Recetas saludables para esta Navidad

  • Gastronomía
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Las fiestas navideñas son una época de felicidad, alegría, reuniones y, claro está, mucha comida. Sí, no lo vamos a negar, en Navidad siempre comemos más que en otras temporadas del año, y eso no tiene por qué ser malo del todo, ya que lo hacemos rodeados de seres queridos y un ambiente de alegría y jolgorio. Pero también podemos poner un granito de nuestra parte y buscar algunas recetas saludables para que nuestra dieta navideña no provoque que tengamos también una cuesta de enero dura contra la báscula.

Hummus

En las mesas de Navidad, como en muchas grandes celebraciones, los entrantes son muy abundantes. Uno de los clásicos son los patés, para untar en tostas o en pan mientras se inicia la conversación con el resto de comensales. Para esto, una alternativa muy rica y saludable que nos permite hacer un poco de dieta en Navidad es el hummus. Lo puedes comprar ya preparado, pero si lo haces en casa no tardarás nada y estará todavía más rico.

Solo tendrás que cocer unos garbanzos y, cuando estén tiernos, triturarlos con aceite de oliva, sal, zumo de limón, comino y tahina hasta que tengas una masa homogénea y sin grumos. Para presentarlo, puedes añadir un chorrito de aceite de oliva por encima, o un poco de pimentón, o comino en grano.

Sopa de guisantes

Las sopas y cremas también son un clásico y tu dieta de Navidad no puede quedarse sin una. Las tradicionales sopas de marisco o de pescado están muy bien y son muy ricas, pero para variar un poco y darle un toque un poco más ligero, puedes probar con algo más verde, tanto por su origen como por su color.

Para conseguir una sopa de guisantes fácil y sabrosa, puedes rehogar un poco de puerro con unos guisantes y zanahoria, añadir caldo de verduras y cocerlo todo bien. Luego, ya solo queda triturarlo ajustar el gusto de sal y pimienta.

Mejillones vinagreta

Los mejillones son muy ricos y versátiles. Se pueden preparar de muchísimas maneras distintas y le gustan a casi todo el mundo. Una de las recetas de mejillones más divertidas y ligeras es la de los mejillones a la vinagreta. Con ella, podrás seguir con tu dieta de Navidad y ofrecer un plato sabroso y fácil de preparar.

Cuece los mejillones al vapor y, una vez que estén hechos, separa la concha vacía y déjalos enfriar. Para la vinagreta, hay mil recetas, pero una básica y clásica es picar en trozos pequeñitos pimiento rojo, pimiento verde, cebolla y tomate, añadir aceite de oliva, vinagre de sidra y sal, y echarlo por encima de los mejillones ya fríos.

Ensalada de quinoa

Después de los primeros, siempre vienen los platos más contundentes. Pero sabemos que no hay nada mejor para acompañar a unos pescados y a unas carnes que una rica ensalada, perfecta para integrar en tu dieta de Navidad.

La ensalada de quinoa que os proponemos hoy la puedes preparar rápidamente y, además de sana, le dará un toque original a tu mesa. La base es una ensalada normal, con lechuga, cebolla, tomate, pepino y cualquier otro ingrediente que te guste añadir, además de la quinoa previamente hervida. Así, tendrás un plato sabroso y nutritivo que acompaña perfectamente a los principales.

Salmón

Vamos llegando a los platos más fuertes y, a la hora de escoger un pescado saludable para una cena festiva, accesible y fácil de preparar, el salmón es una gran alternativa. Un plato de salmón marinado acompañado por la ensalada anterior o por unas patatas cocidas es algo muy ligero y que, con ese toque que se le da previamente al salmón, marcará la diferencia para los que crean que es algo soso.

El marinado puede ser tan sencillo como zumo de limón y salsa de soja. A esto, según tu gusto, le puedes añadir otros ingredientes, como un poco de miel, o jengibre rallado, y dejarlo todo marinando durante al menos una hora. Ya solo te queda poner una plancha a calentar bien y hacer el salmón. ¿Ves qué fácil?

Roastbeef

El plato de carne que vamos a proponer para cerrar nuestra dieta de Navidad es el roastbeef. A diferencia de otros platos más típicos de estas fechas, como los pavos y pollos al horno, o los corderos guisados, este es más habitual en otros países, pero no deja de ser rico y también un poco más ligero que los anteriores.

Solo hay que marcar la carne un poco por cada lado, sin salarla, y luego, antes de meterla al horno, masajearla con alguna especia o salsa al gusto. Hay gente que usa un poco de mostaza, otros echan zumo de naranja y miel, otros simplemente hinojo y otras hierbas… o puedes, fácilmente, añadir unas zanahorias y patatas en la bandeja.

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