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Handbikes, otro modo de hacer ciclismo que tienes que descubrir

Ya sabéis que aquí nos encanta la vida sana y practicar deporte. Somos amantes de los hábitos saludables y las bicicletas son unas de nuestras mejores amigas, tanto para hacer ejercicio como para trasladarnos de un modo divertido y sostenible. Son muchos los artículos que hemos escrito sobre ciclismo y, también, son muchas las variedades de bicicleta que se pueden encontrar. Pero hoy queremos presentaros un tipo de bicicletas que, tal vez, resulten menos conocidas y que creemos que merece la pena descubrir: las handbikes. ¿Sabéis lo que son? Pues no dejéis de pedalear, que os lo vamos a contar todo aquí.

En sentido estricto, las handbikes no son bicicletas, sino triciclos, ya que son tres las ruedas con las que cuenta. De hecho, aunque su nombre más popular en nuestro país siga siendo el término inglés, en muchos ambientes y fuentes se encuentra la referencia de triciclos manuales.

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Aunque aún no sean muy conocidas por el gran público, tampoco es un medio de transporte de creación reciente. Hay que remontarse hasta el siglo XVII para encontrar el primer triciclo manual, que fue inventado por el relojero alemán Stephan Farffler en 1655, como solución personal para moverse, ya que era discapacitado. Pero estos triciclos eran muy distintos a los actuales. Eran más parecidos a una silla de ruedas muy aparatosa y voluminosa, a lo que hay que añadir que eran muy caros de producir y poca gente podía acceder a ellos, por lo que tampoco se popularizó demasiado.

Para llegar al punto en el que el triciclo manual comienza a desarrollarse tal y como lo conocemos ahora mismo hay que ir tan solo unas décadas atrás, a los años ochenta. Si se quiere buscar un “culpable” más o menos principal, hay que darle el mérito al deporte y, más concretamente, al deporte paralímpico. Los triciclos que se accionaban manualmente empezaron a obtener cada vez más popularidad entre los deportistas paralímpicos y, debido a esta creciente demanda, empezaron a diseñarse y fabricarse algunos modelos para la competición en factorías de Estados Unidos y Alemania.

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De hecho, actualmente, las handbikes forman parte de una de las disciplinas dentro del ciclismo adaptado, o paraciclismo, que están reconocidas por la Unión Ciclista Internacional (UCI). Las otras son el tándem, diseñada para ciclistas invidentes, las bicicletas convencionales adaptadas y, por último, los triciclos en el sentido más clásico de la palabra.

Tipos de handbikes

Dentro de las handbikes, también hay distintos tipos, y para diferenciarlos hay que atender a dos criterios principales: la posición del conductor y la forma de propulsión.

Para las que se refieren a la posición del conductor, primero encontramos las sillas de ruedas adaptadas, en las que el conductor va sentado, con las piernas estiradas hacia delante o dobladas. Luego, por otra parte, también tenemos los triciclos manuales, que son los más habituales en el ámbito deportivo y de competición, y que también se subdividen entre los que permiten al conductor ir tumbado o ligeramente erguido y los que habilitan al conductor una posición de sentado, sobre las rodillas o con las piernas estiradas.

Por otro lado, las handbikes también se pueden clasificar según el tipo de propulsión que reciban, y que reciben el nombre –de nuevo en inglés– de AP (Arm Powered, o impulsada por la fuerza de los brazos) o ATP (Arm Trunk Powered, o impulsada por la fuerza de los brazos y del tronco).

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Así, la tipología de las handbikes se obtiene mediante la combinación de estos dos criterios, obteniendo las sillas AP y ATP, y los triciclos manuales AP y ATP. Estos últimos son los que consiguen alcanzar una velocidad punta más alta, de hasta 45 kilómetros por hora, mientras que las sillas se quedan entre los 20 y los 30 kilómetros por hora, dependiendo de si están propulsadas con la fuerza de los brazos o también con la fuerza del tronco.

Hay que decir que también hay otro tipo de handbikes, mucho más robustos y con una configuración muy distinta, ya que llevan dos ruedas en la parte delantera y una en la trasera. Estas handbikes se suelen llamar todoterreno, o handbikes de montaña, y están diseñadas específicamente para este tipo de terrenos y rutas, gracias a sus ruedas más anchas y a una relación de marchas más cortas que permiten subir las pendientes con mayor facilidad que con los triciclos manuales de carretera.

Por supuesto, las handbikes también tienen su aplicación más turística, y hay modelos que se adaptan, por sus condiciones y accesorios, a conductores menos experimentados y a trayectos más largos, permitiendo incluso llevar algo de equipaje.

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Pero, en conclusión, lo que más nos gusta de las handbikes es que suponen la culminación de un deseo de muchos ciclistas que, gracias a ellas, pueden practicar su deporte favorito. Las handbikes son, en sí, una muestra de que el ingenio del ser humano nos permite acceder a actividades y cosas que antes parecían inalcanzables, del mismo modo que los handbikers también suponen un ejemplo enorme de superación y de inspiración para todos.

Ahora, la próxima vez que os encontréis con una handbike rodando por la carretera o por la montaña, la veréis con otros ojos, no solo por conocer un poco de su historia y de los tipos de handbikes que hay, sino por todo lo que significan. Y, por último, queremos agradecer a Mila López su enorme ayuda a la hora de enseñarnos tanto sobre este tipo de bicicletas tan poco desconocidas. ¡Se nota que es toda una campeona!

Nunca es tarde para tu primer viaje mochilero

Siempre se dice que los jóvenes son más aventureros y más dados a descubrir nuevas experiencias. Pero no estamos de acuerdo. Todos somos capaces de pulsar la tecla del atrevimiento y lanzarnos a nuevos retos. Y ¡qué mejor forma de lanzarnos a realizar nuestro primer viaje mochilero! Sea cual sea tu edad, si siempre has organizado tus vacaciones de un modo más convencional, con todo atado y bien atado, este tipo de viajes te pueden sorprender. ¡Vamos! Coge papel, boli y mochila, que te vamos a contar todo lo que tienes que saber para tu primer viaje mochilero.

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A priori, este tipo de viajes se suelen asociar a gente a la que no le importan los riesgos ni la falta de comodidades. Pero, la verdad, lo que más importa a la hora de lanzarse a un viaje mochilero es el espíritu de aventura. Y de eso aquí no nos falta.

