Cuatro cenas improvisadas y sanas que salvarán tu semana

  • Gastronomía
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¿Cuántas veces ha cocinado unas cenas improvisadas? Este momento del día puede ser uno de los más placenteros: la jornada ha terminado y es el momento de relajarse y pasar un rato tranquilo disfrutando de un rico plato.

Pero reconócelo: no cenas tan bien como te gustaría por pereza. Llegar a casa por la tarde o por la noche y ponerse a cocinar a veces no apetece, y por eso prefieres comer cualquier otra cosa.

Por suerte, puedes acabar con este bucle. Simplemente cuida tu fondo de despensa y así podrás improvisar cenas ricas y sanas en un periquete.

Improvisar una cena es más fácil de lo que piensas
Improvisar una cena es más fácil de lo que piensas

 

Llega el final de la tarde, llegas a casa y ya vas teniendo hambre. Es la hora de la cena. Con estas vidas tan locas que llevamos, puede que en ese momento abras la nevera y no encuentres gran cosa que llevarte a la boca, es más, la abres aunque sabes que dentro no habrá nada. Llamar a casa de tus padres para ver si tienen algo hace tiempo que ya no es una opción, ¿cuáles son las soluciones? ¿no cenar nada? ¿platos precocinados? ¿pedir comida rápida?

¿Cenas improvisadas? ¿Eso es posible?

 

Sí, quedarse sin cenar o pedir comida rápida son dos opciones, pero tal vez no son las mejores. Es importante hacer como mínimo tres comidas al día y lo ideal es hacer cinco, contando con la merienda. Por otro lado, la comida rápida suele no ser muy sana, además de que los servicios de comida a domicilio, para llevar o los platos precocinados son una fuente de envases de plástico que puedes evitar. En el caso de los platos precocinados, además de la interminable cantidad de envoltorios de plástico, te encontrarás una lista de ingredientes bastante misteriosos, que si los puedes evitar, mejor que mejor. Es cuestión de hábitos.

Lo mejor para tu salud, tu bolsillo y el planeta es preparar comida en casa, sana, rica, calentita y sin consumir envases no reutilizables. Por este motivo hoy te vamos a hablar de cuatro cenas improvisadas (¡y sanas!) que te salvarán la semana. Y sí, el viernes puedes aprovechar para salir a cenar o visitar a tus padres, que ya va siendo hora de que les hagas una visita.

Para poder improvisar buenas cenas es importante que tengas una buena reserva en tu despensa y en tu congelador. De donde no hay, no se puede sacar, o si no, mira la historia de la sopa de piedras.

Patatas, cebollas, puerros, … un kit básico de verduras no debería faltar en tu casa cada semana
Patatas, cebollas, puerros, … un kit básico de verduras no debería faltar en tu casa cada semana

 

Lunes: una sopa rápida

 

En estos días de frío en los que el cuerpo nos pide un plato calentito que reconforte y alimente, y qué mejor que una sopa para saciar tu apetito y calentar el cuerpo. Una sopa rápida se puede hacer fácilmente con pescado y algunas verduras.

Si tienes guardada alguna cabeza de pescado de otras veces, o incluso puede valer un pequeño trozo de pescado congelado, será la base de tu caldo, lo que le dará sabor. Añade en la cazuela puerro, un par de zanahorias, media cebolla y si tienes a mano un apio, déjalo hervir unos diez minutos y tendrás un plato calentito, reconfortante y sano para terminar una dura jornada de lunes.

Si te parece poco, lo puedes complementar con algo de queso, un yogur, frutos secos o similar. Tampoco conviene darse grandes atracones antes de dormir.

Martes: Crema de calabacín

 

Otro plato caliente y sano sorprendentemente sencillo de preparar. Solamente necesitas calabacín, cebolla, puerro y patatas. Cortar en trozos pequeños para que se cocine todo rápidamente y bien, sofreír primero la cebolla y el puerro para que se doren un poquito, añadir la patata y el calabacín echar un poco de agua templada. Cocer diez o quince minutos y batir

¿Una cena improvisada y calentita? ¿Quién se apunta?
¿Una cena improvisada y calentita? ¿Quién se apunta?

 

Miércoles: Salmón ahumado y aguacate o espárragos

 

Sí, para poder improvisar cenas tienes que tener un mínimo de previsión, es decir, equipar tu despensa y tu nevera con productos poco perecederos, en el caso de la despensa, y en el caso de la nevera, si haces una compra semanal, intenta hacer una previsión mínima para tener algo que echarte a la boca el miércoles. Ya es la mitad de la semana y estás cansado, y precisamente por eso te mereces un plato como este.

En España tenemos aguacates de temporada hasta noviembre, así que si puedes hacerte con los últimos aguacates, adelante. Simplemente calienta unas rebanadas de pan, un poco de aceite, unta el aguacate y pon encima una rodaja de salmón. Sencillo y delicioso.

Si no encuentras aguacates de temporada, puedes optar por espárragos en conserva. La mezcla también es irresistible. Es posible que te haya sobrado sopa o puré de los días anteriores, los puedes comer de primer plato.

Jueves: Tortilla de patatas

 

Sí, tortilla de patatas. Puedes hacer la versión lenta, pelando las patatas y friéndolas (al fin y al cabo se tarda media hora aproximadamente) o la versión preferida de los millennials con patatas fritas de bolsa. ¿Es posible que en un blog dedicado a la vida sana estemos recomendando esto? Hay patatas fritas de bolsa de todo tipo, las hay más y menos naturales, busca aquellas de producción local y con pocos ingredientes, seguramente serán deliciosas y te garantizamos que más sanas que cenar un plato de comida rápida.

El proceso sería igual que el de una tortilla de patatas normal, pero ahorrándonos el tiempo de freír las patatas. La cebolla… eso ya es elección tuya.

 No todas las patatas chips son iguales
No todas las patatas chips son iguales

 

Si no sales el viernes, seguro que te han quedado sobras de los días anteriores. Como ves, comer sano y rápido no es tan complicado como parece. Muchas veces la pereza de hacer un plato nos dura mucho más rato que lo que tardaríamos en hacer ese plato. Solamente hace falta un poco de previsión.

Aunque en lo que se refiere a recetas improvisadas pueda parecer una fatal contradicción, pero insistimos: lo mejor para poder improvisar es tener una buena despensa y un congelador bien nutridos. Tampoco es tan difícil. A cambio, tu alimentación será más sana, más ligera y organizada, lo que redundará en mejores digestiones, ahorrarás dinero y generarás menos basura. Son todo beneficios. A veces solamente luchar un poquito contra la pereza es la clave para estar al 100%.

¿Nos cuentas tus recetas secretas de cenas improvisadas?

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