Los destinos que se van a poner de moda muy rápido

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En esto de los viajes, al igual que en muchas otras cosas, hay ciclos, cambios, tendencias y modas. Hay destinos que hace años estaban repletos de turistas, hay otros de los que nunca nadie había oído hablar y ahora no hay quien consiga un vuelo y hay otros que, poco a poco, se van haciendo un hueco en las agendas de los más viajeros. Si eres de esos que quieren descubrir nuevos lugares, accesibles e interesantes, aquí te vamos a proponer algunos que merecen mucho la pena. Apúntate rápido, porque dentro de poco puede ser tarde.

Azerbaiyán

 

Seguro que estás pensando que ponemos el listón bastante alto de primeras en lo que a países exóticos se refiere. Bueno, sí, pero es que Azerbaiyán es lo suficientemente exótico y, a la vez, lo suficientemente cercano como para que te plantees un viaje allí sin tener que ahorrar durante varios años.

Ahora llega el momento en el que piensas que has oído su nombre cientos de veces y no puedes identificar nada que haya allí. La capital puede que te suene; se llama Baku, y el aspecto general de la gente y del país se podría definir, de un modo general, como algo a medio camino entre un país de Medio Oriente y una antigua república soviética.

Esa mezcla entre ambas culturas acaba definiendo una propia, que es mucho más rica y compleja de lo que puede parecer para un país relativamente pequeño y con no más de diez millones de habitantes. Pero la abundancia de paisajes, climas y caracteres se imponen e imponen al visitante primerizo un golpe seductor del que es difícil recuperarse. Idóneo para viajeros mochileros, pero también para aquellos a los que les gusten las ciudades lujosas –no perderse Baku–, Azerbaiyán sigue manteniéndose como un destino desconocido y asequible, pero es probable que se convierta en un destino muy de moda en los próximos años.

Yibuti

 

Éste es otro país del que mucha gente ha oído su nombre y, la verdad, poco más. Puede ser excusable si se tiene en cuenta que es uno de los países más pequeños de África y que está a casi 9.000 kilómetros de distancia. Esto es, intentándolo trasladar a otros términos, unas 140 horas en coche. Vamos, que para ir conduciendo sería una verdadera aventura, ¿verdad?

Esta lejanía y su reducido tamaño puede que influyan para que las bondades de Yibuti no sean tan conocidas internacionalmente. Pero algo tendrá para que cada vez más gente esté yendo allí de viaje y lo recomiende. Por ejemplo, los encantos de su capital, Yibuti, que puede recordar más un antiguo pueblo grande que una capital actual, o algunas de sus regiones más alejadas y naturales.

Una visita que muchos consideran imprescindible, aunque no es la más fácil de acceder en transporte público, es el lago Assal, con unas aguas cristalinas y su playa de sal, aunque también hay gente que se acerca a la playa des Sables Blancs a disfrutar de un entorno muy tranquilo y de una buena sesión de buceo.

En lo que se refiere a la seguridad, algo que puede preocupar a mucha gente en rincones tan alejados y desconocidos, hay que decir que Yibuti es uno de los países más seguros y tranquilos de toda África, por lo que, en ese sentido, no debería haber grandes inquietudes.

Serbia

 

Después de habernos alejado tantos miles de kilómetros, vamos a clavar una chincheta en el mapamundi un poco más cerca de nuestro terruño. En esta ocasión, damos un pequeño salto por el Mediterráneo y aterrizamos en Serbia, una de esas antiguas repúblicas yugoslavas que va despertando poco a poco después de su cruenta guerra en los noventa.

En esa zona del este de Europa hay muchos atractivos, aunque es cierto que el protagonismo se lo llevan siempre otras tierras, como las más clásicas Rumanía y Hungría o las antiguas compañeras de república, Croacia y Montenegro.

Pero, al igual que en el caso de Azerbaiyán, Serbia es un país con mucho que ofrecer, poco conocido todavía y, además, asequible para nuestros estándares y los de sus países vecinos.

Su capital, Belgrado, es una de las ciudades más antiguas y con más cultura histórica de la Europa oriental, y no es la única urbe que merece la pena visitar. Tanto Novi Sad como Subotica, por poner otros ejemplos, tienen argumentos de sobra para impresionar a los turistas. Y, más allá de los entornos urbanos, los parques nacionales, que son cinco en total, y que también satisfacen a los amantes de la naturaleza. O, en este último sentido, una de las maravillas naturales más curiosas: Davolja Varos o ciudad del diablo. No da tanto miedo como parece a priori, pero nosotros no hemos ido todavía de noche, por si acaso…

Islas Feroe

 

Si con Azerbaiyán y con Yibuti nos preguntábamos cuánto podías saber, con las Islas Feroe, que están en el norte de Europa, suponemos que la cosa será similar: poco más allá de que España ha jugado algún partido con su selección y que sabemos que están vinculadas al Reino de Dinamarca, este pequeño archipiélago es tan humilde en extensión y población que parece que poco puede ofrecer.

Pero si hemos visto ya demasiadas fotos y reportajes sobre Groenlandia, Islandia, Noruega o cualquier paisaje nórdico y queremos algo más tranquilo e igualmente natural, éste es nuestro destino.

Teniendo en cuenta que suele hacer mucho frío, y que incluso en verano las temperaturas no van a ser las más acogedoras del mundo, es un territorio perfecto para mochilear, para llevar una cámara de fotos y para dejarse llevar por la calma y la tranquilidad.

Esos pueblos costeros y pesqueros, esas colinas verdes, y esas maravillas naturales como el lago Sorvágsvatn, la garganta de Gjógv, la catarata de Gásadalur, Vestmanna o el cabo de Enniberg son motivo más que suficiente para visitar una de las cunas de la cultura nórdica más pura. Y, como en el caso de las anteriores propuestas, estamos seguros de que las Islas Feroe serán otro destino que se va a poner de moda muy rápidamente.

 

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