¿Son positivas para tu bienestar las dietas alternativas?

  • Gastronomía
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Las dietas alternativas son cada vez más populares. El número de personas que cambian su tipo de alimentación en busca de un estilo de vida saludable crece cada año y parece que el número de alternativas también lo hace. Pero, como con todas las cosas nuevas o distintas, siempre surgen las dudas. ¿Es bueno seguir una dieta alternativa? ¿Son las dietas alternativas adecuadas para todo el mundo? Antes de que cambies tus planes nutricionales, es mejor que te informes, ya que tu salud está en juego. Aquí trataremos de responder a las preguntas básicas al respecto, para que cuentes con un poco más de conocimiento sobre los tipos de dietas, sus beneficios y sus posibles riesgos.

¿Qué son las dietas alternativas?

Lo primero es responder a esta pregunta básica, ya que no todos los regímenes para adelgazar o para cuidar la salud se pueden encuadrar en esta definición. Las dietas alternativas son las dietas que restringen voluntariamente el consumo de unos alimentos o grupos de alimentos.

Entre las dietas alternativas también se podrían considerar aquellas que hacen un reordenamiento de los menús, con el objetivo principal de no mezclar determinados alimentos en concreto.

¿Cuáles son los beneficios de las dietas alternativas?

Responder así de modo general es un poco complicado. Cada dieta alternativa es distinta y afecta al cuerpo de una manera concreta. Del mismo modo, cada cuerpo es distinto y cada persona tiene sus necesidades y objetivos propios. Lo que sí se puede decir es que, en la mayoría de los casos, el fin principal de las dietas alternativas es conseguir un estado de salud mejor que antes de comenzarlas y cambiar los hábitos alimenticios a mejor.

Entonces, los beneficios generales de las dietas alternativas se resumen en que pueden ser útiles para bajar peso, para tratar alguna patología, para tener un estilo de vida más saludable o para llevar un estilo de vida más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

La restricción de determinados alimentos puede ser saludable, sobre todo si se eliminan de las dietas alimentos que, objetivamente, puedan ser poco interesantes. Del mismo modo, los hábitos saludables siempre redundan positivamente en el organismo y, para mucha gente, también suponen una gran ayuda a la hora de bajar peso, reducir los niveles de colesterol, etc.

Y en términos de conciencia también pueden resultar enormemente satisfactorias para muchas personas, sobre todo si atendemos a los que dan más prioridad al cuidado del medio ambiente, al respeto por los animales, etc.

¿Hay riesgos asociados a las dietas alternativas?

No todas las dietas alternativas ofrecen los mismos beneficios ni en la misma cantidad. Y, sobre todo, no todas estas dietas alternativas son adecuadas para todo tipo de personas.

Las restricciones de alimentos o de grupos de alimentos en las dietas también pueden conllevar enfermedades y trastornos metabólicos. El riesgo, claro está, es mucho mayor cuanto más estrictas son estas dietas. No es lo mismo hablar de una dieta ovolactovegetariana que de una dieta vegetariana estricta o una dieta macrobiótica.

Las dietas vegetarianas que incluyen determinados productos animales, como huevos o lácteos, pueden aportar una mayor variedad de nutrientes al organismo, reduciendo así los peligros que sí pueden ocasionar las dietas estrictas. El problema de éstas es que los trastornos que provocan pueden tardar en aparecer varios años y, normalmente, consisten en déficits de vitaminas y minerales.

Entonces, ¿es bueno seguir dietas alternativas?

Como sucede con la primera pregunta, no hay una respuesta única y válida para todos. Las dietas alternativas pueden resultar de gran interés para mucha gente y aportar muchos beneficios. Pero siempre hay que adoptarlas desde el conocimiento, con sensatez y, en la medida de lo posible, bajo el control de un nutricionista o un médico.

En caso contrario, aunque muestren resultados positivos a corto plazo, también pueden ocultar problemas más graves que, de mantener esa dieta a medio y largo plazo, ocasionarán graves trastornos. Y esto es especialmente preocupante cuando estas dietas se aplican a grupos vulnerables, para quienes los desequilibrios nutricionales y metabólicos terminarán siendo críticos.

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