Consigue la motivación que te falta para hacer ejercicio

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El verano suele venir acompañado de muchas cosas buenas, como las vacaciones, el buen tiempo, la relajación, los viajes, etc. Pero, reconozcámoslo, los hábitos relajados que trae la temporada estival también provocan que nos alejemos de buenas costumbres como la de practicar ejercicio. Y, cuando se vuelve a la rutina, muchas veces la pereza se apodera de nuestros músculos y nuestra mente y nos cuesta volver a calzarnos las zapatillas. Si eres de los que necesita un empujón para retomar las buenas costumbres, aquí te vamos a dar unos consejos de motivación para hacer ejercicio a tope.

¿Te gusta entrenar?

Lo primero de todo, tienes que recordar cuáles eran esas sensaciones que tenías al entrenar y después de hacerlo. Estamos seguros de que, si era un hábito frecuente en tu día a día, te gustaba entrenar, y ésta tiene que ser una de las razones que te lleve a volver a hacerlo.

Entrenar no es algo que tenga que verse como un castigo o como un sacrificio. Si es éste el caso, algo falla. Lo mejor para superar esas dificultades a la hora de hacer ejercicio es plantearse un cambio o, si tampoco así es posible, contactar con un preparador que sepa enfocar el problema y encauzarte del mejor modo posible para que le cojas el gusto a esto de entrenar.

No caigas en la monotonía

Como hemos dicho anteriormente, uno de los mayores peligros de los entrenamientos es el aburrimiento. Pero la variedad de ejercicios y prácticas físicas que puedes realizar es enorme, lo que facilita esa lucha contra la monotonía y el tedio.

De nuevo, puedes planificarte por tu cuenta un plan de ejercicios que sea variado y que no solo te sirva para realizar unos entrenamientos más completos y equilibrados en lo físico, sino que te sirvan para que tu mente lo lleve con más comodidad y relajación.

¿Cuál es el fin de tus entrenamientos?

No lo vamos a negar, todos entrenamos por algún motivo. Este puede ser, simplemente, el gusto o la diversión, y también algún otro como desconectar de la carga laboral diaria, mejorar la forma física, bajar de peso, probar cosas nuevas, etc.

Esos objetivos tienen que estar presentes siempre, y ayudar en la motivación para hacer ejercicio. Sin duda, con las metas fijadas en la mente, sobre todo si son alcanzables, es mucho más fácil seguir adelante y superar los momentos débiles.

Ameniza tus entrenamientos

Para evitar esos momentos de aburrimiento que te echan para atrás a la hora de entrenar, es recomendable que busques esas cosas que te faciliten la tarea. Gracias a la tecnología, es fácil contar con un teléfono móvil en el que poder llevar música, radio o podcasts con los que entretenerse durante el ejercicio.

De hecho, hay aplicaciones en las que podrás encontrar listas de reproducción idóneamente definidas para la realización de entrenamientos de distintos tipos y para distintos gustos. Así que, en este sentido, no tienes excusa.

Descubre y aprende

Practicando deporte también se pueden descubrir actividades que desconocíamos o que no nos habíamos planteado realizar. Hablamos, concretamente, de nuevos deportes o ejercicios que pueden sorprender o, simplemente, ayudar a la hora de huir de la monotonía.

Pero si se enfoca la práctica deportiva con un poco más de profundidad, también se puede comenzar a conocer mejor el propio cuerpo y, de este modo, buscar un modo de entrenamiento más eficiente, que favorezca los resultados y que, por esta vía, también aumente la motivación para hacer ejercicio.

Puedes entrenar con otra gente

Entrenar es algo duro y que requiere esfuerzo, pero siempre hay gente que está pasando por lo mismo que tú y que te puede hacer compañía. De hecho, muchas personas optan por entrenar siempre en grupo, ya que es una manera de motivarse más y de conseguir resultados mucho más ambiciosos.

Además, hoy en día es muy fácil encontrar gente con la que entrenar. A las ya tradicionales de los amigos, compañeros de trabajo o de gimnasio, se unen las opciones que hay en redes sociales o en aplicaciones, las cuales ponen en contacto a gente que quiere entrenar en compañía o que quiere ampliar sus contactos sociales a través del deporte.

Mantén una actitud positiva

La actitud es muy importante y, aunque no siempre sea fácil, hay que intentar tener siempre un estado de ánimo optimista, pensando en los beneficios más cercanos, así como en los que se consiguen a largo plazo.

Cuanto mayor sea el logro conseguido, más fácil será terminar la jornada con una actitud positiva y más complicado será perder la motivación para retomar el ejercicio en la próxima ocasión.

Y, por último, sé consciente de las bondades de hacer ejercicio

Al final, como sucede con todos los hábitos positivos que practicamos a lo largo de nuestra vida, muchas veces olvidamos su naturaleza y todo lo bueno que aportan. Esto pasa con la actividad física, que nos puede dar tantas cosas buenas que ya solo por esa razón deberíamos estar plenamente motivados para hacerla.

Entre estos beneficios, de los que ya hemos hablado en numerosas veces, podemos encontrar una mejora del estado físico, una prevención de lesiones, un fortalecimiento del sistema inmunitario, una mejor salud general, un estado mental mucho más optimista, una mejora en la productividad laboral, en las relaciones con la familia y amigos, etc.

Si es necesario, apúntalo en una hoja grande y enmárcalo en tu pared favorita. No deberías tener que llegar a ese extremo, pero no lo descartes si con todo lo anterior no has conseguido toda la motivación para hacer ejercicio.

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