La Navidad es todo emociones

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Se acerca la Navidad y de repente tenemos los sentimientos a flor de piel, nos emocionamos fácilmente, e incluso soñamos con ser mejores personas. Esto nos pasa a muchos y hoy te vamos a contar por qué nos sucede y cómo sacar el mejor partido emocional a estas fechas tan sentidas.

Un ambiente contagioso

Que no te pille desprevenido. La llegada de la Navidad se empieza a notar en las calles, en el paisaje, y cuando te das cuenta lo ha inundado todo. Incluso quienes quieren ignorarla no tienen más remedio que convivir con decoraciones navideñas, con mensajes e invitaciones a fiestas y cenas (de empresa, de amigos,…), con una planificación de celebraciones familiares, y un largo etcétera de detalles que nos recuerdas que, un año más, ha llegado la Navidad. De repente, todo a nuestro alrededor tiene detalles de acebo o pino, un toque de nieve por aquí y unas luces por allá.

La Navidad, como suelen decir en la radio y en la televisión, son fechas señaladas en las que reunirnos con familiares y amigos. En ocasiones nos reunimos con quienes nos vemos muy frecuentemente, a veces vuelven a casa por Navidad y les recibimos con la ilusión de quien viene de un largo viaje, y que sabemos que cuando termine la Navidad se volverá a marchar, por lo que sí, mejor aprovechar el tiempo. Es tiempo de disfrutar el tiempo con familiares y amigos, el momento hygge del año por excelencia: hace frío fuera, pero el mejor plan es estar calentito en casa, rodeado del calor de nuestra gente.

Son fechas señaladas – empieza a acostumbrarte a oir y leer esta expresión en todas partes – como ninguna otra en el calendario, que nos traen recuerdos de otros años, que nos hacen volar a nuestra infancia, cuando la Navidad era solo alegría, vacaciones del colegio, magia y misterios. La Navidad es también recuerdos, buenos recuerdos pero también melancolía de otros tiempos que ya pasaron.

La tradición de los regalos en Navidad es también todo un ejercicio de posicionamiento vital. Es decir, solamente el pensar qué es lo que deseamos, a quién nos gustaría incluir en nuestra lista de los Reyes Magos y por qué, nos obliga a hacer una reflexión sobre nuestros seres más queridos, a los más especiales para nosotros, a quienes tenemos algo que agradecer, a quiénes echamos de menos, de pensar qué deseamos y que desean nuestros amigos y familiares. De pensar en el cariño y en los lazos que nos unen y nos unirán tanto tiempo.

No es extraño que tengamos las emociones a flor de piel

Un cóctel de circunstancias que no es extraño que lleve nuestras emociones al máximo. Un día llenos de alegría e ilusión, y al día siguiente llenos de melancolía. Nervios, cansancio, ganas de hacerlo todo, miedo a que no nos de tiempo a todo, necesidad de celebrar que estamos juntos un año más. Un tiovivo de emociones que nos afecta a todos queramos o no e independientemente de nuestra cultura o creencias religiosas. El amor está en el aire. Es innegable.

Navidad es tiempo de emocionarse. Esto no es algo malo, ni mucho menos. Las emociones son nuestras amigas y nos ayudan a conocernos a nosotros mismos, a conocer nuestros miedos y también nuestras fortalezas. No debemos negarlas ni evitarlas, ellas están ahí por algo.

La Navidad coincide con el final del año y con el solsticio de invierno, algo que nos afecta a nivel fisiológico y psicológico, aunque no nos demos cuenta. En este momento del año es cuando nos proponemos nuevas metas para el año que entra, nuevos planes que siempre tienen que ver con ser mejor persona. Te proponemos algo que seguro que te ayudará a ser mejor persona: siéntete agradecido de lo que tienes y de las perosnas que tienes a tu alrededor. Puede resultar un poco intenso, pero lo que nos rodea es lo mejor que tenemos.

Estos días, más que nunca, es momento de darnos cuenta de que a pesar de que los recuerdos y los planes de futuro, lo más importante es el ahora, el presente. Démosle la importancia que merece para aprender a disfrutar al máximo de la Navidad y sacarle el máximo partido a nuestras emociones y vaivenes de ánimo. En efecto, el mejor método para sacarle el mayor provecho emocional a estas fechas es meditar, estar en el aquí y el ahora, y ver pasar el resto de pensamientos pasados y futuros sin querer interferir en ellos. Seguramente no es el único método, pero hoy te aconsejamos que para poder aprender de nuestras sensaciones y emociones en Navidad, te pares unos minutos al día a mirarlas pasar.

Y cuando pasen estas fechas tan señaladas nos cuentas.

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