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Spinning bajo el agua, yoga aéreo y otras cuatro disciplinas que parecían imposibles

La innovación en el deporte está a la orden del día: nuevas disciplinas, otras que llevan años y años con nosotros pero que se renuevan con una vuelta de tuerca (como es el caso del Power Walking), combinaciones impensables de deportes que a primera vista no pegan ni con cola… Parece que lo importante es ir siempre un paso por delante y hacer cosas nuevas para seguir retando a los deportistas cada día.

Así han surgido en los últimos tiempos algunas disciplinas deportivas que hasta hace poco nos podían parecer imposibles. Hoy las repasamos con vosotros, por si os pica el gusanillo y os animáis a probarlas. Estas son las disciplinas deportivas más innovadoras que puedes encontrar.

Metal Yoga: el Yoga para rockeros

La música que se suele utilizar en las sesiones de Yoga es música tranquila, de inspiración india, plagada de tranquilos sonidos de tambores y sitar. Pero ¿qué pasaría si uniéramos la práctica del Yoga con el rock duro que ha marcado a muchas generaciones? Pues que obtendríamos un estudio de Yoga como el de Metal Yoga Bones en el que la música rock se mezcla con las intensas sesiones de Vinyasa Yoga para llenarnos de energía.

No faltan en estas sesiones el trabajo de fuerza, flexibilidad y, por supuesto, meditación. ¿Quién ha dicho que el Yoga solo puede practicarse con música instrumental o tranquila? Si te sientes a gusto con otro tipo de ambientación, prueba, ¡y que el ritmo no pare!

Spinning submarino

A primera vista podemos pensar que meter una bicicleta estática dentro de una piscina no puede traernos nada bueno; más bien parece una combinación bastante arriesgada. Pero la verdad es que puede incluso beneficiar a nuestra salud. Esta disciplina, conocida como Hydrospinning o Aquaspinning, utiliza la resistencia que el agua genera contra nuestro cuerpo para ayudarnos a fortalecer nuestros músculos y a trabajar nuestro cuerpo con muy poco riesgo de lesiones.

Las sesiones de Hydrospinning son muy parecidas a las de ciclo indoor tradicionales: combinan música, pedaladas al ritmo de las canciones y además incluyen el agua como un elemento nuevo. Con medio cuerpo sumergido en el agua parecemos más ligeros, pero el trabajo sigue siendo bastante intenso. Al igual que en una clase “en seco”, en las sesiones de Hydrospinning se suben colinas, se realizan bajadas de puertos, se pedalea sentado y de pie. El resultado es, sin duda, el de pasar una hora de diversión y la sensación de haber realizado un entrenamiento intenso y entretenido.

Yoga y ciclismo en el mismo pack

El New York Post se ha hecho eco de la historia de estas dos mujeres de Missouri que combinan, cerca de sus 50 años, la práctica del Yoga con la del ciclismo. Habíamos oído hablar de las asanas de Yoga que más pueden favorecer a los amantes de la bicicleta, pero combinar ambas disciplinas en el mismo entrenamiento es algo absolutamente novedoso y que no sabemos si alguien más que ellas es capaz de llevar a cabo.

Sin duda el Yoga es la disciplina de moda alrededor del mundo. La hemos visto combinada con el surf, con el Pilates y con otros deportes, en versiones más tranquilas o más cañeras; pero nunca antes se había utilizado sobre una bicicleta. Los beneficios del Yoga nos harán mejores ciclistas, pero los riesgos que puede entrañar su combinación a la vez pueden superar a las mejoras que obtengamos en nuestro cuerpo.

Chess-boxing: ajedrez y boxeo, todo en uno

Parece una broma, pero os aseguramos que no lo es. El chess-boxing, que combina el ajedrez y el boxeo en la misma disciplina, lleva practicándose desde 2003 y hasta existe una organización mundial que regula los torneos de este peculiar deporte creado por el dibujante, guionista y director de cine francés Enki Bilal.

