Resistencia, práctica y concentración: así es el Ashtanga yoga

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Ashtanga es el yoga de las ocho ramas, con las que no solamente trabajaremos el cuerpo, sino que también lograremos el control de las actividades de la mente según los principios de estas ocho ramas.

La práctica de Ashtanga trabaja resistencia y concentración. Prepárate para conocer más sobre esta práctica tan especial.

Muchos de los que buscan conseguir un cuerpo perfecto comienzan a practicar Ashtanga yoga, y el Ashtanga les acaba cambiando la vida. Un cuerpo flexible y saludable es la base para desarrollar la parte espiritual. El yoga transforma, es una medicina natural de autotransformación y de autorrealización. El Ashtanga yoga es un estilo de yoga especialmente riguroso y que exige mucho esfuerzo, tesón, paciencia y humildad.

El Ashtanga yoga es un tipo de yoga dinámico y riguroso que se fundamenta en la práctica de una serie de asanas determinadas, conectadas por la respiración, al igual que el Vinyasa yoga. La diferencia fundamental es que las asanas están fijadas mediante secuencias y cada una de ellas tiene una función concreta. La primera serie, Yoga Chikitsa, desintoxica y alinea el cuerpo. A continuación, la serie intermedia, Nadi Shodhana, purifica el sistema nervioso, abre y despeja los canales de la energía. Las series avanzadas A, B, C, y D, Sthira Bhaga, integran la fuerza y la tolerancia de la práctica, requiriendo niveles más altos de flexibilidad y humildad.

El estilo Mysore

Mysore es una ciudad India que se encuentra en el estado de Karnataka. Fue allí donde Pattabhi Jois aprendió este estilo de su maestro y donde creó en 1948 el Instituto de Investigación de Ashtanga Yoga.

Las series de Ashtanga se realizan de manera fluida, al ritmo de la respiración. Las sesiones de Ashtanga yoga suelen durar una hora y media, y en ellas cada alumno debe memorizar las series e ir desarrollándolas a su ritmo, sin seguir al profesor, que sencillamente se encargará de corregir las posturas o de indicarle si puede comenzar con una nueva serie. En este tipo de práctica, la responsabilidad de cada individuo es muy importante. Debemos practicar según nuestros límites, con humildad, pero con interés, curiosidad y respeto. Y es esta manera de practicar la que nos lleva a ese cambio mental. Al entrar a una sesión de Ashtanga, debemos dejar el orgullo y el ego fuera, y centrarnos en nosotros mismos, en nuestra práctica.

El yoga de las ocho ramas

Pattabhi Jois no hizo distinción entre sus secuencias y las de los Yoga Sutras de Patanjali. Pensaban que asana, la tercera rama, debía ser la primera en practicarse para poder conquistar las otras siete: Yama o códigos morales, Niyama, autopurificación y estudio, Pranayama, control de la respiración, Pratyahara, abstracción de los sentidos, Dharana, concentración, Dhyana, meditación profunda y Samadhi, que es la última rama, a la que nos llevará la práctica continuada, un estado de plenitud, la culminación de los demás trabajos, alcanzamos la transformación y la superación de nuestro ego y nuestros miedos y debilidades.

En la práctica del Ashtanga yoga hay ciertos elementos que son fundamentales, como la respiración Ujjayi, que se consigue contrayendo la glotis y produce una respiración lenta y regular. Al concentrarnos en nuestra respiración, nuestra mente se va calmando y relajando. Las Bandhas, o bloqueos energéticos, que son contracciones musculares que aumentan nuestra concentración y canalizan la energía: estos son el Mula Bandha, o bloqueo del suelo pélvico, el Uddiyana Bandha, situado en el abdomen bajo el ombligo y el Jalandhara bandha en la garganta. Dristi, o focalización de la mirada durante la duración de la postura. Cada postura tiene su dristi, y de este depende la concentración que nos conduce a la meditación.

Practica todos los días

Haz tu práctica y todo llegará. El Ashtanga yoga es uno de los tipos de yoga más completos, que en ocasiones se identifica con el Raja Yoga, el yoga mental, pero que su práctica hoy se centra en el estilo Mysore, con sus secuencias bien definidas que nos llevarán a una transformación física y espiritual muy especiales, que os aconsejamos que probéis. Si bien el Ashtanga no está recomendado para quienes no han practicado nunca el yoga, en este estilo no existen niveles, ya que ahí es donde entraría el orgullo y el ego. Cada alumno debe practicar a su ritmo con tesón y con paciencia, para ir conquistando las ocho ramas del yoga.

Paciencia, práctica y humildad, descubre esta práctica que te llevará a la transformación.

Namasté.

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