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¡A por los pomelos! Esto es lo que te aportan y así te los puedes comer

Los pomelos son una rica fruta que muchas veces parece que dejamos de lado. No goza de la fama de las naranjas, las mandarinas o los limones, pero eso no quiere decir que no pueda ofrecer tantos o más beneficios que sus hermanas cítricas. Por esta razón, queremos hacer aquí una defensa del pomelo y tratar de explicar cuáles son las ventajas de su consumo y cómo los puedes introducir en tu dieta. ¡Seguro que te sorprendes!

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¡Al rico pomelo!

El pomelo también recibe el nombre de toronja y, en realidad, es un híbrido de otros dos cítricos: la pampelmusa y la naranja dulce. Para buscar sus orígenes hay que remontarse un tiempo atrás, hasta el siglo XVII, y trasladarse al caribe, donde comenzaron a producirse por primera vez. A partir de ahí, su éxito y progresión han sido totales. El pomelo se cultiva en muchos países, como Estados Unidos, Méjico, China o Sudáfrica, y su producción en algunos de éstos es realmente relevante para el sector de la agricultura.

Esto se debe a que es una fruta con un montón de propiedades y que se puede consumir de muchas maneras distintas. ¿Te estás preguntando cómo puedes comer esos pomelos tan ricos que ves en la frutería y cuáles son esas cosas tan buenas que tienen? Vamos a tratar de responder a ambas cuestiones; sigue, sigue…

¿Cuáles son las propiedades del pomelo?

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Del pomelo se dicen muchas cosas buenas. Algunas son más demostrables que otras, las habrá que te atraigan o te interesen más y también habrá otras que te resultarán curiosas o desconocidas.

Para empezar, el pomelo tiene un alto contenido en vitamina C, en ácido fólico, en magnesio, en potasio y en calcio. Estos nutrientes son importantes y el consumo de esta fruta aporta cantidades muy interesantes tanto para las personas sanas como para las que quieran cuidar un poco más de su salud.

El pomelo también tiene naringenina, que ayuda al hígado a asimilar las grasas, reduce el colesterol malo y resulta anticoagulante, por lo que facilita la circulación de la sangre, con el consiguiente beneficio para los vasos sanguíneos y el corazón.

Esto de la naringenina suena a naranja, cierto, y es una sustancia que también está presente en esa fruta así como en las mandarinas y los limones. Pero es el pomelo el que la tiene en mayor volumen, sobre todo cuando su pulpa es roja. Por lo tanto, si queréis buenas cantidades de naringenina, un buen pomelo es la mejor opción.

También se habla mucho de las propiedades adelgazantes del pomelo. Últimamente, es normal verlo en dietas o métodos adelgazantes, y esto puede tener algún sentido. Pero conviene matizar ante algo que está muy extendido: el pomelo no quema grasas. Lo que pasa con el pomelo son otras cosas que sí son interesantes y resultan útiles si se quiere bajar peso.

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Lo primero es que tiene mucha agua. Estamos hablando de, aproximadamente, un 90% de agua en los pomelos, lo que ofrece una gran sensación de saciedad cuando se come, y previene de esos ataques de hambre entre horas. También tiene menos calorías que otras frutas similares, con lo que resulta una buena opción si se buscan sus vitaminas y aportes y se quieren medir todas y cada una de las calorías diarias.

Además, los pomelos también son diuréticos, por lo que ayudan a eliminar líquidos, y también ponen en marcha el metabolismo, lo cual también puede ser útil cuando se quiere perder peso. Eso sí, en este sentido hay que resaltar que los pomelos nunca han de ser la base principal de las dietas, y tampoco son una solución mágica para bajar de peso.

Sobre los otros beneficios de los pomelos, cada vez hay más indicios de que es un buen alimento para combatir la diabetes, gracias a sus propiedades hipoglucemiantes, e incluso se están realizando estudios e investigaciones sobre lo que sus nutrientes pueden ayudar en tratamientos contra el cáncer.

Como ves, no es por denominar a los pomelos como superalimentos, algo tan de moda últimamente, pero sí que se puede decir que son muy completos y sanos, por lo que no es de extrañar que cada vez más gente opte por incluirlos en su dieta. Pero es que, además, también están muy ricos. Así que, ya sabes cuál es la siguiente pregunta…

¿Cómo se pueden comer los pomelos?

 

Mucha gente los come cortándolos y separando los gajos, en crudo. Es una buena forma de hacerlo y también muy versátil, ya que se pueden comer solos o acompañados de muchas otras cosas.

Por ejemplo, se pueden echar en un yogur, ya que combinan a la perfección, o se pueden endulzar con un poco de miel. También es muy sabroso comerlos con frutos secos, como nueces o almendras, o como parte de una macedonia, ya que su sabor se complementa de manera estupenda con otras frutas.foto_portada_pomelo

Otro de los modos más comunes y ricos es tomar el pomelo como zumo. De hecho, un buen zumo de pomelo por las mañanas es algo que puede ayudar mucho, sobre todo si se toma con pulpa y es un zumo natural. Es decir, los zumos de pomelo envasados no son tan buenos, sobre todo porque contienen un montón de azucares y conservantes que le restan beneficios.

Y si quieres algo distinto, también puedes añadir pomelo a alguna ensalada o a algún plato, como guarnición. Incluso preparar alguna salsa de cítricos a partir de pomelo para acompañar carnes o pescados.

En definitiva, que el pomelo es algo rico y nutritivo y no tienes excusa para no incluirlo en tu dieta. Así que, si crees que es una fruta que merece un poco más de reconocimiento y de protagonismo, no dudes en compartir todo esto que te hemos contado aquí. Y si ya le estás dando la importancia que se merece en tu día a día, ¡cuéntanos cómo lo sueles comer, qué consejos nos das y todo lo que consideres útil acerca de los pomelos!

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

Hay miles de dietas y consejos nutricionales para perder peso o para ganarlo, o para tener un aporte extra de vitaminas, etc.

En Vive 0,0 te ofrecemos estos sencillos consejos para llevar una dieta sana y equilibrada y mantener un peso saludable. En definitiva, para sentirte bien a todos los niveles.

En la variedad está el gusto y en el punto medio la armonía.

 

No se trata de hacer dieta para estar más delgados y parecernos mas a los modelos o a los cánones de belleza. Mantener una alimentación saludable es importante para sentirnos mejor a todos los niveles. El bienestar empieza por comer bien, estar sanos, tener digestiones fáciles y sí, también mantener un peso adecuado a nuestra forma física, nuestra actividad y nuestro tamaño.