Más explorador y menos turista

Como ya hemos dicho, los viajes mochileros no van a ser nunca los más cómodos. El sentido de estos viajes no es solo llevar el equipaje en una mochila y después utilizar todo el tiempo taxis o vehículos privados, alojarse en hoteles con jacuzzi ni ir a comer a restaurantes elegantes. Aquí queremos que te lances a la ventura y patees las ciudades en busca de lo más auténtico, que llegues a los pueblos más recónditos y que vivas de una manera mucho más cercana y auténtica los destinos que quieres conocer. Es decir, que te sientas menos turista y más explorador.mochila_2

No tengas miedo

Mucha gente cree que este tipo de viajes son solo aptos para esos jovenzuelos a los que no les importan las condiciones y cuyo nivel de exigencia es menor. Pero todos podemos adaptarnos y renunciar a las comodidades del mundo moderno, aunque sea por unos días. No tengas miedo, no es para tanto, y ni mucho menos tiene por qué ser tan peligroso como te van a contar tus familiares, amigos ni vecinos. Solo te hace falta un poco de sentido común y saber cuáles son tus límites para que el viaje mochilero no se convierta en algo desagradable, sino en una experiencia apasionante.

 

Lleva solo lo que necesites

La cuestión del equipaje parece siempre un reto sea cual sea el tipo de vacaciones a las que nos vayamos. Normalmente, tenemos tendencia a llenar las maletas hasta arriba y, aunque esto no sea recomendable, no nos preocupamos porque el peso lo va a llevar el avión, el tren o el coche. Pero si vas a hacer un viaje mochilero, la carga la vas a llevar sobre tus espaldas, así que tienes que pensar mejor lo que vas a llevar. Elige bien y mete solo lo esencial. Y sin importar el tamaño de tu mochila, piensa que siempre vas a encontrar algo que te vas a llevar, o que tendrás que añadirle algo para comer y beber, y esto también ocupa espacio. Una mochila rebosante de cosas prescindibles no será útil, resultará menos manejable y te fatigará en exceso.

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Ojo con el dinero

Cada vez estamos más acostumbrados a llevar poco dinero en metálico y pagar siempre con tarjeta. Pero en un viaje de estas características, es probable que no haya tantos sitios donde poder usarlas, ni para pagar ni para sacar, por lo que es mejor llevar dinero en efectivo. Eso sí, hay que tener cuidado con las cantidades. No es recomendable que lleves demasiado dinero encima, y tampoco es buena idea llevarlo todo junto. Lo ideal es que tengas separada una parte que sea la que vayas a usar durante la jornada, y el resto guardado en otro lugar (o dividido en otros lugares).

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Aislado, pero no tanto

Un viaje mochilero no lo es del todo si vas a estar todo el rato conectado al móvil, enviando mensajes por WhatsApp y subiendo fotos a Instagram. Lo más probable, además, es que en muchos sitios apenas haya cobertura o acceso a internet, por lo que, aunque quisieras, no vas a poder estar tan conectado. Pero eso tampoco quiere decir que tengas que estar completamente desaparecido durante dos o tres semanas –o lo que dure el viaje mochilero–. De hecho, puede ser buena idea que alguien conozca o tenga información periódica del itinerario y los planes que tengas. Ya se sabe, más vale prevenir.

Pensando en el lugar de destino

La planificación del viaje mochilero puede cambiar mucho dependiendo del lugar al que se quiera ir, o incluso la época del año. En este sentido, lo primero que se viene a la cabeza es el clima en el lugar de destino al que vayas, y que puede condicionar aspectos tan básicos como el equipaje o la ruta. Pero hay que tener en cuenta otras cosas, como las vacunas o los trámites burocráticos para poder desplazarte y moverte por allí. Del mismo modo, estudiar algo de su cultura y aprender algunas palabras básicas en los idiomas locales también puede sacarte de algún apuro. Tampoco te vendrá nada mal si te puedes defender con el inglés, ya que, al final, es el idioma en el que tengas que comunicarte durante tu viaje mochilero.

Viajar solo o en compañía

Los viajes mochileros en solitario son, seguramente, los más auténticos. Es cuando se vive de verdad la aventura, de un modo muy libre y en mayor profundidad. Pero para el primer viaje mochilero tal vez no sea la mejor opción. De hecho, hay muchos viajes de este tipo que se disfrutan más en compañía, aunque siempre hay que conocer bien a los compañeros e intentar que todos compartan el mismo espíritu y las mismas energías a la hora de emprender esta pequeña odisea. Si, de todas maneras, quieres hacer tu primer viaje mochilero en solitario, tampoco elijas el destino más exigente o más complicado. Prueba primero con algún país en el que te sientas con un pequeño colchón de seguridad y, poco a poco, le irás cogiendo el gustillo a patear con tu mochila, descubriendo un lado distinto y muy atractivo de los lugares más interesantes que te puedas imaginar.

Los viajes más apasionantes ya no son en avión

Olvídate de presumir de con tus amigos de esos billetes de avión tan baratos que conseguiste: la emoción no se encuentra dentro de la cabina de un aeroplano.

Vuelve a utilizar los medios de transporte tradicionales para una experiencia inolvidable.

Al fin y al cabo el viaje es el camino.

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Un avión es capaz de llevarte a cualquier destino en tiempo récord. De hecho es el medio de transporte más rápido y según dicen más seguro. Si todo va bien, puedes alcanzar destinos al otro lado del charco en unas cuantas horas. Si todo va bien significa que no haya huelgas de pilotos o controladores, que no haya una nube de lava volcánica que impida la visión, que tu maleta no haya terminado en Kuala Lumpur, o que aterrices en una misteriosa isla desierta en la que pasan cosas muy extrañas.

Busca la oferta estrella, acepta unos cuantos recargos por viajar con maleta, por elegir tu asiento, por no tener que hacer cola al embarcar o por cualquier otra prestación absolutamente normal que puedas desear y ya tienes tu pasaje para tu viaje. De camino, puede que hayas reservado en un hotel y alquilado un coche por un falso precio de oferta que te ofrece un banner fruto de un algoritmo que responde a lo que internet piensa que son tus preferencias.

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Parece que con el tiempo hemos perdido la esencia de viajar: la emoción, la sorpresa y el cambio de hábitat. Hoy en día buscamos demasiadas comodidades como viajeros que hacen que nuestro viaje se convierta en una desplazamiento lleno de lujos que poco diferencia nuestra vida cotidiana del viaje. Viajamos para sumergirnos en culturas desconocidas, para conocer costumbres diferentes, para sorprendernos y para cambiar de hábitat. Internet y la globalización han hecho que viajemos a donde viajemos ya sepamos dónde nos vamos a alojar, las opiniones de otros cientos de viajeros que ya han pasado por allí, los sitios que hay que ver, y las fotos que hay que hacerse. Atrás quedó la sorpresa, el camino inexplorado, la investigación, el superar las adversidades, la propia esencia de la aventura. Las penurias también son parte del viaje. Demasiadas comodidades hacen los viajes rutinarios y en cierto modo tediosos.

El aeropuerto, ese no-lugar

El avión es el medio de transporte que simboliza la globalización. Cierto es que en el avión nos puede tocar un interesante compañero de asiento, con una apasionante historia que contar, pero también te puede tocar un niño que no para de llorar en las 18 horas de vuelo a Vietnam, aunque lo más normal es que te subas al avión después varios controles de seguridad, correr buscando tu puerta de embarque, quitarte y ponerte zapatos, abrigo, jersey, esperar una absurda cola de gente que ya tiene un asiento asignado, pelear por subir tu ridícula (de tamaño) maleta al portaequipajes y todo tipo de situaciones cargantes y carentes de todo tipo de emoción.

