¿Por qué deberías viajar en primavera?

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Viajar siempre es bueno. A nosotros nos encanta y a ti también. De hecho, si tuviéramos los recursos y la disponibilidad suficiente, es probable que nos pasaríamos gran parte del año viajando, para conocer nuevos países, culturas lejanas y lugares que nos deslumbren.

Seguramente algunos de vosotros ya pasáis mucho tiempo al año viajando, pero por motivos laborales. Lo sentimos, eso no cuenta. Nosotros lo que queremos es hablar de esos viajes que sirven para desconectar y pasarlo bien. Puro ocio y pura diversión.

Lo que pasa es que la mayoría de la gente viaja en verano, porque es cuando más fácil lo tienen, y aquí queremos romper una lanza por una opción distinta: viajar en primavera. Creemos que es una gran época para hacerlo y queremos contarte todas las ventajas que tiene hacerlo ahora y no en otros meses del año.

En primavera, las temperaturas son más agradables

Salvo cuando se viaja a destinos que son especialmente atractivos en épocas invernales, o para practicar deportes de nieve, la mayoría de la gente prefiere viajar con temperaturas agradables. Éstas comienzan con la primavera, cuando se le dice adiós al frío y los días comienzan a ser más largos.

Pero, además de alejarnos de las temperaturas bajas, la estación de las flores tampoco nos trae esos picos de calor que sí tienen los meses más veraniegos y que, ocasionalmente, pueden hacer que las estancias vacacionales resulten más incómodas de lo deseable.

Viajar en primavera es más económico que en las temporadas altas

La estacionalidad es importante también en el presupuesto vacacional. Debido a la mayor afluencia de viajeros en verano, los precios de la mayoría de los destinos suben hasta puntos que resultan inaccesibles para muchos.

Viajar en primavera, siempre que sea posible, y sobre todo si se planifica con antelación, puede suponer un gran ahorro y, a la vez, acceder a destinos que en otras épocas están mucho más demandados. No solo hablamos de lo que cuestan los alojamientos, tanto en apartamentos como en hoteles, sino también el precio de las excursiones, atracciones y demás actividades que se quieran realizar. Y esto sin contar que, cuando se viaja en avión, los billetes pueden llegar a costar más del doble en temporada alta.

Las posibilidades que ofrece viajar en primavera

La primavera, además, es la estación en la que los colores de la naturaleza vuelven a despertar tras unos meses de frío y de oscuridad. Y no solo hablamos de los entornos más rurales. Hay ciudades que florecen en primavera y a las que conviene viajar precisamente en esta estación.

Pero, además, en estos meses también coinciden muchas festividades, como puede ser la Semana Santa, que atraen a multitud de turistas nacionales e internacionales para vivir y descubrir celebraciones y tradiciones únicas.

Al viajar en primavera, evitarás aglomeraciones

Todos hemos sufrido, en alguna ocasión, las inconveniencias de viajar a algún lugar repleto de gente. Esto, se mire por donde se mire, no tiene ventajas. Si el objetivo de las vacaciones es descansar, la acumulación de personas en un mismo lugar lo dificulta enormemente.

Pero también en esos viajes en los que se busca conocer un lugar y descubrir sus bondades, o incluso ir de compras o probar la gastronomía local, hace falta un poco de espacio. Si no quieres que te pisen cuando estás en un museo ni que te falte el hueco para poner la toalla en la arena, los viajes en primavera pueden ser tu alternativa ideal.

Podrás ir a destinos que otras veces no son accesibles

Todas estas cuestiones anteriores no solo te permiten disfrutar de tus vacaciones en mejores condiciones, sino que también te abren otras puertas normalmente difíciles de alcanzar.

Hay determinados destinos que, en verano, resultan completamente inaccesibles en términos económicos. Viajar en primavera a estos lugares no solo es que permita ahorrar, es que, directamente, permite acudir y descubrir todas sus maravillas. Pero, además de esto, también hay otros sitios a los que nunca vamos porque tememos que, con las grandes aglomeraciones, no vamos a poder hacer nada. Sí, la primavera vuelve a ser la respuesta a esto.

Viajar en primavera también te conviene mentalmente

Muchas personas tienen la mayoría de sus vacaciones durante el verano y algunos días en Navidad. Esto hace que el invierno resulte muy largo y, con él, la carga de trabajo y estrés que se puede acumular desde enero hasta julio o agosto.

Es por este motivo que tanta gente busque la manera de irse de vacaciones en algún punto intermedio. La Semana Santa puede ser una buena opción, pero, de nuevo, las aglomeraciones, los precios y la corta duración de la misma pueden tirar para atrás a algunos. Por suerte, la primavera es más larga y hay muchas más oportunidades para salir de viaje y volver con las pilas bien cargadas hasta el parón veraniego.

La comida también es mejor en primavera

Vale que muchas veces no viajamos a los sitios por su gastronomía o que, simplemente, comamos lo primero y más barato que tengamos a mano. Pero no hay que negar que, al menos en alguna ocasión durante las vacaciones, siempre es apetecible y recomendable probar la gastronomía local y descubrir los sabores tradicionales de las tierras y la cultura que se nos presenta.

Lo bueno que tiene la primavera es que la variedad de productos es mucho más amplia, más sabrosa y más económica. Esto hace que muchos de los lugares a los que vamos de vacaciones tienen las mejores materias para poder cocinar y los platos son más ricos y nutritivos que nunca.

Destinos para todos los gustos en primavera

Si aún no te has convencido de lo bueno de viajar en primavera, piensa que la mayoría de los destinos lucen en su máximo esplendor en esta estación. Tanto si quieres un destino natural y montañoso, como si buscas una bonita playa o si quieres patear destinos urbanos, la primavera es una época en la que encontrarás lo que deseas.

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