¿Qué es la dieta macrobiótica y qué te puede aportar?

  • Gastronomía
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Entre los tipos de dietas más comunes en las últimas décadas, seguro que podemos incluir la dieta macrobiótica. Pero, a pesar de que no sea algo nuevo, tal vez no sepas exactamente en qué consiste. Si te pica la curiosidad y quieres aprender los aspectos básicos sobre la alimentación macrobiótica y los beneficios que te puede aportar, aquí te lo vamos a contar. ¡Seguro que te sorprende!

¿De dónde viene la dieta macrobiótica?

Los orígenes de la dieta macrobiótica o, más concretamente, del estilo de vida que propone, hay que buscarlos en la espiritualidad tradicional oriental y, más concretamente, en los principios del Yin yang, que busca un equilibrio a través de la complementación de los elementos existentes en el universo.

Aunque esto pueda parecer muy profundo, la aplicación a la alimentación se explica al verse relacionada con la medicina y la salud, y muchas de sus propuestas se encuentran presentes en las tradiciones culinarias de distintas partes del mundo.

Pero, en lo que se refiere concretamente a la dieta macrobiótica, su expansión más allá de los países orientales se la debemos al filósofo japonés George Ohsawa, que fue el que difundió sus teorías en Europa en los años treinta del siglo pasado.

¿Cuáles son los principios de la alimentación macrobiótica?

Para Oshawa, “sin alimentación no hay vida, y la calidad de la alimentación determina la calidad de la forma de vida“, y esto le lleva a concluir que la mejor forma de vida es la que solo requiere de lo imprescindible.

Por este motivo, la dieta macrobiótica propone, principalmente, lo siguiente:

  • Comer sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria.
  • Consumir sólo alimentos de temporada y de cercanía.
  • Evitar los alimentos procesados y manipulados y dar preferencia a los cereales, verduras y hortalizas, del modo más natural posible.
  • Dar mayor importancia al proceso de masticación de los alimentos.

Éstos no son los únicos principios para llevar una dieta macrobiótica, pero se puede decir que son una buena base para comenzar a conocer cuáles son sus fundamentos en el caso de querer ponerla en práctica.

¿Qué alimentos se pueden tomar en una dieta macrobiótica?

En principio, la dieta macrobiótica no propone unos alimentos concretos de modo estricto ni tampoco prohíbe ninguno. Lo que sí hace, en general, es aportar unas recomendaciones, pero éstas deben de ser entendidas según las circunstancias y necesidades de cada persona. No es lo mismo alguien que realice mucho ejercicio físico que una persona que tenga un estilo de vida muy sedentario, como tampoco son iguales las necesidades de una persona adulta en plena forma que las de una persona mayor que esté enferma.

Las recomendaciones generales que Ohsawa proponía se basan, primeramente, en el consumo de cereales integrales, ya que considera que su Yin yang es el más semejante al de nuestro organismo.

A partir de ahí, todo depende de si se quiere seguir una dieta macrobiótica más o menos estricta y, como dijimos antes, de las necesidades de cada uno. La dieta macrobiótica no es una dieta vegetariana, ni vegana, aunque es cierto que los más firmes seguidores sí renuncian a los alimentos de origen animal, en gran parte, a muchos otros alimentos de origen vegetal, y, en los casos más extremos, limitan mucho la ingesta de líquidos, incluido el agua.

¿Es buena para la salud la dieta macrobiótica?

Ésta es una pregunta que se hace mucha gente y que viene dada por la escasa implicación de la filosofía de Ohsawa con los datos científicos. Si bien es cierto que algunos de sus postulados pueden resultar beneficiosos y recomendables, también es verdad que muchos nutricionistas y médicos advierten del riesgo de llevar al extremo este tipo de alimentación.

Esto se debe a que, un consumo exclusivo de cereales, o de éstos acompañados de determinadas verduras y hortalizas, puede conllevar un déficit de proteínas, vitaminas y minerales, lo que, a largo plazo, acarreará el riesgo de padecer enfermedades a la malnutrición y a la deshidratación.

En conclusión, si estás interesado en este tipo de alimentación y quieres probar a ver si te resulta beneficiosa, te recomendamos que lo hagas de un modo gradual, siempre controlando tu estado de salud y, en caso de dudas, acudiendo a un médico o nutricionista que te pueda aconsejar de un modo más preciso para que tu alimentación te aporte todo lo necesario.

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