Meditación guiada ¿sí o no?

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La meditación se ha revelado como el nuevo y revolucionario método antiestrés. Se trata de encontrar unos momentos al día en el que relajarnos y encontrar la manera de ver nuestras preocupaciones con perspectiva y así poder actuar.

Pero, ¿es la meditación una ejercicio que debemos hacer en la intimidad o necesitamos unas pautas para sacar lo mejor de estos momentos?

Hoy te contamos los pros y los contras de la meditación guiada.

Meditar es terapéutico

La palabra meditación procede del latín meditatĭo, y se refiere a un ejercicio intelectual, relacionado con la concentración y la reflexión. El significado de esta palabra es muy amplio y en las últimas décadas se ha ido modificando y ampliando, incluyendo prácticas de relajación y diferentes herramientas para conseguir la atención plena, lo que muchos llaman mindfulness.

La meditación es muy importante en diferentes religiones como un medio de conexión con la divinidad, siempre mediante la concentración y la introspección, también como un ejercicio para regular la mente y los pensamientos. Los monjes budistas practican la atención plena en todas sus actividades con el fin de llegar a un estado de calma o de paz interior mediante el control de sus pensamientos y emociones.

Ha sido en efecto desde el budismo como han llegado muchos de los principios que se usan en la meditación moderna. Son muchas las prácticas de meditación que se emplean hoy en Occidente, pero casi todas tienen en común el control de la respiración -respiración consciente- como punto de partida para llegar a un estado de conciencia muy especial. Es este estado de conciencia, de relajación, el que produce notables beneficios en nuestro estado de ánimo y también en nuestra salud.

La meditación ayuda a la concentración y a la memoria
La meditación ayuda a la concentración y a la memoria

Algunas técnicas de meditación pueden ayudar a mejorar aspectos como la concentración o la memoria, dos elementos clave para el desempeño de todas las actividades en el día a día, algo que favorece el desempeñar cada tarea de manera más eficiente, lo que tiene importantes repercusiones en nuestros niveles de estrés y de autoestima. La relajación es hoy uno de los objetivos por los que empezamos a meditar, pero pronto encontramos que los beneficios van mucho más allá. Meditar relaja, sí, nos ayuda a eliminar el estrés y eso tiene consecuencias positivas sobre nuestra salud, pero también las tiene sobre nuestra manera de ser y de actuar, de relacionarnos con nuestro entorno.

Hay muchas maneras de meditar

A lo que íbamos. Hay muchas maneras diferentes de meditar. Podemos meditar sentados, tumbados e incluso caminando. Solos o en grupo. Hoy en día muchas de las prácticas de atención plena o mindfulness se han aplicado a todo tipo de actividades, como sucede con el mindful eating, es decir comer practicando la atención plena, concentrándonos en cada bocado, observando nuestra manera de alimentarnos con curiosidad y aceptación, y siendo conscientes de cómo y por qué tomamos las decisiones de cómo, cuánto y qué comer.

Sí, hay muchas maneras de meditar, pero ¿cuál es la buena? ¿hay alguna mejor que otra? La respuesta es diferente según la persona que la practique. Cada persona es un mundo, y lo que funciona con una, puede no ir tan bien con otra.

Hay muchas maneras de meditar
Hay muchas maneras de meditar

Para aprender a meditar debemos comenzar por conocer la técnica y practicarla. La meditación guiada suele hacerse en grupos y es lo más aconsejable para empezar con esta práctica. Dependiendo de la técnica utilizada puede variar, pero la idea es reunir a pequeños grupos en los que se realizan ejercicios. De esta manera, tendremos un guía que nos ayudará a centrar nuestra atención y a cultivar la concentración, a encontrar la mejor postura, a ser conscientes de las sensaciones que van envolviendo nuestro cuerpo, a entregarnos totalmente a la presencia, notando los sentidos, notando que estamos vivos. El tiempo empieza a fluir de forma diferente.

Estas guías pueden llegar a ser lo contrario de lo que necesitamos una vez que ya conocemos la técnica y nos pueden llegar a distraer e incluso a impedir la concentración. La palabra, y a veces la música, son los protagonistas en estas sesiones que compartimos con otras personas. La meditación es una práctica que muchos de nosotros podemos encontrar que pertenece al plano de la intimidad, un momento para nosotros mismos, una cita con tu yo presente, con tu yo relajado, en el que sobran los demás. Solo tu y tus pensamientos.

La práctica es la clave

Hay quien dice que eres capaz de controlar tu cuerpo y tu mente si eres capaz de realizar cinco respiraciones completas sin perder el hilo. No es fácil al principio, pero con práctica se puede conseguir. Y es que la práctica es la clave.

La meditación es un ejercicio que hay que aprender a hacer para llegar a un estado mental particular. Es cierto que practicar es importante, pero también es importante saber que al principio no vas a conseguir mantener este estado durante mucho tiempo. Quienes empiezan con la meditación suelen pensar que su mente debe permanecer en el mismo sitio, sin divagar, pero lo cierto es que la naturaleza de nuestra mente es así, y tiende a divagar. Esto es algo que no debe resultarnos frustrante, sino que cuando sucede, lo único que hay que hacer es darnos cuenta de que ha sucedido.

Meditación guiada ¿sí o no?
Meditación guiada ¿sí o no?

Por lo tanto, meditación guiada ¿sí o no? Puede ser lo ideal para comenzar y para mantener una regularidad en tus sesiones, para convivir con un grupo de personas y compartir experiencias. Pero no siempre tendrás que hacerlo en grupo o guiado, ya que lo más recomendable es practicar todos los días, por lo que en algún momento tendrás que hacerlo solo, y cuanto más practiques más fácil te será meditar sin ninguna guía.

También existen meditaciones guiadas en Youtube o aplicaciones móviles que nos sirven para hacer estos diez minutos diarios de meditación que todos necesitamos. Como internet es un cajón de sastre en el que cabe todo, podemos encontrar vídeos o meditaciones guiadas que no se ajusten a nuestras necesidades o a lo que estamos buscando. La mejor opción suele ser consultar a un profesional que te sepa asesorar y dar con las técnicas más adaptadas a tu situación. Prueba tu mismo si te ayudan a concentrarte mejor o no. Es la mejor manera de descubrir si funcionas mejor con una guía o sin ella. Cada persona es mundo, ya lo sabemos.  

Si echamos la vista atrás, al hablar de meditar, normalmente nos referíamos a pensar, a tomar una decisión, a “consultarlo con la almohada”, en definitiva a dedicarle algo de tiempo a ese pensamiento, a sopesar los pros y los contras y la manera de tomar la mejor decisión. Es cierto, para tomar decisiones importantes puede ser necesario dedicarle un momento a la meditación, a pensar, a sopesar posibilidades tomando perspectiva, a descubrir cómo nos sentiremos mejor. Sí, la meditación te ayudará a tomar la mejor decisión.

Consúltalo con la almohada
Consúltalo con la almohada

Es importante tener en cuenta la respiración, es importante practicar e irás descubriendo si funcionas mejor con meditación guiada o no. Es decir, ninguna de las posibilidades es buena o mala. Los grupos y las demás herramientas están ahí para ayudarnos, pero lo mejor es descubrir qué es lo que funciona mejor con nosotros. Esa es la clave.

Dedica tiempo a la meditación, en grupo o no. En casa o en el autobús, y comprobarás cómo cada vez será más fácil encontrar ese punto en el que el tiempo simplemente fluye de manera diferente.

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