Descubre las claves de la cocina de aprovechamiento

  • Gastronomía
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Desechamos muchas partes de los alimentos que si los cocinamos con cariño pueden resultar deliciosos y nutritivos. A esta tendencia se le llama cocina de aprovechamiento.

En realidad lo que sobra para unos es un tesoro para otros. Cuando hablamos de aprovechar aquellos alimentos que no nos hemos comido o que no pensábamos aprovechar, lo que realmente estamos haciendo es tomar medidas que nos llevan a respetar nuestro entorno, además de, por supuesto, una tendencia sana de alimentación.

Toma nota de estas técnicas y sorprende a tus invitados y ¡a ti mismo!

Puedes hacer recetas deliciosas aprovechando al máximo los productos que tienes.
Puedes hacer recetas deliciosas aprovechando al máximo los productos que tienes.

La cocina de aprovechamiento puede ser tan clásica como innovadora. Clásica porque ya lo hacían nuestras abuelas y las abuelas de sus abuelas e innovadora porque el límite es solamente tu imaginación. No hace falta imaginar mezclas imposibles o recetas incomibles, la cocina de aprovechamiento saca partido de las sobras con deliciosas preparaciones como las croquetas o las empanadillas.

Sacar provecho de toda la comida que sobra es todo un arte, pero también se aprende. Además de un arte es una responsabilidad, ya que en los hogares españoles tiramos 1,3 kilos de alimentos a la semana, y según la Comisión Europea se estima que cada año un tercio de la producción mundial de alimentos no se utiliza. Teniendo en cuenta la cantidad de tierras y recursos que se destinan a la producción de alimentos, deberíamos ser conscientes de la enorme responsabilidad que tenemos como consumidores, comprar lo justo y tirar menos.

Ponte manos a la obra

Estamos acostumbrados a comer por los ojos, y tal vez por eso lo de aprovechar las sobras no va tanto con nosotros, pero también gracias a nuestras abuelas sabemos que los guisos de un día para otro saben mejor. De ahí a reconvertir los sobrantes en otros platos no hay más que un paso. Olvídate de pedir comida a domicilio, es muy cara, poco sostenible y no precisamente la opción más sana.

El cocido en todas sus variantes peninsulares es un perfecto ejemplo de la cocina de aprovechamiento. Hacemos un caldo que nos da para comer una sopa y con las verduras y los garbanzos se puede hacer un puré. Con la carne podemos hacer croquetas, y ya tenemos comida para casi una semana. Siempre podemos hacer una variante un poco más ligera de este plato excluyendo los “sacramentos” -el chorizo, la morcilla y todos los ingredientes más calóricos- si lo vamos a hacer a menudo, ya que para los días de invierno esta es una solución bastante económica y que te puede alimentar durante varios días sin tener que trabajar demasiado.

Para aprovechar los alimentos al máximo debemos empezar por una buena planificación. Procura no comprar ni cocinar de más para evitar sobrantes, planifica tu menú de la semana y calcula bien las cantidades para reducir lo máximo posible los sobrantes. Esto te permitirá además ahorrar tiempo dedicando un día a la semana a hacer la compra y a cocinar. El domingo es un día perfecto para pasar una tarde entretenida y productiva. Seguro que se te olvidará el “síndrome del domingo”.

En tu casa no se tira nada

Además de las recetas de aprovechamiento típicas como las croquetas, a las que les puedes meter casi todo lo que se te ocurra hay muchos ideas para aprovechar los alimentos. Para las croquetas el truco es hacer una bechamel densa y dejarla reposar un día o una noche en la nevera. Si te salen muchas croquetas puedes congelarlas sin cocinar y así tendrás una cena para otro día.

Una receta muy interesante para las sobras de carne son las empanadillas. Se trocea la carne y se hace un sofrito con cebolla y tomate. Se mezclan los trozos y se pone esta mezcla en unas obleas. Las puedes hacer caseras o comprarlas ya hechas. Un truco: utiliza pimienta para que la carne sepa mejor.

Con las sobras del pollo asado podrás hacer una deliciosa y nutritiva ensalada, ya que las partes sobrantes las podrás poner en trozos pequeños con lechuga u otras hierbas como berros o espinacas, tomate y queso. También puedes añadir un poco de pasta e incluso garbanzos si la vas a comer de plato único. Los restos de un pescado al horno también pueden servir para añadir en una ensalada o salpicón con otros vegetales.

Una idea para aprovechar la ensalada que sobre es aliñar solamente la que vas a comer, colocándola en un plato. La que no hayas comido se puede guardar en la nevera sin aliñar para el día siguiente. Si tu ensalada era de tomate, podrás guardarlo para desayunar pan con tomate al día siguiente.

Una receta de cocina de aprovechamiento por antonomasia son las mondas de patatas fritas. Tan sencillo como hacerlas igual que las patatas fritas, quitar el exceso de aceite poniéndolas sobre un papel absorbente y salpimentar. Una guarnición perfecta y ¡está muy rico! De la misma manera también puedes usar las mondas de un calabacín para hacer una rica tortilla.

La fruta es una de las cosas que más se desaprovecha, porque a veces la dejamos olvidada en el frutero. Si se queda madura y ya no tiene tan buena pinta como para comerla directamente, puedes aprovecharla para hacer postres, batidos o compotas. Tarta de manzana o de fresas, batido de plátano e incluso mermeladas (si el azúcar es de caña integral sin refinar y la fruta natural no son un alimento tan insano como podemos pensar). De la misma manera, unos tomates pasados son perfectos para un gazpacho, un salmorejo o una salsa de tomate.

Compra y cocina con cabeza en vez de con los ojos ¡es la mejor técnica de aprovechamiento.
Compra y cocina con cabeza en vez de con los ojos ¡es la mejor técnica de aprovechamiento.

La cocina de aprovechamiento tiene muchos beneficios. El primero es el máximo aprovechamiento de los recursos, si todos lo hiciésemos consumiríamos muchos menos recursos. Además es sana, ya que estás comiendo productos naturales y además te ayuda a evitar otras alternativas menos saludables como pedir comida a domicilio. Por último, aprovechar la máximo todos los alimentos que compras, no solamente supone un ahorro de recursos para el planeta, sino que además supondrá un ahorro importante para tu bolsillo.

Ahora que conoces la cocina de aprovechamiento, pon en marcha tu creatividad. Tu bolsillo, tu salud y el planeta te lo agradecerán ¡Y todos nosotros también si compartes tus recetas!

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