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Viajes fotográficos. ¿Qué cámara me conviene para hacer las mejores fotos cuando viajo?

Hoy en día, gracias a la presencia de los teléfonos móviles, todo el mundo puede hacer fotos de sus viajes y vacaciones. Pero si eres un amante de la fotografía, seguro que no te conformas con esto y quieres llevar una buena cámara que te ayude a capturar esos momentos y lugares inolvidables. Te vamos a dar unos consejos y sugerencias sobre qué tipo de cámara es la mejor para ir de viaje, tanto si eres de los que patean centros urbanos como si eres un aventurero que disfruta en los escenarios más recónditos.

Como cada persona es un mundo, y cada viaje también lo es (no sólo por los destinos que visitas, sino por el estilo o la duración del mismo), lo principal y básico a la hora de elegir tu cámara de fotos es que se adapte a lo que necesitas y que te resulte lo más cómoda posible.

A partir de aquí, lo siguiente que te tienes que preguntar es qué uso le vas a dar a las fotos de tus viajes.

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El viajero instagramer

Si el propósito de tus fotos es hacer un uso de ellas más doméstico, en plan para compartir con amigos y familia o, también, en redes sociales, tal vez no necesites una gran cámara, ni dedicarle una buena partida presupuestaria. Lo más probable es que te sea suficiente con la cámara de tu teléfono móvil. Ojo, no queremos decir que los móviles sean baratos, y menos aún los que disponen de buenas lentes y tecnología, pero damos por hecho que siempre te vas a llevar tu teléfono móvil contigo y que, a menos que sea un dispositivo de hace muchos años, la resolución de su cámara será más que suficiente para que tengan buena apariencia en Instagram.

Claro que, si en tus planes cercanos entra comprarte un teléfono móvil y quieres aprovecharlo para capturar esos momentos tan únicos de tus viajes, puedes echarle un vistazo a algunos de los modelos que han salido en estos dos últimos años, tanto iOS como Android, porque sus cámaras ofrecen una calidad más que digna.

Además, si lo que te gusta es compartir las fotos nada más tomarlas, o al llegar al hotel, con un móvil lo podrás hacer de modo mucho más rápido, sin tener que descargarlas y editarlas previamente.

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Eso sí, lo que tienes que tener en cuenta, sobre todo si eres de esas personas que tiran muchas fotos, es la capacidad del dispositivo. Los modelos más punteros hacen muy buenas fotos, pero éstas también ocupan más en la memoria del teléfono y, si no cuentas con unos cuantos gigas (al menos 64) o una buena cuenta en la nube, se te acabará el espacio muy pronto.

El fotógrafo profesional que viaja

En el lado contrario están los viajeros fotógrafos que aprovechan esas fotos para darle un uso más cuidado o, incluso, profesional. Es cierto que el talento y el gusto de cada uno puede influir mucho en la calidad final de las fotos, y que un buen fotógrafo puede lograr magníficas instantáneas con su teléfono móvil. Pero no nos engañemos, es más fácil que obtengas mejores resultados si cuentas con un buen equipo.

Las cámaras réflex serán probablemente la primera opción para los aficionados más comprometidos con la fotografía, sobre todo aquellos a los que, además de descubrir y explorar rincones retratables, les guste retocar y exhibir sus trabajos artísticos.

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Aquí, como es de suponer, se sacrifica espacio en la mochila, peso en el equipaje y, a la hora de entrar en acción, agilidad y maniobrabilidad. Pero claro, la calidad, como hemos dicho, estará por encima de lo que un teléfono móvil, por bueno que sea, vaya a conseguir.

Si tu opción es ésta, no tendrás que preocuparte, porque el abanico de cámaras réflex que hay en el mercado es inmenso, desde las más básicas –que resultan bastante asequibles– hasta cámaras de verdadero profesional, cuyo precio puede ser incluso de miles de euros.

