Las mejores ciudades europeas para una escapada en primavera

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Dicen que la primavera la sangre altera, pero aquí no queremos que nos suceda esto. Al contrario, queremos que la primavera sea una época de relajación y bienestar. Y qué mejor que un viajecito para desconectar y recibir una dosis de alegría y felicidad. Si estás pensando en preparar la maleta para hacer una escapada en primavera, te vamos a dar algunas ideas con las que podrás inspirarte. Éstas son las mejores ciudades europeas para que aproveches ese fin de semana largo o ese puente, y te escapes unos días.

Lo que vamos a intentar en esta ocasión es proponer las mejores ciudades europeas que no sean tan típicas. Todos vemos frecuentemente cómo, en un viaje para unos pocos días, la mayoría de las personas recurren a los destinos más típicos, como París, Londres o Venecia. No queremos decir que estas ciudades no sean recomendables para una escapada, ni mucho menos. Pero, como sabemos que son más conocidas y que, por otro lado, todo el mundo las recomienda, trataremos de hacer propuestas más atípicas e igualmente interesantes.

Palma de Mallorca

¿Por qué proponemos Palma como una de las mejores ciudades europeas para una escapada en primavera? Palma, y la isla en general, es un destino muy típico para disfrutar de playa y sol, y esto es algo que se hace más en verano, de un modo más prolongado que el típico finde largo.

Precisamente, el hecho de que tanta gente acuda allí en los meses estivales, no permite disfrutar de un modo tranquilo de todas las bondades que ofrecen la ciudad y la isla. En primavera, la temperatura ya es muy agradable, y resulta ideal si quieres recorrer la ciudad, tanto a pie como en bicicleta, para disfrutar de su hermosa arquitectura, visitar sus museos y sentir la brisa del mar.

Además, los precios y la disponibilidad de alojamientos en estos meses son mucho más atractivos y amplios que en verano, lo cual también es un plus para los que aún no conozcan Mallorca y quieran hacerlo de un modo tranquilo y asequible.

Tallin

La capital de Estonia es una de esas joyas por descubrir y, consecuentemente, una ciudad ideal para realizar una escapada. Es cierto que, al tener que ir en avión, lo conveniente sería contar con cuatro o cinco días, pero no hace falta mucho más, ya que es una ciudad bastante manejable para recorrer caminando y su reducido tamaño hace que podamos exprimirla a tope incluso estando un par de días allí.

Estonia Overview City Skyline Porto View Tallin

Que Tallin merece la pena se demuestra con solo decir que la ciudad vieja fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997, por la calidad y cantidad de edificios medievales y arquitectura hanseática que contiene.

Si pasas un fin de semana en Tallin, te recomendamos que no te pierdas la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Plats); la Puerta Viru, que es el punto más emblemático de su muralla, con dos torreones del siglo XIV en perfecto estado; el Pasaje de Santa Catalina, con sus puestos de artesanos y joyeros al más puro estilo medieval; y, por supuesto, las vistas desde la Colina de Toompea, con las mejores panorámicas de la ciudad y, además, atractivos imprescindibles como el castillo y el mirador Patkulila y la Catedral Ortodoxa de Alexander Nevski.

Estrasburgo

La capital del Bajo Rin es una de las ciudades más populares de Francia en sentido histórico, debido a su ubicación sobre el río y, también, a su proximidad a Alemania. De hecho, su núcleo urbano es bastante grande, con más de un millón de personas.

Su relevancia se debe a un enorme músculo financiero y económico, que la sitúa como una de las zonas más ricas y dinámicas de toda Francia, su fuerza en el mundo universitario, con decenas de miles de estudiantes residiendo allí, o su enorme importancia como sede de congresos, por delante de ciudades tan potentes como Barcelona.

Su oferta cultural también es impresionante, gracias a sus pujantes teatro, orquesta y ópera, las más importantes de Francia tras las de París. Y, cómo no, la belleza de su casco histórico, la Gran Isla, que atrae cada año a miles de turistas en busca de uno de los centros históricos más hermosos de toda Europa. De hecho, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, gracias a monumentos imprescindibles, como la Catedral de Notre Dame, la Iglesia de San Esteban o la Iglesia protestante de San Pedro el Joven, cuya cripta se remonta al siglo VII.

Ocrida

Desconocida para el gran público, esta pequeña localidad de Macedonia puede presumir de muchos atractivos. De hecho, es Patrimonio de la Humanidad, tanto natural como cultural, una doble distinción que no resulta muy habitual por la dificultad de aunar ambos méritos en un mismo lugar.

Situada a las orillas del lago homónimo (conocido en otros idiomas como Ohrid), su ubicación ha estado ocupada de modo continuo desde hace milenios, y su importancia a nivel político se demuestra con la presencia de un obispado allí ya en el siglo IV.

Tal fue la fuerza de la Iglesia allí que, en su día, llegó a contar con 365 templos, algo impresionante para una ciudad de su tamaño y que le dio el sobrenombre de la Jerusalén eslava. Hoy en día ya no quedan tantas, pero sí que hay muchas y con mucho atractivo.

Pero no solo son iglesias lo que se puede visitar allí. También se puede recorrer el casco histórico y ver los restos de construcciones romanas y bizantinas, o visitar la Fortaleza de Samuil. Y, cómo no, la opción más tranquila y relajante de todas, que es la de visitar el lago, disfrutar de sus aguas cristalinas y dejarse llevar por un entorno natural y mágico, que solo se puede sentir en un lugar tan único como éste.

Esperamos que nuestras propuestas de ciudades europeas para realizar una escapada en primavera te hayan gustado y te hayan inspirado para un viajecito en las próximas semanas. Aunque, siendo sinceros, son destinos tan interesantes que también puedes escaparte en otra época del año, claro está.

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