Fly yoga: ponte en forma mientras vuelas

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Desde que el yoga es una práctica reconocida y generalizada, han empezado a surgir numerosas variantes de esta práctica adaptadas a los gustos y a las capacidades de los occidentales.

Fly yoga es una de estas variantes que tienes que conocer: a la práctica normal se suma la sensación de ingravidez y una mayor facilidad para conseguir las posturas que más flexibilidad exigen.

¿Los beneficios? Sigue leyendo para enterarte de todo.

¿Quién iba a decir que una filosofía milenaria como el yoga iba a convertirse en una disciplina practicada por millones de personas en el siglo XXI? La capacidad del yoga para relajarnos, meditar y conectar nuestro cuerpo y nuestra mente ha demostrado ser una de las mejores maneras de afrontar las cargas de este mundo frenético en el que vivimos.

Pero el yoga ha cambiado enormemente durante todos estos siglos desde sus orígenes en La India hasta llegar a nuestros salones occidentales. Cada día surgen nuevas disciplinas que aúnan nuevas técnicas con las antiguas prácticas hindúes para elevar el yoga a un arte perfecto. Los avances en la fisioterapia no han hecho más que demostrar los beneficios de los milenarios ‘asanas’, el nombre que reciben en sánscrito las posturas de yoga.

Una de estas nuevas disciplinas es el fly yoga, un método desarrollado por fisioterapeutas que alterna de manera natural movimientos de apoyo en tierra y posturas aéreas. El fly yoga amplifica nuestra conciencia del eje corporal, devuelve control a nuestros movimientos y mejora nuestra respiración.

No te dejes impresionar por las alturas y el corte físico de esta disciplina. El fly yoga está especialmente indicado para personas con dolor de espalda y articulaciones. Además, mejora la autoestima, combate el estrés y define nuestra figura.

El fly yoga fue creado en 2009 por la profesora francesa Florie Ravinet tras un período de convalecencia que supuso un punto de inflexión en su vida y su carrera profesional. Ravinet se embarcó en un viaje alrededor del mundo para conocer el yoga en todas sus formas. Su búsqueda la llevó a Hong Kong, Tokio, Sídney, Nueva York y la India, el Himalaya y la ciudad de Rishikesh, donde tuvo la oportunidad de conocer a otros maestros de yoga que le sirvieron de fuente de inspiración.

De regreso en Francia, la joven profesora comenzó a trabajar en un método que aunara su pasión por el yoga con su formación como entrenadora deportiva y su afición por las técnicas circenses del equilibrismo. Así nació el fly yoga.

El resultado, según dicen quienes lo practican, es una verdadera relajación y bienestar físico y psíquico. Estar suspendidos en la hamaca de fly yoga es como flotar en un plástico de burbujas donde vivir experiencias sensoriales más allá del tiempo, afinando nuestro sentido de la rítmica y el equilibrio. Mezclando movimientos de baile, gimnasia y yoga tradicional, el último objetivo es enseñarte a volar.

Cada sesión comienza con una fase de la meditación y concentración para después comenzar el calentamiento en contacto directo con la hamaca, que cuelga desde el techo. La relajación sigue con diversas posturas de yoga tradicional como el saludo al sol para después entrar en la fase de construcción muscular que aumentará nuestra frecuencia cardíaca antes de volar. Una vez que la mente y el cuerpo preparadas, comienza el trabajo aéreo, suspendidos en nuestra hamaca sobre suelo para lograr la relajación total.

Desde su estudio en París, Florie Ravinet ofrece formación para profesores y cursos para todas las edades y niveles de dificultad, lo que demuestra que el fly yoga es totalmente apto para todos los públicos. Incluso, podemos practicarlo con niños desde los tres años en un curso especial para madres e hijos. Enseñarles a volar mejora la confianza en sí mismos, al tiempo que refuerzan su vínculo con la madre y mejoran su capacidad para afrontar el estrés diario, relajarse y logran un buen tono físico.

Si no tienes tiempo para volar a París y acudir a uno de sus cursos y talleres no desesperes, seguro que puedes encontrar un lugar donde practicar el fly yoga en tu ciudad. Ya sabes, relaja tu mente, sube en la hamaca… ¡Y empieza a volar!

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