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Montar en bici en invierno, ¿qué equipamiento necesitamos para superar el frío?

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Muchas veces, nos da pereza sacar la bici cuando vemos por la ventana que está lloviendo o cuando el día es frío y ventoso. Pero es una pena dejar de disfrutar por una circunstancia externa. Que bajen las temperaturas no significa que tengamos que dejar de hacer lo que más nos gusta. Todo es cuestión de prepararse bien y para ello, vamos a dar algunas recomendaciones sobre el equipamiento necesario para montar en bici en invierno, tanto en la ciudad, como en salidas más largas de ocio. Hablaremos de las mejores elecciones de ropa para soportar bajas temperaturas e inclemencias del tiempo como lluvia, viento e incluso nieve.

Dicen que el 80% de los habitantes de Copenhague utiliza la bici todos los días del año, incluso en invierno. Tengamos en cuenta que hablamos de una ciudad que está muy al norte, que sufre de ventiscas, lluvia, nieve y viento constantemente y que además, está al lado del mar. Ninguna inclemencia que nos encontremos por aquí sería comparable con las de allí y por lo tanto, ningún mal tiempo justificaría que dejemos la bici aparcada. Si tú tampoco quieres dejar de usarla bajo ninguna circunstancia, suscríbete a nuestra Newsletter para ver más consejos sobre cómo sacarle el mejor partido.

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Montar en bici en invierno: protege manos, cara, cuello

En bici, los guantes son imprescindibles en cualquier época del año. Además de amortiguar posibles caídas, con sus zonas acolchadas y protecciones anti-golpes, evitarán el encallecimiento producido por sujetar el manillar con fuerza durante horas.

En invierno, son mucho más necesarios para evitar el frío cuando vamos en bici que cuando vamos andando, dado que la velocidad hace que el las temperaturas parezcan más bajas y que las manos están al aire constantemente: no podemos meterlas en los bolsillos cuando se enfrían. Por ello, una buena medida es ponernos otro par de guantes para el frío bajo los guantes de ciclismo.

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Las orejas son otra zona que queda muy expuesta. Quizá llevar un gorro debajo del casco resulte incómodo, pero nos podemos poner unas orejeras de las que tienen forma de cinta, una especie de “bandana” de material térmico. Para la cara y el cuello, se pueden llevar estas protecciones que se conocen como “bragas” y que se podrán subir hasta la nariz o dejar solo alrededor del cuello, según el frío.

Todos los elementos que hemos incluido en este apartado son pequeñas prendas complementarias que llevamos mientras estamos sobre la bici y que nos quitamos sin problema al llegar, por lo tanto, no afectarán a nuestro atuendo y no empobrecerán nuestro estilo.

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En bici en invierno: vestirse por capas

La recomendación de vestirse por capas no se da solo para montar en bici, sino también para hacer turismo en zonas frías o para otros deportes de exterior. Pero considero que en la bici es aún más importante que en otras ocasiones, dado que la sensación de temperatura corporal que tendremos a lo largo del recorrido puede variar muchísimo.

Por un lado, es muy fácil que nos pille el paso del día a la noche o viceversa. En invierno, la hora de la salida de los trabajos puede coincidir fácilmente con el oscurecimiento del cielo. Si tenemos un día soleado, aunque sea de temperaturas bajas, el cuerpo pide menos abrigo, pero en cuanto se oculte el sol, los grados van a bajar considerablemente. Lo mismo puede ocurrirnos cuando salgamos por las mañanas, muy temprano: los primeros minutos pueden ser heladores, pero según abre el día, pueden ir sobrando capas.

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Por otro lado, tenemos el aumento de sensación térmica producido por el esfuerzo. Cuando salimos fríos nos hará falta estar cubiertos hasta las orejas, pero al ir entrando en calor, seguro que nos podemos desprender de una o dos capas de abrigo. Por ello, se recomienda llevar prendas que se puedan quitar cómodamente y que podamos guardar en las alforjas o atarnos a la cintura sin que se estropeen. Da igual que hablemos de un trayecto urbano para ir a trabajar o a estudiar con nuestro estilo más personal como de una excursión de fin de semana con prendas deportivas y técnicas.

En bici con lluvia o nieve: cómo protegerse

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No es complicado taparse la cabeza con la capucha de un chubasquero de plástico muy fino que quepa bajo el casco o incluso recubrir el propio casco de material impermeable. Los hombros, brazos y tronco también irán resguardados gracias a cualquier tipo de plumas o cortaviento.

