es la compañía de otro ciclista que te echará una mano para que no tengas problemas con el tráfico.

El día que eso suceda, ya no será necesario que la gente tenga que usar sólo las calles tranquilas para circular, o que tengan que pedirnos ayuda para compartir la calle con los coches. Cuando esa bici circule por la ciudad será la prueba patente de que Madrid sí que es para bicis, y que a lo mejor lo había sido siempre, pero que no nos habíamos dado cuenta hasta que no hemos empezado a creérnoslo

En Ciudadano 0,0 | ‘Azul’, la bici solidaria de Ignacio Lillo

‘Azul’, la bici solidaria de Ignacio Lillo

Soy Ignacio Lillo, periodista de Diario SUR, autor del blog El Paraíso en mi piso, especializado en sostenibilidad urbana; y coautor de otro cuaderno, Bicimálaga, este dedicado a la promoción del ciclismo en la provincia. Ambos están alojados en SUR.es. Utilizo este medio de transporte siempre que tengo oportunidad para moverme por la ciudad. Es la forma más económica, más ecológica y más razonable de desplazarse por Málaga, sobre todo ahora que llega el buen tiempo y el Levante te da en la cara mientras avanzas, suavemente, junto al mar, de camino a conocer alguna nueva noticia para contarle a nuestros lectores. Por eso, yo también soy un Ciudadano 0,0.

Vuestra iniciativa del taller virtual de bicis solidarias me ha permitido abrir los ojos y darme cuenta de que hay personas que no tienen ni siquiera la oportunidad económica de permitirse comprar una bicicleta, con la que ir, como en mi caso, a trabajar; o para intentar buscarse la vida en estos tiempos difíciles; o para que los niños puedan llegar puntuales al colegio. Una herramienta, en definitiva, que les permita, en ambos casos, labrarse un futuro mejor.

Por eso, yo también he querido diseñar mi bici solidaria, para animar a todos los que nos siguen a que participen en esta iniciativa, y que juntos podamos hacer posible la donación de cientos de ellas a las personas que las necesitan.

¿Cómo es mi bici?

Mi bici es azul y así se llama, ‘Azul’, a secas, sin aditivos, porque así es la luz y el mar de mi tierra, de Málaga; porque así es la luz que reflejan los ojos de su gente cuando te ven llegar pedaleando por el paseo marítimo, camino de los Baños del Carmen, ese rincón maravilloso de los mejores atardeceres de Andalucía.

‘Azul’ tiene una bocina grande, para avisar de que voy llegando; y una cesta igual de grande, para llenarla de cervezas San Miguel, por supuesto 0,0, que es la única que vale cuando se conduce, aunque sea a pedales. ‘Azul’ tiene un banderín de lunares, tan azules como todo en este vehículo sin par; porque me recuerdan a los trajes de gitana; a las niñas vestidas de faralaes en la Feria de Agosto.

Al taller… Enhorabuena por la idea.

En Ciudadano 0,0 | El Tío del Mazo se suma a bicis solidarias

Ciclismo urbano. El secreto de su éxito


El ciclismo urbano es algo más que una moda, un pasatiempo o una tendencia. Es una forma de vida. El porqué de su éxito es fácil de comprender, fácil, al menos, una vez que se prueba. Ventajas para la salud, un culo estupendo, un cierto aire cosmopolita y sobre todo una gran sensación de libertad.

No es raro teniendo en cuenta que muchos de nosotros hemos aprendido a montar en nuestra primera infancia, cuando tener una moto o un coche era algo directamente insospechable, y que nuestras primeras aventuras han sido a lomos de este invento, que nos permitía cuando menos acercarnos al pueblo de al lado, a la playa más cercana o a corretear por el bosque más próximo. Era entonces casi inevitable sentirlo, una especie de cosquilleo o de euforia que te recorría por dentro y, sin duda, debía ser algo parecido a la libertad.

Si a ello le sumamos que el ciclismo urbano tiene algo de rebeldía, de alternativa a los coches, taxis y autobuses que siempre han gobernado y gobiernan la ciudad, el cocktail resulta poco menos que irresistible. Y además hay otra cosa que resulta definitiva: ir en bici mola mazo.

Aun así, me consta, porque lo que he leído en foros, me lo han asegurado fuentes de confianza y porque en el mundo tiene que haber gente para todo, que todavía hay personas que no lo han probado. Gente que aún no sabe lo que significa #sacatubici. No me parece de recibo. Y no me refiero al hecho de que no lo hayan experimentado, sino al hecho de no hacer nada para ayudar a este colectivo.

Desde El Tío del Mazo, blog especializado en ciclismo, llevamos ya unos cuantos años muy comprometidos con una intensa labor social: hacer crecer el amor por las bicicletas. En esa línea nos movemos, en esa línea actuamos y en esa línea vamos a seguir, ayudando a la gente a montar en bici. Así somos. Hacer el bien nos motiva.

Primeros pasos con la bici

¿Y cuáles son los primeros pasos para alguien que quiera probar esto del ciclismo urbano? La respuesta es bastante sencilla: hacerse con una bici. Ahí tenemos varias opciones, unas más acertadas que otras. Por ejemplo pedirla prestada, un error de principiante. Sabido es que la bici y la novia son las únicas cosas que no se prestan. Hay muchas posibilidades de que no te las devuelvan exactamente igual, y ese es un riesgo que casi nadie está dispuesto a correr.

