Turismo gastronómico. ¡Está de moda, pero no es nada nuevo!

  • Gastronomía
cat-icon-on-post

El turismo gastronómico es una de las opciones más atractivas para aquellos que sean amantes de los viajes y, a su vez, disfruten al descubrir y conocer la cultura gastronómica de los destinos que visitan. Las opciones para practicar turismo gastronómico son prácticamente ilimitadas, tanto en España como en el extranjero, pero esto es algo que, aunque no lo parezca, viene de muy lejos. ¿Quieres saber un poco más sobre la historia de este tipo de turismo y cómo practicarlo del mejor modo?

Un poquito de historia del turismo gastronómico

Aunque antaño no se concebía como lo hacemos hoy en día, se puede decir que el turismo gastronómico existe desde hace siglos. Ya en la Edad Media y en la Edad Moderna había viajeros y escritores que plasmaban en sus memorias cuáles eran las costumbres y recetas de cada uno de los sitios que visitaban por Europa y, posteriormente, en el resto del mundo.

Pero, hoy en día, el turismo gastronómico se entiende más como consecuencia de lo que comenzó a ser la crítica gastronómica. Y, en este ámbito, el primero y más famoso fue Maurice Edmond Sailland, más conocido por su pseudónimo, Curnonsky. Él fue todo un pionero en la elaboración de guías y libros sobre la gastronomía francesa, cuyos lectores se veían atraídos por las maravillas culinarias que él describía. Es, para que os hagáis una idea, como el precursor de las tan famosas guías gastronómicas que sirven como herramienta a los foodies para descubrir nuevos lugares en los que dar placer sensorial a las papilas gustativas.

El concepto de turismo gastronómico hoy

El turismo gastronómico es algo cada vez más habitual. Año tras año, son más personas las que se aficionan y practican este tipo de turismo, que no siempre está relacionado a largas estancias vacacionales, sino que puede incluso resumirse a un día o un fin de semana en busca de nuevas experiencias.

Pero, como todo tipo de turismo, también ha ido evolucionando hacia distintas tendencias y, los que ofrecen servicios para los exploradores gastronómicos, también van ajustándose para satisfacer las demandas de un mercado que se vuelve, poco a poco, más variado y exigente.

Una de las principales tendencias en el turismo gastronómico actual es la búsqueda de experiencias y productos locales y tradicionales. Ante la creciente necesidad de huir, aunque sea por unas horas, de los ajetreos urbanos y las comidas de poca calidad, se está demandando una vuelta a los productos naturales y a las recetas y métodos clásicos de preparación. Esto, sin duda, es algo que se complementa a la perfección con otro tipo de actividades y experiencias que también pujan con fuerza en los últimos tiempos, como el turismo rural, el senderismo, etc.

Aunque se pueda pensar que el origen del turismo gastronómico, al menos tal y como se conocía hace décadas, estaba más relacionado con un cliente y comensal más tipo gourmet, incluso cercano al segmento del lujo, ahora ya no es así. No solo es que cualquiera puede practicar de vez en cuando el turismo gastronómico de la mejor manera, sino que también se busca intensamente una relación de calidad y precio mucho más conveniente, acorde con esa sencillez y naturalidad que ofrece.

Pero no hay que olvidar el elemento emotivo. Y es que, la búsqueda de esos platos tradicionales, de esas recetas antiguas y de esos entornos distintos también está relacionada de algún modo con la nostalgia por volver a tiempos pasados, por recordar momentos de la infancia, o por revivir algo que, para muchos de nosotros que estamos inmersos en una vida mucho más urbana y apresurada, se echa de menos.

De todas maneras, hay que decir que el turismo gastronómico no está restringido a lo ya conocido que se quiera redescubrir, sino también a nuevas experiencias, nuevos sabores y nuevos paisajes que aún no se había tenido la oportunidad de disfrutar anteriormente. De un modo concreto, y muy accesible en realidad, son muchas las personas que, a la hora de buscar un destino para una escapada, ya no solo filtran sus opciones con base en las visitas y opciones culturales o paisajísticas, sino también centrándose en otro aspecto de la cultura y de la historia de dichos destinos, más relacionados con la gastronomía.

Y, como en España no podemos quejarnos de variedad y de opciones, prácticamente cualquier lugar y cualquier región ofrecen alternativas interesantes que atraen a miles de comensales al año. ¿O es que acaso conocéis algún lugar de nuestro país en el que se coma mal? Solo hay que saber lo que pedir en cada uno de ellos, y esto es cada vez más fácil y accesible gracias al crecimiento que está experimentando este sector del turismo.

compartir en redes