El aficionado a la fotografía y a los viajes

Por supuesto, hay un trayecto a mitad de camino entre ambas opciones. Tal vez no te conformes con la calidad y las posibilidades de la cámara de tu móvil, pero también quieres una cámara manejable y que te ocupe poco espacio en tus viajes. Aquí es donde entran en juego las cámaras compactas, que te ofrecerán una calidad más que aceptable – e incluso profesional dependiendo del modelo– a la vez que esa comodidad de un aparato de pequeñas dimensiones, poco mayor que un teléfono móvil.

Este tipo de cámaras son muy populares entre muchos de los aficionados a la fotografía que, sin ser profesionales, buscan ese toque distintivo y también les gusta probar cosas distintas y hacer sus pequeños pinitos, incluso para un blog personal de viajes o de fotografía.

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Los viajeros más nostálgicos

No vamos a dejar de lado a los más nostálgicos y románticos, amantes de un arte más puro de la fotografía, que siguen prefiriendo viajar con sus cámaras analógicas de toda la vida, algunas de ellas verdaderas joyas, y disfrutar a posteriori de las sorpresas del revelado. Sin duda, ésta es otra manera de explorar esos mundos a los que nos dirigimos en vacaciones, con la que la inmediatez y la tecnología se ven sustituidas por la contemplación y el toque artístico.

Así que ya sabes, si quieres conjugar tus dos aficiones, los viajes y la fotografía, y estás pensando en hacerte con una cámara nueva, podrás decantarte por alguna de estas alternativas.

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No hay una que sea más válida que la otra. Simplemente, se trata de que le saques el mayor partido a la experiencia de viajar fotografiando y que disfrutes de ella de la mejor manera posible, tanto en el momento de tomar las fotos, como después, cuando las compartas, las retoques, las mires y revivas tus mejores aventuras.

 

Cámaras analógicas: explora el mundo con otros ojos

Con las cámaras de nuestros teléfonos móviles podemos captar todo tipo de imágenes en cualquier momento y donde quiera que vayamos. Parecía que las antiguas cámaras ya no iban a retratar nuestras memorias nunca más. Nada más lejos de la realidad: la fotografía analógica aporta un valor añadido a las fotos, y todo el proceso que nos lleva hasta ese “instante decisivo” del que hablaba Cartier-Bresson tiene un transcurso que nos ayuda a ordenar ideas y es muy relajante.

 

Cámaras analógicas: explora el mundo con otros ojos

 

Es el arte y la técnica de obtener imágenes duraderas gracias a la acción de la luz. Algo tan sencillo como parece esto, ha dado lugar a muchos tipos de cámaras de fotos, de revelados, de soportes, y a toda una técnica que merece la pena explorar y aprender, ya sea con fines profesionales o como una afición, ya que tiene cientos de aplicaciones y utilidades.

El hecho de hacer una fotografía, que hoy parece tan trivial, es el resultado de un complicado proceso en el que intervienen la luz, nuestra posición respecto a ella, nuestra creatividad y el tiempo, un elemento fundamental en todo el proceso fotográfico.

El tiempo interviene en el momento de capturar una imagen, para controlar la cantidad de luz que entra en nuestra cámara (tiempo de exposición). Al hacer la foto estamos congelando un momento, estamos capturando el tiempo, y en el proceso de revelado, el tiempo es clave en el resultado final.

El momento en el que vamos a hacer una fotografía precisa de concentración, todos los detalles importan, hay que analizar la escena, ser conscientes de lo que cuenta mi foto, calibrar la velocidad de obturación, exposición, apertura y profundidad de campo, composición y tema… y ¡click! Disparar. Un momento de atención plena, mindfulness.

 

Mindfullness. Cámaras analógicas: explora el mundo con otros ojos

 

Un poco (poco) de historia

Cuando se popularizó la fotografía allá por el siglo XIX se pensaba que la pintura había muerto y que ya no tenía sentido. Y entonces apareció el impresionismo, y a partir de entonces una gran libertad de expresión en la pintura, ya no había que retratar la fielmente la realidad, para eso están los fotógrafos. Puede ser que suceda algo parecido con la fotografía digital. Hoy en día todos tenemos una cámara en el móvil que ofrece una calidad de fotos increíble, hasta tal punto que deja obsoletas algunos modelos de cámaras réflex digitales.