Lo que sí resulta difícil de proteger cuando estamos sobre la bici en días lluviosos o de nieve son las piernas. Dado que no es cómodo montar en bici con abrigos largos, los muslos siempre quedarán expuestos. Incluso si llevásemos una prenda de tres cuartos, la parte de las piernas quedaría desprotegida, ya que el abrigo caerá hacia los lados. Para evitar la incomodidad de mojarse los muslos con cada pedalada, podemos optar por dos sistemas.

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Uno de ellos sería llevar un chubasquero de los que tienen forma de poncho y sujetarlo al manillar, creando una especie de toldo sobre nuestras piernas. El problema es que puede ser algo incómodo e incluso crear bolsas de agua. Algunos motoristas llevan una manta térmica sobre las piernas para los días más fríos, pero sería complicado adoptar esa prenda para la bici, ya que dificultaría el pedaleo.

Otra forma sería recubrir los pantalones por esa zona con material impermeable, es decir, llevar unos pantalones impermeables encima de los normales o unos tubos –parecidos a los antiguos calentadores, pero de otro material—que luego nos quitaremos al llegar a nuestro destino. Como decía en el apartado anterior, nadie tiene por qué vernos con estas prendas, ya que se trata solo de algo que recubre y que nos quitaremos al llegar a nuestro destino. Llevar mallas o leotardos bajo el pantalón será otra forma de proteger esta zona, solo que más engorrosa para quitársela al llegar.

¿De verdad es necesaria la ropa técnica?

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En cada uno de los consejos, hemos ido diciendo que la recomendación se puede aplicar tanto en atuendos casuales y formales para desenvolverse por la ciudad como en situaciones deportivas, con ropa preparada al efecto. Las prendas técnicas son cómodas, pero no imprescindibles. La ventaja principal que presentan en invierno es que, con un grosor mucho menor, protegen mejor del frío, así que a lo mejor se consigue menos bulto echando mano de ellas.

Pero si no queremos renunciar a nuestro estilo, no necesitamos pasarnos a la ropa deportiva o especializada. Lo único que tendremos que hacer es seguir una serie de consejos, como elegir prendas de materiales transpirables: algodón en lugar de acrílico, por ejemplo. Por otra parte, existen prendas de diseño, muy modernas y estilosas, creadas para ir en bici.

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Asegúrate de llevar guardabarros

El guardabarros no es solo una protección para que tu bici esté más limpia, también te va a proteger a ti. Los días de lluvia o si ha llovido justo antes de que salgas sobre tus dos ruedas, el terreno probablemente estará lleno de charcos. Cada vez que pases por encima de un charco, la rueda trasera va a recoger agua que lanzará al subir sobre tu espalda y lo que no es la espalda. Sin guardabarros, llegarías con todo empapado, como si hubieses tenido un percance de otro tipo. Existen guardabarros de quita y pon nada caros que podemos tener para sacar solo en las ocasiones necesarias.

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Además del guardabarros, también vendrá bien que tengas tu bici muy preparada para la lluvia, con unas cubiertas de neumáticos que no resbalen en el barro y el hielo. También será conveniente llevar ropas que nos hagan más visibles al resto de vehículos y peatones, ya que en invierno los días son más oscuros y las noches llegan mucho antes.

Cuéntanos cuál es tu truco para salir con la bici en invierno sin sufrir por las bajas temperaturas o las inclemencias. Seguro que tienes alguna recomendación que no hemos mencionado y que les vendrá bien a los demás lectores.

Imágenes | Pixabay Static, Wikimedia, Bike Calgary (varias fotos), Wikimedia, Staticflckr y Wikimedia.

Infografía: 17 tipos de ciclistas urbanos, ¿y tú de quién eres?

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Dentro de los usuarios de la bici tenemos distintos tipos de ciclista que nos podemos cruzar en nuestros recorridos. Hoy hemos querido ponerle un toque de humor y hacer una pequeña clasificación en forma de infografía con 17 tipos de ciclistas urbanos con los que podemos cruzarnos en nuestros recorridos por la ciudad. No son excluyentes y quizás puede que nos sintamos indentificados con más de un tipo.

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17 tipos de ciclistas urbanos

Al igual que hicimos cuando clasificamos el tipo de bicicletas para utilizar en la ciudad, muchas veces la elección de una u otra va determinada por el tipo de conducción que vamos a tener, pero también por los trayectos que vamos a realizar, si vamos sólo por trazado urbano o también cogemos interurbano o completamos con transporte público. Vamos a ver nuestra clasificación y si os sentís identificados con alguno de ellos.