¿Cómo se practica el chess-boxing? Muy “sencillo”: durante la competición se alternan los asaltos de tres minutos de boxeo (como en los torneos de boxeo tradicionales) con tandas de tres minutos de ajedrez. Un jugador puede ganar por K.O. durante el asalto o por jaque mate durante el “descanso”; también si su contrincante agota el tiempo para realizar una jugada o por decisión de los jueces. Un deporte en el que la agilidad mental es igual de importante que la forma física.

Colgado del techo: yoga aéreo para liberar tu cuerpo

El Yoga, como hemos dicho, da mucho de sí. Además de practicarlo en suelo firme o en el agua también podemos hacerlo en el aire, y ahí es donde entra en juego el Yoga aéreo: una disciplina exigente y bella a partes iguales. Para practicar este tipo de Yoga, con múltiples beneficios para nuestro organismo, necesitaremos tener algunas nociones de gimnasia acrobática, ya que a través de un columpio de tela nuestro cuerpo luchará constantemente contra la fuerza de la gravedad.

¿Sus ventajas? El trabajo extra que realizamos sobre toda nuestra zona central, encargada de mantenernos estables y en equilibrio durante toda la sesión, a través de un entrenamiento más intenso que el que podemos realizar en las sesiones de Yoga tradicionales. Además, el hecho de mantenernos flotando en el aire nos ayuda a relajarnos y a deshacernos del estrés de nuestro día a día.

Pilates en tacones, una combinación desafortunada

Pilates

Una combinación menos afortunada que las anteriores, pero que ha tenido un tremendo éxito en diversos gimnasios de Nueva York, es la del Pilates sobre tacones. Si uno de los mayores beneficios que podemos obtener de la práctica del método Pilates es el de la correcta posición de la espalda durante todo el día, el hecho de sumar los tacones a esta ecuación tira todo nuestro trabajo por tierra.

Los tacones, incluso los que no son demasiado altos, modifican las curvas de nuestra columna colocándonos en una posición que no es la más adecuada para nuestro cuerpo. Si tenemos en cuenta que uno de los principios más importantes del método Pilates es partir de una posición correcta del cuerpo antes de realizar los distintos movimientos o ejercicios, los tacones no tienen cabida en este tipo de entrenamiento.

Imágenes | iStock, Metal Yoga Bones, Wikimedia Commons

Vídeos | Erick Millan, New York Post, Seconds Out, Aerial Yoga Vienna

 

Pranayama o cómo controlar la energía a través de la respiración

Generalmente cuando hablamos o pensamos en el Yoga lo primero que nos viene a la cabeza son las diferentes posturas que se adoptan en una sesión, como el perro boca abajo, o las secuencias de posturas o asanas más famosas, como el Saludo al Sol. Sin embargo, hay algo mucho más importante dentro del Yoga, indivisible de él y sin lo que no se concibe su práctica: el pranayama o el control de la energía vital a través de la respiración. Te contamos qué es exactamente esto, por qué es importante y algunas formas de comenzar a practicarlo en tu propia casa.

Pranayama: una fuente de energía

Pranayama es, literalmente, la manipulación del prana o de la energía vital a través de la respiración. Se trata de uno de los conceptos centrales de la práctica del Yoga, de todos los tipos de Yoga. Está presente en el Kundalini, el Hatha, el Vinyasa… e incluso podemos realizarlo como parte de la meditación de forma independiente. Y es que es algo que no podemos perder de vista durante nuestras sesiones ya que nos ayuda a conectar cuerpo, mente y espíritu, una de las máximas de la práctica de esta disciplina.

Durante la práctica de las asanas, las distintas posturas de Yoga que se llevan a cabo en una sesión, el pranayama debe estar presente para que exista una correcta relación entre nuestros movimientos y nuestra respiración. Esto no es exclusivo del Yoga: en el Pilates, aunque no se llame pranayama y no tenga ese componente espiritual, también se utiliza un tipo determinado de respiración en cada ejercicio que nos permite facilitar o dificultar el movimiento, según lo que estemos buscando.