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Si todo va bien llegarás a tu aeropuerto de destino, un no-lugar por excelencia, en el que todo el mundo está de paso, no tiene identidad alguna y a no ser que lo conozcas bien, no es fácil distinguirlo de cualquier otro aeropuerto de cualquier otro país.

A continuación te subirás en tu servicio de transporte a tu hotel, visitarás los monumentos y sitios secretos que recomiendan en Internet y volverás a tu hogar con unos cuantos cientos de fotos en tu tarjeta de memoria. Puede que te depare alguna sorpresa el restaurante que has elegido si tu experiencia no coincide con aquella que leíste por internet.

El viaje es el camino

Un viaje es una manera de conocer cosas nuevas y de vivir experiencias sorprendentes, improvisar, explorar y tener alguna que otra aventura. En definitiva, salir de nuestra zona de confort.

Podemos empezar por elegir otros medios de transporte diferentes al avión. Esto condicionará tu destino, ya que has de invertir mucho tiempo en desplazamientos, pero a cambio conocerás lugares diferentes, y tu viaje será más emocionante.

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De acuerdo, te puedes desplazar en avión a un destino y luego hacer tu propia aventura en coche o en el transporte público de tu lugar de destino. La idea es que utilices el tren, los autobuses y las formas de transporte local como parte de la aventura, ya que es ahí donde conocer a los locales, a las personas que configuran la verdadera identidad de un lugar, aquellos cuyo trabajo no es acoger a extranjeros y mostrarles o ratificarles la idea preconcebida que traían desde casa.

Utiliza carreteras secundarias, autobuses de línea y trenes. Además de los lugares que hay que ver (¡no te los pierdas!) conocerás a la gente y si tienes suerte, historias locales y los sitios menos masificados y turistificados. Planifica tus próximas vacaciones para hacer una ruta en bicicleta o a pie, así además estarás realizando un viaje sostenible.

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Ese es el auténtico viaje: explorar y visitar lugares nuevos de los que sabes poco o nada. Ya sea en París o en Karakalpakstan siempre hay enclaves que descubrir y aventuras que correr. No limites tu viaje a que tu mayor aventura es que el taxista te ha timado o que las sábanas del youth hostel que has visitado estaban sucias.

Esto no significa que dejes de usar el sentido común y que comprometas tu seguridad. En absoluto. Ten en cuenta las costumbres del lugar, los códigos culturales y sociales, respeta la identidad y las costumbres de tu lugar de destino. La seguridad es lo primero, y de la misma manera que estás viajando para descubrir, debes ser prudente con los asuntos polémicos o que puedan herir sensibilidades. El respeto a la gente y a su modo de vida es fundamental para conocer y descubrir, y esta es la primera regla del viaje.

Investiga, descubre, comparte, pregunta y habla con los lugareños. Mézclate, viaja por placer, por el placer de explorar, de sorprenderte y de volver a casa con una nueva y apasionante historia que contar, una de esas que no olvidarás jamás. A veces un desplazamiento más largo o incómodo puede ser la clave para vivir una experiencia única.

¿Cual es tu próximo destino?

15 cosas buenas que haces cuando vas en bicicleta

La bicicleta en España está ganado cada vez más adeptos, a la vez que las ciudades facilitan la movilidad de los ciclistas. Tres millones de ciudadanos ya se mueven en bici por España. Como consecuencia se habla mucho de los numerosos beneficios que esto implica, no solo a nivel físico y a nivel emocional, sino también en cuanto a niveles de salud pública, emisiones de CO2, etc.

Está demostrado que la bicicleta es un medio de transporte cómodo, seguro, ecológico y rápido. Según un estudio de la Universidad de Portland en Estados Unidos, entre todos los tipos de desplazamientos, aquellos trabajadores que van en bici al trabajo son los que alcanzan la puntuación más alta en bienestar durante su trayecto, ya que, entre otras cosas, no tienen que soportar atascos, ni medios de transporte abarrotados en hora punta. Los que lo hacen a pie se sitúan inmediatamente detrás en esta escala de satisfacción, y ¡oh, sorpresa! quienes van en coche son los mas infelices.

Según el portal Ciclismo Urbano la bicicleta es el modo de transporte más cómodo y rápido para distancias de hasta 15 km en los desplazamientos puerta a puerta (incluidos tiempos de acceso y dispersión).

La mitad de los españoles asociamos espontáneamente la bicicleta a temas de movilidad y medio ambiente, mientras que cuatro de cada diez la relacionan con la salud y el deporte, manteniéndose así su doble imagen de vehículo pero también de ocio saludable.

Ya hemos hablado anteriormente de cómo utilizamos los españoles la bicicleta, y hoy queremos hablar de los beneficios para nuestro cuerpo que esto entraña. Junto a los paseos a pie y la natación, montar en bicicleta es una de la mejores formas de mejorar nuestro estado físico, ya que estamos realizando un ejercicio aeróbico. Esto implica un enorme potencial en términos de salud, tanto para el ciclista como para la salud pública general.

Según el dicho una manzana al día nos mantiene alejados del médico –an apple a day keeps the doctor away. De igual forma montar en bicicleta con frecuencia y regularidad es una perfecta inversión en salud ya que pone a trabajar a nuestros músculos y nuestro sistema respiratorio. Por este motivo, vamos a centrarnos en 15 de los muchos beneficios que supone para tu cuerpo andar en bicicleta, ya sea para ir al trabajo con regularidad o como deporte.

 