17 tipos de ciclistas urbanos

En mi caso incluso reconozco distintas fases por las que he pasado. También uno va evolucionando en su vida como ciclista, desde la época de novato que no sabía muy bien cómo funcionaban los marchas, hasta hace unos años cuando hacía un uso más deportivo, pero hoy casi sería más fácil identificarme como un ciclista de recorridos habituales. Al cambiar uso de fin de semana por un uso más reposado pero diario de la misma. Aunque en principio seguí utilizando la misma bici que antes, con el tiempo cambié a una que se adaptara mejor a los nuevos recorridos. Y vosotros, ¿con qué tipo de ciclista os identificáis?

Si quieres insertar la infografía en tu web, copia este código

En Ciudadano 0,0 | Infografía: 20 bicis para todo tipo de ciclistas, ¿cuál es la tuya?

Infografía: Cinco apasionantes rutas en bici por España

Infografía: Cinco apasionantes rutas en bici por España

Durante todo el verano hemos estado reseñando rutas en bici por distintas ciudades de nuestro país y también por algunas capitales europeas, de manera que puedan ser útiles, tanto para los que viven en ellas como para los que realizan una escapada de fin de semana o aprovechando las vacaciones o puentes en invierno. Hemos querido hacer un pequeño resumen gráfico con las más atractivas con nuestra infografía de las mejores rutas por las ciudades de España para que quede reflejado de una manera muy visual .

En este caso hemos optado por un formato gráfico diferente, por una infografía interactiva, por lo que para tener más detalles de la ruta en bici bastará pasar el puntero de ratón por encima de la ciudad de la cual queréis ver la ruta seleccionada. Después tenéis todos los detalles de la ruta dentro del especial que dedicamos a cada ciudad.


En Ciudadano 0,0 | Infografía: vocabulario ciclista, componentes de una bici
Diseño | Gustavo Hermoso

Una tarde sorprendente en La Bicicleta Cycling Café

“La gente ha encontrado un sitio que sencillamente faltaba en el barrio”, Quique Arias.

El nº 9 de la plaza de san Ildefonso de Madrid da cabida a La Bicicleta Cycling Café, un proyecto innovador y único en nuestro país, que lleva un año cosechando éxitos y ofreciendo lo que el barrio y sus habitantes necesitaban desde hacía tiempo. Se trata de una cafetería en la que poder desayunar, merendar, charlar con amistades o incluso tomarse un almuerzo ligero.

En apariencia, se podría decir que es un local como tantos otros de la zona: su ambientación es muy atractiva y la concurrencia comparte, seguro, muchas aficiones y características con nosotros. Pero hay mucho más: no es un café cualquiera, sino un Cycling Café. La bicicleta es el punto principal de su ideario.

Orientado a un perfil ciclista urbano, el Café escoge la bicicleta como leit motiv de su decoración. Pero las bicis no se ven solo en sus paredes, pues los usuarios que acuden sobre sus dos ruedas, pueden aparcarlas dentro y tenerlas siempre cerca. Sin intención de rivalizar con los talleres profesionales de reparación de bicicletas, cuentan con herramientas, por si pinchas cerca de allí o si te surge una necesidad en domingo.

Lo que más los acerca a este mundillo es que prestan libros sobre el tema, organizan charlas y encuentros sobre el mundo del pedal y se unen a numerosas iniciativas al respecto. La bicicleta urbana no está solo en la decoración y en el nombre, sino que es una de sus principales reivindicaciones.

 

Si no te mueves en bici, no significa que este no sea tu lugar: los amantes de una buena charla y de los ambientes agradables también apuestan por él como su espacio favorito. Además, cuenta con una sala de exposiciones.

Tal vez necesitas trabajar o estudiar y en casa no puedes concentrarte. Pues bien, La Bicicleta te ofrece puestos donde trabajar. Dispones de wi-fi gratuita, enchufes, cajoneras para guardar tu ordenador… Otros profesionales liberales y autónomos ya han hecho del café su lugar de trabajo principal.

El local, que antaño fue una discoteca, como se puede apreciar en su galería en Tumblr, llevaba tiempo cerrado. Tras la renovación, supone un hervidero de personas de todo tipo y de múltiples nacionalidades. Gracias a su amplitud, ofrece zonas distintas para cada necesidad y acomodación para todo tipo de planes. Seguro que el tuyo también lo cubre.

Estuvimos visitando el local y charlando con uno de sus socios fundadores, Quique Arias, que nos habló de su filosofía y de lo que le había movido a lanzarse con el proyecto. Nos interesó mucho todo lo que tenía que contarnos, no solo sobre su local, La Bicicleta, sino también sobre la bicicleta, con minúsculas, ese medio de transporte que tanto reivindicamos los Ciudadanos 0,0.

 

Entrevista a Quique Arias, socio fundador

¿De dónde nace la idea de montar un local así?