Por lo tanto hoy te queremos ofrecer una manera de diseñar una alimentación que puede que te ayude a adelgazar, pero sobre todo te ayudará a mantenerte sano y rendir física y mentalmente todos los días. Es cierto que la acumulación de grasas en determinadas zonas del cuerpo son señal de sedentarismo y una alimentación poco adecuada y que depende en gran medida de nuestro metabolismo, pero medir las cantidades de los productos que ingerimos aportará a nuestro organismo un equilibrio adecuado de nutrientes, lo que redundará en una mejora general de la salud y a mantener un peso acorde con nuestra complexión.

No debemos olvidar en esta ecuación mantener una actividad física regular que favorecerá el metabolismo, la correcta absorción de los alimentos y en general a mantener un buen estado de salud.

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

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Pirámide nutricional vs. plato nutricionalmente correcto

Todos hemos visto la pirámide nutricional en la consulta del médico de familia o en las bolsas de snacks, que nos recomiendan llevar una dieta saludable. En realidad la pirámide nutricional se refiere a lo que se come durante un día o una semana, sin hacer distinción entre comidas, y el plato nutricional habla de las cantidades de comida que se deben combinar en una comida principal.

Según un informe de la Universidad de Harvard, no es que la famosa pirámide nutricional esté obsoleta ni mucho menos, sino que ésta y el esquema del plato nutricional se complementan.

En general el plato nutricional aconseja que nuestras comidas principales se dividan en vegetales (las patatas no cuentan), proteínas (carnes, pescados o huevos) e hidratos de carbono. Se aconseja que los vegetales sean cuanto más variados mejor y que ocupen la mitad del plato, y dejemos un cuarto a las proteínas y otro a los hidratos. Para personas muy activas se dedicará un tercio a cada tipo de nutriente.

Esta proporción no está pensada según el número de calorías a ingerir, ya que esto depende de otras variables como edad, peso o género del individuo.

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

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En cuanto a los hidratos de carbono, es más importante el tipo que la cantidad, siendo preferible los granos integrales en panes y cereales. Las legumbres tienen un alto índice glucémico por lo que son muy recomendables, pero en cantidades más reducidas de lo que estamos acostumbrados.

Diseña un plato equilibrado

Como acabamos de ver es importante tener en cuenta las proporciones de nutrientes que ingerimos, por lo que siempre podemos pensar en un plato diseñado de esta manera. Y no será tan difícil, al final este diseño es instintivo y además de proporcionarnos los alimentos necesarios terminaremos correctamente saciados.

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Las grasas vegetales y el aceite, mejor crudo

En cuanto a la ingesta de grasas será preferible obtenerlas de los vegetales o de los frutos secos como el aguacate y las nueces, sin tener por qué evitar absolutamente las grasas animales.

El aceite crudo sienta mejor, favorece una digestión fácil y además sus cualidades naturales no se ven alteradas. Esta es la razón por la cual es mejor evitar las salsas muy elaboradas, así como los rebozados o empanados, el aceite se suele sobrecalentar y es entonces cuando además de perder propiedades, puede incluso liberar sustancias perjudiciales para la salud.

Azúcares con moderación

El azúcar no debe o no tiene porqué desaparecer de tu dieta. Si bien todos sabemos que no conviene que sea una de las bases de la alimentación, en cantidades moderadas no hace ningún mal.

Es preferible el azúcar de caña, la panela, ya que a diferencia del azúcar blanco y otros endulzantes aporta nutrientes y no los “roba”. El azúcar blanco necesita de otros nutrientes para efectuar las reacciones químicas necesarias para el movimiento de los músculos.

Los zumos aportan una gran cantidad de azúcares, por lo que recomendaremos no tomar más de uno o dos al día.

Mantente activo por fuera y también por dentro

Como ya hemos dicho, el ejercicio regular es un ingrediente fundamental para un estilo de vida saludable. Se recomienda realizar actividad física de manera habitual un mínimo de dos veces por semana durante una hora. Solamente este gesto favorece la combustión de azúcares, controla los niveles de azúcar en sangre y nos mantiene fuertes física e inmunológicamente.

Hemos oído muchas veces que es conveniente hacer cinco comidas al día. La explicación es que de esta manera mantendremos unos niveles constantes de glucosa en nuestra sangre. Para esto haremos un desayuno fuerte para reponernos de un ayuno de entre seis y ocho horas, a media mañana con comer un yogur o una fruta es suficiente, a continuación la comida principal siguiendo las proporciones del plato nutricional, una merienda ligera y la cena. Si hemos cenado muy pronto podemos tomar un producto lácteo antes de dormir que nos aportará lactosa durante el sueño y los niveles de azúcares en sangre no descenderán demasiado.

Si te paras a contar salen seis comidas en total.

El motivo es que de esta manera mantendremos el cuerpo y el aparato digestivo trabajando continuamente, algo que también se puede considerar como un ejercicio de nuestro aparato digestivo. Además así el cuerpo no absorbe más nutrientes de los que necesita si solamente realizamos una comida fuerte al día.

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Mantener una dieta sana depende sobre todo de una correcta educación alimentaria y a partir de ahí del sentido común. No existen dietas milagro ni nada por el estilo. Comiendo bien, variado, sano y equilibrado tendremos una buena salud. Ese es el único secreto.

¿Cómo sería un país si sus habitantes tuvieran la asignatura de alimentación desde el colegio?

Los alarmantes niveles de obesidad en los países occidentales sorprenden desde cualquier punto de vista. Tenemos más información y formación, mejor alimentación y nuestro ritmo de vida debería empujarnos hacia una vida más sana y sin embargo ha sucedido todo lo contrario.

Una asignatura de Alimentación, Dietética y Nutrición desde los primeros años aseguraría que los adultos del mañana interiorizarían una serie de parámetros fundamentales para una vida saludable.

Alimentación y nutrición vs. vida moderna

Hace décadas, el sobrepeso y la obesidad eran considerados como un problema principalmente endocrino y, como tales, eran tratados por el especialista de endocrinología, con ayuda de personal técnico, diplomados universitarios en enfermería o en dietética y nutrición.

Sin embargo, a día de hoy, se consideran factores tales como producción, factores sociales y culturales la televisión, publicidad y otros medios de comunicación de masas, precio de alimentos, nivel socioeconómico, diseño urbanístico (cantidad de espacios verdes, parques, carriles bici, tipo de vivienda, etc.), tipo de empleo, sistemas de transporte urbano… Es decir, se ha convertido en un asunto de salud pública.

La vida que llevamos nos empuja a consumir en más ocasiones de las debidas alimentos y bebidas que antes, simplemente no existían: alimentos excesivamente procesados, refrescos químicos, bollería industrial…

La Comisión de Cultura y Deporte del Parlamento Europeo, por medio del eurodiputado español D. Santigo Fisas, aprobó en 2014 un informe en el que se solicita la inclusión en los planes de estudio de una asignatura sobre alimentación saludable y los hábitos necesarios para conseguirla. Enseñar a los niños a comer bien con una asignatura sobre alimentación saludable es tan importante como matemáticas o lengua.

