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11 beneficios reales que empezarás a sentir desde tus primeras clases de Yoga

A pesar de que el Yoga lleva practicándose desde hace ya muchas décadas, ha sido en los últimos años cuando ha dado el salto a Europa y Estados Unidos para convertirse en la disciplina de moda. Los estudios de Yoga y los gimnasios llenan sus clases con las distintas modalidades de este entrenamiento, que más que una forma de cuidar el cuerpo se ha convertido para muchos en un modo de vida en el que lo físico, lo mental y lo espiritual se dan la mano. Si todavía no has caído en las redes de esta práctica, hoy te animamos a ello hablándote de los beneficios que te reportará el Yoga.

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Los beneficios físicos del Yoga

El Yoga es una disciplina que nos ayuda a cuidar de nuestro cuerpo y es apta para todos los públicos. Da igual si crees que eres poco flexible o que algunas de las posturas te costarán mucho: con práctica y siendo constante puedes lograr muchas mejoras en poco tiempo. ¿Cuáles son los beneficios físicos que vamos a obtener de la práctica del Yoga?

  1. Mejora de la flexibilidad: la flexibilidad muscular es la capacidad que tiene un músculo de estirarse sin dañarse. Es una capacidad física que se va perdiendo con el tiempo si no la trabajamos, pero que es muy fácil de recuperar y aumentar si la entrenamos con constancia. Algunas de las posturas de Yoga necesitan de una buena flexibilidad muscular para poder llevarlas a cabo: puedes tomarlas como pequeños retos a conseguir en tu día a día.
  2. Prevención de lesiones: al hilo del punto anterior, una musculatura flexible nos ayuda a prevenir posibles lesiones y patologías que pueden ocurrirnos en nuestro día a día, y no solo en la clase de Yoga. Contar con una buena flexibilidad nos ayuda a luchar contra el envejecimiento de nuestro cuerpo y a mejorar nuestro rendimiento deportivo.
  3. Aumento del rango de movimiento articular: el conocido como ROM o range of movement de las articulaciones es el grado de movimiento más extenso que podemos hacer con ellas, y es uno de los factores que más limitados se ven con la edad. A través del Yoga trabajamos este grado de movimiento para conservarlo dentro de un rango saludable.
  4. Aumento de la fuerza muscular: a través del Yoga trabajamos nuestra fuerza muscular con el propio peso del cuerpo. De esta forma, nuestros músculos se hacen más fuertes sin necesidad de trabajar con una carga externa, y reduciendo el riesgo de lesiones si ejecutamos las posturas con una buena técnica.
  5. Mejora del tono abdominal: el core o la zona central de nuestro cuerpo, formada por la musculatura externa e interna del abdomen, los glúteos y la musculatura lumbar, es una de las zonas más trabajadas a través del Yoga. Si quieres conseguir un abdomen fuerte y funcional, el Yoga es tu deporte.
  6. Mejor postura y mayor consciencia corporal: la mejora de la postura, sobre todo a través del trabajo del abdomen y de la espalda, es uno de los grandes beneficios que nos aporta el Yoga. Esto mejorará nuestra salud en nuestra vida diaria, asegurándonos menos dolores.

Los beneficios mentales y espirituales del Yoga

Beneficios del Yoga

 

Además de beneficiar a nuestro cuerpo, el Yoga también nos ayuda a mejorar en el plano mental y espiritual. Puede que esta no sea tu prioridad si practicas Yoga con un fin más estético, pero la espiritualidad es algo que va de la mano de lo físico en esta disciplina. ¿Qué beneficios mentales me esperan con la práctica del Yoga?

  1. Mayor control de la mente sobre el cuerpo: el Yoga nos ayuda a ser conscientes de nuestro propio cuerpo, de cómo movemos cada músculo y dónde lo colocamos en el espacio en cada uno de los movimientos que realizamos. Si en nuestro día a día la mayoría de las acciones las realizamos de forma inconsciente, la práctica del Yoga colabora a que conozcamos mejor nuestro sistema muscular y motor.
  2. Mejor gestión del estrés: la meditación es una de las partes más importantes de las rutinas de Yoga, a la cual se dedica una parte al final de la clase. A través de esta meditación y del control de la respiración podemos gestionar el estrés generado en nuestra vida diaria de una forma muy eficaz.
  3. Mejora del sueño: la serotonina es un neurotransmisor con varias funciones en nuestro organismo, y una de ellas es la de la segregación de melatonina, la hormona que nos ayuda a regular los ciclos del sueño. El Yoga nos ayuda a regular los niveles de serotonina en nuestro organismo, lo cual nos lleva a un descanso de mayor calidad.
  4. Mayor capacidad de concentración y mejora de la actividad cerebral: un estudio llevado a cabo por Neha Gothe descubrió que 20 minutos después de una sesión de Hatha Yoga, los participantes mejoraron la velocidad y exactitud de sus respuestas en un test de memoria y control inhibitorio, dos características cerebrales relacionadas con la capacidad de concentración y la de captar, memorizar y reutilizar información. Estos niveles fueron mayores tras la práctica de Yoga que tras una sesión de ejercicio aeróbico.
  5. Mejora del humor: la serotonina de la que hemos hablado antes también se relaciona con el control del humor de las personas, y la práctica regular del Yoga se ha demostrado eficaz a la hora de tratar con la depresión y la ansiedad, igual que otros tipos de ejercicio físico.

¿Qué beneficios nos ofrece el Yoga en los primeros meses?

Beneficios del Yoga
Un buen amigo, Carlos Cavallé, historiador del Arte, nos cuenta cómo fueron esos primeros meses practicando Yoga. “Antes de comenzar a practicar Yoga llevaba casi diez años sin hacer ejercicio y estaba en un estado físico bastante lamentable. Los primeros días en clase practican Hatha Yoga, que se supone que es el tipo de Yoga más light, fueron muy frustrantes: veía como los demás participantes de la clase se doblaban y lo hacían fenomenal, mientras que yo no podía hacer nada. Además, sudaba literalmente a mares. Al principio me agobié mucho, pero una de las cosas que se entrenan con el Yoga es la paciencia: cada uno tiene su ritmo, pero si eres paciente puedes llegar a mejorar mucho”.

“Cuando había pasado un mes y medio ya había recuperado bastante movilidad: estaba más o menos al mismo nivel que cuando estaba en el instituto. En las clases notaba cómo cada hueso y cada músculo estaba en su sitio: toda la estructura del cuerpo estaba donde tenía que estar. Además, me ayudó mucho con mi dolor de espalda (paso muchas horas sentado por mi trabajo) y estaba a gusto con mi cuerpo.Me movía con mucha más facilidad y ligereza, y notaba como fluía la energía: una sensación que me volvió un poco adicto.”

Como veis, el Yoga requiere de paciencia por nuestra parte, pero todo lo que le damos nos lo devuelve en forma de energía y bienestar, ¡los resultados merecen la pena!

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