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Qué gano al asegurar la bicicleta y qué debería tener en cuenta al hacerlo

Que el sector de las bicicletas está en alza no es ningún secreto. No solo se trata del movimiento que lleva a recuperar la bici en la ciudad como medio de transporte relacionado con el ocio, la bici también se beneficia del auge que está cogiendo el wellness, esa búsqueda que tenemos para sentirnos saludables y mejor físicamente, en la que este vehículo es perfecto para llevar a cabo ese ejercicio moderado que necesitamos. Por eso el sector de los seguros ha sacado productos enfocados a este colectivo ciclista. Vamos a ver qué ganas al asegurar la bicicleta y qué deberías tener en cuenta a la hora de hacerlo.

El principal motivo para contratar el seguro es la tranquilidad que nos ofrece ante cualquier percance. Nadie quiere tener un accidente, pero a veces ocurre. Da lo mismo que sea un accidente mientras circulamos o hemos sufrido un robo de la bici mientras estaba aparcada en la calle o la guardábamos en el trastero del garaje. El sector asegurador trata de dar respuesta a las demandas de los ciclistas. Vamos a ver qué nos ofrecen para ello.

Asegurar la bicicleta: del seguro básico a coberturas a todo riesgo

Lo cierto es que el seguro nos ofrece coberturas contra diferentes tipos de situaciones que se pueden producir cuando circulamos en bici. Por un lado, los daños a terceros que podemos provocar, ya sea por un atropello o un accidente con otro vehículo. Sería un seguro de responsabilidad civil el que cubriría estos percances, además de protección jurídica en caso de que alguien nos denuncie por cualquiera de ellos. Su coste suele estar en torno a los 20-25€ al año.

El seguro de robo de bicicletas es otra de las modalidades más demandadas, tanto por los ciclistas urbanos como por los ciclistas más deportivos que realizan salidas de ocio los fines de semana. En el primer caso porque la bicicleta se suele quedar aparcada y asegurada en alguno de los aparcamientos para bicis que existen en la ciudad. Si anclamos la bici a algún elemento de mobiliario urbano, además de ser una práctica prohibida en la mayoría de las ciudades, debemos tener en cuenta que puede que perdamos la cobertura si no la hemos fijado adecuadamente. Además el candado debe estar homologado, algo básico para que el seguro nos cubra el robo.

Para los que hacen un uso más deportivo, este tipo de seguros también cubren los robos en trasteros, algo que aunque tengamos seguro de hogar normalmente no quedan cubiertos si los trasteros se encuentran en zonas comunes sin vigilancia, como puede ser normalmente el garaje. En este caso, tenemos la posibilidad de ampliar la cobertura del seguro del hogar para que incluya también el trastero o buscar un seguro específico de robo para bicicletas. Dentro del trastero la bicicleta también debe estar candada a un elemento fijo para que el seguro lo cubra en la mayoría de las pólizas. Es una parte de la letra pequeña que es importante leer con detenimiento antes de contratar el seguro. Los costes de estos seguros estarán en función del precio de la bici que vamos a asegurar. No es lo mismo una bici de triatleta de 9.000 euros que una de ciudad de 150.

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Por último, tenemos un seguro a todo riesgo, que, además de las coberturas de responsabilidad civil contra terceros y robo, ofrece coberturas por gastos médicos, o en casos extremos, muerte o invalidez. En este caso también suelen ofrecer asistencia en viaje, tanto para ciclista como para bicicleta, incluyendo el traslado, remolque y rescate de la bicicleta en los supuestos de avería, accidente, pinchazo, o falta de aire en las ruedas. Esto es bastante útil si nos quedamos tirados en una salida de ocio que realizamos y estamos lejos de casa, sin posibilidad de que nos venga nadie a buscar. Aquí hay que tener en cuenta si en el seguro nos indicaba si debíamos llevar casco o no para la cobertura de estos siniestros. Esto es importante, porque, aunque fuera de ciudad es obligatorio, en movilidad urbana no es tan habitual utilizarlo.