¿Qué pasaría si se educara desde la infancia en unos hábitos de vida saludables?

A ese respecto, Rafael Ansón (presidente de la Real Academia de Gastronomía) y  Gregorio Varela, (presidente de la Fundación Española de la Nutrición) con el respaldo de los trabajos y estudios llevados a cabo durante años por  Valentín Fusterdestacaban la necesidad de incorporar los conocimientos de alimentación, de nutrición y la educación del gusto.

Experiencias que, a lo largo de la historia se aprendían a través de la familia, que en la actualidad, ya no cumple esa función, por lo que es indispensable que las Escuelas y Colegios enseñen a los niños a comer, tanto desde el punto de vista saludable como del sensorial.

También es un tema que preocupa a los chefs más reputados como Ferrán Adriá, asesor de la Fundación Alicia, que desde 2004, promueve la buena alimentación y  la lucha contra la obesidad  o el británico, Jamie Oliver, quien ha impulsado la campaña “Food Revolution Day”, con el objetivo de involucrar al mayor número de países en la inclusión de “la comida” como una asignatura más en los programas educativos de sus centros escolares.

Dieta mediterránea, la alimentación de antaño

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La dieta mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales, patatas, frutos secos, etc.) frescos o mínimamente procesados, la escasez de productos ricos en azúcares refinados y carnes rojas, la presencia del aceite de oliva como la principal fuente de grasa, la ingesta de queso, yogur, pollo y pescado en cantidades moderadas y el consumo de vino en las comidas. Los países del área mediterránea que seguían este patrón dietético durante la década de los sesenta, cuentan con una esperanza de vida entre las más altas del planeta y con tasas muy bajas de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como las cardiovasculares y el cáncer.

Sin embargo, según un estudio de la Universidad Carlos III,  las evidencias epidemiológicas sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea eran prácticamente inexistentes hasta hace poco, lo que impulsó el diseño de índices de la dieta meditarránea y de sus efectos sobre la salud.

Estos índices se han establecido de manera similar cada uno de los elementos que caracteriza la dieta mediterránea (ejemplo, alto consumo de aceite de oliva) constituye un componente del índice global. Para cada componente se divide a la muestra bajo estudio en dos grupos de igual tamaño tomando como punto de corte la mediana en la ingesta de ese componente, en nuestro ejemplo la mediana de consumo de aceite de oliva.

Una vez hecho esto, aquellos individuos cuyo comportamiento se aproxima más al patrón mediterráneo reciben un punto en ese componente, en nuestro ejemplo los que tienen una ingesta de aceite de oliva superior a la mediana, mientras que el resto recibe una puntuación de cero. Así se va analizando el resto de componentes del índice  y se suma la puntuación de los mismos para obtener el valor total del índice: a mayor puntuación, más próxima es la dieta al patrón mediterráneo.

El informe concluye asegurando que en la última década,  se han encontrado una relación inversa y significativa entre la mortalidad total y la puntación de diversos índices de calidad de la dieta basados en el patrón mediterráneo, tanto en poblaciones del área mediterránea como en otras con hábitos dietéticos muy diferentes

Interiorizando la salud

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Así, para la prevención y el desarrollo de enfermedades crónicas y carenciales, estos estudios proporcionan a los expertos el soporte científico para establecer recomendaciones nutricionales dirigidas a conseguir una alimentación saludable. Para ello se han establecido una serie de ingestas recomendadas de nutrientes y de objetivos nutricionales (ON).

Lo deseable sería que todos y cada uno de los individuos de la población tuvieran una ingesta equivalente o superior a la recomendada, ya que los individuos con un consumo igual o superior al recomendado tienen un riesgo prácticamente nulo de caer en una situación de ingesta deficiente.

La labor de las autoridades es fundamental y un mayor rigor en el etiquetado de los productos ayudaría a una mejor alimentación de la población y a un mayor conocimiento de lo que está haciendo bien y mal. También un cambio en las políticas de incentivos fiscales que abaraten productos sanos como el aceite de oliva o los productos bio o ecológicos y graven con más dureza a las grasas trans y otros productos menos beneficiosos para nuestra salud.

La contradicción como forma de vida

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Pero ¿cuantos de nosotros leemos las indicaciones nutricionales de un paquete de galletas, unos cereales, un frasco de tomate frito o una mermelada? No se trata solo de que el gobierno de una nación se ocupe de lo que comen sus habitantes, sino que estos sean lo suficientemente maduros para decidir la opción más sana, que por otra parte no tiene porqué ser la que más afecte a nuestros bolsillos.

¿Cuantos optamos por tomarnos un tiempo para desayunar, almorzar, tomar una media mañana o merienda y por supuesto una cena adecuada y en un horario adecuado, en vez de comer cualquier cosa que “mate el gusanillo”? Todo eso es importante a la hora de cuidarnos.

Por supuesto que los controles de calidad y sanitarios deben estar siempre alerta y más en el caso de la salud pública y la alimentación. Y estaría genial una asignatura obligatoria de Alimentación, Nutrición y Dietética desde el colegio, pero somos nosotros quienes debemos educar a nuestros hijos con el ejemplo, con el consumo de frutas y verduras de temporada, incluso con un pequeño huerto urbano en el balcón (muchos centros educativos ya los tienen en el jardín o el patio).

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Es decir, la labor de las autoridades en esta materia es complicada pero necesaria y la educación en alimentación, ya sea en el colegio o en casa (o en el colegio y en casa) es fundamental para conseguir una población concienciada con el famoso “somos lo que comemos”.

 

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11 recetas con sandía que darán un toque refrescante a tus comidas

Cuando llega el calor, entran las ganas de comer sandía, una deliciosa y refrescante fruta que, por su alto contenido en agua, viene muy bien. Hoy queremos enseñaros cómo la sandía tiene muchas posibilidades, más allá de disfrutarla en rodajas, ya que, además de ser una excelente fruta para el postre, puede ser también un interesante ingrediente para cocinar. Por eso, os ofrecemos estas 11 recetas con sandía que darán un toque refrescante a tus comidas.

Tanto si decides comprar una sandía para preparar alguna de estas recetas como si aprovechas los restos de una sandía ya empezada para hacer cualquiera de nuestras sugerencias, estamos seguros de que os gustará descubrir todas estas otras formas de disfrutar con la sandía, la fruta del verano. Si estás interesado en temas como este, recuerda que puedes suscribirte a nuestra nueva newsletter a través de nuestro formulario, de manera que recibas nuestras publicaciones sobre este tema y otros temas relacionados cómodamente en el correo electrónico.

1. Polos de sandía

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Con tanta agua como tienen, las sandías son excelentes para hacer polos de fruta caseros tan sencillos como estos en los que se han cuidado todos los detalles para elaborar unos delicioso helados caseros refrescantes y de toda confianza. Seguro que os han entrado muchas ganas de prepararlos.