Otra opción, mucho mejor, es optar por el alquiler. Si es la primera vez que te lanzas al ciclismo urbano y se da también la extrañísima coincidencia de que no eres multimillonario, tampoco es cuestión de gastarte una pasta sólo por probar. En todas las ciudades avanzadas españolas hay sistemas de alquiler público de bicis y en las que no, como Madrid, puedes encontrar buenas ofertas en lugares como Bicicum o Eco Moving Sports.

Y luego está la tercera opción, la mejor de todas: comprarte una bici. Es ganar tiempo al tiempo. Montar en bici es adictivo y, al contrario de lo que suele suceder con muchas de las cosas que molan, resulta que es bueno para la salud, el bolsillo y el medio ambiente.

¿Qué bici necesito?


¿Y qué bici nos compramos? Ahí ya surgen los gustos y los colores, pero principalmente las podemos dividir en varias categorías, a elegir no ya tanto por el diseño sino por el uso que vayamos a hacer de ella.

Si por ejemplo la queremos para fardar podemos comprarnos una como la de la foto, que es voladora y mágica y te quedas con la peña. Con eso dejas en ridículo al típico amigo listillo que tiene un descapotable, y seguro que ligas mazo. El único problema es que aún es un prototipo y todavía no ha salido a la venta, y probablemente no salga nunca. Pero desde luego es una opción, estad al quite para cuando salga.

Otra opción, más realista, es hacerte con una bici plegable. Están completamente de moda y especialmente pensadas para grandes ciudades, donde a veces hay que hacer parte del trayecto en metro, cercanías o autobús. Hay modelos verdaderamente chulos como las Tilt, que se pueden plegar en cuestión de segundos, y su precio puede oscilar entre los 400 y los 1.000 euros, algo menos si se busca en el mercado de segundo pie.

Entre sus ventajas destaca la comodidad y lo atractivo de algunos diseños, mientras que entre sus desventajas puede estar su precio quizá algo elevado y lo incómodas que resultan para tipos muy altos, ya que suelen tener las ruedas más pequeñas que una bici tradicional.

Y es que para tipos altos o más amantes del ciclismo tradicional la opción muchas veces es una mountain bike de las de toda la vida, que también se pueden usar y se usan en ciudad, con el añadido de que funcionan especialmente bien en parques y caminos. La gama de precios y modelos es aquí inmensa, pero en grandes cadenas como Decathlon o tiendas especializadas como Trimad podemos encontrar asesoramiento gratuito y una gran relación calidad precio.

Por último, no debemos olvidar dos subespecies más del ciclismo urbano. La nunca olvidada bicicleta de corredor y la pujante bicicleta eléctrica, que tiene un menor efecto a la hora de reducir los “michelines” pero que se comporta como una gran amiga en las cuestas arriba y en aquellos trayectos más largos de lo necesario.

Elegir una bici no es fácil, pero es muchísimo mejor que no elegirla. No recuerdo exactamente cuál de los mandamientos es, o si está escrito en alguna Constitución, pero sí tengo claro que es labor de todos los hombres de bien ayudar a aquellos que no tengan bicicleta. En la vida hay una serie de cosas que son ineludibles y una de ellas es, desde luego, mirar a tu ciudad desde lo alto del sillín de una bicicleta.

Uno de los mejores escritores de todos los tiempos, H.G. Wells, acuñó la siguiente frase:

Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana.

El autor de “La máquina del tiempo” era un hombre muy culto y muy viajado. No veo ninguna necesidad de quitarle la razón.

En Ciudadano 0,0 | El Tío del Mazo se suma a bicis solidarias
Imagen | dantada

El Tío del Mazo se suma a bicis solidarias

Hola amigos de Ciudadano 0,0, somos El Tío del Mazo, un blog, o mejor dicho una comunidad de amigos apasionada de todo lo que pasa alrededor de una bicicleta. Nuestros lectores, los que hacemos el blog y quienes estáis leyendo estas líneas, seguro que tenemos algo en común: a todos nos gusta soñar, y una de las cosas que aparece en nuestros sueños es una bicicleta que nos permita movernos mejor por la ciudad, devorar kilómetros en la carretera o perdernos por caminos en la montaña.

Hoy, con vuestra iniciativa del Taller Virtual de bicis solidarias hemos aprendido que también hay quien sueña con una bicicleta tan solo para poder ir a trabajar; o niños para quienes tener una bici les ayuda a integrarse en la sociedad que les rodea y evitar los riesgos que conlleva la exclusión social.

Así que para poner nuestro granito de arena, hemos creado y compartido nuestra propia bicicleta con la intención de animar a nuestros lectores y amigos de las redes sociales a entrar en vuestra aplicación y hacerse una.

La bici de nuestros sueños… y los suyos

¿Qué cómo es nuestra bici? Para empezar tiene un cuadro de bicicleta de montaña que hoy nos imaginamos reconvertido a fixie. Para acabar de mezclar estilos, la hemos condimentado con un manillar de carretera y ruedas de bastones, y la hemos pintado con los colores de la mascota de nuestro querido hombrecillo del mazo: azul, rojo y marrón.

También hemos añadido tres detalles que la hacen todavía más personal: la bocina que tenían las bicicletas que teníamos de niños los que escribimos el blog, una banderita con los lunares rojos del ganador del maillot de la montaña en el Tour de Francia y, por supuesto, la cesta con unas cervecitas, que después de un rato de pedalear viene bien refrescarse un poco.

Esperamos que os guste, y deseamos que muchos amigos de El Tío del Mazo se animen a crear su propia bici, compartirla y permitir que los sueños de los que hablábamos un poco más arriba se hagan realidad.

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