En este caso es interesante pensar qué tipo de bicicleta utilizamos. Con la bici de carretera no habrá ningún tipo de problema, pero la cosa se complica si practicamos bicicleta de montaña, donde los caminos por los que puede acceder la bici no siempre llegará la asistencia. En este caso es interesante leer bien las condiciones del seguro de asistencia en viaje, para luego no llevarnos sorpresas.

Federarte como cicloturista para tener un seguro

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Si hacemos un uso más intensivo de la bici, también podemos apostar por federarnos, ya que la licencia ya nos da un seguro. De esta forma, si durante una salida en bici nos distraemos y nos llevamos por delante a un compañero, los daños que sufra este y su bicicleta irán a cargo del seguro de la licencia. Este seguro de día, específico de la prueba, tendremos que pagarlo igualmente si tenemos un seguro contratado por nuestra cuenta.

Además, si nos apuntamos a alguna marcha cicloturista, no tenemos que contratar el seguro de dicha prueba que se celebran bajo el amparo de las diferentes federaciones territoriales. Al estar federados disponemos de un seguro anual. El coste de esta licencia dependerá de la federación en la que estemos, ya que no es el mismo dentro de cada comunidad. Los precios suelen variar en función de si salimos o no de la Comunidad en la que estamos federados. Además suele ser obligatorio pertenecer a un club ciclista para poder federarnos.

Seguros de viaje para ciclistas

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Por último, si somos practicantes del cicloturismo, existen seguros de cobertura de viaje. Aquí tenemos que tener en cuenta si nos cubre la anulación del viaje que tenemos contratado así como las opciones de repatriación, en caso de que viajemos fuera de nuestro país, tanto para nosotros como para la bici en caso de que suframos un percance. También los gastos médicos y la asistencia, donde los límites que tienen ya que en países fuera de la Unión Europea pueden ser considerables.

Se trata de tener un seguro que nos permite disfrutar de nuestro viaje con la tranquilidad de que si algo va mal o el viaje se anula, no perderemos todo el dinero o generaremos una deuda por los gastos contraídos debidos a dicho accidente. Todos estos seguros y sus costes los podemos evaluar a través de comparadores para seguros, de los que existen algunos especializados en el mundo de la bicicleta para que puedas ver las diferentes ofertas que tienen las aseguradoras para el colectivo ciclista.

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Todos en bici: por qué nosotros, vosotros y ellos salimos ganando con el pedaleo

A veces los grandes cambios se inician con pequeñas cosas. Quizás sea este el caso de la bicicleta, donde de un tiempo a esta parte se está recuperando un movimiento que busca recuperar su espacio en la ciudad, como una alternativa más de movilidad y que quiere recuperar el espacio que una vez fue suyo. Y lo cierto es que si todos vamos en bici todos saldríamos ganando con el pedaleo.

Lo principal es respetar las normas, ser previsible en las maniobras que vamos a realizar cuando circulamos y adaptarnos a la circulación. Para los principiantes el carril bici siempre es una opción que genera más confianza, pero no pasa nada por circular por la calzada junto al resto de vehículos respetando las normas de circulación. Con ello ganan los ciclistas, pero también los conductores de otros vehículos y los peatones. Vamos a ver cómo lo consiguen.

Ventajas para el ciclista de montar en bici en sus desplazamientos por la ciudad

Cuando nos movemos en bici por la ciudad tenemos que tener en cuenta diferentes variables. La bicicleta sustituye en nuestro desplazamiento al vehículo privado, al transporte público o a caminar. En todos los casos salimos ganando al utilizar la bicicleta por un aspecto u otro. De todas formas no tiene por qué ser un medio exclusivo, sino que se pueden combinar con cualquiera de ellos, utilizando la bici para hacer el último tramo de transporte en una ciudad dentro de la zona hora y aparcando fuera de ella, combinándola con el transporte público para el desplazamiento puerta a puerta o siendo más rápido el desplazamiento que en el caso de caminar.

