También puedes meditar mientras caminas

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¿Sabías que no hace falta estar sentado o tumbado para meditar?

Todos caminamos algo todos los días, pero a veces más que caminar es un ir y venir con prisas y con la mirada perdida, con una carga de miles de preocupaciones, deseos, necesidades, etc.

Caminar mientras meditamos añade un componente de ejercicio y dinamismo a la meditación y es una práctica que nos hará más conscientes del camino que tomamos y también nos ayudará a reflexionar.

La meditación moderna tal y como la entendemos aquí y ahora, consiste en una práctica que todos podemos hacer y que se trata de concentrarnos en nuestra respiración para conectar así con nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, para poder observarlos con perspectiva sin emitir juicios o valorarlos como negativos. La atención plena en el momento presente. Aquí y ahora.

La meditación como un hábito saludable

Tradicionalmente se ha entendido la meditación como una práctica llena de misticismo y reservada solamente a unos pocos. Recientemente la meditación y el mindfulness, prácticas meditativas adaptadas a la sensibilidad occidental y desprovistas de todo misticismo se están empezando a popularizar y ya se practica en centros de trabajo, escuelas e incluso universidades como un ejercicio que no solamente no relaja y nos ayuda a sentirnos mejor con nuestros pensamientos y emociones, sino que favorece la concentración y por consiguiente nuestro rendimiento. El resultado: menos estrés, más concentración, mejor estado de ánimo y en general, mayor bienestar en nuestras vidas.

Hay quien piensa que no ha nacido para meditar

Meditar es un hábito saludable y de higiene mental, que puede llegar a ser más necesario de lo que pensamos. Quienes lo han probado aseguran que funcionan y que les ayuda a una mayor paz espiritual. Hay quien piensa que no ha nacido para meditar, hay quien lo ha probado y le puede resultar algo frustrante porque les cuesta llegar a ese estado de concentración en el que poder llegar a ver sus pensamientos pasar. Si es este tu caso te recomendamos que pruebes a meditar caminando.

Consistencia del pensamiento, ritmo y presencia

La meditación o el mindfulness no están pensados únicamente para practicarlos sentados o tumbados, también se puede practicar la meditación al caminar. De hecho hay corrientes que se dedican a meditar exclusivamente mientras caminan.

Aprovecha unos veinte minutos al día para entrar en contacto contigo mismo mientras disfrutas de un paseo. Es procedimiento es muy similar: presta atención a tu respiración, a tu cuerpo y a su movimiento, a cómo sientes la tierra bajo tus pies mientras caminas, o mejor dicho, fíjate en la sensación de tener los pies sobre el suelo. Es muy posible que te distraigas con facilidad las primeras veces. No te preocupes, es normal. Simplemente intenta volver a ese estado y así irás entrenándote para conseguir esa concentración que necesitas para conectar cuerpo y mente. Tu primer reto será conseguir cinco inspiraciones seguidas. No es fácil, pero si lo consigues podremos decir que vas por muy buen camino.

Elige el ritmo que te resulte más cómodo e intenta liberar tu postura, suelta brazos, hombros y piernas. Así además de aprender a ser más consciente de tu cuerpo, estarás cuidando tu postura y evitando meditar en posiciones de tensión, lo que imposibilita el trabajo de concentración y el de relajación.

Esta es la fórmula para conseguir el tercer requisito: presencia, atención al momento presente, que es el quid de la meditación, consecuencia de los dos pasos anteriores, la consistencia del pensamiento y el ritmo al caminar.

Se trata de tomarnos un tiempo para observar nuestros pensamientos, ideas y emociones sin etiquetarlos como buenos o malos, un tiempo para contactar y conectar contigo mismo. El tiempo de resolver los problemas llegará cuando tengas la oportunidad de actuar. Mientras tanto tu misión es simplemente concentrarte en el ahora.

Una razón más para meditar caminando

A los beneficios de la meditación sumaremos en este caso los beneficios físicos de caminar, un ejercicio aeróbico de intensidad moderada, que la OMS recomienda practicar cada día al menos durante media hora. Caminar es bueno para la salud, mejora nuestras funciones vitales y nos aleja del sedentarismo, un mal que es el cuarto factor de riesgo para enfermedades no contagiosas, como por ejemplo el riesgo cardiovascular, la diabetes o la obesidad.

Así que ya sabes, si has intentado meditar sentado o tumbado y no has conseguido concentrarte, no te desanimes, puedes probar a hacerlo caminando y es muy posible que te resulte más fácil. Ponte los zapatos y ¡cuéntanos tus sensaciones y experiencias!

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