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  1. Se trata de un ejercicio muy completo ya que pone en funcionamiento nuestro tren superior (pecho, espalda y hombros) a la vez que el inferior (muslos, nalgas y pantorrillas), y así ejercitamos nuestra coordinación.
  2. La postura que tomamos al sentarnos en el sillín favorece una correcta colocación de la espalda y genera un movimiento de la musculatura de la zona lumbar que hace que se fortalezca su función de muelle, haciendo que los dolores de espalda consecuencia de malas posturas e inactividad desaparezcan.
  3. Al practicar este ejercicio aeróbico sentados, nuestras rodillas no se verán resentidas, ya que la mayoría del peso de nuestro cuerpo descansa sobre el sillín, a diferencia de cuando corremos, que las rodillas han de soportar todo el peso de nuestro cuerpo.
  4. Al pedalear ponemos en marcha los fagocitos, células que se encargan de captar microorganismos y otros restos celulares inútiles o nocivos para el organismo, por lo que también evitamos infecciones y fortalecemos nuestro sistema inmunológico.
  5. El ciclismo es un ejercicio cardiovascular fantástico, que fortalece nuestro corazón y mejora su funcionamiento, reduciendo hasta un 50% el riesgo de infarto
  6. La bicicleta favorece a medio plazo la normalización de la tensión arterial, bajando los niveles más altos de presión sanguínea, por lo que se recomienda para los hipertensos.
  1. El pedaleo disminuye los niveles de “colesterol malo” en la sangre y aumenta los de colesterol HDL o “colesterol bueno”.
  2. Al tratarse de un ejercicio aeróbico, reduce los niveles sanguíneos de glucemia en los diabéticos. Regulando el colesterol y los niveles de glucemia ayuda también a disminuir los problemas de sobrepeso.
  3. Al mejorar nuestra capacidad pulmonar y el aprovechamiento de oxígeno de nuestros músculos y órganos internos, nuestra capacidad para realizar esfuerzos aumentará.
  4. Notaremos una mejoría en las funciones digestivas, renales y endocrinas al aumentar el aprovechamiento del oxígeno.
  5. Pedalear disminuye nuestro nivel de estrés y ansiedad, ya que nuestros niveles de adrenalina bajan y aumentan los de endorfinas, mejorando nuestro estado anímico y proporcionándonos una sensación de bienestar.
  6. Al liberarnos del estrés y mejorar nuestro estado anímico, montar en bici ayuda a conciliar el sueño y mejora su calidad.
  7. El aprovechamiento de oxígeno también hace que nuestra piel esté más oxigenada y esto nos hace sentirnos y parecer más jóvenes.
  8. También fortaleceremos nuestros huesos, ya que montar en bicicleta nos ayuda a absorber el calcio.
  9. El cerebro se oxigena: montar en bicicleta mejora la reserva de neuronas en el hipocampo de nuestro cerebro, y así mejoraremos nuestras condiciones previas para el aprendizaje y nuestra inteligencia en general.

 

A consecuencia de los beneficios para nuestra salud que acabamos de enumerar, practicar ciclismo puede llegar a alargar nuestra vida. Además, diversos estudios demuestran que quienes van en bicicleta a trabajar tienen un menos absentismo por enfermedad ¡Y está al alcance de todos!

Estamos por lo tanto ante un medio de transporte ecológico y rápido, que nos mueve por la ciudad y por el campo generalmente con una sonrisa en la boca. Al no necesitar mas combustible que nuestra energía, es muy barato, por no decir gratis y el mantenimiento de las infraestructuras necesarias es más barato que el de carreteras y autopistas. Nos permite recorrer la ciudad de otra manera, y cuando vamos por el campo podemos llegar a sitios muy especiales, disfrutando de hermosos paisajes a otra velocidad, y siempre en contacto con el aire libre.

 

 

Compartir esta actividad con familiares, amigos o compañeros de trabajo es divertido y ayuda a socializar, fomentando el compañerismo. Existe una comunidad muy grande de adictos a la bicicleta en internet.

Por último, otra de las partes divertidas de tener una bicicleta es que la puedes personalizar a tu gusto y aprenderás muchas cosas sobre mecánica y sobre cómo poner fácilmente tu vehículo a punto. Tu bicicleta te puede llegar a durar toda una (larga) vida.

 

Imágenes | Flickr | Unsplash |

El Camino de Santiago en bicicleta IV: la ruta primitiva

Uno de los itinerarios más ricos en cuanto a historia del Camino de Santiago es, sin duda, la ruta primitiva. Tras haberos presentado otras rutas como el camino francés y el camino del Norte, hoy os tramos toda la información sobre este camino: el más antiguo que nos lleva hasta la tumba del apóstol, pero también uno de los más complicados para realizar en bicicleta.

Si vais a realizar próximamente el Camino de Santiago y queréis saber cómo prepararos, o si estáis interesados en la vida saludable y el deporte, no podéis perderos nuestras publicaciones. La mejor manera de manteneros siempre a la última es suscribiros a nuestra newsletter; de esta manera los artículos llegarán siempre directos a vuestra bandeja de entrada y no os perderéis ninguno.

El origen de la ruta primitiva

Camino de Santiago

La ruta primitiva, también conocida como “ruta interior del Camino de Santiago del Norte” es el itinerario que une la cuidad de Oviedo con Santiago de Compostela. Esta ruta fue creada a principios del siglo IX por el rey Alfonso II El casto: este monarca es conocido como el primer peregrino, ya que fue el pionero en caminar desde Oviedo, donde en ese momento se encontraba la capital del reino cristiano, hasta la tumba del apóstol Santiago.

La ruta primitiva es un camino que transcurre por el interior de las provincias de Asturias y Galicia; fue el primer camino conocido hacia Santiago y su fin era el de reforzar a los cristianos que se encontraban en ese momento confinados en la zona Norte de la península ibérica.

A partir del siglo X la capital del reino se traslada a León, con lo que la ruta primitiva pasa a perder notoriedad en favor del camino francés. Sin embargo, nunca dejó de usarse; incluso existe un verso de una canción francesa en la que se dice que quien acude a Santiago pero no pasa por Oviedo “visita el Siervo y olvida al Señor”. Como alternativa para pasar por Oviedo se crea el Camino de Santiago Real, que pasa por Oviedo justo después de llegar a León.

La ruta primitiva fue recuperada a partir de 1944 gracias a la actuación de las diferentes asociaciones del Camino.

La ruta primitiva en bicicleta

Camino de Santiago

La ruta primitiva es el itinerario escogido solamente por algo más del 2% de los peregrinos que se dirigen a Santiago cada año. Es el camino más corto que lleva hasta Santiago, pero es uno de los más complicados de recorrer, sobre todo si vamos en bicicleta: la orografía del terreno nos anuncia un terreno “rompepiernas”, con muchas subidas y bajadas que no nos permitirán realizar muchos kilómetros por etapa. Cabe destacar como de especial dificultad la etapa del Puerto del Palo, en Pola de Allande, en Asturias, con una pronunciada y larga subida.

La ruta primitiva se desarrolla entre zonas de montaña despobladas y con pocos servicios, por lo que deberemos planificar perfectamente nuestro itinerario para poder realizarlo de forma segura. Lo más adecuado es realizar el camino en unas ocho o nueve etapas: no es una ruta para correr, sino para atravesarla de forma pausada y disfrutando del precioso paisaje que nos ofrece este camino poco conocido pero extremadamente bello.

Conviene también planificar nuestro viaje en épocas del año en las que no se produzcan muchas precipitaciones: cuando llueve es muy fácil encontrarnos con barrizales que nos hagan el camino poco agradable e incluso difícil en algunas zonas. Es un itinerario a descartar en los meses de invierno, donde es muy probable que encontremos nieve en las montañas.

Los lugares que no debes perderte de la ruta primitiva

Camino de Santiago

La ruta primitiva atraviesa tres ciudades monumentales: Oviedo, Lugo y Compostela. Durante nuestro viaje, uno de los lugares que no podemos dejar de visitar es el Hospital de peregrinos de Montouto, en A Fonsagrada, ordenado construir por el rey Pedro El Cruel en el siglo XIV y que siguió funcionando hasta bien entrado siglo XX, pero que hoy se encuentra en ruinas.