Si utilizamos la bici diariamente para los desplazamientos habituales vamos a tener una duración del trayecto muy previsible, cinco minutos arriba o abajo, pero te permite no depender de que llegue o no el autobús, si se ha retrasado el tren o en el caso del coche si encontramos o no aparcamiento. Ir al trabajo, a la universidad o desplazarse al gimnasio o cualquier otra actividad de ocio será mucho más sencillo. Es en este tipo de desplazamientos habituales donde más cómoda resulta

Además también ganamos en salud, especialmente si la bici sustituye al desplazamiento en vehículo privado o transporte público. Pasamos de tener una actividad totalmente sedentaria a realizar un ejercicio aeróbico que tiene importantes beneficios para nuestro corazón y nos ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares. No es necesario tener que estar todos los días dos horas para empezar a notar beneficios, al ser una rutina en nuestro día a día, empezamos a notar una mejora física muy rápidamente.

Pero no sólo tenemos una mejora física, también mental, al tener menos estrés. El desplazamiento en un tiempo establecido que medimos al realizar el trayecto en varias ocasiones nos permite ser más previsores. No tenemos que estar preocupados por llegar y no tener sitio de aparcamiento, porque haya atasco en las calles de la ciudad, ya que la bici es un vehículo muy ágil, que puede avanzar mientras el resto se encuentra parado sin molestar a los demás.

Ventajas otros vehículos de un aumento de bicicletas en la ciudad

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Es cierto que al principio la bici puede parecer un elemento extraño en la calzada, pero lo cierto es que si todo el mundo respeta las normas la convivencia será muy sencilla. Porque la velocidad de la bicicleta no entorpecerá el ritmo de los coches en las principales calles de la ciudad, donde sobre todo si vamos en vías de un único sentido y calles estrechas, superar los 30 km/h resulta complicado.

Pero es que además una bicicleta en la calzada implica en muchas ocasiones un automóvil menos circulando. Vamos a tener más espacio en las calles para aquellos que siguen apostando por el automóvil para moverse, reduciendo con ello la congestión en el centro de las ciudades. La mayoría de las veces en un coche sólo va un ocupante, por lo que si cambiamos coche por bici, el espacio ocupado será inferior y el nivel de atasco se reducirá. A esto le tenemos que sumar que los vehículos privados tendrán más espacio de aparcamiento disponible en el centro de las ciudades, uno de los grandes problemas tradicionales de este tipo de transporte. La bicicleta ocupa mucho menos espacio para aparcar que un coche, con lo que quedan más plazas libres.

Ventajas para los peatones y el resto de los ciudadanos

Pedaleando en bici por la ciudad

Para los peatones y lo ciudadanos la bicicleta va a suponer una ciudad mucho más limpia. Empezando por tener una atmósfera con menos gases nocivos para nuestra salud en suspensión, al no ser un vehículo contaminante. Una sustitución del vehículo privado por la bicicleta a corto y medio plazo tiene importantes beneficios para el medio ambiente y el ciudadano lo notará en su día a día, si practica deporte al aire libre en la ciudad o simplemente si tiene que coger su vehículo privado. Muchas ciudades tienen que reducir el tráfico al tener unos valores de contaminación peligrosos, algo que no sucedería si cogemos nuestra bici para desplazamientos habituales y dejamos el coche para cuando tenemos que desplazarnos en familia.

No sólo se queda aquí, también tenemos una ciudad con muchos menos ruidos, algo que realmente se agradece ya que gran parte de la contaminación acústica que acaba por afectar a nuestro estado de ánimo, a nuestro humor, la provocan la circulación en la ciudad de los vehículos privados. La bici como mucho puede hacer sonar su timbre para advertir a un peatón que va a cruzar sin mirar, pero más allá de esto no emite ningún sonido que sea estridente.

