¿Por qué es tan atractivo el breakdance?

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El break dance es un baile urbano bastante popular desde hace unas décadas. Cuando se camina por parques y plazas de muchas ciudades, no es nada extraño ver bailarines practicando y aprendiendo nuevos movimientos de break dance mientras sus compañeros los rodean animando y observando sus evoluciones. De hecho, es un baile tan llamativo que mucha gente se queda mirando, enganchada, como si mientras se van deslizando por el suelo los danzantes también hipnotizaran al público. Pero, ¿por qué es tan atractivo el break dance? ¿Qué tiene para que ya sean varias las generaciones que han practicado y disfrutado de este dinámico baile?

¿Cómo y dónde surgió el break dance?

El breakdance se originó en Nueva York, aproximadamente entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado. Eran años en los que comenzaban a surgir las bandas callejeras que, posteriormente, retratarían tantas películas, y que, como es de suponer, tenían conflictos entre ellas.

Las disputas muchas veces eran por la presencia y el control en determinadas zonas de la ciudad, sobre todo en los barrios más populares. Pero, como es de suponer, las peleas físicas no eran sostenibles a largo plazo y derivaron a lo que hoy conocemos como break dance.

El origen combativo explica en parte ese carácter retador de sus técnicas y movimientos. Hay que pensar que muchos de los primeros pasos de break dance eran evoluciones de movimientos de artes marciales, y lo que pretendían es, de un modo literal, marcar territorio.

Tal vez de ahí venga también ese estilo de improvisación y creatividad. La clave no era solo superar al adversario, sino hacerlo a través de la sorpresa y, aunque no se hiciera uso de la violencia, hay mucho en común entre el break dance y los combates físicos.

Break dance, un carácter y una estética propia

Al surgir en barrios de clases más populares, estaba claro que la estética iba a estar relacionada con la ropa de jóvenes estudiantes y trabajadores. Prendas holgadas, zapatillas de deporte, ropa cómoda, gorras, etc. aunque también cadenas y pulseras, que marcaban una especie de autoridad o jerarquía y ayudan a esa imagen pretendidamente imponente para vencer al rival.

La apariencia podía ayudar en la victoria, ya que influía en la lucha psicológica y ayudaba a la motivación. Y esto es uno de los puntos que pueden hacer al break dance tan atractivo. La gente asumía una estética diferente como parte de una identidad propia, relacionada con este baile y esta actitud. Y esto los hacía pertenecer a un grupo, a un conjunto con el que sentirse cómodos.

Lo de las estéticas podía ser algo común en cuanto a los estilos musicales. Un rockabilly era diferente a un mod o a un psicodélico. Pero el break dance, en origen, viene de las peleas, no de la música, y, aunque luego ya se practique con un ritmo, lo que hacían los djs de break dance era reproducir sonidos que llevaran a un ritmo continuo, en lugar de crear composiciones propias.

Así, el break dance se confirmó como una práctica que iba más allá del baile, y también avanzaba imponente para significar todavía más que un concepto cultural y un movimiento al que algunos jóvenes se veían atraídos.

Y, luego, el break dance se puso de moda

Estamos hablando de unos años en los que el break dance estaba surgiendo y en los que, poco a poco, se daba a conocer entre cada vez más gente. Pero estos movimientos culturales no salen de la marginalidad si no tienen un empujón por parte de algún artista conocido. Si en el caso del voguing parece que fue Madonna la que detonó esa bomba, aquí fue Michael Jackson el que influyó y se vio influido por algunos movimientos del break dance.

No fue el único, claro, ya que estamos hablando de hace casi cuatro décadas. Pero sí que fue el que, con su tremenda relevancia, dio un mayor impulso al break dance, haciéndolo mucho más popular no solo en otras partes de Estados Unidos, sino de todo el mundo, hasta el punto de que comenzó a salir en videoclips, películas y demás productos audiovisuales a partir de la década de los ochenta, incluso de artistas pop más modernos como Britney Spears.

Más que un baile

El origen del break dance ya lo hace un baile distinto. De hecho, ese origen es el que ha propiciado que, para muchos, el break dance sea, más que un baile, un deporte. Y es que solo hay que ver las competiciones profesionales de break dancers. Los espectaculares movimientos y la impresionante técnica que tienen lo convierten en una disciplina que requiere de ingentes horas de preparación y entrenamiento.

Por lo tanto, ese lado que lo asemeja a un deporte hace que el break dance resulte atractivo para aquellos que disfrutan de los beneficios que aporta una actividad física, más allá de todos esos conceptos culturales a los que nos referíamos previamente.

Beneficios, por supuesto, que van más allá de lo físico y que también conllevan un estado de ánimo más positivo, unas mayores relaciones sociales, una mayor apertura mental, etc.

Así que, si te sientes atraído de algún modo por el break dance, no te tiene que extrañar ni te tienes que sentir fuera de época. De hecho, como hemos dicho, va camino del medio siglo triunfando en las calles y parques de casi todo el mundo. Y, entre estética, música, baile, deporte, diversión y competición, es normal que siga atrayendo a gente de distintas generaciones.

De hecho, si estás interesado en aprender un poco de break dance o quieres conocer más acerca de este baile y deporte, hay academias que dan clases. Vamos, que el break dance ya no es algo exclusivo de grupos de chavales por la calle, sino que va mucho más allá. ¿Por qué no lo pruebas? A lo mejor te engancha…

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