2. Sopa fría de sandía

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Una original sopa refrescante, un buen plato de cuchara que podemos servir como entrante en una cena o incluso tomar como tentempié o aperitivo. Se trata de una sopa de zumo de sandía a la que se da textura con nata líquida hasta conseguir una receta cremosa y nutritiva. Aquí puedes ver todos los pasos para elaborar esta receta.

3. Carpaccio de sandía

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Una deliciosa combinación de frutas para disfrutar desde la propia presentación. Una mezcla de kumquat, naranja, plátano y melocotón y tacos de sandía que se sirven con un aliño de menta y que podéis aprender a preparar siguiendo lo indicado en la receta. Un excelente postre casero y sencillo para rematar cualquier comida de estas fechas.

4. Macedonia con sandía

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Preparar una excelente macedonia de frutas, teniendo la precaución de ocrtar todos los trozos en pedazos de tamaño similar, es una buena idea, que aún parecerá más refrescante si sirves tu macedonia dentro de una mitad de sandía, vaciada como si fuera un bowl en el que servir el postre. Prepara un almíbar con 100 g de azúcar diluidos en 100 ml de agua y espésalo poniéndolo a hervir durante dos o tres minutos. Usa el almíbar para aliñar tu macedonia y deja que esté bien fría en el momento de servirla. Inolvidable.

5. Sandía a la plancha

 

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Si cortáis trozos grandes de sandía y los pasáis por la barbacoa, os sorprenderá cómo quedan de jugosos y cómo contrasta la temperatura de la capa exterior y el interior jugoso y refrescante. Cuando tengas una barbacoa, no te limites a asar la carne y pasa también por la parrilla unos trozos de sandía como nos enseñan en Directo al Paladar.

6. Gazpacho de sandía

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Partiendo de una receta de gazpacho andaluz tradicional (1 kg de tomates, 1 pimiento, 1 pepino, 1 diente de ajo, 100 g de pan, 100 ml de agua, 30 g de vinagre y 150 de aceite de oliva virgen extra) sustituimos 50o g de tomates por 500 g de sandía y eliminamos el pimiento y el diente de ajo. El resultado es un gazpacho dulce y sabroso, que gusta a grandes y pequeños y que se hace sin ninguna complicación. Aquí puedes ver cómo preparar esta receta.

7. Batidos, cócteles y bebidas con sandía

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La sandía se puede licuar con mucha facilidad y el zumo de la sandía es excelente para preparar cócteles con o sin alcohol. Utilizar la sandía para hacer helados o para mezclar su zumo con yogures o nata para hacer batidos es una delicia. Y si quieres algo distinto, prueba a hacer una refrescante limonada de sandía mezclando un litro de agua fría con el zumo de 6 limones y 500 ml de zumo de sandía. Sírvelo en una jarra con muchos hielos y verás qué refrescante resulta esta receta especial para el verano.

8. Ensalada de lechuga y tomate

Los trozos de sandía en tus ensaladas aportan un mordisco crujiente, jugoso y con sabor. Prueba esta mezcla de hojas variadas de lechugas y brotes verde, aceitunas negras, queso de cabra y tomates cherry y añade unos trozos de sandía. Verás como se convierte en una de tus ensaladas preferidas, con sus contrastes de texturas y sabores.

9. Ensalada de sandía y feta

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La ensalada de sandía y queso feta es una combinación ligera y refrescante para cuando queráis hacer un tentempié o una cena baja en calorías. mezclar taquitos de queso feta con trocitos de sandía cortados del mismo tamaño  y aliñar con corteza de limón rallada, trocitos de hierbabuena y opcionalmente unas hojas de cilantro. Además esta receta es también estupenda para bajar a la playa o a la piscina.

10. Smoothie de sandía

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En esta receta de smoothie se combina el zumo de la naranja con el de la sandía, y se les da cuerpo con un poco de yogur. Aprende esta receta de smoothie cremoso de sandía y haz tus propias combinaciones refrescantes y saludables para reponer líquidos a cualquier hora.

11. Mojito de sandía

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Utilizando la receta del mojito clásica y sustituyendo parte del zumo de limón por agua procedente de licuar sandía, podemos hacer cócteles tan apetecibles como este mojito de sandía, que podemos decorar con alguna rodaja de sandía para hacerlo aún más apetecible. Aquí tienes la receta.

Con todas estas ideas, seguro que la próxima vez que compréis una sandía no os asustará que sea grande ya que podéis encontrar muchas ideas para refrescaros en estas fechas con recetas tan sugerentes como estas once recetas con sandía para disfrutar en la cocina. ¿Nos proponéis alguna otra idea vuestra para cocinar con sandía?

Imágenes | BeatrizA | Istockphoto
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Mantén hábitos saludables: no permitas que el exceso de trabajo te tenga sin comer

Es muy frecuente adaptar los horarios de almuerzo a las necesidades diferentes de cada jornada de trabajo. Si un día tenemos una pausa sobre las dos de la tarde, nos alimentamos a buena hora. Pero si estamos estirando el trabajo hasta más allá de las cuatro, alargamos también la apetencia hasta que terminamos. Sí, parece que el trabajo pide el sacrificio y realmente no es así. Si ajustas tanto tus costumbres te estás perjudicando mucho más de lo que crees.

Deja de responder a una exigencia que crees que tienes, pero que nadie te ha impuesto y trata bien a tu estómago porque de su bienestar procede gran parte del tuyo. Si te interesan este tipo de temas, suscríbete a nuestra Newsletter para recibir una selección de propuestas sobre los temas que te atañen en tu correo.

Come todos los días a la misma hora

Aunque nos adaptemos al horario de trabajo, pues no depende de nosotros que cambie, lo que sí podemos tratar de ajustar es que la pausa se produzca todos los días más o menos a la misma hora. Es decir, a lo mejor salimos a las tres o tres y pico de la tarde y no podemos almorzar hasta una hora muy avanzada, pero al menos, que sea así todos los días.

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Lo que no podemos hacer es caer en esa falacia absurda que nos hace pensar que si comemos más tarde, rendiremos más. Es muy frecuente no querer parar hasta dejar algo terminado y, si la diferencia es de unos veinte minutos, no hay problema. Sin embargo, cuando dejar algo concluso requiere retrasar la ingesta más de una hora, no compensa.

No por parar más tarde vamos a hacer las cosas más deprisa. Para muchos será difícil llegar a cambiar esta costumbre que está muy asentada y, además, parece dar buena imagen ante los superiores, pero hay que pensar en la salud.

En el caso de que se quiera evitar la modorra de después de almorzar para continuar con lo que nos queda de la tarea, lo mejor es que comamos de manera ligera. Puede ser mucho más sano un sándwich con ingredientes saludables que un menú de dos platos, pan y postre. Si no nos pasamos de cantidad y lo acompañamos de bebidas sin alcohol, por la tarde rendiremos tanto como por la mañana o incluso más.

