Descubre lo que te propone la dieta alcalina

  • Gastronomía
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Mucha gente quiere cambiar su dieta con el objetivo de mejorar su estado de salud o de alcanzar mayores cotas de bienestar. Y, en estas búsquedas de nuevas dietas, es donde surge una nueva alternativa: la dieta alcalina. Para todos los que no sepáis en qué consiste esta dieta y tengáis interés por descubrir qué es lo que propone, aquí vamos a tratar de explicar los aspectos más importantes de su doctrina.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), ocho de cada diez enfermedades que padecemos tienen relación nuestra alimentación. Esto, sin duda, es muestra de que la comida es muy importante para mantenernos saludables y que, en el fondo, somos lo que comemos. Y en esto es en lo que incide la dieta alcalina, precisamente.

¿Qué es la dieta alcalina?

La dieta alcalina es una dieta que propone que el consumo de alimentos alcalinos es más saludable que el consumo de alimentos ácidos. Para entender esto mejor, hay que saber que todos los alimentos (y todas las sustancias, en general), tienen una acidez que se determina en función de su pH (potencial de Hidrógeno).

El pH de los alimentos puede variar entre 0 y 14, siendo de 0 a 6 alimentos ácidos, de 8 a 14 alimentos alcalinos y, los que tienen un pH de 7, un pH neutro. Por su parte, el pH de nuestra sangre se debe situar entre un 7,35 y un 7,45. Unos valores más altos o más bajos pueden poner en riesgo nuestra salud.

Los alimentos considerados alcalinos son todos aquellos de origen vegetal, como frutas, verduras y hortalizas. Y, en el otro extremo, los alimentos de origen animal, como las carnes, los lácteos o los huevos son alimentos ácidos, y serían menos recomendables para mantenernos saludables.

Ésta es la base de lo que defiende la dieta alcalina. Si se prima la ingesta de alimentos alcalinos, el organismo se mantendrá más saludable y, consecuentemente, se reducirá el riesgo de padecer enfermedades.

Otras de las cuestiones que defiende la dieta alcalina es que, si en la dieta predominan los alimentos ácidos, nuestro cuerpo disminuye la capacidad de absorber minerales y nutrientes, de generar energía y reparar las células dañadas, y de fortalecer el sistema inmune para combatir enfermedades.

¿Cuáles son los alimentos indicados en la dieta alcalina?

Como hemos dicho anteriormente, los alimentos alcalinos son, principalmente, los de origen vegetal. En este sentido, la práctica totalidad de las verduras, las algas, las frutas, las hortalizas y algunas especias son muy recomendables. Por el lado contrario, los alimentos de origen animal, sobre todo las carnes rojas y las aves de corral, serían poco recomendables para llevar una dieta alcalina correcta.

De todas maneras, sobre todo en lo que se refiere a los alimentos de origen vegetal, cabe hacer algunas excepciones. Según los defensores de la dieta alcalina, hay algunos alimentos que no son tan recomendables. Entre ellos, las lentejas, las aceitunas, los arándanos o las ciruelas.

Tampoco son tan adecuados alimentos cereales como la cebada, el trigo, los arroces, la pasta la avena o el centeno, así como las legumbres y algunos frutos secos como los cacahuetes, los anacardos o las nueces.

¿Es recomendable la dieta alcalina?

Esta pregunta siempre surge al hablar de cualquier dieta alternativa. Pero lo hace más aún cuando la dieta apuesta por restringir una serie de alimentos y, a la vez, lo hace defendiendo unos postulados científicos de manera tan firme como ésta.

Lo cierto es que la dieta alcalina puede presentar beneficios para mucha gente. En el sentido en el que la dieta alcalina fomenta el consumo de alimentos de origen vegetal, hay muchos factores que pueden verse favorecidos, como la prevención de enfermedades cardiovasculares o los niveles de colesterol malo. Del mismo modo, también hay relación con el mayor consumo de este tipo de alimentos y la menor aparición de otro tipo de dolencias óseas, enfermedades crónicas y cáncer.

Pero tampoco se pueden defender de un modo científico los postulados de la dieta alcalina. Es decir, no hay evidencias científicas de que restringir el consumo de alimentos ácidos sí tenga una incidencia en la prevención de determinadas enfermedades.

Esto se debe a que nuestro cuerpo tiene ya sus propios mecanismos para regular su pH. Muchos de los estudios y análisis que se realizan en este sentido se basan en la medición del pH en la orina, que sí se puede ver influido por el tipo de alimentos ingeridos, pero que no predice ni se relaciona con el pH de la sangre.

Tampoco hay ninguna evidencia de que los alimentos puedan influir en la acidez o alcalinidad en nuestro estómago o en nuestro intestino. La acidez del estómago es muy grande y las comidas no la pueden alterar demasiado.

A pesar de esta falta de evidencias, como decíamos, algunos de los postulados de la dieta alcalina se pueden considerar recomendables para prácticamente todo el mundo. Esto es, aumentar la proporción de frutas, verduras y hortalizas y reducir el consumo de grasas saturadas.

Por este motivo, la dieta alcalina ha sido objeto de debate y controversia entre médicos y nutricionistas. Ha habido algunos casos en los que esta dieta se ha ejercido de manera irresponsable, llegando a utilizarla como sustituta de tratamientos médicos y cirugías. En esto no podemos estar de acuerdo, ya que los resultados pueden llegar a resultar tremendamente perjudiciales.

Pero, si la dieta alcalina, como cualquier otra dieta alternativa, se lleva a cabo con el control de un médico o un nutricionista que ajuste los consumos de los alimentos a las necesidades personales de cada uno, no tiene por qué ser perjudicial.

Recuerda que, además de la alimentación, también es necesario llevar unos hábitos de vida saludables. Somos lo que comemos, pero no debemos olvidar poner un granito de arena en otro sentido y llevar de manera completa y coordinada nuestro camino a bienestar.

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