Destinos terapéuticos para que cures cuerpo y espíritu

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Todos tenemos derecho a unas vacaciones, al menos de vez en cuando. Pero hay veces en que, más que disfrutar de ese derecho laboral, lo que tenemos es una necesidad física y mental de desconectar y salir en busca de un lugar y un periodo de descanso, para coger fuerzas y ponernos las pilas. Si tú alguna vez has pensado en tus vacaciones como un remedio a tu cansancio, aquí te vamos a proponer algunos de los destinos terapéuticos que te van a ayudar en esto.

El Mar Muerto, en Jordania

Decir que el Mar Muerto es un destino terapéutico y revitalizante puede sonar extraño, ya que su nombre parece casi todo lo contrario. Pero nadie puede negar la cantidad de propiedades, beneficios y, sobre todo, fama, que tiene este destino.

La enorme densidad de sal que tienen sus aguas permite que se pueda flotar sin apenas esfuerzo, y sus lodos tienen propiedades terapéuticas muy beneficiosas para la piel, algo conocido desde hace siglos y que ha atraído a gente tan poderosa y aficionada a cuidar su apariencia como Cleopatra.

Además, el Mar Muerto es un enclave histórico, que también puede servir como un destino para descubrir muchas más cosas aparte del bienestar y, por su ubicación, se encuentra cercano a otras maravillas como la ciudad de Petra, la antigua ciudad de Gerasa o recorrer las callejuelas de Amán.

Los baños de lodo de Vulcano, en Italia

Otro destino terapéutico que atrae a miles de personas cada año y que no nos podemos perder son los baños de lodo en la isla de Vulcano, al norte de Sicilia. Esta isla pertenece al conjunto de las Islas Eolias, un archipiélago de origen volcánico que, por su belleza natural está incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2000.

Y, si ya con solo recorrer la isla y visitar sus maravillas y sus estupendos paisajes ya mejoraremos nuestro cuerpo y mente, aquí también podemos disfrutar de unos saludables y reconfortantes baños de lodo. Las bondades de estos barros son conocidas desde hace miles de años, y los vapores de azufre que emanan del agua alivian la artritis.

Por supuesto, al estar tan cerca de Sicilia, la visita a esta gran isla puede completar unos días de vacaciones realmente reconfortantes, en las que se puede combinar de todo, desde playas relajantes bajo el sol del Mediterráneo a rutas de interés histórico y arquitectónico y, para culminar, una gastronomía fascinante.

Sedona, en Estados Unidos

A veces uno no necesita remedios naturales para curar o aliviar algún tipo de molestia física, sino que, para recuperar cuerpo y mente, tiene que buscar un lugar en el que poder abstraerse y obtener nuevas experiencias. A éstos también los podemos llamar destinos terapéuticos, porque uno sale de allí renovado, y eso que muchos no tienen balnearios ni nada que se le parezca.

Decimos esto porque nuestro próximo destino terapéutico es casi lo opuesto a los anteriores. Sedona es una pequeña ciudad de Estados Unidos que es principalmente conocida por su espectacular oferta natural. Ubicada en el estado de Arizona, sus formaciones de rocas rojas le han dado fama desde hace muchos años, e incluso han sido escenarios de multitud de películas de Hollywood.

Pero lo que nos hace considerar a Sedona como destino terapéutico es, por un lado, la variedad de rutas de montaña, senderismo y ciclismo que ofrece y, por otro, el ser uno de los puntos de meditación y búsquedas espirituales de referencia en la franja oeste americana. De hecho, muchos incluso le atribuyen poderes sanatorios debido a la gran cantidad de energía positiva que allí se recibe.

Arashiyama, en Japón

Como último entre nuestros destinos terapéuticos de hoy, vamos a ir a un lugar especial, que nos hará sumergirnos en un estado distinto, de paz y de tranquilidad, abstraídos por la inmensa belleza que nos rodea: Arashiyama.

Este lugar lleno de magia y belleza está muy cerca de Kioto, y se puede recorrer perfectamente en un día, por lo que la accesibilidad no es complicada. Y, si lo que se busca es darle un upgrade al estado de ánimo, con solo pasear por su encantador bosque de bambú ya iremos abriendo boca.

El parque Kameyama le da un punto más de tranquilidad y calma, y la guinda al pastel la va a poner el templo Tenryuji, uno de los templos zen más importantes de todo Japón, cuyos jardines te harán trasladarte a otro estado y a otra época. Sin duda, una sensación que difícilmente podrás olvidar.

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