Por último también tenemos la oportunidad de tener un transporte público menos congestionado en las horas punta, ya que parte de sus usuarios han podido cambiar totalmente o en parte su recorrido por la bici. Esta combinación entre transporte público y bici, o vehículo privado y bici, es una buena solución cuando tenemos que desplazarnos desde la periferia al centro de la ciudad. En muchas ocasiones la bici nos permite aparcar nuestro coche en una zona que no tenga limitación de aparcamiento y la bici cubre el último tramo hasta nuestro trabajo. En este sentido las bicis plegables son las más utilizadas cuando el transporte se realiza utilizando esta fórmula mixta.

Como hemos visto la bici tiene beneficios para todos. Lo importante es ser respetuoso con el resto de ciudadanos, ya sean conductores o peatones y circular cumpliendo las normas. De esta forma es mucho más sencilla la convivencia y seguro que son muchos más los que se animan a coger la bici para moverse de un lado a otro en la ciudad. ¿Tu te animarías a probarlo?

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Qué debemos que tener en cuenta a la hora de comprar una bici

Cuando llega el momento de comprar una bici son muchas las dudas que nos pueden surgir. El principal problema es saber si la bici se va a adaptar a nuestras necesidades o no, ya que de otra forma acabaremos por no utilizarla. Siempre se elige en función de un presupuesto y muchas veces si no estamos muy seguros del uso que le vamos a dar acabamos por elegir algo básico con lo que luego no nos sentimos especialmente cómodos y muchas veces acabamos por no utilizarla. Por eso vamos a hacer un repaso a todo lo que debes tener en cuenta a la hora de comprar una bici.

Empezando por las garantías y el servicio técnico. Lo más habitual es que nos realicen unos ajustes en el taller cuando la bici es nueva antes de llevárnosla. Pero al cabo de un tiempo y con el uso siempre hay que volver a hacerle un segundo ajuste. Es como una revisión o ITV de bicicletas que si no tenemos conocimientos mecánicos es muy aconsejable para ajustar frenos con más precisión, cambios, etc. Esta revisión suele estar incluida en el precio de la bici en la mayoría de las tiendas. En las bicis de segunda mano no es necesaria ya que los componentes ya han pasado este periodo de rodaje necesario para su correcto funcionamiento.

¿Para qué vamos a utilizar la bici?

Una de las decisiones claves en la compra de la bici es para qué vamos a utilizar nuestra bicicleta. Si la queremos para ir al trabajo, por ejemplo, y movernos por la ciudad tenemos que buscar una que nos permita tener una posición cómoda, erguida, que nos permita ver a otros vehículos y peatones con los que tenemos que convivir. Que tenga pedales cómodos y nos permita parar y arrancar de forma fácil, ya que tendremos que hacer paradas en semáforos, cruces de calles, etc. Si queremos combinar este uso con el transporte público lo ideal es que además sea ligera o mejor todavía plegable.

Si buscamos un uso más deportivo, donde las salidas serán fundamentalmente por campo, lo ideal es buscar una bici de montaña. Aquí depende mucho de la modalidad que vamos a practicar para elegir diferentes tipos de amortiguación, frenos, geometría del cuadro para ir en una u otra posición, etc. También tenemos que prestar atención al tipo de ruedas, tanto su tamaño en pulgadas donde lo habitual es 26″, pero cada vez son más populares las de 29″, como su grosor o el tipo de tacos que llevan las cubiertas en función del terreno que recorremos habitualmente.

Para los que les gusta salir a rodar en largas distancias lo ideal es una bicicleta de carretera. Estas suelen ser algo más caras que el resto, ya que componentes como los cambios sincronizados en las manetas del manillar de cuerno de cabra hacen que se encarezca su precio. Si no estamos muy decididos o no nos agrada este manillar siempre podemos utilizar una bicicleta de carretera con un manillar plano o de doble altura convencional. Será algo más económica y más cómoda para empezar a rodar.

Las bicis también tienen tallas

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Otra cuestión básica es elegir la bici de la talla adecuada para nuestro tamaño. Por lo general cada fabricante aplica su cuadro de tallas en función de la altura, pero también es importante que las probemos y nos sintamos cómodos. No todo el mundo tiene la misma longitud de pierna o su envergadura es la misma. También podemos apostar por bicicletas hechas a medida, donde es la opción elegida por muchos ciclistas experimentados.

