Islas desiertas en las que te encantará perderte

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Somos gente sociable, a la que le gusta relacionarse, salir con amigos, disfrutar de las cosas buenas de la vida y compartir éxitos y alegrías. Pero sí, de vez en cuando también nos apetecería salir volando y desaparecer en un lugar donde nadie nos encontrara, alejados del mundanal ruido. Y, ya puestos a elegir, ¿qué mejor que una isla desierta para llevar a cabo este sueño? Te vamos a dejar unas cuantas ideas para que la próxima vez que te apetezca escapar por unos días sepas a qué sitios puedes ir sin que te localicen. No te prometemos que vayan a ser las islas más acogedoras del mundo, pero, al menos, saciarán tu lado más explorador.

Islas Roca

Nuestro primer viaje nos lleva en busca de unas islas desiertas de esas que parecen de película o, mejor dicho, de catálogo de viajes. No es lo normal, porque la mayoría de islas desiertas no son así de paradisíacas.

Pero las islas Roca, que también son conocidas como islas Chelbacheb, y pertenecen a la república de Palaos, en el océano Pacífico. Su posición geográfica las ha hecho muy codiciadas por distintos imperios a lo largo de la historia, aunque ahora podemos decir que son más codiciadas por sus espectaculares maravillas naturales.

La cantidad de lagos marinos interiores es casi incontable, con un montón de formaciones naturales con barreras de corales que ofrecen rincones ideales para fotografiar, pero el que más destaca es el Lago de las medusas, en el que habitan miles de éstas, con las que se puede hasta interactuar si se hace buceo de superficie. Por cierto, este lago es Patrimonio de la Humanidad desde 2012.

Isla del Coco

Esta isla, situada en Costa Rica, es una de las que más historias ha inspirado, ya que tiene vinculación tanto con la isla que Daniel Defoe describió para situar a su Robinson Crusoe, como con la ficticia Nublar en la que Michael Crichton ubicó el famosísimo Parque Jurásico.

Aunque es una isla oficialmente deshabitada, contiene un Parque Nacional inmenso y riquísimo, por lo que suele haber guardianes e investigadores durante casi todo el año.

Lo mejor de perderse en esta isla es la cantidad de especies de flora y fauna que acoge, así como su magnífico estado de conservación, que hace de ésta una de las islas desiertas más privilegiadas. Tanto es así que Jacques Cousteau la llegó a nombrar la isla más bella del mundo.

Aldabra

Las islas Seychelles son conocidas por sus playas de ensueño, y siempre se encuentran entre los destinos preferidos por los turistas de todo el mundo para buscar relax y bienestar.

Pero lo que muchos no saben es que allí también hay islas desiertas y, entre ellas, una de las más carismáticas es la de Aldabra. Esta pequeña isla, más propiamente un atolón, es muy interesante para los amantes de la biología, ya que contiene una de las poblaciones de tortugas más especiales de todo el mundo, sobre todo tortugas verdes y tortugas carey. Y, también, es Patrimonio de la Humanidad desde 1982.

Islas Cíes

No queríamos cerrar este artículo sin incluir unas islas desiertas patrias, porque también las tenemos y podemos presumir mucho de ellas: las islas Cíes, pertenecientes a la provincia de Pontevedra y declaradas Parque Natural en 1980.

Son unas islas deshabitadas, pero también son muy accesibles, y una opción súper interesante para pasar un día estupendo desde una de las regiones más interesantes de toda la geografía española.

Su belleza ha sido reconocida desde hace siglos, cuando los romanos las bautizaron como las islas de los dioses, e incluso en tiempos actuales son aclamadas sus maravillas, ya que el diario británico The Guardian llegó a declarar la playa de Rodas como la mejor playa del mundo. Sin duda, no tardarán mucho en incluirlas en la lista de lugares reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

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