Huertos propios. ¿Por qué deberías tener uno?

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En los últimos tiempos se han puesto de moda los huertos urbanos. Y no nos referimos solo a esos espacios al aire libre dentro de la ciudad, sino también a los huertos propios de la gente, en su casa. Sí, aunque no te lo creas, hay personas que cultivan sus propios alimentos, o parte de ellos, en su terraza, patio, balcón o, incluso, junto a los ventanales de su salón. Pero, ¿por qué lo hacen? Aquí te explicamos por qué tú también deberías tener un huerto propio.

Vale, pero ¿es difícil hacer un huerto propio?

Como seguro que te estás haciendo esta pregunta, antes de empezar a explicarte los motivos por los que deberías tener uno, vamos a responderte a esto. Tener un huerto propio no es complicado y está al alcance de cualquiera. Solo es cuestión de tener un poco de espacio y de tiempo para dedicarle.

Nadie nace aprendido y es probable que, al principio, te cueste un poco más. Pero, salvo que quieras alcanzar niveles de agricultor máster, con un poco de tesón y paciencia podrás obtener los frutos (nunca mejor dicho) de tu trabajo.

Las razones por las que deberías tener un huerto propio

Si has llegado hasta aquí es porque el tema te llama la atención, pero tal vez tienes alguna duda sobre si es conveniente montarse un huerto propio. Esperamos que, con estas razones que vamos a dar, te convenzas del todo y des el paso. ¡Allá van!

1.- Comida más sana y natural

Por muchas frutas, verduras y hortalizas que comas, hay veces que no sabes realmente de dónde proceden y qué han hecho con ellas. Ya hemos hablado de la importancia de consumir alimentos de cercanía, porque es un modo de garantizarse la calidad de lo que se compra. Y ¿qué hay más cercano que lo que cultivas tú mismo?

Si cocinas y comes lo que tú mismo produces, tendrás la certeza de que por ahí no ha habido procesos que puedan alterar la calidad y la salubridad de los productos. Y, del mismo modo, también podrás aprovechar los mejores momentos del año para cada producto, respetando el ciclo natural de los mismos.

2.- Mejorarás tus recetas y tus platos

Lo de sano y natural es bueno, pero si también consigues que sea sabroso, mucho mejor, ¿no? Los productos que cultives tú mismo tendrán un sabor que te recordará a eso que comías cuando eras pequeño e ibas al pueblo pero que en la ciudad era imposible de encontrar.

Aunque no tengas espacio para un huerto grande, sino que dispongas solo de unas macetas en tu terraza, también le puedes sacar buen provecho en este sentido. Imagina el toque que le puedes dar a tus recetas si utilizas hierbas frescas para aromatizarlas.

3.- Hábitos alimenticios más saludables

Tener siempre a mano frutas, verduras u hortalizas te lleva a consumirlas de un modo más frecuente. Además, las cosas que cultivas tú están más ricas, por lo que tendrás un aliciente extra para comerlas más a menudo que cuando las compras en el súper.

A la larga, esto lo irás notando, ya que la presencia de comida verde y natural será mucho mayor que antes, y esto redundará en tu salud de un modo positivo. Si luego tuvieras que prescindir de tu huerto, ¡te costaría mucho volver a tus hábitos anteriores!

4.- Estarás más en forma

Los hábitos alimenticios saludables son muy buenos para tu organismo. Pero si, además, estás trabajando en tu huerto cada día, tu actividad física será mayor que cuando estabas sentado en el sofá.

No vamos a decir que un pequeño huerto en una terraza te lleve a un ejercicio muy exigente, pero, como poco, te mantendrá activo, y esto siempre es beneficioso para tu estado de forma y tu salud en general.

5.- Aportarás un granito de verde

Sea cual sea tu lugar de residencia, contar con un huerto propio es una aportación ecológica. Las zonas verdes son escasas en las ciudades y, a poco que puedas contar con tu pequeño huerto propio, algo estarás consiguiendo.

Además, también estarás dando ejemplo y puede que alguien más se anime con esta bonita práctica y, si tienes niños pequeños en casa, descubrirán lo bonito y lo beneficioso que es tener un huerto propio.

6.- ¡La satisfacción de comer algo que has plantado tú mismo!

Y, por último, no vamos a negar que cuando comes algo de tu propio huerto la satisfacción que obtienes es mucho mayor. Además, serás más consciente del esfuerzo necesario para obtenerlo y lo valorarás mucho más.

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