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No se trata de engullir deprisa y corriendo, sino de alimentarse a un ritmo lógico y saludable, pero sin necesidad de dedicarle un tiempo excesivo para que así la pausa no sea algo tan rupturista que necesitemos retrasarla todo lo posible.

Cómo nos perjudica retrasar la comida

Dependiendo de como sea nuestro metabolismo, el alargar la llegada de la comida puede perjudicarnos más o menos. Las personas de digestiones lentas aguantan más horas sin ingerir alimento, pero para otras supone un suplicio. El comer muy tarde o especialmente más tarde de lo que estamos acostumbrados, puede acarrearnos diferentes trastornos.

Por un lado, nos causará ansiedad. Si tenemos hambre durante horas, cuando por fin accedamos a los alimentos, es muy probable que comamos de forma muy desordenada, movidos por el ansia. Esto hace que la comida nos siente peor y casi con seguridad nos producirá gases o digestiones pesadas. La ansiedad reiterada durante largos periodos en algunas personas ha dado lugar a trastornos alimentarios.

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Además, el saciarse con excesiva gana nos llevará a ingerir más de lo necesario. Confundimos la voracidad de la prisa con la glotonería. Esa sensación nos hará incluso caer en elegir alimentos menos saludables o más grasientos. Acabamos comiendo más y peor y, si eso se repite muchos días, puede llevarnos al sobrepeso.

Retrasar la comida sin tomar nada entretanto, provocando que el estómago esté vacío durante un excesivo periodo de tiempo, promueve que los jugos gástricos entren en funcionamiento sin tener ningún alimento que digerir. Si esto ocurre muy a menudo, el riesgo del que estamos hablando aquí es el de las úlceras estomacales.

Qué hacer cuando no depende de nosotros

Como sugeríamos, es muy posible que no tengamos la potestad de decidir en qué momento del día nos tomamos el descanso para comer. En el caso de los trabajos en equipo, el desempeño de otros depende del nuestro y viceversa, y por ello tendremos que parar todos a la vez. Si podemos influir en esta decisión, deberíamos hacer ver a los demás que parar antes no retrasa el trabajo y es preferible para la salud de todos.

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En el caso de que todos dependamos de la decisión de otra persona, muy probablemente ésta esperará a que se produzca una pausa natural en el trabajo para darnos el permiso. El estómago de cada uno funciona de una manera y tal vez a esa persona le sienta bien esperar. Sin darse cuenta y sin mala intención, pide que los biorritmos de todos se adapten al suyo. En casos así, lo mejor es que no nos mantengamos a la expectativa de la pausa para la comida y que saciemos el apetito por nuestra cuenta, para lo que nos llevaríamos por la mañana unos pequeños bocados saludables preparados desde casa o comprados que tomaremos cuando tengamos gana.

Existe la posibilidad contraria: en lugar de que todos tengamos que parar a la vez, que haya que turnarse para que siempre quede una persona en su puesto de trabajo. En el caso de los turnos, si todos nos organizamos bien, se pueden mantener unas costumbres constantes. Si cada día tenemos diferentes horarios de entrada y salida del trabajo que incluso nos modifican los hábitos de sueño, adaptemos las pausas para nutrirnos a las horas de vigilia, dejando siempre intervalos regulares.

Young business woman with lunch box and sandwich

Habrá ocasiones, muy puntuales, en las que sí sea imprescindible terminar algo que se nos ha pedido antes de parar para para comer, especialmente en las personas que funcionan por entregas con fechas límite concretas. Evitar eso dependerá de organizarnos bien desde el momento que llega el encargo.

Come de pie o sentado, pero con tranquilidad

Se asocia el estar erguidos con que la comida siente peor, pero no es necesariamente perjudicial. Cada postura presenta sus ventajas, lo que ocurre es que si comemos de pie lo solemos hacer para acabar antes y nos marchamos con el alimento aún en la boca. La falta de tranquilidad, ya sea ante la barra o ante la mesa, es la que nos perjudica.

De la misma forma, tampoco es conveniente tragar mientras seguimos trabajando, con el plato delante del ordenador. Para que los alimentos sienten bien, se recomienda que la pausa sea, en efecto, un parón de las ocupaciones. El momento debe dedicarse mentalmente a comer –es lo que llaman mindful eating— o a una distracción menor, como charlar de cosas cotidianas con los compañeros, escuchar la radio o tener la tele de fondo.

Businesswoman in cubicle using laptop and eating salad

De nuevo, nos encontraremos tras estas palabras con muchas personas que dirán que, dada la naturaleza de su trabajo, les resulta imposible. Pero no puede haber ningún contrato que te obligue a no parar para comer, así que –salvo contadas excepciones— probablemente se deba a que no te estás sabiendo organizar o a que no has hecho valer tus derechos.

Picar entre horas para evitar picar entre horas

Como decíamos al inicio de todo, el hecho de que consigamos una ruptura más o menos a la misma hora todos los días –convendría mantener costumbres similares el fin de semana—, no significa que se pueda evitar el momento de tener gusa. Si la pausa va a ser tardía o desayunamos muy temprano, lo mejor es tomar algo entre horas.

De hecho, muchos nutricionistas recomiendan ingerir algo entre horas en cualquier caso y se habla siempre de las cinco o seis comidas diarias. Para que esas comidas sean saludables y no suponga una ingesta extra, tendremos que elegir bien los tentempiés y probablemente sea mejor llevárnoslos de casa que recurrir a la máquina o la cafetería de abajo.

Photo shoot for new product - Marcona Almonds. Camera mounted 580exII Speedlite rotated to the right and upwards.  Flash bounced from a circular diffuser at about 50cm above and to the right of the subject.  Retouched in Aperture to clear up the spots of salt that the almonds leave all over the place. I take photos for fun and for my business blog (Say No! to the Office), food company website (The Tapas Lunch Company) and Spanish food portal (Spanish Food World). Copyright © 2011 Jonathan Pincas.  All Rights Reserved. Please contact me if you're interested in using one of my pictures.

Concluyendo: comer a horas muy diferentes cada día es similar al la alteración en los hábitos de sueño conocida como jet lag. Ya sabemos que eso no es saludable, pues tampoco lo es cambiar los horarios de comida día tras día. Para evitar gases, malas digestiones, ansiedad y sobrepeso, las buenas costumbres en los horarios de comida son nuestras aliadas.

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¿Son todas las grasas malas para nuestro organismo? Cuáles debemos evitar y cuáles comer?

Para muchos el concepto de “grasa” como nutriente lleva consigo una connotación negativa, posiblemente porque la asociamos directamente con los kilos de más que suelen aparecer después de una buena época de comilonas, como esta de la Navidad. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las grasas (o lípidos) son un nutriente esencial en nuestra alimentación, y debemos hacer un aporte adecuado cada día. No es difícil: simplemente tenemos que saber elegir las fuentes de las que proviene este aporte. Hoy te enseñamos a elegir las mejores grasas para incluir en tu alimentación.