Otro aspecto básico es la geometría del cuadro. En muchas ocasiones una bicicleta de la misma categoría puede hacer que vayamos más o menos cómodos en función de la estructura de su cuadro. Tenemos que pensar el uso que le vamos a dar y también si podemos modificar o cambiar la postura colocando el manillar en una u otra posición. Para las bicicletas urbanas no es tan importante, pero en las de montaña y carretera es básico informarse de las ventajas de una u otra estructura.

Por último dentro de este aspecto tenemos que considerar los materiales que elegimos para el cuadro de nuestra bici. Lo habitual es que las bicis más básicas tengan cuadro de acero, resistente pero más pesado que otros materiales como el aluminio o la fibra de carbono. Por ello se suelen utilizar en las gamas más básicas o de entrada, mientras que aluminio y fibra se utilizan en las gamas medias y altas. Por lo general los cuadros tienen garantía anti rotura de varios años o de por vida, según el fabricante.

También hay que prestar atención a los componentes, pero estos son más fáciles de sustituir en el futuro si queremos pasar a una gama superior, que cambiar todo el cuadro. Si elegimos un buen cuadro siempre podemos mejorar los componentes en caso de necesitar mejorar las prestaciones que nos ofrece la bici. Otras cuestiones como el tipo de rueda, con bujes de rodamientos o sellados, cambios, frenos, etc. son sencillas de sustituir por otros sin tener que desmontar toda la bici.

¿Y si me hago mi propia bici personalizada?

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Si tenemos muy claro el tipo de bici que buscamos lo ideal es acudir a una tienda especializada donde en muchos casos podemos hacernos la bici personalizada. Podemos elegir tipo de cuadro, colores, componentes, etc. Esto nos permite tener una bicicleta nueva que se adapta a la perfección a nuestras necesidades y a la cual vamos a dar mucho más uso precisamente por este motivo. Respecto al precio no suele salir mucho más caro que una bicicleta estándar y la amortizaremos sólo por el uso que vamos a darle.

Una de las tendencias en el mundo de la bici que más se está extendiendo el la bici polivalente, que nos sirva para rodar tanto en montaña, por caminos, en carretera o en ciudad. Sería una bicicleta muy parecida a la que llevan los especialistas de ciclocross, a medio camino entre la bici de carretera y montaña, pero con un manillar cómodo para utilizar en ciudad.

Esta es una buena opción para aquellos que les gusta utilizar la bicicleta en diferentes terrenos pero no tienen tampoco espacio como para guardar diferentes bicis en casa para cada uno de ellos. Este aspecto también es importante para elegir la bici, saber dónde la vamos a guardar o cómo la vamos a subir a casa.

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No te quedes sin tu bici: aparca con seguridad

Uno de los motivos por los que muchas personas aún no se atreven a sacar la bici para desplazarse por la ciudad es la cuestión de dónde dejarla. Aparcarla en la calle no es difícil, pero ¿resulta seguro?

Veremos las distintas formas de asegurarnos de que nuestra bicicleta no desaparece, sufre desperfectos o pierde componentes. Requiere algo de tiempo amarrarla bien, pero con práctica, podemos convertir los movimientos en una rutina que hagamos casi con los ojos cerrados.

Asegurar todos los componentes

Lo más rápido es, claro está, llevar un único candado que fije el cuadro a algún poste. Pero podrían robarnos las ruedas. Así que será preferible contar con dos sistemas de seguridad: uno para una rueda y el cuadro y otro para la otra rueda. Si solo dispones de un candado, mejor desmontar la rueda delantera y unirla a la seguridad. Lo que hago yo es pasar una cadena flexible por la rueda de atrás, que también me recoge el sillín y el casco. De esa manera, no tengo que desmontar la bici cada vez que llego a un lugar y, mejor aún, no tengo que ir cargando con el asiento por ahí.

