¿Cómo influyen los horarios de las comidas en la salud y el peso?

  • Gastronomía
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Cuando hablamos de los hábitos alimenticios y la influencia que tienen en la salud, solemos centrarnos en los tipos de comida que ingerimos. En ocasiones, también hablamos de otros hábitos y estilos de vida que pueden ayudar o perjudicar a la nutrición y cómo mejorarlos o mantenerlos. Pero, en esta ocasión, lo que queremos es centrarnos en los mejores momentos para comer. Porque, aunque no lo parezca, los horarios de las comidas también influyen positiva y negativamente en la salud y el peso. ¿Quieres saber cuáles son las mejores horas para tus comidas y cuándo deberías evitar ingerir alimentos? Aquí te lo vamos a explicar.

¿Cuáles son las mejores horas para las comidas?

Si se quiere mantener el peso a raya o, incluso, bajar algún kilo en la báscula, hay que vigilar un poco las horas a las que se ingieren alimentos. En muchos casos, las cantidades no son tan importantes como las horas a las que se come, aunque todo tiene su relevancia y, para ello, lo mejor es tener una buena planificación.

En general, los hábitos ordenados influyen positivamente en la salud, sobre todo los que tienen que ver con la alimentación. Y, al hablar de las mejores horas para las comidas, la opción óptima es que sean siempre a horas similares. Es decir, que la regularidad es una buena base para entender la importancia de los horarios de las comidas.

Pero si queremos hablar en concreto de cuáles son las mejores horas para cada una de las comidas, hay que diferenciar mucho entre cada una y los expertos le dan una importancia especial a la comida principal, la del mediodía, con respecto a las demás.

Tradicionalmente, la peor fama se la ha llevado la cena, porque en España la solemos hacer a horas bastante tardías y con poco margen para quemar esas calorías ingeridas, además de dificultar el proceso digestivo por estar muy cercana a las horas de sueño en la cama.

En general, se recomienda no cenar demasiado tarde, con una hora aproximada que puede situarse sobre las ocho de la tarde. Para muchos, lo importante es que el margen entre cena y sueño sea suficiente, aunque también hay recomendaciones sobre no retrasar la cena más allá de esta hora debido a los ciclos biológicos relacionados con la luz del sol, que provocan que el cuerpo asimile los nutrientes de un modo menos óptimo.

Sobre el desayuno, al igual que el resto de las comidas, y en comparación con otros países europeos, lo solemos hacer tarde. Pero, en realidad, el desayuno no es lo que más negativamente puede influir a la hora de coger kilos, ya que es una comida considerada muy importante, la que sirve para recuperar después del periodo del día más largo en ayuno, y la que tenemos más tiempo para quemar.

Esto no quiere decir que haya barra libre en el desayuno, ni mucho menos. Lo que se desayuna ha de ser también algo nutritivo y saludable, y la hora debería estar cercana a la de comenzar la jornada, ya que, repetimos, el cuerpo necesita romper ese ayuno tan largo al que se ha visto llevado durante toda la noche.

La comida del mediodía es la que se ha demostrado que tiene más relevancia en este sentido. Generalmente, es la comida más importante del día, aunque mucha gente que tiene jornada laboral partida opta por no ingerir demasiado para poder rendir por la tarde del mejor modo.

Los estudios al respecto sí indican que hay una relación bastante evidente entre el horario de esta comida y el aumento o pérdida de peso. En concreto, las personas que comen más allá de las tres de la tarde tienen más probabilidades de aumentar de peso que las que lo hacen antes.

¿A qué se debe esto? Principalmente a que en esta comida se pueden ingerir aproximadamente el 40% de las calorías de todo el día, y el cuerpo las asimila y quema mejor si se come más temprano. Además, también se ha visto una relación entre los comedores más tardíos y los que no desayunan o desayunan poco. Esto, al final, hace que la comida suponga una cantidad desproporcionada de calorías y que la manera de metabolizar que tiene el cuerpo no sea la más eficiente, acumulando más energía de la debida a causa de los largos periodos de ayuno a lo largo del día.

La defensa de las tres comidas al día

A la vez que hay gente que argumenta que la estabilidad de los horarios es clave, también hay defensores de que, para que ayudar a esta regularidad y que el cuerpo pueda asimilar del mejor modo todos los nutrientes ingeridos, lo óptimo es hacer solo tres comidas al día con, al menos, cuatro horas de ayuno entre cada una de ellas.

Esto se opone a la propuesta de las cinco comidas al día, más extendida actualmente y de la que hemos hablado ya en este blog. Pero nosotros no consideramos que los postulados básicos de ambas opciones sean incompatibles. La clave, de nuevo, está en lograr un equilibrio en todas las comidas, sin hacer grandes atracones ni cometer excesos frecuentemente y consiguiendo unos hábitos ordenados y regulares.

Por este motivo, tal vez las personas que más complicado tengan conseguir unos hábitos alimenticios óptimos en este sentido sean aquellas que, por motivos laborales, se vean obligadas a cambiar bruscamente los horarios, tengan varios turnos, etc.

En estos casos excepcionales, si se quiere conseguir una alimentación saludable y nutritiva, además de intentar que ésta sea completa y equilibrada, lo más conveniente puede ser acudir a un nutricionista, para que haga un seguimiento más profesional y pueda asesorar sobre las partes más débiles de nuestras costumbres.

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