La idea sale de una conversación con una amiga a la que le gustan mucho las bicis, igual que a mí… hace unos tres años, en Mallorca. Es una chica que es letona, de Riga. Me dijo que en su ciudad había un par de hermanos y un primo que decidieron montar un negocio alrededor de las bicis, pero en una cafetería y me pareció brutal. Uno de los hermanos era diseñador gráfico, el otro era rider de BMX y el otro mecánico. Decidieron montarlo así y me pareció un plan de vida que aunaba la pasión de los tres.

Luego ya empecé a investigar un poco y descubrí lo que es el concepto de Cycling Café. El local pionero de este tipo de locales está en Londres, se llama “Look mum, no hands!” [“Mira, mamá, sin manos”]. A partir de ahí, empecé a viajar para conocerlos, para ver cómo funcionaban y, nada, en este último año he lanzado este proyecto. Empezamos a buscar local y un año es lo que hemos tardado.

Desde que habéis abierto, está teniendo éxito.

Sí, la verdad es que sí. Hay varios factores. Primero, la localización es muy buena. Está en Malasaña, donde hay un montón de vecinos que tienen las necesidades que aquí se cubren. La parte de Cycling Café es el germen de la idea, pero al mismo tiempo, había otro elemento que para mí era fundamental que cumpliera el sitio y era que funcionara como Workplace, es decir, como un espacio donde puedas venirte a trabajar. Esas eran las dos patas sobre las que se tenía que construir el proyecto, las que nos decían cómo se tenía que acondicionar el local… todo eso.

En Madrid el mundo de la bici está creciendo y Malasaña yo diría que es la zona donde más está creciendo. Pero no me parece tan crítico eso, como que la mayoría de la gente que vive por aquí ha vivido fuera, está acostumbrada a sitios como este y han encontrado un sitio que sencillamente faltaba en el barrio.

 

¿Cómo surge lo del Workplace?

Yo llevo nueve años de freelance, no me gustaba trabajar en casa y me pasaba el tiempo de peregrinación de bar en bar para encontrar un sitio donde currar. Y, claro, conocía perfectamente cuáles son las necesidades de alguien que va con un ordenador a un sitio a trabajar. Mucha gente que viene el primer día, repite. Incluso gente que vive muy lejos, viene aquí cuatro días a la semana y está más horas casi que mi socia y yo… Es su primera casa, pasan más horas aquí que en su propia casa (risas).

Tenemos un montón de clientes superfieles, tendríamos que hacer un ránking de clientes superfieles. Tenemos tres o cuatro estudiantes de arquitectura, de diseño gráfico, viene gente de periodismo, vienen guionistas a escribir… Viene mucha gente con ordenador que no sabemos en qué trabajan o qué estudian, pero en general ese sería el perfil.

En ese sentido, puede parecerse mucho al Coworking.

Tenemos una diferencia muy grande con el Coworking que es que no nos ganamos la vida alquilando el local. Somos un negocio de hostelería, es una estrategia diferente completamente, que tiene sus pros y sus contras y para nosotros, de momento, parece que nos está funcionando.

El factor más importante para considerar si merece la pena que alguien esté muchas horas consumiendo relativamente poco es la necesidad de rotación de mesas. Para nosotros, una de las características fundamentales a la hora de abrir el local era que pudiese tener muchos puestos. Pretendes que haya un porcentaje de gente que esté tres horas consumiendo lo que se puede consumir en 20 minutos, tiene que haber también gente que esté rotando. Además de ser un sitio grande, el espacio está muy optimizado, con las encimeras, las mesas comunes…

 

 

¿La clave de vuestra wi-fi es PericoDelgado?

Sí, queríamos cambiarlo a MarinoLejarreta, pero a la gente le gusta mucho esta clave. Además, para los guiris, ya es difícil… la gente se queda mirando: “periquo…” (risas).

¿Viene mucha gente de fuera de España?

Vienen franceses, alemanes… lo que más vienen son italianos. El turismo italiano en Madrid, al igual que en toda España, está creciendo muchísimo.

¿La clientela viene de verdad en bici hasta aquí?

Por supuesto que hay gente que viene en bici. Tengo un grupo grande de amigos que viernes y sábados se pasan aquí sus horas tomando algo y claro que vienen con sus bicis. Y nuestra idea es ser un local más activo que pasivo y con los eventos y talleres que organizamos sobre el tema de la bici atraemos a ese tipo de público, aunque sea desde un punto de vista didáctico.

Si no eres aficionado a la bici, ¿no hay cabida para ti?