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¿Nuestra alimentación debe contener grasas?

Desde luego que sí: las grasas o lípidos forman, junto con los carbohidratos y proteínas, los tres macronutrientes esenciales de la alimentación. Todos ellos aportan calorías, aunque unos más que otros: las grasas en concreto nos aportan 9 kilocalorías por cada gramo. Este es un número alto si lo comparamos con las 4 kilocalorías por gramo que nos aportan tanto los carbohidratos como las proteínas, por lo que es necesario moderar su consumo y elegir las mejores fuentes.

Las grasas tienen distintas funciones en nuestro organismo, pero su papel principal es el de productor de energía. Además, vehiculizan vitaminas (son imprescindibles para la absorción de las vitaminas liposolubles, como la A, D, E y K) y actúan como reguladoras de hormonas.

Como veis no se trata solo de una cuestión de si engordan o no engordan: las grasas son imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Los diferentes tipos de grasas saludables y otros tipos

Aceite de oliva grasas

Pero no todas las grasas son iguales: dependiendo de los enlaces que las formas podemos encontrar diferentes tipos:

  • Grasas saturadas: normalmente son de origen animal y suelen encontrarse en estado sólido, como por ejemplo la manteca o el tocino. Existen algunos casos de grasas saturadas de origen vegetal, como el aceite de coco y de palma.
  • Grasas insaturadas monoinsaturadas: generalmente su origen es vegetal y pueden encontrarse en estado líquido, como el aceite de oliva, o sólido, como el aguacate o los frutos secos.
  • Grasas insaturadas poliinsaturadas: son los famosos ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 que encontramos en el pescado azul (salmón, bonito) y en algunas semillas y frutos oleaginosos (la soja, las nueces…)
  • Grasas trans: se obtienen a través de la hidrogenación de los aceites vegetales, y debido a ello pasan de ser grasas insaturadas a saturadas, por ejemplo la margarina.

¿Qué grasas consumir y cuáles evitar?

Las grasas que debemos evitar en nuestra alimentación diaria son las grasas trans: estas son las que aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad en sangre. Para que nos entendamos: aumentan el nivel de LDL, el conocido como “colesterol malo”. Estas grasas hidrogenadas se encuentran en alimentos procesados, la comida rápida, los productos de pastelería, etc. Ya son varios los países que han prohibido la producción y venta de grasas trans en sus territorios, como Argentina, Dinamarca y Suiza.

Las grasas que sin duda deben formar parte de tus platos son las insaturadas: el aceite de oliva es una forma excelente de dar sabor a las ensaladas, a las que también puedes dar un toque original añadiendo taquitos de aguacate o nueces partidas. El pescado azul también debe estar presente en tu alimentación al menos un par de veces por semana: aparte de su buen aporte de Omega-3 es sabroso y fácil de preparar.

Como veis, la cuestión es saber elegir las mejores fuentes de grasa para nuestro organismo que nos permitan mantenernos sanos a la vez que disfrutamos de la comida. Llenar nuestra cesta de la compra de productos naturales nos ayudará a encontrarnos mejor y a llevar una vida llena de salud y bienestar.

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Imágenes | atl10trader, Daniel Cukier

Las 9 características que distinguen un aceite de oliva virgen extra del resto

El aceite de oliva es uno de los alimentos básicos de la dieta mediterránea, e incluso se le conoce como el oro líquido o como oro verde, pero no es oro todo lo que reluce. O dicho de otra manera, no todo el aceite de oliva es igual de bueno. Para poder elegir con conocimiento, hoy os contamos las 9 características que distinguen un aceite de oliva virgen extra del resto de aceites.

El aceite de oliva virgen extra es el producto perfecto para aliñar las ensaladas, para tomar con tomate y pan tostado en el desayuno y para utilizar en nuestras recetas de cocina, tanto en crudo como en preparaciones y recetas elaboradas. Además de los elementos que nos sirven para distinguirlo de otros aceites, te contaremos los beneficios que tiene su uso para nuestra salud.

olivar

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1. El aceite de oliva virgen extra procede de un fruto

el aove es aceite procedente de un fruto

El aceite de oliva en general, es el único aceite que procede de un fruto, la aceituna, siendo el resto de los aceites más utilizados (de girasol, soja, colza, sésamo, maíz, etc.), aceites que se extraen de semillas utilizando diferentes procesos . Por eso en ocasiones oímos hablar del aceite de oliva diciendo que es zumo de aceituna.

2. Clases de aceite de oliva

Tras la recogida de las aceitunas, se procede a su trituración o molturado, al que sigue el centrifugado y filtrado del aceite para enviarlo a la envasadora o embotelladora.

características del aceite de oliva virgen extra

En función de análisis químicos y paneles de cata sensoriales para comprobar sus características, se establecen diferentes clases de aceite de oliva que atendiendo a su calidad ordenamos:

  • Aceite de oliva virgen extra
  • Aceite de oliva virgen
  • Aceite de oliva
  • Aceite de orujo de oliva

3. El aceite de oliva virgen extra es el que no tiene ningún defecto

sin defectos

Solamente el aceite que reúne todas las ventajas y además no tiene ningún defecto de los establecidos se embotella como aceite de oliva virgen extra. Si el aceite tiene algún defecto leve, se etiquetará como aceite de oliva virgen pero sin el calificativo de “Virgen Extra”.

Finalmente, si no cumple los requisitos o tiene defectos graves, entonces se envía a las plantas de refinado, porque no es apto para el consumo. Allí, tras ser procesado, se convierte en una grasa neutra, sin aroma ni sabor, que después se mezcla con algo de aceite de oliva virgen extra y a ese producto, se le denomina aceite de oliva a secas o se le añaden nombres como “intenso”, “suave”, de “baja acidez” y otros.

Como se puede ver, el sistema de denominaciones es bastante confuso ya que el único que merece ser recomendado como zumo de aceituna es el aceite de oliva virgen extra y no los que proceden de aceites desechados y posteriormente refinados.

4. El color del aceite de oliva virgen extra

características del aceite de oliva virgen extra diferencias del resto

Esta característica no es determinante. Existen aceites de oliva de grandísima calidad en tonos que van desde el verde al pardo, pasando por amarillos, colores dorados o similares a la miel. Aunque siempre nos atraen los aceites más verdes, eso no quiere decir que sean mejores. Por ese motivo, para evitar que el color predisponga a elegir un aceite frente a otros, en los paneles de cata se prueba el aceite en los vasos azules que impiden ver su color.

