La mejor dieta que puedes llevar en tu vida

  • Gastronomía
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Hay quien después del verano decide ponerse a dieta para neutralizar los excesos de las vacaciones. Después de tanto chiringuito y de tanta cata de cocina local, podemos volver a casa con unos kilillos de más.

Por suerte o por desgracia, las dietas milagro no existen, y para mantenernos en nuestro peso ideal la mejor dieta es comer de todo, sano y natural, sin más.

Sigue leyendo y te explicamos más.

Spoiler: el secreto para la mejor dieta está en tu cesta de la compra
Spoiler: el secreto para la mejor dieta está en tu cesta de la compra

Si estás pensando en ponerte a dieta después del verano, piénsatelo mejor. Puede ser que lo que necesites es revisar tus hábitos alimenticios, y con eso ya estará todo hecho. En otras palabras, después de los excesos del verano lo mejor que puedes hacer es comer bien. Si lo que quieres es perder peso, puede que los resultados se demoren, pero si lo que quieres es sentirte bien, te lo recomendamos.

El primer paso consiste en hacerse una auto auditoría: ¿cuáles son mis hábitos alimenticios? ¿cuántas veces como al día? ¿cuántas veces cocino a la semana? Nuestra forma de vida condiciona enormemente nuestra alimentación, y este es uno de los motivos más importantes por los cuales nos alimentamos mal: poca regularidad en horarios, fases muy largas de ayuno, atracones, platos preparados y comida rápida.

Estos suelen ser en personas sanas los motivos principales del sobrepeso. Sin tener que llegar a ser demasiado cuadriculados, es fácil mantener uno hábitos alimenticios saludables sin tener que renunciar a alargar ese aperitivo con tus amigos que tanto te apetece. Dicen que se tarda 21 días en adquirir un hábito. Es poco tiempo si además se trata de un buen hábito.

14_imagen2. Cuidar tus hábitos alimenticios es otra las claves para la mejor dieta

Comer poco y muchas veces

Este es uno de los primeros consejos para empezar con tu mejor dieta. Unas cinco comidas al día son ideales. Un buen desayuno, un almuerzo, una comida, una merienda y una cena. Conseguir hacer estas cinco comidas es tan fácil como organizarse bien. Hacer una compra semanal para tener la posibilidad de preparar un buen desayuno o de tener a mano una fruta para la merienda no es difícil y lo agradeceremos a muchos niveles. Si comemos fuera y tenemos a mano algunos platos que hemos preparado en casa, podremos apañar un táper rápidamente. La planificación de tus menús te ahorra tiempo, energía y dinero, y además comerás bien. Como en casa de tus padres. Otro consejo: fíjate y aprende.

Un buen desayuno consta de líquido para rehidratar el cuerpo después de ocho horas de sueño, algo de hidratos de carbono y una fruta ¡En 15 minutos lo tienes! Esto te dará la energía suficiente para afrontar el día. A media mañana puedes tomar una fruta y algún lácteo. Es importante no estar muchas horas con estómago vacío para no llegar hambriento a la hora de comer y pegarte un atracón. Lo mismo pasa por la tarde, por eso te recomendamos que comas algo ligero. Lo ideal es que las comidas fuertes proporcionen un aporte de verduras, hidratos de carbono y proteína.

Si eres un adicto al dulce procura no abusar, pero lo más importante es que evites la bollería industrial. Seguramente tendrás a mano opciones de bollería artesana, o incluso puedes reservar un día para hacer un bizcocho y evitar los dulces envasados. Como con todo lo demás, cuanto más natural sea lo que comes, mejor. Evitarás excesos de grasa y azúcares e ingredientes desconocidos.

Regularidad, variedad y tranquilidad

Estas tres cosas deberán estar presentes en tu dieta. Procura mantener una regularidad en tus hábitos: de nada sirve cuidar tu alimentación una semana y a la siguiente despreocuparse y luego retomarla. No pasa nada por darse una buena cena un día (es más, muchas veces conviene pasar un buen rato comiendo lo que más te gusta), pero no conviertas en un hábito comer entre horas y de manera desordenada.

Una buena dieta debe ser regular y variada
Una buena dieta debe ser regular y variada

Una buena dieta necesita variedad y no restricciones. Si bien conviene evitar los alimentos procesados y la comida rápida, también conviene comer de todo: grasas, hidratos de carbono y verduras de manera equilibrada. La mejor proporción según tu actividad diaria te la puede indicar un nutricionista o una médico: no es lo mismo pasar toda la mañana sentado delante del ordenador que realizar actividades más dinámicas como visitas, trabajos manuales o deporte.

Y por último, no te estreses. Es importante llevar una cierta regularidad, pero no es necesario ser extremadamente cuadriculado. El objetivo no es que llevar una mejor dieta te vaya a estresar o a obsesionar. Simplemente se trata de adquirir nuevos hábitos que nos conduzcan a sentirnos mejor en todos los niveles.

Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Ya lo decía Hipócrates, el padre de la medicina moderna.

Las dos últimas claves: descanso y ejercicio

No podemos dejar de hablar de cómo sería la mejor dieta que puedes llevar sin hablarte de la importancia del ejercicio y del descanso. Estos dos elementos son cruciales y ayudan a regular nuestro apetito, nuestras tensiones emocionales que muchas veces solemos paliar con la comida y en general nuestro estado de ánimo.

Descansa y muévete, en el orden que quieras
Descansa y muévete, en el orden que quieras

Puede parecer obvio que dormir mucho y bien nos mantiene relajados y de buen humor, con energía suficiente y con las capacidades al 100%. La actividad física  produce efectos similares, ya que hacer ejercicio pone de buen humor, ayuda a disminuir la ansiedad y favorece el descanso. Además con una buena proporción de descanso y actividad física ayuda a regular nuestros niveles hormonales de manera natural. Se trata de un círculo que se retroalimenta.

Todo empieza por tener claros los pasos a seguir y empezar a construir un hábito sólido y duradero.  

La mejor dieta que puedes llevar es cuidar la alimentación, comer productos frescos y naturales, complementada con una actividad física frecuente y regular y un descanso suficiente. Es el secreto de muchas personas felices.

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