Trucos para no abandonar tu propósito de llevar una vida activa

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Ya ha pasado más de un mes desde que comenzaste con tu propósito de cuidarte más en el nuevo año y de hacer ejercicio. Puede que a estas alturas te esté empezando a costar mantener este propósito. No te preocupes, llevar una vida activa es más fácil de lo que parece.

Hoy te vamos a contar algunos trucos para que el entrenamiento se convierta en una de tus mejores costumbres.

Al parecer, según las estadísticas, la mayoría de las personas que se han apuntado al gimnasio en enero ya han dejado de ir. Puede que te parezca un poco pronto, o si eres uno de los que ya han abandonado puede que pienses que has aguantado bastante. Las razones de este abandono pueden ser muchas: cansancio, imposibilidad de compaginar tus horarios y hábitos con los horarios de tus nuevas clases, o simplemente desmotivación. Los motivos pueden ser muchos, pero no debes olvidar por qué te propusiste empezar a cuidarte y por qué deberías perseverar en este propósito: para sentirte mejor.

Empieza poco a poco pero con unos objetivos fijados

Las primeras semanas de ejercicio continuado pueden hacerte sentir más cansado de lo habitual, si a esto añadimos las agujetas, estamos ante uno de los primeros enemigos de comenzar a llevar una vida activa. El truco es empezar poco a poco, ya que tu cuerpo se irá adaptando y fortaleciendo según vayas entrenando. No empieces a entrenar por encima de tus posibilidades. Si un día te sientes cansado o no puedes entrenar, no vayas al gimnasio, pero intenta dar un paseo largo o sustituir tu hora de gimnasio por otra actividad de menor intensidad. El truco es que reserves el tiempo de actividad física exclusivamente para ello, con la idea de no comenzar a hacer otras cosas durante tus horas destinadas a ponerte en forma.

Una vez que hayas conseguido introducir esto en tu rutina, tienes la mitad ganada. La otra mitad consiste en los objetivos. Es decir, empezarás por actividades más ligeras, tal vez un día hagas “pellas”, pero ese tiempo lo dedicarás a la actividad física, pero has de tener en cuenta que pase lo que pase, deberás cumplir con tus objetivos a medio plazo. Ya sean en cuanto a regularidad, marcas, pérdida de peso o los parámetros que fijes con tu entrenador, es bueno tenerlos siempre en mente para conseguir funcionar correctamente.  

La regularidad en la actividad física es fundamental para conseguir unos buenos resultados y notar la efectividad del ejercicio. Tus progresos serán tu mejor motivación.

Salva los escollos con elegancia

Sí que es cierto que hay un punto cuando comenzamos a entrenar con regularidad en el que podemos estar más cansados de lo normal. Esto puede ser debido a que nuestro cuerpo está adaptándose a la nueva actividad – ¿verdad que también sientes que tienes más energía?- pero también puede ser debido a un desajuste entre tu alimentación y el ejercicio que realizas. Consulta a un nutricionista para ajustar las porciones de hidratos de carbono, proteínas y grasas a tu actividad física, y solamente con eso mejorarás.

No obstante, este escollo, aunque pueda parecer insalvable, es bastante nimio. El cansancio que te puede provocar la actividad física al principio, desaparece pronto y es sustituido por mucha más fuerza y energía para realizar el resto de tareas cotidianas, mayor positividad, menos estrés y un mejor descanso.

Busca (y encuentra) a tus aliados

Para saber quiénes pueden ser tus aliados, debes primero realizar un análisis de cuáles son tus puntos flacos. En cuanto a la regularidad, puede que tu gran pecado sea la inconstancia, a veces la falta de organización, la desmotivación… Lo importante es detectarlo y encontrar a tu mejor aliado para conseguir la regularidad que necesitas en tu actividad física. Alíate con un amigo para tus entrenamientos, y así tendrás un doble compromiso, o busca un grupo en tu ciudad que tenga tus mismos intereses y así poder compartir experiencias. También existen numerosas aplicaciones que te ayudarán a hacer de tus entrenamientos un juego de niños, con sus herramientas de monitorización, establecimiento de metas, etc.

Un poco de fuerza de voluntad, aplica estos pequeños trucos, y pronto la actividad física será una parte natural de tu rutina. No solo eso, sino que querrás más. Y lo que es aún mejor, te sentirás estupendamente.

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