La fotografía clásica es el resultado de varios hallazgos combinados: la cámara oscura, el heliograbado y el daguerrotipo. A partir de aquí podemos decir que la primeras cámaras de fotos combinan estas técnicas de manera muy ingeniosa.

La inmediatez a la que estábamos acostumbrados desaparece, todo es lento y meditado.

La evolución es muy rápida y pasa por muchas fases. Hoy la película ha dado paso a un sensor digital y todos podemos tener una cámara réflex, que muestra por el objetivo exactamente aquello que vamos a fotografiar mediante un sistema de espejos. Las actuales reflex combinan los modos automático y manual, con el que podemos ajustar todos los parámetros que intervienen en la regulación de la luz que va a entrar dentro de la cámara.

La magia de la foto analógica radica en que disparar no es un hecho tan banal, tan irreflexivo o automático. Para ello se han de valorar muchos parámetros, el tiempo de exposición, la cantidad de luz que queremos que llegue a la película, la distancia, el enfoque, parámetros que con la práctica iremos dominando y convertirán el hecho de hacer una foto en algo apasionante.

A esto hay que añadir que no podemos ver el resultado hasta que tengamos el negativo. Para los nativos digitales: las fotos que tomamos de manera analógica plasman en la película una imagen en negativo, es decir, completamente invertida, que luego debemos positivar. Esto es lo que nuestros padres y abuelos conocen como revelar. El revelado es un proceso en el que obtenemos la fotografía en papel, que se trata con líquidos, donde intervienen reacciones químicas y el tiempo, siempre el tiempo. Con la fotografía digital, el revelado tal y como se entendía antes ha pasado a un segundo plano, pero verdaderamente, ¿quién no echa de menos tener sus recuerdos en papel?

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Tipos de cámaras: todo un mundo por descubrir

Las primeras cámaras de fotos eran tan grandes que había que moverlas en carros y solamente se podían hacer retratos o paisajes, debido a la aparatosidad de la máquina. Hoy en día se pueden ver por algunas ciudades de España unas herederas de estas cámaras, las minuteras, de fabricación artesanal. Se llaman así porque el revelado se hace en la calle en cuestión de minutos, algo que a principios del siglo pasado era impresionante. Estas cámaras no resultan muy prácticas pero ofrecen unos resultados muy interesantes incluso hoy en día. Eso sí, en blanco y negro.

Desde las cámaras de gran formato, las madres de las de mas pequeño formato, la Leica, considerada la primera compacta de la historia, hasta las reflex hay un sorprendente (por lo variado) abanico de posibilidades que pasan por el medio formato, formato pequeño o 35 milímetros- siempre haciendo referencia al tamaño de la película-, y un largo etcétera.

Al ser la historia de la fotografía analógica mucho más larga que la de la foto digital, la tipología que encontramos es mucho más amplia, no solo en cuanto a modelos, sino también de usos.

Como curiosidad citaremos las cámaras lomográficas, que son cámaras compactas que se han popularizado bastante en los últimos años. Tienen una lente especial que da a las fotos un efecto túnel y un colorido muy intenso. Se empezaron a fabricar en los años 80 en la Unión Soviética y se popularizaron por un hallazgo de una de estas cámaras en un mercadillo de Praga. En la actualidad se trata de un fenómeno a nivel global y podemos encontrar lomo-embajadas y todo un movimiento en Internet con campeonatos, lomo olimpiadas, tiendas especializadas y un sinfín de eventos y complementos.

Lomography. Cámaras analógicas: explora el mundo con otros ojos

En los mercados de las ciudades y pueblos podemos encontrar viejos aparatos a falta de unas cuantas piezas que son restaurables y reutilizables. Con ayuda de profesionales, en talleres de fotografía (hay infinidad de ellos) o de Internet, podemos darle una nueva vida a cámaras antiguas que pueden llegar a convertirse en inseparables compañeras de viajes.

Recupera la vieja cámara de tus abuelos, no te será difícil ponerla en marcha tu mismo y plasmar miles de apasionantes proyectos.

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