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El voguing como fenómeno más allá del baile

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El voguing es un tipo de baile que está cada vez más extendido y cuenta con un número creciente de adeptos por todo el mundo. Pero, en realidad, es un movimiento que va mucho más allá de unos movimientos corporales al son de una música. El voguing tiene una gran historia detrás y, además, es algo asimilado y defendido por multitud de artistas desde hace décadas. Si te interesa este tipo de baile, tal vez también te interese aprender un poco más sobre todo lo que representa y lo que ha aportado en términos sociales y culturales.

¿Por qué surgió el voguing como baile?

 

Aunque mucha gente piense que el voguing es algo de hace tan solo unas décadas, no es así. Si bien, es cierto que el salto a la fama de este baile se produjo entre los años ochenta y noventa del siglo pasado, pero la cosa viene de más lejos. Sin que haya un consenso completo al respecto, se puede decir que los pioneros del voguing salieron a la palestra hace aproximadamente un siglo.

Según el historiador Tim Lawrence, todo comenzó en 1869, cuando se celebró el primer baile de máscaras en el Hamilton Lodge de Harlem. Este tipo de bailes se hacía para que parejas del mismo sexo pudieran festejar y divertirse a la vez que evitaban a las autoridades. De hecho, muchos hombres se disfrazaban de mujeres y asumían una gestualidad más exagerada de lo normal, lo que se puede considerar como el primer antecedente del voguing.

Para hacerse a una idea de cómo podían ser estas fiestas, solo hay que pensar en vestidos de lo más pomposos y bailarines enmascarados que danzaban al son de músicas variadas, normalmente sintonías de jazz y vals. Y, sobre todo, ambiente de alegría y diversión, ya que suponían momentos de libertad para unas minorías que, por aquellos años, estaban completamente ocultas.

Estos bailes empezaron a acaparar cada vez más atención y participantes con el paso de los años. No solo eso, sino que derivaron en auténticos carnavales en los que los asistentes se juntaban en grupos, como si fueran equipos, para competir entre ellos. El modo de hacerse con la victoria, como es de suponer, no solo dependía de la ropa, sino de los movimientos de voguing, que iban evolucionando y haciéndose cada vez más creativos y exagerados.

El voguing es algo más que un baile

 

Hoy en día, las competiciones y celebraciones de voguing van mucho más allá del mero baile. Solo hace falta ver cómo se organizan y todo lo que les rodea para entender que mucha gente entiende el voguing como un estilo de vida, como un arte y como una disciplina incluso deportiva.

Esto se puede observar fácilmente si se analizan los medios de los que se ha servido tradicionalmente para darse a conocer y crecer internacionalmente. Es verdad que muchos bailes han conseguido popularizarse a través de los medios de comunicación. Pero el modo en que el voguing consigue influir y penetrar en grupos sociales va mucho más allá de un mero baile y, desde hace unos años, lo está haciendo con mucha más fuerza.

La penetración de las redes sociales en las generaciones más jóvenes es mucho más intensa de lo que pueda parecer a priori. No son solo medios para a los que ambas partes, emisores y receptores, acuden. Son formas de comunicación e integración a través de las cuales gente de origen variopinto e intereses similares logran ponerse en contacto y, todavía más, hacer fuerza en común.

El carácter del voguing, procedente de su origen reivindicativo y clandestino, es mucho más fuerte que el de otras culturas de baile, y eso hace que sus seguidores no sean meros practicantes de danza, que lo son, sino gente implicada en todos los valores que propugna. La influencia del voguing, de hecho, se sigue considerando importante ya que promueve una mayor libertad de expresión y tolerancia, así como muchas emociones que llegan con más firmeza al público.

El voguing es un baile y un estilo de vida muy llamativo y visual. Esto hace que, precisamente a través de las nuevas tecnologías, se esté popularizando a una velocidad mucho mayor que lo que aconteció en los años ochenta y noventa, incluso después del empujón que le dio Madonna.

Solo hay que echar un vistazo en YouTube para ver la cantidad de vídeos y canales que hay acerca de voguing, los cuales se cuentan por cientos de miles, sobre todo tutoriales que enseñan a hacer movimientos de voguing para los que se quieren iniciar.

El voguing como fenómeno global

 

Un número tan grande de vídeos y contenidos sobre el mismo tema no es más que la muestra directa de que el voguing es algo que interesa y aficiona a millones de personas y que, probablemente, no se vaya a quedar en una moda pasajera. Solo hay que ver a gente de todo el mundo bailando y siguiendo este movimiento, incluso de distintas edades, muchos de ellos perfeccionando un arte y una afición desde hace muchos años.

En conclusión, no hay más que ver la trayectoria que, aunque tardó unas cuantas décadas en salir del barrio de Harlem, ha vivido el voguing. Hoy en día, tenemos algo que comenzó como una costumbre minoritaria y muy localizada en todo el mundo, accesible y atractivo para gente de orígenes y culturas que nada tienen que ver y con intereses también muy dispares.

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