En Oviedo, nuestra ciudad de partida, podemos visitar la Catedral de San Salvador, en cuyo interior encontramos la Cámara Santa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de una capilla palatina en la que se guardan las reliquias y tesoros de la catedral, entre ellos el Arca Santa, el Santo Sudario y las reliquias de la Vera Cruz. También podemos encontrar en su interior seis parejas de esculturas románicas que representan a los apóstoles y que están consideradas como una de las obras cumbre de este período.

En la ciudad de Lugo cabe destacar la belleza de su muralla romana, la mejor conservada de toda la península, construida según las directrices del arquitecto Vitrubio. En sus más de dos kilómetros de extensión se halla coronada por 85 torres y da acceso al casco histórico de la ciudad a través de 10 puertas, de las cuales dos de ellas (porta Miñá y porta Falsa) son de factura original. Nos encontramos con un verdadera pedazo de nuestra historia frente a nosotros antes de llegar a Santiago.

Desde Lugo, a 100 kilómetros de Santiago, llegamos hasta la población de Melide, donde tomamos ya el camino francés que nos conducirá hasta la tumba del apóstol Santiago.

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El Camino de Santiago en bicicleta III: el camino del norte

Continuamos con nuestro especial sobre el Camino de Santiago en bicicleta. En anteriores artículos ya os hemos explicado cómo preparar la mochila y la ruta y os hemos presentado el camino francés, el más conocido de todos los que nos llevan hasta la tumba del apóstol. Hoy os damos toda la información sobre el camino del Norte o camino de la costa, una de las formas más duras pero a la vez más bellas de llegar hasta Santiago.

Si estás planeando hacer el Camino de Santiago en bicicleta, o simplemente si te interesa conocer más sobre la vida sana y activa, puedes suscribirte a nuestra newsletter para no perderte ninguno de nuestros artículos. En próximas entregas hablaremos de otras rutas para hacer el Camino disfrutando con nuestra amiga de dos ruedas.

La historia del Camino del Norte

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El camino del norte transcurre desde la población de Irún, partiendo del puente internacional de Santiago, que es considerado como el kilómetro cero de esta ruta, hasta Santiago. Es también conocido como camino de la costa ya que transcurre por toda la cornisa cantábrica, a veces junto al mar y a veces por caminos de interior. sin duda, es una de las rutas más bellas que podemos realizar por el norte de la península.

El camino del norte es uno de los más antiguos caminos de peregrinos para llegar hasta la catedral de Santiago: en el siglo X había muchos peregrinos que llegaban en barco a visitar la tumba del apóstol, y muchos de ellos desembarcaban en los puertos de las poblaciones más o menos cercanas para hacer un tramo del camino a pie. Poco a poco se fueron promocionando más los caminos del interior, como el camino francés, por lo que el camino del norte vio reducida la afluencia de caminantes.

Es, quizás, una de las rutas más duras que podemos tomar para llegar hasta Santiago: los desniveles son bastante acusados y el camino es largo, con un kilometraje total de 823 kilómetros (el segundo más prolongado por detrás de la Vía de la Plata). El itinerario transcurre a lo largo de sendas forestales, tramos de carretera y también a lo largo de las amplias playas de las poblaciones costeras. Si lo realizamos en bici, será necesario en algunos momentos prescindir del camino marcado por las flechas para tomar las carreteras nacionales, bastante seguras ya que no tienen mucho tráfico. Se hace necesario el uso de una buena guía del camino y, si tenemos a nuestra disposición, de un dispositivo GPS, como nos indican en la web de bicigrino.

Las etapas del Camino del Norte

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Como hemos comentado en anteriores entregas, lo normal es hacer unos 60 kilómetros al día con nuestra bicicleta, dependiendo del tiempo que dediquemos a las paradas y visitas en nuestra ruta, y también de nuestra condición física. El camino del norte es ideal para realizarlo en bicicleta en unas 14 o 15 etapas que deberemos llevar muy bien preparadas: el número de albergues de peregrinos a lo largo del camino del norte es menos de la mitad de los que se encuentran en el camino francés, y su coste es más elevado. A cambio, disfrutaremos de unas preciosas vistas del mar Cantábrico en muchas de las etapas de nuestro camino.

Partiendo desde Irún, pasaremos en nuestra ruta por grandes ciudades como Bilbao, San Sebastián, Santander y Oviedo, pero también por pequeñas poblaciones con mucho encanto como Castro-Urdiales, Santillana del Mar, Llanes y Ribadeo. A lo largo del camino atravesaremos las comunidades de País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia antes de llegar a nuestro destino.

En este enlace podéis ver la distribución en 32 etapas del camino del norte para peregrinos caminantes. Puesto que en la bicicleta se hacen, más o menos, el doble de kilómetros que caminando, reduciríamos las etapas a la mitad. Esta división en etapas puede serviros de guía a la hora de planificar vuestro Camino y los lugares donde pernoctar. Recordad que los caminantes tienen prioridad en los albergues sobre los ciclistas has las 20:00; a partir de ahí, todos iguales.

Los lugares que no te puedes perder en el Camino del Norte

Camino del Norte

El camino del norte tiene un gran patrimonio natural, artístico y cultural. Dependiendo del tiempo del que dispongamos y de cómo estructuremos nuestro viaje, podremos realizar distintas paradas para visitar diferentes lugares según nuestros intereses. Desde Ciudadano 0,0 os proponemos tres alternativas con los lugares que no os podéis perder si os interesa la historia, la arqueología o si queréis disfrutar de unos bonitos paisajes naturales.

  • Para amantes de la arqueología: el legado de arte rupestre con el que contamos en las poblaciones de la cornisa cantábrica es muy rico, y a lo largo del camino del norte podemos disfrutar de un bonito viaje arqueológico. Os recomendamos no perderos la famosa cueva de Altamira en Santillana del Mar, apodada como “la Capilla Sixtina del arte rupestre” en numerosas ocasiones debido a las pinturas del techo de la Gran Sala. Otro punto importante a visitar es la cueva de Tito Bustillo, en Ribadesella, que forma parte del Patrimonio de La Humanidad de la Unesco, con pinturas y grabados de la época magdaleniense.
  • Para amantes del arte: además de las grandes catedrales, como la de santiago en Bilbao, destacamos en esta ocasión la riqueza constructiva del pre-románico asturiano. Las iglesias de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, construidas en los alrededores de Oviedo, son paradas obligatorias para todos aquellos amantes de la historia y la arquitectura: dos construcciones esbeltas y elegantes a la par que muy austeras, en las que destaca la decoración escultórica de las jambas y los capiteles de los pilares y columnas.
  • Para amantes del mar: algunas de las playas que no nos podemos perder en nuestro peregrinar hacia Santiago, y que podemos disfrutar de cerca pedaleando con la bici por sus paseos marítimos, son la bahía de la Concha en San Sebastián, donde podemos observar los fantásticos Peines del Viento de Chillida, o la infinita playa de Laredo y el puerto de Santoña con sus astilleros en Cantabria.