5. El aroma del aceite

el olor del aceite de oliva

Al hacer una cata de aceite, la fase olfativa es la más importante ya que a través de la nariz se detectan las notas positivas del aceite como sus aromas frutales, aromas clásicos como el de la tomatera, el plátano, la higuera, etc y se pueden detectar los aromas negativos que serían defectos, como atrojado, rancio, etc. Estos aromas negativos podrían determinar que el aceite analizado sea aceite solamente virgen o que sea catalogado como lampante o defectuoso y en consecuencia sea enviado a una planta procesadora para su refinado.

6. La prueba del aceite en boca

cata aove

La cata del aceite incluye la fase olfativa y la prueba o cata en boca, donde se podrán detectar otras notas como su sabor, su amargor o su picante, que pueden ser notas positivas o negativas en función de los sabores detectados por el panel de cata sensorial y determinar su calificación.

7. La cosecha temprana o tardía

aceituna temprana

Los aceites de cosecha temprana, en los que la recogida de la aceituna se hace en octubre o noviembre, tienen más calidad que los aceites elaborados con aceitunas recogidas en diciembre o enero. Sin embargo, el rendimiento de la aceituna es mayor cuanto más tardío es el proceso.

Por ese motivo, casi todos los productores de aceites de oliva virgen extra de máxima calidad eligen la cosecha temprana (aunque obtengan menos cantidad de aceite) y los que producen para conseguir aceites destinados a su posterior refinamiento prefieren la cosecha tardía para obtener mayor cantidad.

8. Las distintas variedades de aceituna

aove extra

Dentro de la calidad máxima y siendo aceite de oliva virgen extra, hay muchas clases de aceites dependiendo de las variedades de aceituna utilizadas. Seguro que habréis oído los nombres de Picual, Arbequina, Hojiblanca, Cornicabra o Manzanilla por citar algunas.

No se puede decir que unas sean mejores que otras, es cuestión de gusto y de elegir una u otra en función de su utilización. Para postres buscaremos variedades de aceitunas más suaves y para aliños o tostadas, a lo mejor preferimos las más potentes.

9. El año de producción

No es que el aceite tenga añadas como el vino, (aunque evidentemente como todo producto agrícola tiene años mejores y peores). Lo que queremos destacar aquí como última característica es la fecha de consumo preferente. Muchas de las características organolépticas del Aceite de Oliva Virgen Extra se van perdiendo con el paso del tiempo, en especial si las condiciones de almacenamiento no son las óptimas. Por ese motivo, es conveniente tomar siempre aceite de oliva del año en curso y no comprar más del que vayamos a consumir en el año.

etiquetado aove

El consumo de aceite de oliva virgen extra es muy sano

Están demostradas sus cualidades saludables en relación con el envejecimiento, la circulación de la sangre (reduce el colesterol), efectos beneficiosos en el sistema digestivo, sistema endocrino, sistema óseo e incluso como protector para evitar el cáncer. Aquí puedes ver más información sobre la relación entre el AOVE y la salud.

Además, por su contenido en polifenoles y vitamina E es también muy beneficioso para la piel incluso aplicado a nivel tópico y se recomienda en casos de psoriasis, acné o eczemas.

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Hidratos de carbono: para qué sirven y cómo nos afectan realmente

Adorados por unos y odiados por otros: así son los hidratos de carbono o carbohidratos. Los hidratos de carbono son uno de los tres macronutrientes (junto con las proteínas y las grasas) que forman parte de una alimentación sana y equilibrada, siempre que se consuman dentro de su justa medida y que provengan de las mejores fuentes. Hoy os enseñamos cómo elegirlos para que nuestro cuerpo se vea beneficiado por su consumo.

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¿Para qué sirven los hidratos de carbono?

Hidratos de carbono

La principal función de los hidratos de carbono es energética, es decir, funcionan como una reserva de energía para poder realizar nuestras funciones diarias. Cada gramo de hidratos de carbono nos aporta 4 kilocalorías, la misma cantidad que las proteínas. Dependiendo del tipo de carbohidrato, esta energía que aportan estará disponible para nuestro cuerpo de forma inmediata, o bien nos proporcionará energía a más largo plazo.

Además, la otra función principal de los hidratos de carbono es la de regulación: dependiendo de la fuente de estos carbohidratos, estos suelen contener una alta cantidad de fibra que nos ayuda a regular el tránsito intestinal reduciendo problemas como el estreñimiento y haciendo más lenta la absorción de ciertas sustancias por nuestro organismo.

¿Dónde están los hidratos de carbono?

Hidratos de carbono

Es muy posible que al pensar en carbohidratos lo primero que nos venga a la mente sea el pan o un buen plato de pasta. Esto es totalmente correcto, pero no debemos olvidar que hay otras grandes fuentes de hidratos de carbono que debemos incluir en nuestra alimentación como las frutas, las verduras o los frutos secos.

Veamos dónde se encuentran principalmente los hidratos de carbono:

  • Cereales: trigo, arroz, avena…
  • Pan y pastas
  • Frutas y verduras
  • Legumbres: lentejas, judías, habas…
  • Frutos secos: castañas, almendras, nueces, avellanas…
  • Tubérculos: patata y batata
  • Azúcares

¿Cómo elijo los mejores hidratos de carbono?

Es importante, sobre todo si somos personas activas y deportistas, que los hidratos de carbono estén presentes en nuestra alimentación. La Organización Mundial de la Salud ha recomendado recientemente que los azúcares conformen menos del 5% de las calorías presentes en nuestra dieta, de modo que tendremos que controlar la ingesta de la misma, pero podemos obtener esos carbohidratos de otras fuentes más saludables.

Las verduras siempre son bienvenidas en una alimentación sana. Podemos prepararlas de muchas maneras: a la plancha, a la parrilla, hervidas, en puré… Suelen contener mucha fibra, por lo que su efecto saciante es muy grande y esto nos ayudará a llevar una alimentación más saludable. Podemos utilizarlas bien como un primer plato en nuestras comidas, o bien como una guarnición en forma de ensaladas o menestras.

Las frutas también son una excelente fuente de hidratos de carbono y fibra: muchos las llaman “la golosina de la naturaleza”, y es que su sabor dulce puede ayudarnos a controlar otros antojos menos saludables. Como postre o como picoteo entre horas, las frutas nos ayudarán a mantener la saciedad y a estar correctamente nutridos. Elige las frutas de temporada para así conseguir ahorrar en la cesta de la compra.

El consumo de hidratos de carbono en una vida activa

Hidratos de carbono

Si hay alguien a quien le beneficie consumir carbohidratos, esas son las personas deportistas. Su aporte de energía es importante, sobre todo en las comidas que realizamos antes y después de entrenar. ¿Habéis oído hablar de las famosas “pasta party” previas a una maratón? Pues bien, lo que se realiza es una buena ingesta de hidratos de carbono la noche anterior a la gran carrera para que el cuerpo tenga energía disponible para completar todos los kilómetros de la prueba.

