post banner image

¿Has oído hablar de la dieta flexitariana? A lo mejor es lo que estás buscando…

  • Gastronomía
cat-icon-on-post

No cabe duda de que, en los últimos tiempos, cada vez más gente se preocupa seriamente por su salud y su alimentación, y esto ha llevado a muchos a adoptar una dieta vegetariana o vegana. Pero, aun conociendo los beneficios de este tipo de alimentación, no siempre resulta fácil, porque a muchas personas les encantan los alimentos de origen animal y no consiguen vivir sin ellos del todo. Pero, hay opciones que también pueden servir a esta gente, y una de ellas es la dieta flexitariana. ¿No sabes en qué consiste? Aquí te lo vamos a explicar con pelos y señales…

¿Qué es la dieta flexitariana?

La dieta flexitariana es la dieta que opta por seguir, de modo principal, una dieta vegetariana, pero también admite, de un modo más puntual, el consumo de carnes y pescados. Si esto os parece que es, simplemente, comer normal, tenemos que deciros que no. La base principal y predominante es el consumo de productos vegetales, y las carnes y pescados no son tan habituales como en una dieta omnívora.

¿Cuáles son las ventajas de la dieta flexitariana?

Al igual que los que siguen una dieta vegetariana o una dieta vegana más estrictas, la primera razón es la salud. Aumentar la presencia de verduras, hortalizas y frutas en la alimentación diaria beneficia enormemente la salud y reduce el riesgo de padecer enfermedades de muchos tipos, sobre todo las cardiovasculares.

Al alejar las posibilidades de sufrir este tipo de dolencias, así como muchas otras, también se aumenta la esperanza de vida. Y, sinceramente, ¿a quién no le gustaría vivir más?

Pero, además de ser una dieta más saludable, la dieta flexitariana también te puede ayudar a perder peso. Seguramente ésta no sea una razón que se pueda aplicar a todo el mundo, porque no todos tienen unos kilos de más ni todos quieren bajar de talla. Pero, incluso en el caso de contar con un peso ideal, la dieta flexitariana puede ayudar a mantener la línea, ya que el tipo de alimentación no es el que más calorías va a aportar, sobre todo en comparación con la que se centra en carnes, embutidos y grasas de origen animal.

Con la dieta flexitariana hay otra cosa en la que mucha gente no cae, pero que resulta lógico si se piensa: la carne y los pescados que se consumen serán de mayor calidad. Esto se debe a que, en el caso de comer carne y pescado de un modo habitual, se tiende a mirar productos más baratos. En cambio, si el consumo cárnico es más restringido, se puede acceder a producto de más alta calidad, lo cual no solo es beneficioso en cuanto a los aportes nutritivos, sino que también lo agradecerán nuestras papilas gustativas.

Por último, que también importante, si se reduce el consumo de carne, también se ayuda a cuidar el medio ambiente. La cría de animales necesita de mayores recursos que el cultivo de vegetales, y al restringir los primeros, se aporta un granito de arena que nunca viene mal.

¿Cuánta carne y cuánto pescado consume un flexitariano?

No hay normas escritas ni reglas estrictas al respecto. Se suele decir que, en porcentajes aproximados, un flexitariano consumiría el 80% de origen vegetal y el 20% de origen animal. Pero hay que tener en cuenta que hay más productos de origen animal que las carnes y los pescados.

Para seguir una dieta flexitariana equilibrada, se recomienda consumir carne o pescado un par de veces a la semana, para recibir el aporte proteínico animal necesario. Y, como dijimos antes, se insiste en que la carne y los pescados sean de calidad, alejándose de los productos y recetas menos saludables, y sin excederse en las cantidades.

¿Supone algún riesgo para la salud la dieta flexitariana?

La dieta flexitariana es una de las más saludables, ya que no prohíbe ningún tipo de alimento y aporta nutrientes de todas las clases al organismo. El hecho de reducir el consumo de carnes y pescados no es malo para la salud, y tampoco se corren los riesgos de sufrir carencias nutricionales como en otras dietas más estrictas.

De todas maneras, si tienes alguna duda o si tus circunstancias son particulares, antes de cambiar tu modo de alimentación, lo mejor es que consultes a tu médico o nutricionista.

compartir en redes