Cuatro destinos navideños apetecibles y diferentes

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La Navidad es una época del año muy especial, y ya está aquí. Hay quienes vuelven a casa para estar con sus seres queridos y hay quien prefiere pasar las navidades en un destino diferente, por qué no, en compañía de los suyos.

Si estás planeando una escapada navideña ya sea para vivir a tope estas fechas señaladas o para escapar de ellas, puede que este post te interese.

monos en el agua
Te proponemos unos destinos termales más accesible que Japón, donde estos monos se relajan y meditan

 

Sí, la Navidad es una época del año muy especial. Por mucho que digamos que la odiamos, a todos se nos cambia un poco el carácter y nuestros sentimientos afloran un poco más. Es cierto, estamos más sensibles y melancólicos… o de peor humor si llevamos dentro a Ebenezer Scrooge, ese solitario cascarrabias que protagoniza el famoso Cuento de Navidad de Charles Dickens. Seas como seas, y esperamos que no te conviertas en el señor Scrooge durante estas señaladas fechas, te proponemos un destino diferente con diferentes planes para estas Navidades.

Si quieres pasar tus Navidades…

En remojo

 

Seguro que has visto alguna vez alguna imagen de esos monos japoneses disfrutando en un manantial termal rodeados de nieve. Si te ha dado envidia, estás de suerte. Esta navidad sólo tienes que coger albornoz, bañador y chanclas y viajar a la provincia de Ourense. Allí podrás disfrutar de sus numerosas fuentes termales al aire libre. También hay preciosos balnearios de principios de siglo y modernas termas y bastante baratas, (4 o 5 euros por persona). Algunas ambientadas al estilo japonés como las de Chavasqueira o las de Outariz cerca de la ciudad de Ourense o las de Prexigueiro, en Rivadavia, con mucha madera, piedra zen, arce japonés y chorrito cayendo a través de cañas de bambú.

Pero lo verdaderamente interesante es que hay un montón de lugares termales de acceso libre, algunos en medio del campo, junto a los ríos, otros dentro de los pueblos y en la ciudad. Muchos son baños públicos acondicionados como áreas recreativas, con cuidados céspedes y suelos de granito donde pasar el día disfrutando gratuitamente del calor. En la ciudad de Ourense se puede ir andando o en bici a al menos a media docena de parques termales recorriendo el camino asfaltado que bordea el Miño. También se puede coger un tren turístico desde la plaza mayor.

Otro lugar termal  al aire libre, gratuito y súper curioso en la provincia ourensana son las termas de Bande, a las orillas del embalse de Conchas. Aquí, rodeados por el bosque, junto a las ruinas de un campamento romano increíblemente conservado, el de Aqua Querquennis, se puede disfrutar del agua caliente en las mismas piscinas y bañeras en las que se pusieron en remojo los soldados que invadieron Galicia hace dos mil años, una auténtica arqueología experimental. Eso sí, no vayas si el año ha sido muy lluvioso, las aguas del embalse pueden haber cubierto las ruinas termales.

En soledad

 

Si eres de los que buscan una isla desierta donde nunca sea Navidad, hay muchas opciones sin necesidad de coger un avión o de viajar de nuevo por Marruecos. Gran parte de las montañas y la meseta ibérica son un verdadero desierto donde encontrarte lejos del ajetreo frenético de las navidades. En vez de volver a viajar a la ciudad donde viven tu hermana o tus padres coged un mapa y buscad un punto intermedio en él. Esto puede ser no sólo una manera de desatascar quién se mueve este año en Navidad, sino además de resolver de forma original cómo alejarse del bullicio. No quites el dedo del mapa, seguro que apunta en una comarca desconocida. No tienes más que buscar el pueblo más pequeño que encuentres con alojamiento rural. Con un poco de suerte no tendrás ni cobertura en el móvil.

mapa
Elige un punto del mapa al azar: seguro que descubres algún destino inolvidable

 

Una vez allí aprovecha para recorrer a pie los alrededores, charlar con la poca gente que te encuentres, aprovechar las horas de luz para hacer un poco de turismo y, sin dejar de echar leña en la estufa, prepararte para esas largas tardes y veladas  de invierno en buena compañía.

Aquí te proponemos visitar una comarca que reúne esas características a medio camino entre Madrid y Zaragoza, en los confines de Guadalajara y Soria: las tierras de Atienza.

Un rincón donde encontrarás cientos de pueblos encantadores, unos cuantos, totalmente abandonados, castillos medievales, iglesias románicas, podrás pasear por salinas antiguas y deleitarte con el paisaje meseteño y montañoso de la sierra de Pela. Si te fascinan los contrastes geológicos, esta comarca te ofrece increíbles relieves en arenisca roja, como el desfiladero de la Riba de Santiuste, defendido por una enigmática fortaleza árabe, también roja; cañones calizos como en Alcuneza o de Santamera en el río Salado, donde poder practicar la escalada bajo nubes de buitres; y pueblos de pizarra negra, como Aldeanueva o Prádena de Atienza desde donde adentrarse en los caminos de la sierra. Eso sí abrígate bien y no esperes encontrarte a nadie.

En las estrellas

 

Si prefieres  los espectáculos de la naturaleza a las luces de navidad te proponemos que viajes a Sierra Morena, al norte de Sevilla, y mires al cielo. Si lo prefieres llámalo turismo estelar en la dehesa o astroturismo entre encinas.

Hace bastante la UNESCO reconoció que esta cordillera entre la Mancha y Andalucía era uno de los mejores lugares sobre la tierra para observar las estrellas y cuenta con una infraestructura turística idónea para satisfacer el deseo de contemplar el cosmos. Allí se encuentran el bello observatorio astronómico de la Capitana, el observatorio de Almadén de la Plata y el de Castillo de las Guardas,  convertidos en el mayor foco de divulgación y turismo astronómico del país.

Cielo y montañas
La Navidad es un precioso momento para disfrutar de increíbles cielos estrellados

 

Recuerda que hay que reservar y espera a que caiga la noche en el firmamento recorriendo los blancos pueblos serranos, minas abandonadas y verdes dehesas, arroyos plagados de antiguos molinos sin dejar de masticar embutido “del bueno”.

En tanga

 

Otra motivación importante a la hora de viajar en invierno es huir del frío. Aquí te proponemos que descubras la curiosa tradición navideña de un pueblo de Lanzarote, Teguise.

La villa, declarada conjunto arquitectónico histórico artístico se encuentra al pie de la caldera de Guanapay, uno de los muchos cráteres inactivos de la isla y no muy lejos de playas preciosas de arena volcánica, como la de Famara. Entre sus atractivos está un castillo que alberga un museo de la piratería, muy popular entre los más pequeños.

Además de alejarte del rigor invernal, este pueblo ofrece un folklore muy especial, en carnavales con los Diabletes y en navidades con los Ranchos de Pascua.

Lanzarote
Una Navidad diferente es posible en Lanzarote

Cada Navidad en Teguise, al menos desde el siglo XVI, las calles del pueblo acogen procesiones de danzantes que tocando la pandereta, bailan marcha atrás ataviados con cascabeles y acompañados del toque de guitarras.

Estos ranchos, que hunden sus raíces en antiguos ritos paganos vinculados al culto a los muertos, y que acabaron siendo cristianizados, atraen a lugareños y extraños haciéndoles vivir una navidad diferente, bailable y sin abrigo.

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