La mejor opción en el caso de los cereales, arroces y pastas son sus versiones integrales: “integral” quiere decir, ni más ni menos, que los cereales que se han utilizado en su fabricación han conservado su cáscara, que es donde se encuentra la fibra. Esta ingesta de fibra ralentiza la absorción de los hidratos en el organismo, de modo que dispondremos de energía durante más tiempo. Cereales y pastas integrales son alimentos ideales de cara a una prueba larga.

Si vamos a realizar un entrenamiento más corto pero para el que necesitamos energía, podemos consumir frutos secos una media hora antes de comenzar con nuestra sesión. Los frutos secos harán que dispongamos de energía de forma más inmediata: si no vas a disputar una prueba larga, esta es la mejor opción.

Recuerda que la clave está en llevar una alimentación equilibrada y variada, que no te aburra, y en saber elegir las mejores fuentes de cada macronutriente. Nuestras decisiones frente a la comida, desde que hacemos la compra en el súper o en el mercado hasta que la ponemos en el plato, pasando por la forma de cocinar los alimentos o de diseñar nuestro menú serán las que determinen si nuestra alimentación es más o menos saludable. ¡Cuídate!

Imágenes | Pexels #1 #2 Steven Pisano

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Decálogo para mejorar el aprovechamiento de alimentos

mercado

El pasado martes asistimos a una presentación en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en la que el Ministro del ramo, D. Miguel Arias Cañete, junto a D. Gregorio Varela, Presidente de la Fundación Española de Nutrición, y el chef D. Mario Sandoval nos presentaron el Decálogo del Buen A-provecho, con diez consejos para mejorar el aprovechamiento de alimentos.

Según estimaciones de la FAO, un tercio de los alimentos que se producen, acaban en la basura o no se llegan a consumir. Paradójicamente, por causa del crecimiento de la población mundial, se prevé que hará falta incrementar la producción agrícola en un 50% para abastecernos en los próximos 30 años. Estos datos, que tienen gran impacto en el aspecto económico, ético, social y medioambiental, nos deben hacer reflexionar para cambiar algunos de nuestros hábitos y no desperdiciar más alimentos.

El establecimiento de buenas prácticas para evitar ese despilfarro, como las que os recomendamos en Nolotiro, puede resultar más sencillo de lo que parece. Con las pautas que vamos a contar, tú también puedes evitar el desperdicio de alimentos.

Continue reading Decálogo para mejorar el aprovechamiento de alimentos

10 motivos para montar tu huerto urbano

Cada vez son más los Ciudadanos 0,0 que han decidido montar su propio huerto urbano. Y es que, lejos de ser una moda, somos muchos los que disfrutamos viendo crecer nuestras plantas, comiendo nuestras propias verduras… Si aún no te has animado, te ofrezco los diez motivos por los que empecé yo. Seguro que muy pronto tienes tus propios diez… o más.

Comida sana y cerca: Sabemos que hay que comer sano, que debemos tomar más frutas y verduras… pero no es lo mismo saberlo que hacerlo. Y puedo asegurarte que tener los tomates, cebollas, rabanitos y demás productos en tu propia casa, viendo cómo se desarrollan cada día, te anima a incorporarlos a tu dieta. Es cierto que tu huerto urbano no te dará suficiente como para comer a diario, pero lo importante es el efecto que crea: una vez que descubres lo deliciosas que son las recetas con verduras naturales, te animarás a incluirlas en tu lista de la compra y a comerlas más a menudo.

Valoras y conoces más las frutas y verduras: Cuando has probado el sabor de un tomate natural y madurado al sol, una fresa en su punto… aprendes a valorar mucho más los productos bien cuidados, e incluso a saber elegirlos mejor en el súper.

Es más fácil de lo que parece: Si eres de los que cuando oyeron por primera vez lo de huerto urbano tuvieron un flashback de su abuelo trabajando en el pueblo de sol a sol, bienvenido al club. Yo me imaginaba que sería un lío, que quitaría mucho tiempo, que no sabría hacerlo… y nada más lejos de la realidad. Cuidar de estas plantas es algo muy sencillo, que no te ocupa mucho y que te gustará hacer. Y si tienes niños en casa, es una manera perfecta de que aprendan sobre la naturaleza y comiencen a tener pequeñas responsabilidades (el encargado de regarlo cada noche, de vigilar cuándo están maduras las fresas…).

Una nueva afición: Como todo, cuando comienzas a investigar algo, empiezas a descubrir que es más interesante de lo que imaginabas. Por internet puedes encontrar blogs y foros con trucos para tu huerto urbano, ideas… en Ciudadano 0,0 sin ir más lejos encontrarás todo tipo de consejos y recomendaciones. ¡Es lo bueno de ser cada vez más!

Resulta bastante decorativo: ¿Has oído alguna vez eso de que las plantas dan vida a una casa? Es totalmente cierto. Y es que una terraza con sus jardineras llenas de plantas y hierbas no tiene nada que ver con otra vacía y seca. Pruébalo.

Relaja:
¿Llegar del trabajo cansado a casa y sentarte a ver la tele? Mucho mejor salir al jardín o a la terraza, regar tu pequeño huerto, comprobar cómo va creciendo… no tienen por qué ser más que unos minutos al día, pero te darás cuenta de que te sirven para desconectar y relajarte.

 

Conoce mejor a tus vecinos: Si vives en una urbanización o comunidad de vecinos y tenéis una zona común que no utilizáis (azotea, patio, descampado…) montar un huerto urbano allí es una idea genial. Te servirá para conocer mejor a esos vecinos con los que normalmente apenas cruzas un hola. Mantener un proyecto en común de este tipo mejora las relaciones y ayuda a crear comunidad, crea amistades y te permite conocer mejor a quienes te rodean. Al final, lo de menos son los frutos.

Ahorra dinero: Como decíamos, tu huerto urbano no te dará para comer a diario, pero sí para disponer de frutas y verduras que generalmente tendrías que comprar. Comida orgánica, natural y ecológica de alta calidad que podrás incoporar a tu dieta y ahorrar un dinero.

Regalo original: ¿Qué regalar a alguien que ya lo tiene todo? ¿seguir acumulando productos que no va a necesitar? ¿por qué no regalarte tu última cosecha de tomates rojos y deliciosos? ¿o invitar a tus amigos a un delicioso batido casero de fresas naturales? Incluso puedes dejar que se introduzca en este mundillo regalándole una planta ya crecida. Verás como no es la última que tendrá.

¿Por qué no? tener un pequeño huerto urbano en casa cuesta el mismo esfuerzo que tener cualquier otra planta. Decora, relaja, te hace aprender cosas nuevas y además comerás más sano. ¿Por qué no animarte a probarlo?

Imágenes Flickr Creative Commons | Mumumío y orphan girl