Ocho hábitos que pueden cambiar tu vida

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Somos lo que hacemos, no hay discusión posible. Y, por eso, hoy te vamos a hablar de algunos hábitos que puedes incluir en tu vida para sentirte mejor y cambiar algunas de tus percepciones. Si comienzas a introducirlos en tu rutina, empezarás a ver la vida de otro color.

Los habrá más fáciles y los habrá un poco más difíciles de acometer. Pero nada que no puedas hacer. La motivación que necesitas la tienes en los resultados que vas a recibir si los practicas. Mucho beneficio para el escaso esfuerzo que te van a suponer. ¿Sigues dudando? Pues aquí te vamos a convencer.

Haz ejercicio

El ejercicio es algo que recomendamos frecuentemente como uno de los hábitos de vida más saludables. Para estar en plena forma física, es muy importante la alimentación, pero también lo es moverse de modo periódico. No te pedimos que practiques un deporte de modo profesional o con una intensidad suprema. Una actividad moderada como caminar 30 minutos al día, salir a correr un par de veces por semana, coger la bici y hacerse unos kilómetros el finde, ir al gimnasio y acudir a alguna clase divertida, etc.

Pero el ejercicio no solo te sirve para potenciar tu forma física. También te aporta una gran mejora de tu estado de ánimo, te sirve para desconectar del trabajo, te ayuda a descansar mejor, etc. En definitiva, hacer ejercicio es uno de esos hábitos que puede cambiar tu vida, si es que no lo haces ya.

Medita

La meditación es otro de esos hábitos que pueden aportar un cambio positivo en tu vida. Lo que sucede es que, a diferencia del ejercicio, no es algo que tradicionalmente se asocie a nuestra educación o cultura y, por eso, aún lo practica un número menor de gente.

Pero esto no quiere decir que sus beneficios no sean conocidos. De hecho, cada vez más gente la prueba en alguna de sus variantes y reconoce muchos de los beneficios que puede aportar a la salud.

Aquí ya te hemos hablado de los tipos de meditación que puedes practicar y te animamos a que, si no la has practicado nunca, al menos lo intentes.

Agradece lo que tienes

No vamos a negar que vivimos en un mundo en el que priman las cosas materiales y en el que mucha gente actúa con una ambición desmesurada. Los efectos de estas sensaciones en la salud, sobre todo en términos psicológicos, pueden ser devastadores, por lo que es interesante enfocar las cosas desde otro punto de vista.

Uno de estos hábitos que no son tan habituales, pero que pueden ayudarte a darle otro enfoque a tu día a día, es el de ser agradecido. Aunque suene a algo cercano a la religión, no queremos vincularlo a ningún sentimiento ni piadoso ni místico. Ser agradecido no tiene nada que ver con las creencias personales. Pero nos hace más felices.

Hay dos tipos de gratitud, la condicional y la incondicional. La primera solo actúa cuando las cosas salen como se esperan. La segunda es la que nos lleva a agradecer las cosas tal y como salen, sin ningún otro condicionante. Y aquí está la clave. El hábito de agradecer lo que tienes es parte del camino a la felicidad.

No te quejes

Este hábito está fuertemente relacionado con el anterior. El matiz aquí nos lleva a buscar la gratitud incondicional a través de otro hábito o, mejor dicho, de la ausencia de un hábito que es más frecuente de lo que pensamos: el de quejarse.

Las quejas continuas son un verdadero lastre en términos personales. No solo impiden la felicidad, sino que matan la productividad y fomentan el pesimismo. Y, para alejarse de este hábito negativo, o convertirlo en positivo (no quejarse), podemos aplicar el agradecimiento incondicional y, a la vez, el siguiente hábito que también puede cambiar tu vida.

Ríete (de todo)

De todos es sabido que la risa es síntoma de felicidad. Es cierto que hay veces que nos reímos para disimular una situación incómoda, pero si conseguimos que la risa nos acompañe en más ocasiones, los beneficios son muchos más de los imaginables a priori.

Entre ellos, se enumeran algunos como la reducción del estrés, de la ansiedad, del insomnio o de la tensión arterial. Además, la risa también requiere un ejercicio físico, ya que requiere del funcionamiento de multitud de músculos, y conlleva un posterior estado de relajación que facilita la mejora del estado físico y psicológico.

Pasa tiempo con la gente a la que quieres

Otra de las cosas que se ven afectadas por el estilo de vida urbano y estresante que muchos llevamos es la relación con los seres cercanos. Las obligaciones laborales y personales hacen que la cercanía antaño habitual con las personas queridas se convierta, poco a poco, en lejanía.

Esto se ve atenuado por las facilidades tecnológicas que tenemos ahora y que, aunque haya miles de kilómetros de distancia, nos permiten ver y oír a la gente que queremos con mayor facilidad que hace unos años. Pero mantener y fortalecer este tipo de relaciones ayudan a mejorar el estado de ánimo, a descubrir lo verdaderamente importante y a enfocarse en esto y no en las cosas secundarias.

Dedícale tiempo a tus aficiones

Tan importante como estar cerca de los demás es estar cerca de uno mismo. Para ello, qué mejor que dedicarse un poco de tiempo y disfrutar de las aficiones y entretenimientos que otras veces hemos dejado de lado inmerecidamente.

Esos hobbies, que pueden ser la lectura, la escritura, tocar un instrumento, montar maquetas y mil cosas más no solo permiten desconectar durante un rato y disfrutar de un modo íntimo, sino que permiten desarrollarse de modo personal, sentirse realizado y añadir una cuota más de felicidad al día a día.

Cuida el medioambiente

Por último, pero no menos importante, el entorno. Entre esos hábitos que pueden cambiar tu vida hemos incluido los que te afectan a ti en lo físico y en lo psicológico, los que tienen que ver con las demás personas y, ahora, tenemos que incluir los que se refieren al medioambiente.

Cuidar de la naturaleza también supone cuidar de nosotros y de los nuestros, porque es algo que nos incumbe a todos y con lo que nos beneficiamos. Puede que sea un hábito del que no se vean los resultados tan a corto plazo como otros, pero granito a granito se hace una montaña. Cuidar el medioambiente es un hábito que repercute muy positivamente a largo plazo y, por este motivo, creemos que es imprescindible que lo adoptes en tu día a día.

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