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Historia del voguing. ¿De dónde viene realmente?

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La historia del voguing suele vincular a este peculiar baile con los años ochenta en Estados Unidos y con una canción de Madonna. Pero, como todo lo que está relacionado con el arte, la verdad esconde muchas más aristas. Sería injusto simplificar tanto el asunto, ya que las influencias han sido mucho más amplias y, seguramente, lo continuarán siendo según vaya evolucionando. Si quieres aprender un poco más sobre este baile de moda y su historia, éste es el lugar.

Un pequeño repaso a los antecedentes del voguing

 

Muchos estudiosos y aficionados a la historia del voguing suelen referirse a las décadas de los años cincuenta y sesenta como el momento en el que se empiezan a sentar las bases de este baile. Y, en lo que respecta al lugar, la mayoría de las voces lo sitúan en Harlem, concretamente en los clubs nocturnos donde se reunían las drag queens a realizar sus performances, que eran una herencia de los desfiles mucho más antiguos que ya realizaban disfrazados los antecesores de las drag de hace casi un siglo, al son de la música jazz.

Estas performances en Harlem consistían en enfrentamientos entre distintas queens en los que se dedicaban improperios o insultos a la vez que realizaban movimientos exagerados o sobreactuados para llamar la atención de los allí congregados. Estos movimientos estaban inspirados más directamente en las poses que hacían las modelos para los reportajes fotográficos de las revistas más influyentes.

De hecho, hay referencias que apuntan a una de las drag queens más influyentes, Paris Dupree, como la pionera más directa, con una actuación en la que sacó una revista Vogue y, al compás de la música que estaba sonando, se dispuso a bailar imitando los movimientos recogidos en esa revista.

¿Entonces, cuándo se hizo famoso el voguing?

 

Con lo anterior, podemos darnos cuenta de que el voguing es algo que lleva practicándose desde hace décadas, aunque, ciertamente, la fama a nivel mundial llegó un poco más tarde y lo hizo de la mano de Madonna.

Corría el año 1990 y Madonna se encontraba en la cima de su popularidad. Sus canciones, sus actuaciones y sus videoclips eran tremendamente influyentes y fue ese el año en el que publicó su single Vogue. Obviamente, aunque la canción fue radiada a troche y moche, el verdadero empujón al baile fue el videoclip que se realizó para emitirla en televisión.

Sí, se puede decir que la MTV, entre otras cadenas, fue muy responsable de la popularización a nivel internacional del voguing, un baile que ya era bastante popular en los barrios de las grandes ciudades norteamericanas. Y la puntilla la dio la actuación en directo de la cantante en los MTV Awards, en la que la coreografía puntillosa lucía casi más que en el propio videoclip.

Pero, para ser justos, no se puede decir que Madonna ni la MTV fueran los responsables de la popularización del voguing. Sucedió en el momento oportuno y en el lugar oportuno, pero, de no haber sido ellos, tarde o temprano también habría salido de las calles estadounidenses y se habría implantado en otras urbes europeas y asiáticas.

La evolución del voguing. Desde los inicios hasta la actualidad

 

Desde aquellos inicios sesenteros en los clubes nocturnos de Harlem hasta las coreografías de los años noventa tras su explosión a nivel popular, el voguing ha pasado por distintas etapas. Y, aunque ahora nos pueda parecer relativamente fácil identificarlo al ver a alguien realizar unos movimientos concretos, se puede decir que los pioneros no hacían algo similar.

Los pioneros, al basarse en las fotos y poses de las modelos fotográficas, centraban sus posturas y movimientos en los brazos y las manos, así como en la cara y el cuello. Poco a poco, estoy fue avanzando hasta buscar poses completas y mucho más llamativas que incluían también a las extremidades inferiores y movimientos que fluían de una postura a otra.

El considerado voguing clásico busca formas geométricas, en muchas ocasiones, simétricas, algo que recuerda a esas figuras egipcias antiguas y solía enfrentar a dos bailarines en un duelo cuerpo a cuerpo.

También hay un voguing moderno que, a diferencia de aquel, es mucho más exigente en términos físicos y creativos. De hecho, para un no iniciado puede parecer una especie de variación de movimientos mímicos, ya que suelen dar la sensación de representar objetos imaginarios. Pero la realidad es mucho más dura y, para dominar este arte, hace falta una flexibilidad enorme, casi de contorsionista, con la que realizar los movimientos precisos.

Por otro lado, también cabe destacar una de las variantes más influyentes y predominantes de la historia del voguing; el vogue fem. En ésta, los movimientos llevan la fluidez a su máxima expresión, siempre bajo la influencia de melodías procedentes de músicas de género, como el jazz, y de artes escénicas más corporales, como el ballet clásico y la danza moderna.

A esta disciplina pertenecen algunos de los elementos más característicos del vogue más popular, como el duckwalk o el catwalk.

El voguing como influencia

 

No se puede cerrar un repaso a la historia del voguing sin reconocer a qué otras disciplinas y artistas ha influenciado. Si bien son muchas las culturas populares urbanas que se han visto vinculadas al vogue a ambos lados del charco, también han sido decenas los artistas que han sucumbido a sus encantos, y no solo en los años noventa.

Hablábamos de Madonna al comienzo de este texto, pero también otras estrellas se han dejado seducir, como Katy Perry, Beyoncé, Rihanna o Ariana Grande. Esto solo es una pequeña muestra de que son ya varias generaciones las que han bailado vogueando y, con toda seguridad, serán muchas más las que, de la mano de futuros artistas o viendo su evolución en las calles de las ciudades más trendy, lo seguirán haciendo en las próximas décadas.

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