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El Camino de Santiago en bicicleta II: el camino francés

Hace unas semanas os proponíamos recorrer el Camino de Santiago en bicicleta y os contamos cuáles son los primeros pasos a dar en esta aventura: escoger la ruta más adecuada, meter en la mochila todo lo necesario, prepararnos mental y físicamente… Ahora que ya tenemos todo lo básico, solo nos queda dar pedales hasta llegar a Santiago, y en esta ocasión lo haremos a través del camino francés: la más conocida y más histórica de las rutas que nos llevan hasta la tumba del apóstol.

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La historia del camino francés

Camino de Santiago

El camino francés hacia Santiago es quizás el más famoso y mejor conocido de todos los que atraviesan la península. Está dibujado sobre una antigua vía romana, que fue mejorando su infraestructura con el paso de los años y la mayor fama y riqueza del camino: poco a poco fueron surgiendo en el camino hospitales y hospederías que daban cobijo a los peregrinos.

No solo actuó el camino francés como una entrada de peregrinos a España, sino que significó también la importación del arte y la cultura provenientes de Europa; no en vano este camino también es conocido como “la ruta del románico”. A través de este camino, penetraron en la península estilos arquitectónicos que más tarde haríamos nuestros, como el románico de sSan Martín de Frómista y de la propia catedral de Santiago o el gótico de las catedrales de León y Burgos. Del mismo modo, elementos artísticos hispánicos de origen mozárabe fueron exportados a Europa gracias a los peregrinos.

El camino francés tiene su origen en la zona sur de Francia y se bifurca en dos rutas a su entrada en España: una que pasa por Jaca, en la provincia de Huesca, y otra que pasa por Roncesvalles, en Navarra. Las dos vías confluyen en Puente la Reina, también en Navarra, a solo 24 kilómetros de Pamplona, y es aquí donde vamos a comenzar nuestra ruta en bicicleta.

Las etapas del camino francés

Camino de Santiago

Dependiendo del tiempo del que dispongamos, podemos hacer etapas más o menos largas y dedicar más o menos horas al día a pedalear. Es importante que seamos flexibles a la hora de realizar paradas: podemos fijarnos un final de etapa como idea inicial, pero deberemos ir adaptándonos a los imprevistos que puedan surgir a lo largo del día como condiciones climatológicas adversas, por ejemplo.

La web bicigrino nos propone realizar el camino francés en diez etapas si partimos desde Puente la Reina: las paradas para pasar la noche las realizaríamos en Logroño, Grañón (La Rioja), Hontanas (Burgos), Ledigos (Palencia), León, Rabanal del Camino , Vega de Valcarce (todas en León), San Mamede do Camiño (Lugo), Melide (La Coruña) y finalmente santiago. En todas las localidades podemos encontrar albergues para peregrinos en los que podemos reservar previamente por teléfono para avisar de nuestra llegada.

El kilometraje total de esta ruta es de 778 kilómetros, por lo que en cada etapa se realizan unos 78 de media. Por supuesto, hay etapas más cortas para poder parar a dormir en lugares estratégicos, como la que va de Ledigos a León. Cada día se pedalea entre cinco y siete horas, dependiendo de la velocidad que llevemos y de las paradas que vayamos haciendo en el camino. No es imprescindible llevar un GPS, ya que la ruta está perfectamente señalizada a lo largo de todo el camino por las famosas flechas amarillas que podemos encontrar en árboles, pilares o incluso en las fachadas de las casa.

Los lugares que no te puedes perder del camino francés

San Martín de Frómista

¿Cuáles son las paradas obligadas, por su gran riqueza cultural, de esta ruta?

      • San Martín de Frómista y Carrión de los Condes: ambas en la etapa que termina en Ledigos. La iglesia de San Martín de Frómista es uno de los hitos del románico español del siglo XI. Podemos contemplarla en todo su esplendor ya que se encuentra descontextualizada del resto de construcciones circundantes. A destacar, el taqueado jaqués (un dibujo de ajedrezado típico de las construcciones románicas de la zona) que separa la parte baja de las ventanas. En Carrión de los Condes podemos visitar el antiguo monasterio cluniacense de San Zoilo; incluso podemos alojarnos allí ya que una parte ha sido habilitada como hotel.
      • Catedral de León: una de las joyas del gótico de influencia francesa, construida sobre el anterior templo románico. Inspirada en la catedral de Reims, podemos admirar la desmaterialización de sus muros, cubiertos con las que son las vidrieras de colores más famosas del territorio nacional.
      • Castillo de Ponferrada: en la etapa con meta en Vega de Valcarce. El castillo de Ponferrada perteneció a los templarios, que fueron los encargados de repoblar esta zona de El Bierzo. En su interior alberga la biblioteca templaria, con 1380 volúmenes sobre la Orden del Temple. Es la biblioteca más grande del mundo de esta temática.

Imágenes | José Antonio Gil Martínez #1 #2 #3Nelida.a.c.

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Así son las 14 rutas EuroVelo para moverte por toda Europa en bici

EuroVelo es la red europea de carriles bici. Se trata de un proyecto de la Federación de Ciclistas Europeos que tiene como objetivo desarrollar una red de rutas de larga distancia para cicloturistas que permitan cruzar Europa. Dispone de 14 rutas y el reto es conseguir completar toda la red en 2020. Se proyecta a partir de rutas ya existentes o con diseños de nueva contrucción, favoreciendo la interconexión entre las diferentes rutas.

Así que, si estás pensando organizarte un viaje estas vacaciones de verano para ir en bici por Europa, quizás esta red sea lo que estás buscando. Si quieres estar al día de las noticias y novedades en torno al mundo de la bicicleta puedes suscribirte a nuestra newsletter y las recibirás cómodamente en tu correo electrónico.

Así es la red Eurovelo

eurovelo

Esta red cuenta con un total de 66.000 km de los que más de 45.000 ya están en funcionamiento. La red pretende conectar, siempre que sea posible, redes estatales para bicicletas ya existentes, creando así un valor añadido a estas rutas. El objetivo es que no sean sólo rutas pensadas para promover el turismo en torno al mundo de la bici, sino que las infraestructuras también se utilicen en el ámbito local y comarcal.

Para cada ruta, se crea un Consorcio de Ruta. Integran a las administraciones locales, regionales o estatales implicadas en la puesta en marcha de la ruta, junto con los grupos ciclistas y las asociaciones, entidades y empresas interesadas en colaborar. Los Consorcios de Ruta son los responsables de perfilar el trazado final, dirigir su proyecto y ejecución, y de editar y distribuir los mapas, guías e informaciones sobre la misma.

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Para que una ruta para ciclistas pueda ser incorporada a esta red, debe cumplir con una serie de características básicas como una pendiente inferior al 6% salvo en tramos muy cortos, anchura suficiente para permitir el paso de dos bicicletas, un tráfico motorizado inferior a 1.000 vehículos/día o inexistente o estar pavimentada al menos en el 80% de su longitud. Además, debe ofrecer avituallamiento cada 30 km, alojamiento cada 50 km y transporte público que acepte bicicletas, cada 150 km.