Este es un local que tiene diferentes targets a los que nos hemos orientado de forma consciente. No tiene que cumplir todos los requisitos una persona: ser freelance, que te guste el arte urbano, que te guste trabajar en una cafetería y que montes en bici. Alguno hay que los cumple todos, como yo, por ejemplo. Viene gente que cumple algunas de esas características, no necesariamente todas.

 

¿Tú, personalmente, te mueves en bici por la ciudad?

Sí, ahora vivo cerca de aquí, afortunadamente. Pero mientras desarrollábamos el proyecto, he ido y he vuelto todos los días desde aquí a Barajas, que es donde vive mi familia y es donde me he estado quedando.

¿Qué le recomendarías alguien que todavía no se atreva a ir al trabajo en bici?

El uso de la bici en Madrid tiene problemas que podemos resolver nosotros. El problema principal es el miedo de la gente. Madrid es completamente ciclable, perfectamente ciclable, pero entiendo que dé miedo. Hay otras ciudades de España en las que la penetración de la bici ha sido más sencilla, como Barcelona hace 6 u 8 años. En Madrid tiene que surgir de cada uno, de que cojamos la bici y perdamos ese miedo. Cuando lo de ir en bici sea una cuestión muy masiva, empezará a haber mucho apoyo. Al final, cuando te acostumbras, no es tan peligroso. Sí que hay que tener una serie de precauciones y en ese sentido queremos programar un cursito sobre seguridad vial básica y consejos para circular.

En Madrid, para el año que viene, para 2014 habrá un sistema de bici pública. Todas estas iniciativas están bien. En Barcelona fue lo que le dio el espaldarazo definitivo al uso de la bici. Esperemos a ver qué cambio supone esto en Madrid. Ojalá cambie. Lo que tiene que haber es una convivencia de todo tipo de transporte. Los problemas de movilidad no pasan solo por la bici, sino también por mejorar el transporte público.

Bici plegable, mi bici para todo

En las próximas semanas voy a mudarme a una casa en el otro extremo de la ciudad. Una casa estupenda… pero alejada de mi trabajo y sin ascensor. Y claro, cuando me planteo seguir yendo a trabajar en bici me imagino cargando con ella tres pisos arriba y abajo a diario… y además recorriendo la ciudad durante mucho más tiempo. Por eso me he puesto a buscar alternativas, y he encontrado una que me ha parecido muy interesante: una bici plegable.

No está rota, es que se dobla

Una bici plegable es una de las mejores opciones para moverse en ciudad si quieres combinarla con el transporte público o tienes poco sitio en casa. Se trata de una bicicleta convencional, diseñada específicamente para moverse por asfalto en la ciudad, pero con las ruedas algo más pequeñas y con una prestación única: podemos plegarla rápidamente sobre sí misma hasta que alcanza un tamaño similar al de un equipaje de mano.

Y en cuanto a calidad, hay de todo, pero una bicicleta plegable puede ser igual de buena, resistente y fiable que cualquier otra bicicleta de ciudad, aunque al principio nos sorprenda su aspecto. Los fabricantes están apostando por este tipo de bici urbana, así que es una buena idea.

 

A todas partes con mi bici

La principal ventaja de llevarla plegada es que con ella puedo acceder a muchos sitios, empezando por el transporte público. En muchas redes de metro y autobús está prohibido entrar con bicicletas o se restringe a determinados horarios, pero con una bici plegable puedo entrar durante todo el día, ya que es un bulto más: como una maleta. Esto me permite ir pedaleando hasta la estación y continuar el viaje hasta mi oficina cómodamente sentado en el tren. Una solución mucho más cómoda, rápida y económica que ir a trabajar o a clase en coche.

Y si eres de los que temen que se la roben, la bici plegada también puede pasar a muchos sitios: tu oficina, un bar, tu casa… no tendrás por qué dejarla atada en la calle si no quieres.

Planea tus rutas en cualquier medio

Por lo tanto, la bici plegable es la mejor manera de diseñar tus rutas favoritas y poder ir al trabajo pedaleando, con todas las ventajas que tiene, aunque vivas muy lejos o sea inaccesible. Combinar diferentes medios sostenibles es la opción más inteligente para disfrutar tu trayecto cada mañana, mantenerte en forma y disfrutar la ciudad sin contaminarla. A todas las ventajas de una bicicleta que puedes llevar a cualquier parte se suma el hecho de que puedes comprarla eléctrica, para esas partes del trayecto más duras como las cuestas.

De modo que revisando todas estas ventajas, creo que ya no tengo excusa para seguir yendo al trabajo en bici desde mi nueva casa y guardarla en ella sin que me ocupe mucho espacio… creo que la bici plegable es la solución ideal.

Imágenes | Salim Virji