cesta de la compra sostenible

Llena tu cesta de la compra de productos sostenibles

  • Gastronomía
cat-icon-on-post

Oímos y leemos muchas cosas sobre la producción de alimentos. Lo cierto es que la industria alimentaria crece y crece, y eso tiene un importante impacto en el medio ambiente. Si te preocupa este tema, es hora de que empieces a tomar conciencia.

Lo poco que podemos hacer, quizá sea mucho dentro de unos años. Empezar a comprar de manera consciente es un cambio que aporta.

Tu cesta de la compra no tiene por qué ser una cesta, pero intenta evitar el plástico
Tu cesta de la compra no tiene por qué ser una cesta, pero intenta evitar el plástico

 

Empecemos por el principio. Hoy en día el concepto de cesta de la compra se ha diversificado mucho. En primer lugar porque ya nadie va a la compra con una cesta, algo que sería mucho más conveniente que comprar una bolsa de plástico por cinco céntimos que usamos únicamente para el desplazamiento desde el supermercado hasta nuestra casa. Luego la podremos reutilizar, pero es una bolsa de plástico más que ha salido al mundo.

Por lo tanto empecemos por utilizar un contenedor para tu compra que también sea sostenible. No hace falta que lleves una cesta de mimbre al supermercado, sobre todo porque no son tan ligeras ni compactas como una bolsa de plástico, pero hay otras alternativas. Acostúmbrate a  llevar siempre una bolsa reutilizable de tela cuando vayas a hacer la compra. Si es plegable y sueles moverte por la ciudad con bolso o mochila, no te costará mucho llevarla siempre encima por si de repente tienes que pasar por alguna tienda para hacer alguna compra de emergencia.

Lee bien las etiquetas

 

Cada vez es más frecuente encontrar productos en el supermercado con la etiqueta bio o ecológico. Es muy interesante que la oferta cada vez vaya más por este camino de vender productos bio o ecológicos, pero de nada sirve que el producto en sí sea etiquetado de ecológico si va sobre envasado y viene de otro continente. Efectivamente, si nos encontramos una paquete de plástico con aguacates procedentes de Chile, éstos podrán proceder de la agricultura ecológica, pero una vez envasados y transportados hasta España (son más de diez mil kilómetros), estos aguacates no son tan sostenibles.

Es importante que tengamos en cuenta que los transportes, así como los sobre envasados tienen una huella ecológica muy importante, debido a las emisiones de dióxido de carbono durante el transporte, la fabricación del envase y su posterior desecho.

No es bio todo lo que reluce. Mira las etiquetas y rechaza los envoltorios
No es bio todo lo que reluce. Mira las etiquetas y rechaza los envoltorios

 

Es importante comprar frutas y verduras de temporada, cultivadas cerca del lugar de consumo para minimizar los transportes y descartar aquellas que llegan ya envasadas a los supermercados. En este punto hay varias campañas como Desnuda la fruta o Sin plástico que animan a las grandes superficies a dejar de sobre envasar la fruta con el objetivo de reducir los residuos que no sean biodegradables.

Nosotras también podemos evitar consumir una gran cantidad de plásticos evitando comprar este tipo de envases y llevando con nosotros una bolsa reutilizable y rechazando bolsas, bandejas de poliestireno que en realidad son innecesarias. Si todos lo empezamos a hacer, seguro que empezamos a liderar un importante cambio.

Racionaliza tu consumo de proteína animal

 

Las grandes explotaciones ganaderas obligan a talar hectáreas y hectáreas de bosques y selvas
Las grandes explotaciones ganaderas obligan a talar hectáreas y hectáreas de bosques y selvas

 

No hace falta que te hagas vegetariano ni nada por el estilo, pero resulta que según informes de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) el sector ganadero genera más gases contaminantes que el sector del transporte.

En muchas ocasiones para generar pastos y tierras de pastoreo se talan bosques. Para regar estos pastos se necesita mucha agua, y por si no fuera poco, el estiércol de los animales libera metano, un gas más perjudicial que el CO2. A continuación, el procesamiento de las carnes en fábricas y su transporte también aportan su granito de arena final a las emisiones de dióxido de carbono.

Por otro lado, la contaminación de los barcos pesqueros también es bastante significativa, no solamente por el consumo de gasolina que ensucia los mares, sino también por la cantidad de redes y cabos que caen al océano, perjudicando y poniendo en riesgo la vida de las criaturas marinas.

¿Qué podemos hacer?

 

La solución no es dejar de comer carne ni pescado si no quieres, pero sí racionalizar tu consumo de proteína animal. Hay iniciativas, como los Lunes sin Carne que están teniendo mucho éxito a nivel mundial, con restaurantes y personas influyentes que se han adherido a esta campaña, más simbólica que otra cosa, pero que al menos le da voz a esta circunstancia.

Como siempre, cuando vayas a comprar consume con moderación, aprovecha la comida y las sobras e intenta comprar productos de cercanía y lo menos procesados que sea posible. Descarta la comida rápida de tu dieta: tu salud, tu bolsillo y el planeta te lo agradecerán. De nuevo, si todos tenemos cuidado con lo que compramos, estaremos impulsando un cambio significativo.

Aunque nuestra aportación sea muy pequeña, por lo menos no estamos contribuyendo a nuestro planeta le vaya aún peor
Aunque nuestra aportación sea muy pequeña, por lo menos no estamos contribuyendo a nuestro planeta le vaya aún peor

 

Para llenar nuestra cesta de la compra de productos sostenibles las claves son: rechazar plásticos y envases innecesarios y priorizar la compra de productos de temporada y de proximidad. Elige el vidrio sobre el plástico. Visita con más frecuencia tu frutería, la carnicería y la pescadería, compra con cabeza y con una planificación semanal que no te obligue a tirar productos que se han estropeado.

Otros consejos pueden ser evitar beber agua embotellada si en tu ciudad es posible, comprar a granel y evitar productos cosméticos sobre envasados: puedes usar champú y jabón en barra o buscar objetos de aseo personal de materiales biodegradables como el bambú.

Hay más soluciones: Si quieres también puedes hacer tu propia huerta en casa o unirte a grupos de consumo en tu zona para asegurarte de que los productos que consumes no vienen del otro lado del océano. También podemos encontrar cada vez más portales de compras por internet en los que venden productos ecológicos y de proximidad.

En resumen, lo más importante es ir poco a poco cambiando hacia un consumo más y más responsable y racional, que haga que reduzcamos nuestros residuos lo máximo posible. Se trata de un hábito saludable, económico y ecológico. En la medida de lo que podamos hacer a nivel individual estaremos contribuyendo a vivir en mundo mejor y con menos residuos.

[Total:4    Promedio:3.5/5]

Comentarios

compartir en redes