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¿Por qué al final de una sesión de yoga decimos namaste?

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Namasté es una expresión de saludo originaria de la India que también se utiliza al final de una sesión de yoga. Muchas veces se piensa que es únicamente un saludo entre yoguis, pero lo cierto es que en Asia se utiliza en muchas culturas no solo como saludo sino también para agradecer, para mostrar respeto y consideración.

El yoga es una práctica física con un fuerte componente espiritual, y aunque lo practiquemos al margen de las creencias religiosas, lo cierto es que esta práctica tiene un importante efecto en nuestro modo de ver la vida.

Algo más que una palabra

Namasté, te saludo, me inclino ante tí y te respeto. En muchas zonas de India se utiliza como un saludo, y también es lo que se dice al inicio o al final de una sesión de yoga. Esta palabra es algo más que un saludo, tiene un significado más amplio y nos atreveremos a decir que más profundo.

El origen de la palabra hace referencia a lo que en Occidente conocemos como una reverencia o una inclinación (“namas-” significa reverencia o adoración y “-te” a tí) , y de hecho este saludo se acompaña con un gesto en el que, inclinándose ligeramente, se juntan las palmas de las manos, colocando los pulgares en el esternón. Las manos están colocadas sobre el chakra del corazón.

Una palabra y un gesto que entrañan un significado simbólico. La persona que hace el gesto de unir las dos manos elimina sus diferencias con la persona a la que reverencia, y se conecta con ella. Este gesto, también conocido como Namaskar o Anjali mudra, es un gesto sagrado que se hace con las manos. Los mudras son gestos que forman parte de la práctica del yoga y cada uno de ellos tiene propiedades específicas que favorecen a quien lo practica.

El mudra Namaskar, con las palmas de las manos juntas sobre el pecho, el chakra del corazón, ayuda a aliviar el estrés y la ansiedad y se usa para entrar en estado meditativo. A nivel físico conseguiremos flexibilidad en las manos y las muñecas, en los dedos y en los brazos. Cuando juntamos las manos estamos conectando los dos hemisferios del cerebro, la parte más espiritual, especializada en sensaciones que es hemisferio derecho y las más puramente práctica y mundana del izquierdo. La mano derecha representa la naturaleza más alta, la espiritual, mientras que la izquierda representa el ego mundano.

Saludos, mudras, yoga y espiritualidad

El yoga es una magnífica forma de estar en forma, pero además esta práctica produce un efecto muy notable en nuestro estado de ánimo y en nuestro espíritu. Yoga significa unión, contacto, conexión, que se puede entender como conexión entre la parte física y espiritual de cada persona, la unión del cuerpo y la mente. Todos los beneficios que aporta el yoga fueron descubiertos en Occidente alrededor de los años 60, y desde entonces esta práctica cada vez se ha extendido más, desligándose de su sentido religioso, pero pocas veces del espiritual.

Es cierto que practicar yoga nos ayuda a sentirnos mejor, con nuestro cuerpo y con nuestra mente, ya que incluso en las variantes más aeróbicas del yoga, la parte meditativa es muy importante. Al practicar yoga nos concentramos y a través de la meditación, aprendemos a entender las cosas de otra manera. Humildad, desapego o respeto son algunos de los valores que el yoga nos enseña a apreciar.

Nuestro instructor de yoga nos dirá namasté para saludarnos e indicarnos su respeto y su admiración, eliminando diferencias y distancias. Estamos unidos y el hecho de que estés practicando conmigo nos hace iguales. Al final de la práctica el esfuerzo dedicado, tanto físico como mental, es lo que nos hace despedirnos de esta manera. Si alguna vez has estado en una clase de baile, al final todos nos aplaudimos. Podría ser equiparable.

Después de practicar yoga nos sentimos mejor, más relajados y al cabo de unas cuantas sesiones podemos notar como nuestro ánimo va cambiando debido a los numerosos beneficios del yoga sobre nuestra persona. Así es, después de cada práctica nos ponemos al nivel de los demás, nadie es mejor que el otro, hemos trabajado juntos, nos saludamos, nos reverenciamos y nos sentimos unidos.

Namasté.

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