En cuanto a dejar otro tipo de accesorios en la bici, desde el bombín a las luces o herramientas, dependerá de nuestra confianza en el lugar donde aparcamos. En general, cualquier elemento puede resultarle goloso a los paseantes, así que, si nuestra bici ha de pasar mucho tiempo en la calle, lo mejor es que esté lo más desnuda posible.

Es igual de importante la elección del lugar donde aparcarla, que veremos en un próximo post.

 

¿Qué cadenas o candados son más fiables?

En este vídeo nos recomiendan una U o una cadena que sea, como mínimo, de acero para la fijación principal, es decir: la que va del cuadro a la barandilla o parking de bicis. Las de hierro se pueden cortar casi con cualquier herramienta, como podemos probar nosotros mismos. Los candados articulados, tipo Pitón, tampoco son recomendables, pues ni siquiera su precio garantiza que sean indestructibles.

Las espirales las recomiendan únicamente para la otra rueda, el sillín y los accesorios pues, como os decía, sugieren siempre dos fijaciones de seguridad, con lo que concuerda Un ciclista urbano. En caso de preferir utilizar solo uno, habría de ser un cable o una cadena lo bastante largos como para abarcar las dos llantas, el cuadro y el poste.

Al elegir estos candados o cadenas, tendremos que encontrar el equilibrio entre lo que resulta seguro y lo que podemos cargar sin demasiado esfuerzo. Las más resistentes son más pesadas, pero veremos dónde situarlas. Quizá en lugar de transportarlas dentro de la mochila, lo que nos podría molestar la espalda, podemos llevar las cadenas alrededor de la cintura, como hacen los ciclistas urbanos neoyorquinos o la U colgada del pantalón… en algunas ciudades, estos sistemas de seguridad ya se ven como nuevos complementos de moda.

Sea de la naturaleza que sea tu candado, cadena, cable… cuando más apretado lo dejes, más difícil será cortarlo o sacarlo. En general, tanto para el candado principal como para el secundario, los más fiables tal vez sean los más caros, pero atendiendo estos consejos he llegado a la conclusión de que es una inversión que merece la pena.

 

Curiosos candados

Los inventos raros no faltan, como unos pedales que puedes usar de seguro, una bici que se dobla y sirve ella misma de cierre de seguridad  y otra que también se pliega, pero se asegura por el manillar. Una en la que el sillín hace las veces de candado. El propio casco vale como sistema de seguridad. Algunos son artísticos o de camuflaje, pues parecen hojas de hiedra. También hay candados específicos para asegurar el asiento y, como decía más arriba, no tener que ir con él a todas partes, como se hacía en los 80 con el radiocassette del coche.

Seguros y registros

Todas las precauciones son pocas. Incluso tras haber tenido en cuenta estas sugerencias, puede darse la fatalidad de que nos arrebaten nuestro vehículo de dos ruedas. Parece que, una vez ha desaparecido, dado que no tiene matrícula ni es fácil de identificar, ya no habrá forma de recuperar nuestra bicicleta.

Sin embargo, podemos hacer algo muy parecido a esa matriculación: registrar nuestra bici en una base de datos. Existen numerosos registros donde inscribirla. Tendremos que buscar el que se corresponde a nuestra ciudad o zona de residencia.

 

Para desincentivar el robo de bicicletas, a la hora de adquirir una de segunda mano, solo hay que consultar estos listados para saber, por su procedencia, cuáles son las que no tenemos que comprar.

En última instancia, si tu bici es muy cara, tal vez te compense hacerte un seguro. En ocasiones, esta protección podría estar incluida en nuestro seguro de hogar. Lo mejor es consultar bien las cláusulas y coberturas y, de ver que no lo cubre, encargar uno específico.

Estoy segura de que los que sacáis la bici para ir a trabajar todas las mañanas ya tenéis muy desarrollada la rutina de los candados y habéis comprobado con creces cuáles son los más seguros. Si queréis contribuir con vuestros consejos para que los demás lectores tengan más confianza a la hora de aparcar, seguro que podemos crear un buen debate del que extraer interesantes conclusiones.