Terapias de relajación alternativas que funcionan

  • Mente
cat-icon-on-post

Cada cuerpo es un mundo y cada uno funcionamos de una manera diferente. Por esto hoy vamos a hablarte de algunas terapias de relajación alternativas para que las pruebes y experimentes cómo te vas acercando poco a poco al bienestar.

La medicina las recomienda y hoy nosotros vamos a repasar las más populares para que no te pierdas ninguna.

Para que quede claro: no vamos a hablar de medicinas alternativas, vamos a hablar de terapias de relajación alternativas. Esto quiere decir, que aparte de los métodos de relajación que todos conocemos, existen muchas maneras diferentes de liberar el estrés y de sentirnos mejor. Cada cuerpo y cada persona somos un mundo, y lo que puede funcionar a la perfección para algunos, puede no tener ningún efecto para otros.

Relax y salud: estar tranquilo es bueno

Lo que sí es cierto es que la relajación y el bienestar son un elemento importante para gozar de una buena salud. Muchas veces los nervios nos tienen agarrotados y eso influye en nuestra forma física, en nuestro bienestar digestivo o nos puede producir dolores de cabeza. Una de las maneras de evitar algunos de estos problemas, antes de acudir a algún medicamento, sería practicar algún método de relajación para reducir el estrés y comenzar a sentirnos mejor.

Los beneficios de la relajación pueden ayudar a mejorar muchos problemas cardiovasculares ya que esta ayuda a disminuir la frecuencia cardiaca y a disminuir la presión sanguínea. También pueden favorecer una buena digestión, así como el control de los niveles de azúcar en sangre y los niveles de las hormonas del estrés. Una sesión de relajación también mejorará nuestro tono muscular, reduciendo la tensión y algunos dolores crónicos. Alejar el estrés de nuestras vidas también será muy positivo para mejorar la calidad del sueño y del descanso, fundamentales para el buen humor, la concentración, y en general el buen estado de ánimo. Solamente por estos beneficios, podemos decir que estar relajados, de la manera que sea, es bueno, muy bueno para la salud, y puede mejorar algunas dolencias. Aún así, te aconsejamos ponerte siempre en manos de profesionales en todo lo que se refiere a tu salud. Ellos son los que mejor saben lo que te conviene.

Concentración, concentración, concentración

En general la relajación implica concentración para fijarnos en las sensaciones de nuestro cuerpo y en nuestra respiración. Lo importante es practicar para enseñar a nuestra mente y a nuestro cuerpo a estar tranquilos y así aprovechar todos los beneficios que nos aporta la relajación.

La meditación y el mindfulness, una de las maneras más populares de relajarnos, pueden no resultar la panacea para algunos. Estas técnicas, que consisten básicamente en abstraernos de los pensamientos que más nos angustian o nos producen malestar y concentrarnos en el momento presente están calando cada vez más hondo, pero hay quienes tienen dificultades para relajarse de esta manera. Incluso en personas demasiado nerviosas, estas técnicas pueden resultar contraproducentes por la frustración que puede llegar a provocar no conseguir llegar a un estado de concentración o de atención plena.

Otras terapias de relajación incluyen la visualización, que se trata de formarnos imágenes mentales que nos lleven a lugares o situaciones que nos produzcan calma. Cuantos más sentidos impliquemos en esta técnica mejor: olfato, oído, vista, tacto e incluso el gusto.

La relajación muscular progresiva consiste en tensar y destensar diferentes grupos musculares, lo que ayudará a diferenciar entre el estado de tensión y relajación a nivel físico y a ser más conscientes de nuestro cuerpo y nuestras sensaciones.

La relajación autógena se refiere a algo que sale de nosotros, y utilizaremos tanto las visualizaciones como la conciencia de nuestro propio cuerpo para relajarnos.

Si siguen sin convencerte estas técnicas, puedes probar a practicar cualquier actividad que te guste. La música, la pintura o el dibujo son perfectas para facilitar este estado de concentración, y sí, las actividades manuales pueden resultar relajantes y reconfortantes, ya que nos abstraen y nos ayudan a relativizar las preocupaciones.

El ejercicio físico, aunque pueda parecer extraño, también tiene una función desestresante, ya que nuestro cerebro liberará sustancias que nos producen bienestar y regulará la secreción de cortisol, la hormona del estrés. En la misma línea, montar en bicicleta o pasear nos puede ayudar a relajarnos y a encontrar muchas soluciones que podíamos encontrar difíciles.

No hay ningún secreto, solamente suelta tus músculos y deja tu mente fluir. Prueba estas técnicas y si conoces alguna otra, ¡cuéntanosla!

compartir en redes