Recetas de ensaladas templadas para chuparse los dedos

  • Gastronomía
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Ligeras, frescas y muy sanas. Las ensaladas son una maravillosa herramienta para desarrollar tu creatividad en la cocina. Hoy te traemos tres recetas para hacer las ensaladas templadas más deliciosas y alguna que otra idea.

Una ensalada es una comida muy sencilla de hacer, nos invita a despertar toda nuestra creatividad y además son sanas y nutritivas. Frescas también, porque lleva verduras generalmente crudas y productos frescos. Si combinamos productos de temporada, creatividad y un poquito de ciencia, tendremos un plato rápido, socorrido y muy sano.

Una ensalada puede llevar de todo, desde solamente una verdura, como la lechuga o las espinacas en crudo, hasta una mezcla de ingredientes que siempre deben mantener una proporción entre verduras y/o frutas, proteínas (pescado, carne, huevo, queso, etc) e hidratos de carbono (pasta, patatas o legumbres). Para rematar esta colorida y nutritiva combinación no puede faltar un buen aliño. Normalmente a base de sal, vinagre y aceite (en este orden), el aliño también es un campo en el que innovar y sorprender.

Una ensalada lleva fundamentalmente ingredientes crudos y generalmente se come fría, pero también podemos llevar a nuestra mesa ensaladas templadas, perfectas para estos días de frío y calor, de lluvia repentina, de algún resfriado que otro, una plato de templado apetece. La ensalada templada sucede cuando uno de sus ingredientes o bien el aliño se incorpora todavía caliente. La temperatura se convierte en un ingrediente más que proporcionará un matiz nuevo de texturas y sabores que le darán a tu ensalada un toque muy interesante.

Sabor, color y temperatura

Ya hemos dicho que la imaginación y la creatividad son dos de los ingredientes fundamentales para una ensalada. Si bien hay algunas ensaladas con nombre propio como la ensalada César o  la ensalada Waldorf, en muchas ocasiones el hacer una ensalada invita a la innovación.Por eso te vamos a proponer tres recetas de ensaladas templadas para que tengas una base y puedas empezar a personalizar y a experimentar con estos platos tan especiales.

1. Ensalada templada de berros, setas y queso

Empezamos con una receta sencilla. Para esta ensalada necesitaremos: un manojo de berros, setas o champiñones, un puñado de nueces peladas y partidas y un puñadito de pasas.

Prepara una cama de berros en la ensaladera o en cada plato. A continuación saltea en una sartén con un poquito de aceite las setas cortadas en cuartos durante unos siete minutos o hasta que pierdan el agua. Si te apetece puedes saltearlas con un poco de ajo para darle sabor.

A continuación, coloca las setas salteadas sobre los berros, salpica con nueces y pasas. ¡Ya casi está! Solamente queda el aliño. En esta versión que hemos encontrado sugieren un interesante aliño con zumo de manzana para darle un sabor dulce, aceite y vinagre de arroz, pero si no tienes esos ingredientes a mano, puedes hacer un aliño clásico (sal, vinagre y aceite) o incluso añadirle una cucharadita de miel.

2. Ensalada templada de espinacas y queso de cabra

Las espinacas suelen ser una de las grandes protagonistas de la ensalada templada, ya que se lleva a la perfección con el bacon, el salmón, el queso de cabra, el huevo, la nueces y una larga lista de ingredientes, lo que la convierten en la invitada perfecta para tus ensaladas templadas. Y ¡además están de temporada!

Usaremos las espinacas crudas como base. Cocemos un huevo (el huevo es opcional, pero decorará y si queremos que sea un plato principal no estará de más) y salteamos un poco de bacon. Mezclamos estos tres ingredientes, añadimos nueces y pasas. Por último, cortamos una loncha de un centímetro de queso de rulo de cabra, lo pasamos por la sartén o por una plancha para derretir y templarlo un poco. Colocar sobre la ensalada y servir inmediatamente. Dividimos el queso en porciones para que todos los comensales puedan disfrutar de esta explosión de sabor en sus bocas.

Si optas por una versión vegetariana, es decir sin bacon, el vinagre de frambuesa le va muy bien al queso de cabra, pero si no te recomendamos un aliño con miel y mostaza, también conocido como aliño francés.

3. Ensalada templada de vieiras y langostinos

Las ensaladas templadas son un plato presente en muchas cartas de la alta cocina, y en ocasiones esto es porque se utilizan ingredientes de alta calidad, por lo que no puede faltar aquí una receta de postín para tus invitados más especiales, o para celebrar un día especial. O porque te apetece darte un homenaje.

Para esta ensalada utilizaremos un mezclum de lechugas, tomates cherry para decorar, pimiento rojo y verde cortado en trozos pequeños, vieiras o zamburiñas y langostinos frescos. Esta ensalada se debe montar en el momento, por lo que conviene preparar la lechuga y los ingredientes fríos antes de cocinar el marisco.

Pelamos y limpiamos los langostinos y mojamos las vieiras con aceite de oliva. Pasamos las vieiras o las zamburiñas por la sartén o la plancha (¡cuidado con el punto que si nos pasamos nos pueden quedar chiclosas!) y los langostinos. A continuación montar en el plato previamente preparado. Aliñamos con sal, vinagre de Módena y aceite de oliva y ¡listo!

Como puedes comprobar, si las ensaladas suelen ser de fácil elaboración, las ensaladas templadas no van a ser menos. Solamente necesitarás una sartén o una olla cerca y un poco de imaginación. El resultado será un plato original, sano y nutritivo. La cocina puede ser un bonito campo de experimentación, sobre todo en el campo de las ensaladas, donde lo peor que te puede pasar es que la mezcla no tenga la pinta y el colorido que imaginabas. Aún así, te dejamos estas reglas doradas para hacer ensaladas perfectas. Recuerda añadir los ingredientes cocinados en último lugar y servir inmediatamente. Pronto te convertirás en un experto creador de estos platos tan socorridos y resultones.

¡Bon apetit!

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