Los beneficios del pranayama son numerosos y pasan por aumentar nuestra capacidad pulmonar, facilitar la llegada de oxígeno a la sangre y por tanto también a los músculos, mejorar nuestro sistema respiratorio y nuestra forma de respirar y, finalmente, aumentar nuestra calidad de vida, tanto física como espiritualmente. Algo tan sencillo como respirar bien y de la forma adecuada nos hará vivir mejor; en palabras del Hatha Yoga Pradipika, “si la respiración es agitada, le mente está agitada. Controlando la respiración, el yogui alcanza la quietud mental”.

Cómo ejecutar el pranayama

En los textos de Yoga se describen hasta ocho formas de pranayama principales. Aquí nos centraremos en dos de ellas por ser las más sencillas y que podemos practicar en nuestra propia casa.

La respiración yóguica completa

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Podéis encontrar una larga y completa explicación en el blog de Susana Pascual, profesora de Hatha Yoga. La respiración yóguica completa combina tres tipos de respiraciones que podemos aprender primero de manera independiente, y para realizarla de forma correcta deberemos mantenernos tumbados boca arriba (más sencillo) o sentados con las piernas cruzadas en una postura cómoda (un poco más complicado).

Colocamos una de nuestras manos sobre el estómago y la otra sobre el pecho y comenzamos con la respiración diafragmática: tenemos que notar cómo la parte superior de nuestro vientre (del ombligo hacia el pecho) se hincha ligeramente cuando inspiramos y desciende al expulsar el aire. El siguiente paso es la respiración intercostal, en la que “enviamos el aire” hacia la zona lateral de nuestras costillas, donde se encuentran las costillas flotantes; de este modo, al inspirar ensenchamos ligeramente nuestra caja torácica en los laterales. Por último pasamos a la respiración subclavicular, en la que el aire “se queda” en la zona del pecho al inhalar, sin llegar a la parte del vientre.

La respiración yóguica completa pasa por los tres distintos tipos de respiración de una forma fluida: inhalamos enviando el aire hacia el diafragma, lo hacemos subir hacia las costillas y, por último, lo guiamos hacia el esternón. Para expulsar el aire, recorremos el camino contrario: expulsamos primero desde la zona debajo de las clavículas, pasamos por los laterales de las costillas y terminamos con la zona del vientre. Es importante que durante esta práctica nos mantengamos muy relajados y concentrados, y que no acumulemos tensión en el cuello o la parte superior de nuestra espalda.

La respiración cuadrada o en cuatro tiempos

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También conocido como Sama Vittri, la respiración cuadrada se basa en la separación en tiempos iguales de las diferentes fases de la respiración. Este tipo de respiración colabora en la sedación del sistema nervioso, así como a encontrar la calma y es una buena práctica para la meditación.

En la respiración cuadrada dividimos una respiración completa en cuatro fases de igual duración: inhalación del aire, retención del aire, exhalación del aire y retención sin aire. Podemos elegir cuánto tiempo queremos que duren las fases, pero para principiantes está bien con tres o cuatro segundos. Podemos contar mentalmente los segundos de forma pausada e ir aumentando la duración de cada fase cuando vayamos teniendo más experiencia y nos encontremos cómodos realizando este tipo de respiración.

El Sama Vittri se puede realizar en cualquier sitio y es una manera muy eficaz de controlar el estrés y nuestras emociones a través de la respiración. Puedes probarlo en casa, durante un par de minutos en el trabajo en momentos de mucha tensión, o en tu próxima sesión de Yoga. Comenzarás a notar sus beneficios desde el primer momento.

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¿Representa Pilates algo más que una clase de relajación?

El método Pilates, creado por Joseph H. Pilates a principios del siglo XX, es una de las actividades más requeridas tanto en gimnasios como en estudios especializados. A través de sus cinco principios básicos, el método Pilates promueve la salud a través del movimiento inteligente y controlado, y nos ayuda a mejorar nuestra postura y a tratar el dolor de espalda entre otros beneficios. Muchos piensan que las sesiones de Pilates se reducen a realizar estiramientos en grupo, pero nada más lejos de la realidad. Hoy te enseñamos todo lo que puedes conseguir entrenando con el método Pilates.