Las grandes rutas EuroVelo deben conectar ciudades de todos los países europeos y pasar por sus centros urbanos. La señalización es común, aunque puede coexistir con la existente en cada país. Cada ruta debe contar con guías y mapas específicos, fiables y puestos al día. Gran parte de la extensión ya se ha realizado. Ahora queda salvar algunos obstáculos donde la densidad de población o la urbanización han creado diversas dificultades. Un ejemplo es el trazado de la ruta mediterránea a su paso por la costa española, donde la decisión de alejar la ruta de la primera línea de costa y buscar un trazado alternativo es todavía una cuestión pendiente.

Las 14 rutas EuroVelo

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  • Ruta de la Costa Atlántica, desde Noruega a Portugal, pasando por Reino Unido, Irlanda, Francia y España con 8.136 kilómetros
  • Ruta de las capitales, de Galway a Moscú con 5.500 kilómetros. Recorre Irlanda, Reino Unido, Holanda, Alemania, Polonia, Bielorusia y Rusia.
  • Ruta de los Peregrinos, e Trondheim a Santiago de Compostela con 5.122 kilómetros entre Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Belgica, Francia y España.
  • Ruta Roscoff a Kiev con 4.000 kilómetros, desde Francia, Belgica, Holanda, Alemania, República Checa, Polonia y Ukrania. Recorre una zona actualmente en conflicto, lo cual no la hace muy recomendable en su tramo final.
  • Ruta Romea Francígena, Londres- Roma – Brindisi con 3.900 kilómetros desde el Reino Unido a Francia, Belgica, Luxemburgo, Suiza e Italia.
  • Ruta de los ríos, desde Nantes al mar Negro con 3.653 kilómetros, recorre Francia, Suiza, Alemania, Austria, Eslovakia, Hungria, Croacia, Serbia, Rumania y Bulgaria.
  • Ruta del sol desde Noruega a Malta, con 7.305 kilómetros, pasa por Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, República Checa, Austria e Italia.
  • Ruta mediterránea, de Cádiz a Atenas y Chipre. 5.888 kilómetros bordeando toda la costa alrededor de este mar.
  • Ruta del Báltico al Adriático, también conocida como la ruta del ámbar con más de 1.930 kilómetros, va desde Polonia hasta Croacia.
  • Ruta del Báltico, con 7.980 kilómetros es una ruta que bordea todo este mar atlántico, desde Polonia a Lituania.
  • Ruta de Europa del Este, con 5.984 kilómetros va desde Noruega bajando hasta Grecia.
  • Ruta del mar del Norte con 5.932 kilómetros recorriendo las costas desde Noruega hasta Escocia.
  • Ruta del telón de acero, que recorre desde Noruega hasta Turquía con más de 10400 kilómetros
  • Ruta del Rhin con 1230 kilómetros va desde Rotherdam a Andermatt en Suiza/li>

El principal inconveniente de las rutas EuroVelo es que en muchas ocasiones se cortan, por lo que tenemos que ir por otro tipo de vías que nos siempre nos acaban de convencer. Es importante que se vayan acabando los tramos y se interconecten bien para tener disponibles vías para usar en bici, tanto para grandes recorridos, como para otros más cortos, para hacer en una semana o en un día, pero que sean asequibles para todo tipo de ciclistas.

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¿Te pueden quitar puntos del carné si cometes una infracción con la bici?

La puesta en marcha del carné por puntos ha sido una de las formas más efectivas de concienciar a los conductores de vehículos de que respeten las normas de tráfico y conduzcan de forma más segura. Sin embargo, no es la primera vez que vemos un ciclista pedaleando por la ciudad o carretera y, si realiza una maniobra no autorizada o no obedece a la señalización, nos asalta la duda de si pueden quitarle puntos del carné por cometer una infracción con la bici.

Bicis circulando por la acera

Vamos a intentar aclarar este punto, así como reseñar algunas de las sanciones que nos pueden imponer en caso de que no respetemos la señalización de la vía por cualquier motivo, tomemos algún atajo por la acera o realicemos alguna acción que sea sancionable en un momento concreto. Si queréis estar al día de la actualidad en torno al mundo de la bicicleta y la ciudad, podéis suscribiros a nuestra newsletter, de modo que os lleguen los mejores contenidos directamente a vuestro correo electrónico.

Los puntos del carné y la bici

Mujer motando en bici y hablando por teléfono

No es la primer vez que hemos visto o escuchado en algún medio de comunicación como algún ciclista ha sido sancionado con pérdida de puntos por cometer una infracción. Sin embargo, la Ley de Seguridad Vial establece que la pérdida de puntos únicamente se producirá cuando el hecho del que se deriva la detracción de puntos se produce con ocasión de la conducción de un vehículo para el que se exija autorización administrativa para conducir.

Por lo tanto, no importa si la infracción cometida deriva en pérdida de puntos o no, ya que para conducir una bicicleta no se necesita dicha autorización. Una cuestión diferente sería si lo que estamos conduciendo es una bicicleta eléctrica homologable como un ciclomotor, que en este caso sí debería llevar su correspondiente matrícula y sí precisa una licencia para su conducción. Eso sí, de lo que no nos vamos a librar es de la sanción económica, algo que sin duda nos interesa conocer.

Sanciones establecidas por circular de forma incorrecta con la bici

Semáforo para ciclistas

Una de las acciones habituales en los vehículos más ágiles, no sólo las bicicletas, sino también muchos ciclomotores y motocicletas, es saltarse un semáforo. El conductor se asoma y, si no viene nadie, puede que decida no obedecer la señalización luminosa y continuar su marcha. En este caso, la sanción es de 200€ para cualquier tipo de vehículo.

En otros casos, son los teléfonos y smartphones los causantes de la infracción. Si vamos hablando por el móvil y pedaleando a la vez, la sanción sería también de 200€. En muchas ocasiones, puede incluso que vayamos circulando por la acera. En este caso, la sanción depende de cada Ayuntamiento, ya que se trata de una normativa local que puede variar con el tiempo en función de las circunstancias. Un ejemplo es la ciudad de Zaragoza, donde pasó de considerarse grave y penalizarse con 200€ a leve y multarse con 36€ de sanción.

Pedalear con los auriculares de música puestos es algo bastante habitual, que también tiene una sanción: hasta 200€, aunque puede variar en función de las normas del ayuntamiento. Al igual que ocurre con cuestiones como llevar a otra persona montada en la bici, no respetar la preferencia de paso de los peatones y algunas otras normas que muchas veces no tenemos en cuenta simplemente por desconocimiento de las mismas.

