Meditación: cómo, por qué y cuándo

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La meditación ha entrado en el día a día de muchas personas para quedarse.

Se trata de un método de cambio radical en nuestra forma de ser y nuestra forma de actuar para conseguir escuchar nuestros pensamientos, verlos con perspectiva y poder actuar de manera práctica.

La meditación se practica y se ha practicado desde tiempos inmemoriales, a veces con tintes religiosos o místicos, pero hoy estamos empezando a descubrir que tiene efectos muy positivos sobre nuestro bienestar emocional, sin necesidad de que vaya unida a ninguna doctrina religiosa. La meditación está por encima de religiones y culturas.

Hoy te vamos a contar cómo, por qué y cuándo empezar con esta herramienta que te ayudará a superar más de un problema.

Podríamos decir que la meditación tiene tantos fans como detractores. La diferencia es que los fans son quienes la han probado y los detractores no lo han hecho, y se resisten, porque no se lo creen. Lo cierto es que la meditación es una práctica cada vez más inserta en nuestras vidas, e incluso se ofrecen sesiones de meditación en muchos centros de trabajo e incluso universidades.

Pero ¿por qué, cómo y cuándo meditar?

Empecemos por el por qué.

Hay muchos motivos que te pueden llevar a probar la meditación. Hay quienes sufren estados de ansiedad o depresión, etapas de estrés o están pasando por un momento difícil. Pero también hay quienes no están atravesando momentos particularmente difíciles y también practican la meditación. Meditar relaja, pero no es ese solamente su gran poder. La meditación nos ayuda a entrar en contacto con nosotros mismos, con nuestra respiración, a mirar nuestros pensamientos con perspectiva, y muchas veces ayuda a decidir o a elegir de manera reflexiva y pausada. La meditación nos ayuda a tener cierto control sobre nuestros pensamientos y sobre nuestra mente, un control que no tenemos sobre nuestro entorno, y eso es algo que suele resultar bastante frustrante. Muchas personas se suelen sentir enormemente decepcionadas porque intentan actuar sobre los factores que les rodean para acabar con una situación complicada, cuando la clave está siempre dentro de tí. Esta es la respuesta que obtienen muchas personas con estrés después de catástrofes naturales, accidentes u otras circunstancias que escapan a nuestro control.

La meditación nos ayuda a sociabilizar, a aumentar el sentido de conexión y empatía con los demás. Nos volvemos más comprensivos, nuestra inteligencia emocional sale a flote. También funciona con la creatividad y la concentración, nuestro rendimiento será aún mejor. Se están realizando numerosos estudios sobre los efectos positivos de la meditación ya que se está descubriendo que es una técnica tremendamente efectiva para nuestro bienestar, y esto produce efectos positivos también sobre nuestro organismo, mejorando aspectos como la salud cardiovascular.

Cómo meditar

Hay diferentes técnicas para la meditación, hay meditaciones guiadas y meditaciones en grupo, meditaciones individuales, relajaciones, visualizaciones, mindfulness y un largo etcétera. Lo mejor es comenzar asistiendo a grupos de meditación o a meditaciones guiadas para aprender la técnica, experimentar las mejores maneras de hacerlo y comprobar con los consejos de los expertos cómo a pesar de ser una práctica que al principio cuesta, nuestra mente es capaz de ir entrenando y cada vez nos costará menos llegar al estado de concentración deseado.

Hay a quienes les cuesta concentrarse y sienten algo de ansiedad al no llegar a este estado de relajación y de observación de los pensamientos. En algunos casos es normal, hay quienes son más nerviosos y tienes dificultades. Si no puedes meditar, pasea, dedica tiempo a ti mismo, y verás cómo la concentración y la relajación llega rápidamente. Con cierta regularidad seguro que puedes conseguir la concentración deseada.

Y por último el cuándo

Esto es tan personal como la hora a la que prefieres hacer ejercicio, o incluso a la hora que te duchas. Es cierto, la meditación es un hábito de higiene mental, que debes introducir en tu rutina diaria. No hacen falta más que entre tres y diez minutos, o el tiempo que desees dedicarle, aunque diez minutos son suficientes para conseguir resultados.

Hay quien dedica esos diez minutos por la mañana, para comenzar el día relajado y con buen ánimo. Por el contrario hay quienes prefieren quitarse todo las tensiones del día con una sesión de meditación al final del día. Como la dosificación de la meditación depende de tí, puedes comenzar a probar cuándo te viene mejor, cuándo tiene mejores efectos, y sobre todo no limitarte a una práctica al día si ves que funcionas mejor. Cada persona es un mundo y funciona de una manera diferente.

Apúntate a los buenos hábitos para tu bienestar y comienza por introducir en tu vida este hábito de higiene mental. La meditación  puede cambiar tu vida.

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