El lago Louise, paraíso del bienestar en Canadá

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Nuestro querido planeta tiene muchos rincones que merecen la pena. Más que eso, hay muchos rincones que te pueden llevar un nivel más allá, casi al nirvana que tanto ansía la gente. Nos gusta explorarlos tanto como a ti y, por eso, en esta ocasión queremos llevarte a uno de nuestros sitios favoritos: el lago Louise. ¿Te apuntas con nosotros a conocer este rincón natural y descubrir todo lo que puedes hacer en este paraíso del bienestar?

¿Dónde está el lago Louise?

El lago Louise es uno de los rincones naturales más queridos y admirados de Canadá. Para llegar a él, tenemos que dirigirnos concretamente a la región meridional del estado de Alberta, en el sur de Canadá, y más concretamente al Parque Nacional Banff, que es el más antiguo de este país norteamericano.

Para que os hagáis una idea más concreta, es un lago glaciar, en un entorno montañoso muy bonito, y con unas espectaculares aguas de color esmeralda que lo convierten en casi único. Decimos casi único porque hay otros lagos cercanos, como el Moraine, el Peyto o el Bow, que presentan tonos parecidos, y que se deben al polvo de las rocas procedente de los glaciares que rodean al lago. Pero, aunque el color del lago Louise no sea completamente exclusivo, no quita para que sea algo realmente maravilloso a la vista.

¿Cuáles son las maravillas del lago Louise?

A las ya comentadas de ser un gran lago en un entorno natural precioso y con unas aguas que hipnotizan, tenemos que añadir más cosas.

Para empezar, que a las orillas del lago hay un espectacular hotel de estilo clásico que nos hace sentirnos como en un escenario de película de época. Este complejo, que fue desarrollado por la Canadian Pacific Railway, consta de varias alas, la más antigua de más de un siglo de antigüedad, y sus huéspedes pueden disfrutar de unas instalaciones de auténtico lujo para situarse en la altura que corresponde a semejante paraíso natural.

¿Qué se puede hacer en el lago Louise y sus alrededores?

Cuando decimos que el lago Louise es un paraíso del bienestar, lo decimos con conocimiento de causa. Y es que las opciones allí son múltiples, para todos los gustos. Cuando las temperaturas no son demasiado bajas, es un lugar ideal para descansar, caminar y observar. Las rutas de senderismo son varias, y algunas de ellas llegan hasta otros puntos cercanos de gran interés, como el lago Agnes, el Devil’s Thumb (pulgar del diablo) o el monte Niblock. De hecho, también existe la posibilidad de recorrer alguna de estas rutas en bicicleta o a caballo. Lo que no está permitido en toda la zona son los vehículos a motor, ya que es un parque nacional protegido.

Como no podía ser de otra manera, aquí también se pueden practicar otros deportes, como el esquí, el snowboard o incluso la escalada. Y para los que quieran una actividad más relajante, también se puede pescar o patinar en el lago.

No podían faltar otras opciones menos habituales, como los paseos en trineos tirados por perros o las caminatas con raquetas, aunque advertimos de que hay que ir bien abrigados, porque el invierno canadiense no es suave precisamente…

El plan para los verdaderos aventureros

Si lo que queréis es un poco más de aventura, os recomendamos un plan especial para aventureros que busquen un rincón de verdad asombroso: la ruta de los 6 glaciares. Esta ruta de senderismo, en su parte primera principal, no es demasiado complicada. Son unos 2,5 kilómetros en los que se asciende por la montaña, se llega al río y se pueden observar unas vistas privilegiadas del lago.

Al final de este sendero se llega a un refugio muy entrañable que se llama Plain of Six Glaciers Teahouse. A partir de ahí, el trayecto ya no es tan seguro, y puede llegar a ser peligroso, por lo que no se recomienda siempre ni a todo el mundo, pero las vistas que se obtienen al llegar a los pies de los glaciares es algo que merece mucho la pena.

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