Hablando por teléfono en bici

El cumplimiento de las normas de seguridad vial es primordial si los ciclistas quieren ser respetados por otros vehículos. La primera norma que deberíamos seguir por nuestra propia seguridad es ser previsibles. De esta manera, los vehículos con los que compartimos calzada no se sorprenderán por alguna maniobra extraña que hayamos realizado.

También tenemos que tener en cuenta que, según la recientes modificaciones de la reforma de la Ley de Seguridad Vial introducidas en 2014 por la DGT, hay que tener en cuenta que los menores de 16 años deben ir siempre con casco de forma obligatoria, tanto si van como acompañantes como si son ellos los conductores.

En este caso, la multa es de 200€ por circular sin casco cuando es obligatorio, como el caso de los menores en la ciudad, pero también si circulamos sin este elemento de protección por carretera o vías interurbanas incurrirán en esta misma sanción. Por último, tenemos que respetar la velocidad, para lo cual no está de más dotar a nuestra bici de un pequeño cuentakilómetros, sobre todo si circulamos por carretera, ya que en ciudad la velocidad suele ser menor.

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Imágenes | Olga Berrios | FaceMePLS | Jeffrey Beall | annazuc

El Camino de Santiago en bicicleta I: preparando la mochila y la ruta

Uno de los grandes itinerarios que podemos realizar en nuestro país es el del Camino de Santiago: kilómetros y kilómetros de sendas y rutas por los que llevar a cabo un viaje hacia delante, pero también hacia nuestro interior. Muchos dicen que el Camino de Santiago supone un gran ejercicio de introspección en el que podemos llegar a conocernos mejor a nosotros mismos. A nosotros, no se nos ocurre nadie mejor con quien compartirlo que con nuestra bicicleta. A partir de ahora os daremos todas las claves para preparar vuestro Camino de Santiago en bici.

Si tú también eres un amante de la bicicleta y no quieres perderte ninguno de nuestros artículos, no olvides suscribirte a nuestra newsletter. Todos los posts llegarán automáticamente a tu bandeja de entrada y no se te escapará ni uno solo.

Qué ruta escogemos del Camino

Camino de Santiago

El Camino de Santiago no es algo que se planee de un día para otro. No te levantas un día y dices “oye, qué día tan bueno, ¡vámonos a Santiago en bici!”. Requiere de una buena planificación y logística y, además, necesitarás tener un buen fondo físico y también psicológico. Desde Ciudadano 0’0 te ayudamos en la tarea de preparar tu viaje.

Lo primero que debemos tener claro es la ruta que nos va a llevar hasta nuestra meta. Existen numerosos caminos que pueden conducirnos hasta Santiago, tanto nacionales como internacionales. Nosotros nos centraremos en aquellos que discurren por la península, y analizaremos los más importantes: el camino francés, el camino del norte, la ruta primitiva y la vía de la plata.

Tenemos que elegir cuál de estas rutas haremos y nuestro punto de partida, así como la logística necesaria para llegar hasta allí. Debemos, antes de nada, establecer las fechas en las que estaremos pedaleando: el 90% de los peregrinos, tanto los que caminan como los que realizan el Camino de Santiago en bici, escoge los meses entre mayo y septiembre para su viaje, ya que se supone que acompañará un mejor clima.

Una vez tengamos claro el día de partida, hay que buscar el medio de transporte para llegar a nuestro inicio de camino. Una buena idea es un coche de alquiler en el que podamos cargar nuestra bicicleta y nuestro equipaje para dejarlo después en la ciudad de destino. Si optamos por otro medio de transporte, como el autobús, el tren o incluso el avión, podemos enviar nuestra bici por medio de un servicio de mensajería hasta el inicio del itinerario.

Al optar por la bicicleta como medio de transporte, realizaremos una media de unos 60 kilómetros por día: la velocidad media ronda los 12 kilómetros por hora, y se suele pedalear 5 horas diarias, con sus correspondientes paradas para descansar. Con esta aproximación general,  podemos calcular la fecha de llegada a Santiago y contratar el viaje de vuelta a casa o bien la estancia en la ciudad.

Preparando la bicicleta y el equipaje

Camino de Santiago

¿Estás decidido a realizar el Camino de Santiago en bicicleta? Bien, entonces tenemos que evaluar el tipo de bici que necesitaremos. Existen muchos modelos diferentes, pero hay que tener en cuenta que no todas van a servir a nuestro propósito. Sería una locura querer hacer el camino en una fixie, por ejemplo. El Camino de Santiago, independientemente de la ruta que escojamos, tiene muchas subidas y bajadas y transcurre por caminos de montaña y algún tramo de carretera; por esto, la opción más inteligente es una bicicleta de montaña. Eso sí, hazle un buen rodaje y una buena puesta a punto antes de que te acompañe en esta aventura.

En tu equipaje debes llevar lo imprescindible: piensa que, a no ser que lleves un coche de apoyo, vas a tener que cargar con ello durante todo el viaje. Para poder llevar nuestros bártulos cómodamente, tendremos que adaptar nuestra bicicleta: unas alforjas o una rejilla posterior son buenas opciones para cargar el equipaje en la bici. Además, podemos colocar un bolsillo triangular bajo el cuadro de la bicicleta, o bien una bolsa especial para el manillar: allí podemos llevar los mapas de consulta, la documentación y otros enseres a los que necesitemos acceder con cierta facilidad.

¿Qué es lo que no puede faltar en nuestro equipaje? Toma nota porque te lo contamos: al menos dos equipaciones técnicas completas para montar en bici, para que tengas de repuesto. El maillot o culotte, si puede ser acolchado, mucho mejor; si no, aconsejamos el uso de un sillín de gel. Un botiquín en el que tengas lo necesario para curar pequeñas heridas o rasguños que puedan aparecer en el camino. Unas zapatillas automáticas para la bicicleta, que debes haber usado antes: ¡no estrenes calzado! El saco de dormir y una esterilla que no ocupe demasiado. Un chubasquero y una chaqueta térmica para protegerte de la lluvia, el viento y el frío. Recuerda llevar señalización para hacerte visible en las horas de menos luz,

La preparación física y mental

Camino de Santiago

No se puede hacer el Camino de Santiago de buenas a primeras: necesitarás tener un buen fondo físico y capacidad de introspección, sobre todo si lo realizas tú solo. En cuanto a la preparación física, va a depender en buena manera de tu estado de forma previo. Si eres una persona sedentaria, ten por seguro que necesitarás varios meses para ponerte a punto. En esos meses deberías entrenar en bici estática o bien haciendo salidas por campo o montaña, y de vez en cuando subiendo algún puerto que se asemeje a las rutas que tendrás que recorrer de camino a Galicia.

Realizarás un viaje hacia tu interior, así que prepárate para encontrarte contigo mismo. Hacer el Camino de Santiago, ya sea a pie o en bicicleta, significa pasar varias horas al día a solas con tus pensamientos. A esto se sumará el cansancio acumulado a través de las distintas etapas. Al hacer deporte, falla antes la cabeza que las piernas: si les dices que sigan pedaleando, estas continuarán.

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