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Pilates no es relajación: es trabajo duro

Pilates

De verdad, Pilates no es una clase de relajación. En una sesión de Pilates trabajamos distintas cualidades físicas básicas, entre ellas la flexibilidad y la fuerza muscular. Es un método perfecto para tonificar toda nuestra musculatura, aunque gran parte de las sesiones se centran en la zona media del cuerpo: aprenderás a localizar todos los músculos de tu abdomen y a trabajarlos de forma completa.

Uno de los principios del método Pilates es el del control del centro o, como lo llaman los pilateros, Powerhouse (literalmente “mansión del poder”). Cualquier fuerza que ejercemos con nuestro cuerpo parte y termina en nuestra zona central: este es el concepto de core (núcleo o centro) del que se habla tanto últimamente en el mundo del deporte. Este core o centro está formado por la musculatura abdominal (la superficial y la profunda), los glúteos, los erectores espinales, los multífidos, el suelo pélvico, el diafragma y el más músculo más importante de todos: el transverso del abdomen.

La activación conjunta de todos estos músculos consigue que realicemos movimientos controlados y equilibrados, evitando compensaciones. Resumiendo en pocas palabras: Pilates nos ayuda a movernos mejor con mucho menor esfuerzo, es la ciencia del movimiento inteligente. Para conseguir esto, el trabajo de la musculatura de la zona media es primordial: en Pilates realizamos un entrenamiento de fuerza y resistencia abdominal de alta intensidad.

Mejora tu postura corporal

Pilates

Uno de los mayores beneficios que podemos obtener de la práctica el método Pilates es la mejora de nuestra postura corporal y, en consecuencia, la disminución de dolores de espalda causados por desalineaciones corporales o por compensaciones. Joseph Pilates decía que “uno es tan joven como flexible sea su columna”, y no se equivocaba: a través de los ejercicios del método Pilates aprendemos a articular correctamente nuestra columna vertebral y a estabilizarla a través del fortalecimiento de la musculatura que la rodea. Todo esto deriva en una mejor postura durante todo el día.

El método Pilates nos hace más conscientes de nuestro propio cuerpo, enseñándonos a localizar músculos y a activarlos de forma independiente y en conjunto con otros para realizar un trabajo global. La estabilización y movilización de la cintura escapular (la zona de los hombros y la clávícula) y de la cintura pélvica, acompañada del fortalecimiento de la musculatura de la espalda y el abdomen hará que llevemos una mejor postura insconscientemente, sin tener que pensar en ello.

Esta mejora de la postura y mayor control de los movimientos también tiene una vertiente estética, ya que nos hará vernos y sentirnos más estilizados y nos hará proyectar una imagen distinta de cara a los demás. No es lo mismo presentarnos ante alguien con la espalda encorvada y los hombros caídos hacia delante que hacerlo erguidos, con una postura correcta y un cierto equilibrio y seguridad. Aquello que transmitimos con nuestra postura corporal determina también nuestras relaciones sociales. Además, como cualquier otro tipo de ejercicio físico, el método Pilates también favorece la producción de endorfinas u hormonas de la felicidad, que mejoran nuestro estado de ánimo.

Entonces, ¿nos relajamos en algún momento en Pilates?

Desde luego, Pilates no es una sesión de relajación, pero sí debemos tener en cuenta de que cuando conseguimos cierto control en nuestro cuerpo, este hace que los movimientos fluyan de forma libre y equilibrada, sin tensiones. En ese sentido, podemos decir que en el momento en que controlamos nuestro cuerpo podemos ejecutar los ejercicios de Pilates de forma relajada, aunque es necesario siempre un alto grado de concentración.

¿Se realizan estiramientos en Pilates? No es la función primordial del método, pero sí se trabaja la flexibilidad y se aumenta el rango de movimiento de las articulaciones. Muchas personas piensan que por no ser flexibles no pueden asistir a una sesión de Pilates, pero lo cierto es que todos tenemos un punto de partida diferente, y a partir de ahí podemos mejorar. La flexibilidad es una cualidad física muy agradecida si la trabajamos con cierta constancia, y en la que podemos ver buenos resultados en poco tiempo.

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